Carta a Página/12

“Sres/as Página 12:

Observo que en la nota Los judíos negros, el “cancer” de Israel el señor Juan Gelman confunde a los inmigrantes judíos de Etiopía (o a los judíos negros Lemba de Zimbabwe y Sudáfrica), con los inmigrantes ilegales de Sudán y Eritrea que no son judíos.

Durante la década del ’80 (Operación Moisés) y ’90 (Operación Salomón), Israel rescató miles de judíos etíopes, trayéndolos a Israel y convirtiéndolos en ciudadanos plenos. Actualmente 130.000 judíos negros de ascendencia etíope (Beta Israel) viven perfectamente integrados en la sociedad israelí.

Por otra parte, se especula con que la tribu de los Lemba (unos 70.000 en total) son descendientes de judíos, pero casi ninguno de ellos emigró a Israel.

Por último, están los inmigrantes ilegales (NO judíos) de África que residen en Israel desde 2007, llegaron de a montones escapándose de la guerra y el hambre, son principalmente sudaneses y eritreos, instalados en los barrios del sur de Tel Aviv. Son aproximadamente unos 60.000 (la cerca fronteriza con Egipto cortó el flujo hace poco) y están por ser deportados. Algo que Gelman no menciona y es lo que dio origen a la tensión reinante, es que muchos de ellos recurren a actividades delictivas, así como violaciones de niñas y ancianas, lo que dio lugar a un profundo descontento de los habitantes del sur de Tel Aviv y algunas expresiones racistas (como un político del Shas que los llamó “cáncer”). El problema de los infiltrados africanos de Eritrea y Sudán (que no existe en otros grupos extranjeros residentes en Israel, como por ejemplo los trabajadores de Filipinas y Tailandia) no es una cuestión del color de la melanina, sino un problema de inmigración ilegal. Nada más ni nada menos.

Israel otorga la ciudadanía y los permisos de residencia a aquellas personas que tienen al menos a un abuelo judío. Las personas venidas de Sudán y Eritrea no cumplen con este requisito para la ciudadanía, y han llegado ilegalmente a Israel saltando los controles de frontera, los visados, y los permisos de paso. Si bien Israel acoge a los que piden refugio, y les provee de todos los derechos de un refugiado, al igual que cualquier país del mundo, no recibe a quienes violan la ley desde el mismo ingreso.

Por lo tanto, el error del señor Juan Gelman es patente, confunde a los judíos etíopes llegados hace décadas CON LA AYUDA DE ISRAEL QUE LOS QUIERE DENTRO DEL PAÍS, con los inmigrantes ilegales que vienen desde aproximadamente el 2007.

Cuando se habla de expulsión, jamás se habla de expulsión de judíos. A nadie se lo puede expulsar del propio país.

Sería bueno que el señor Gelman se informe mejor antes de escribir sus notas antiisraelíes, a efectos de atribuir a algunos sectores políticos israelíes alguna otra violación de Derechos Humanos que satisfaga al menos el requisito de ser verdadera. Como suele hacer en sus notas, él la podrá inflar a proporciones demoníacas. Pero un “errorcito” como el que leí, merecía ser contestado.

FIRMADO: XXX”.

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2 comentarios

  1. Hace años es bien sabido que el pobre Gelman tiene un método muy interesante. El desinforma pero mostrando la información como si fuera verdad pues muestra entre paréntesis el origen de la información. La cual puede ser falsa. Pero el peor problema de este señor es que tras la muerte de su hijo odia a todo lo que tenga que ver con EEUU, y como Israel es amigo de EEUU, por caracter transitivo oia a Israel. Lo entiendo pues en Sudamerica es lógico, por la política yanqui con todo lo relativo de México para abajo. Pero desde afuera es distinto. Y ahí es donde esta persona esta pecando. Y lo peor de todo es que los ignorantes que lo leen se la creen.

    • Gelman usualmente mezcla sus opiniones personales con datos falsos, medias verdades, descontextualizaciones, confusiones deliberadas y mentiras descaradas. Lo peor es que él lo sabe, pero le importa un rábano, porque sus lectores no le piden información veraz y precisa, solo propaganda barata. Después de todo, se informan sobre Israel únicamente por artículos como el de Gelman. Si el tipo quiere criticar a Israel por lo que sea (expulsión de inmigrantes ilegales una de ellas), está en su derecho, aunque difícilmente pueda criticar a un país soberano por tener la política inmigratoria que se le antoje. Pero que no mienta por lo menos. Que no confunda a los judíos negros con los inmigrantes ilegales de Sudán y Eritrea.

      Son muy conocidos los artículos del difamador profesional y defensor de la dictadura china, Juan Gelman, en el diario anti-israelí de izquierda oficialista Página/12. Están obsesionados con Israel, a tal punto que no escriben una sola línea en un artículo de opinión sobre la masacre en Siria (por ejemplo), salvo para criticar a EE UU, pero inventan noticias falsas (como que Israel odia a los judíos negros y los quiere expulsar) para seguir su línea editorial. Pero el mayor culpable de “pecar” por falta de periodismo no es Juan Gelman, sino el diario que lo ampara.

      Y no creo que el antiamericanismo pueda explicar por sí solo la judeofobia o demonización de Israel de Gelman. Hay muchos aliados de EE UU en el mundo. Pero uno solo que realmente odia.

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