Islamismo: ideología y metodología – Ezequiel Eiben

Islamismo: ideología y metodología
Ezequiel Eiben
8/8/2015
Conferencia para las I Jornadas sobre Libertad, Laicismo y Religión en el siglo XXI, organizadas por el Centro de Estudios Rafaella Cimatti – 6 al 8 de Agosto de 2015, San Juan, Argentina

Introducción
Occidente lleva décadas presenciando un fenómeno sanguinario que en principio lo dejó descolocado para reaccionar: el terrorismo islamista. Este fue creciendo en proporción, ya sea por la espectacularidad de sus ataques como por el número de víctimas. Se comenzaban con atentados individuales o de poca escala, se pasaba al secuestro de aviones, y de ahí a la detonación de estructuras edilicias que se contaban entre las de mayor magnitud en el mundo. Pero más allá de la prolongación en el tiempo, hay un hecho crucial que marcó un antes y un después en la percepción sobre el islamismo: el ataque a las Torres Gemelas en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Fue tal su alcance y repercusión, que ya nadie se sintió indiferente o vio al fenómeno como algo lejano que sufría Israel, o algún país occidental de pasado imperialista cada cierto tiempo. Cuando la violencia se desató en el seno de la democracia más importante del mundo, se estuviera en el grupo de los perplejos, de los precavidos o de los plenamente conscientes, se acusó recibo con plenitud.
El propósito de esta conferencia es desentrañar el contenido ideológico y metodológico del islamismo, a los fines de tener una cabal comprensión del mismo en sus raíces intelectuales y en su modus operandi.

Conceptualizaciones
Vamos a referirnos aquí a los conceptos y definiciones que emplearemos a lo largo de la exposición, para que queden debidamente notificados y aclarados en su caso.
Por Islam entendemos a la religión que profesan los musulmanes, basada en la revelación al profeta islámico Muhammad –en occidente traducido como Mahoma-, cuyos principales textos sagrados son el Corán (libro fundamental y fundacional en el cual se desarrolla en extensión la palabra de Allah) y el Hadith (el conjunto de tradiciones del profeta Muhammad sobre sus dichos y acciones, transmitidas oralmente y luego compiladas).
El islamismo, a su vez, es un movimiento político, basado en la religión islámica, pero con su propio programa y agenda. Se encuentra presente en todas las zonas de conflicto musulmanas, en puestos de poder o buscando llegar a ellos. Emplea como método de acción el terrorismo, tanto contra personas de otros credos como contra musulmanes que no sigan sus visiones del islam.
En este punto nos sirve distinguir –sin negar la conexión- entre islam e islamismo. El segundo no puede pensarse sin el primero, del cual saca las bases fundamentales de su plataforma ideológica. Ahora bien, será útil a los efectos de referirnos a las personas que integran cada grupo: podemos decir que los musulmanes practicantes del islam se dividen a grandes rasgos en pacíficos y fanáticos; mientras que los musulmanes que integran el islamismo, necesariamente son violentos y moralmente repudiables. Uno puede considerar pacífico a un musulmán que practique aspectos de su fe de manera privada sin violar derechos de terceros. Pero no puede considerar pacífico ni bueno a un islamista. Hablar de un islamista bueno es equivalente a hablar de un nazi activo y militante como bueno.
A ideología la entenderemos aquí en el sentido que le da el Dr. Alberto Benegas Lynch (h), como algo “terminado, cerrado e inexpugnable”[1], y agrego yo, con carácter dogmático incuestionable.
El terrorismo es el ataque deliberado a población civil con fines políticos, que se lleva a cabo sembrando miedo y pánico en las víctimas. La violencia va dirigida contra un sector ya sea desarmado, inocente, no involucrado en combate, y salvaguardado por las leyes de guerra. Este concepto objetivo de terrorismo incluye, entonces, una acción (atacar), un objeto (el blanco del ataque, que son los civiles), una finalidad (el objetivo político que los terroristas desean alcanzar), y un efecto (el consecuente miedo que se siembra sobre los agredidos).

Elementos, diferenciación y tipos de terrorismo[2]
En primer lugar abordaremos elementos característicos del terrorismo; diferenciaremos en segundo lugar terrorismo de guerra y guerrilla, y en tercer lugar lo clasificaremos. Siguiendo el acertado criterio del analista internacional Julián Schvindlerman[3], los elementos del terrorismo son:
1) Objetivo de ataque: civiles, sobre los cuales se lanza el ataque deliberado. Ejemplo: atacar intencionalmente zonas residenciales para asesinar a población civil.
2) Factor elevado de atrocidad: alto nivel de violencia, que a veces asume grados de perversa espectacularidad. Ejemplo: explosión de bombas en autos y aviones.
3) Finalidad última: siempre el fin último del terrorismo es político (se trate de derechos, territorios, reclamos religiosos o diversas clases de reivindicaciones). Ejemplo: concesión de status político a un determinado grupo nacional o religioso.
4) Mensaje psicológico mayor: el mensaje trasciende al atentado específico, es más amplio y no se circunscribe al daño causado. Ejemplo: un terrorista que se inmola en un boliche bailable, más que el daño provocado a las instalaciones y a las personas concretas, busca sembrar pánico en toda la población y preocupación en el gobierno.

El mencionado concepto de terrorismo permite distinguirlo de otros dos fenómenos: Guerra y Guerrilla.
La guerra clásica, en términos generales, es el enfrentamiento armado entre dos ejércitos regulares representativos de sus respectivos Estados. Los ejércitos están compuestos por soldados que son efectivos oficiales del bando al que pertenecen y avalados por el propio ordenamiento jurídico para desempeñarse.
La guerrilla consiste en el enfrentamiento entre un grupo armado irregular, que no constituye el ejército oficial de un Estado reconocido, y un ejército militar regular perteneciente a un Estado. Los integrantes del grupo aludido son guerrilleros, cuadros que más allá de no tener afiliación oficial a un ejército de Estado se mueven con rangos militares y reglamentación jurídica propios de su organización[4].

El terrorismo, como ya vimos, es específicamente agresión a civiles con una motivación final política. Este puede ser perpetrado por Estados o por grupos irregulares, e invocando más de un reclamo, lo que nos lleva a la necesidad de esbozar una clasificación general (que no intenta ser pormenorizada) teniendo en cuenta sus manifestaciones:
-Terrorismo subversivo: organizaciones armadas que desconocen autoridades oficiales, quiebran el orden constitucional y atacan para lograr cambios radicales en el mismo (gubernamentales, institucionales, sociales, etc.). Ejemplos: Montoneros y ERP en Argentina, Sendero Luminoso en Perú.
-Terrorismo de Estado: Promovido por el aparato burocrático del Estado para asegurar la posición de los gobernantes, y reprimir y castigar levantamientos rebeldes contra la ley o incluso manifestaciones pacíficas que son tomadas como un desafío por las criminales autoridades. Ejemplos: Guardia Revolucionaria de Irán, el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela
– Terrorismo laico o secular: Generalmente es nacionalista, y busca reivindicaciones y legitimaciones históricas y territoriales. Ejemplo: ETA en España.
– Terrorismo religioso: Basado en el fundamentalismo y fanatismo religiosos que justifica el accionar violento a través de los valores y dictados del propio credo para imponer un orden teocrático. Ejemplos: Hamas en la Franja de Gaza, Hezbollah en el Líbano.

Identificación del enemigo
Escuchamos decir que países como Israel y Estados Unidos están en guerra contra el terrorismo. Que el enemigo es el terrorismo. Ahora bien, ¿esto es realizar una correcta y suficiente identificación del enemigo? ¿Es el terrorismo en sí el rostro del enemigo, o debemos escavar más para llegar a la base, a lo que sirve como soporte de la práctica terrorista, siendo esta última una manifestación de eso que se encuentra allí abajo? Quien nos provee una respuesta es el Dr. Yaron Brook:

¿Con quién estamos en guerra? (…) El presidente Bush nos ha dicho que estamos en guerra con terroristas. Yo igualo eso con decir que después de Pearl Harbour, cuando Japón atacó Estados Unidos, estábamos en guerra con luchadores kamikazes. Tú no peleas contra una táctica, no estás en guerra con una táctica. El terrorismo es una táctica. Las fuerzas contra las que estamos en guerra, algún día pueden tener tanques (…). En el futuro cercano pueden tener una bomba nuclear. ¿Eso todavía los hace terroristas? ¿Eso hace que la guerra sea diferente porque ahora luchamos contra un ejército? Entonces, yo no creo que estemos en guerra contra el terrorismo. (…) Tenemos que buscar la fuente ideológica del terrorismo para identificar al verdadero enemigo. (…) Estados Unidos estaba en guerra, en la Segunda Guerra Mundial, con el imperialismo japonés que motivaba y dirigía los luchadores kamikazes, y con el nazismo. Estábamos en guerra con una ideología, con gente que creía en esa ideología y aun no creyendo en ella luchaba por esa ideología. (…) La guerra en la que estamos hoy (…) es contra una ideología similar. La similitud es que es una ideología totalitaria. Es una ideología que cree en la conquista, no solo en la conquista territorial sino también en la conquista del alma humana. Es una ideología que quiere dictar cada aspecto de la vida humana. Es una ideología a la que yo llamo totalitarismo islámico, porque el islam es la forma que este totalitarismo adopta. (…) Ellos creen que el islam debe gobernar todos los aspectos de la vida, no debe haber separación entre Estado y religión, y aquellos que no adhieren son ciudadanos de segunda clase o merecen la muerte. (…) Y ellos creen en la expansión de esta ideología. No solo quieren un pequeño pedazo de tierra. Una primera meta es establecer un imperio en el Medio Oriente, hasta que se liberen todas las tierras que una vez pertenecieron a un imperio islámico, y al final el objetivo es la dominación del mundo. (…) Esto ha sido siempre un objetivo del totalitarismo. Ellos nunca se satisfacen con oprimir a la propia población o solo con oprimir a la población a su alrededor; ellos quieren la dominación mundial[5].

No es la estrategia terrorista aquello contra lo que están en guerra Israel, Estados Unidos y el resto de los países interesados en frenar esta violencia. El terrorismo es el medio de expresión de una ideología subyacente a la aplicación de tan horrorosas prácticas. El enemigo fundamental es el islamismo, la doctrina política totalitaria basada en el islam.
Su naturaleza es esta ideología totalitaria con fundamentos religiosos islámicos implementada en un programa político para el sometimiento de todo el mundo[6].

Surgimiento del islam y del islamismo
El año inicial para el islam es el 610 de nuestra era, cuando Muhammad comienza a esparcir las “verdades” que le habían sido transmitidas. La nueva religión, cuyo nombre traducido significa “sumisión” debía considerarse la “verdadera fe” y la palabra definitiva de la divinidad. Era monoteísta, compartiendo este rasgo con el judaísmo y el cristianismo, y más estricta que las creencias pre-islámicas que circundaban la península arábica. Esto apuntaba a obtener un verdadero sometimiento de la persona al credo. A su vez, prometía mejores recompensas para después de la muerte, lo que presumiblemente era utilizado para obtener adeptos ilusionados con los premios que le esperaban tras observar una conducta apropiada.
La muerte de Muhammad trajo aparejada la discusión que provocó la mayor fisura en el seno del islam, conflicto jamás resuelto por las partes. En relación a quién debía continuar en el poder tras la muerte del profeta, la división se dio entre los que votaban por elegir a alguien idóneo para el cargo, y los que preferían a alguien de su linaje. Lo sucesivo se explica en los siguientes términos:

Un grupo de prominentes seguidores de la primera generación del Islam eligieron a Abu Baker, compañero de Mahoma, para ser el primer califa, o líder de la comunidad islámica, pese a las objeciones de los que favorecieron a Ali ibn Abi Talib, el primo y yerno de Mahoma. Los bandos opuestos al debate de sucesión finalmente evolucionaron en dos sectas principales del Islam. Chiitas, un término que deriva de Shi’atu Ali, palabra árabe que define a los “partidarios de Ali” (la fracción de Alí), que creen que Ali y sus descendientes son parte de un orden divino. Sunitas, refiriéndose a los seguidores del sunna, o “camino” en árabe, de Mahoma, se oponen a la sucesión política basada en el linaje de Mahoma.

Hoy en día se calcula que los musulmanes son más de 1600 millones[7]. Un 85% son sunitas, y 15% chiitas. Las luchas intestinas del islam entre ambas facciones son crueles, y se recurre al terrorismo como un medio más para triunfar e imponerse sobre el otro. También hay que afirmar, que se dan enfrentamientos internos inclusive dentro de cada rama.

En cuanto al islamismo, podemos ubicarlo como un totalitarismo político nacido en el siglo XX. Confluyen como circunstancias para su nacimiento y desarrollo:
1) La revitalización del islam en su aspecto político entrado el mundo moderno: se organizan ideologías y programas políticos en torno al islam, proponen creaciones de estados propiamente islámicos, se enciende un fervor militante traducido en violencia contra propios y extraños.
2) Rechazo a la occidentalización: Los experimentos occidentales son vistos como rotundos fracasos y/o intentos de apropiarse de tierras y bienes musulmanes y aplacar al islam. Nacionalismos laicos, socialismos, imperialismos, y cultura capitalista, provenientes de occidente, son todas manifestaciones repudiadas por la clase intelectual y religiosa que formará el establishment dominante, y que transmitirá esas visiones a las masas.
Sayyud Qutb, Mawlana Maududi, y Ruhollah Khomeini son de los principales encargados en cimentar los pilares del islamismo, en Egipto, Pakistán e Irán respectivamente[8]. Los tres con contacto con países y cultura occidentales, a los que conocieron de cerca para luego dedicarse a esparcir el odio contra ellos. Qubt estaría ligado a la organización pionera del moderno islamismo Hermandad Musulmana. Maududi fue fundador de Jamaat-e-Islami, grupo político con el objetivo de establecer un estado islámico en Pakistán con la sharia (ley religiosa islámica) como ley oficial. Khomeini fue el protagonista principal y cabeza intelectual de la Revolución Islámica en Irán, que se hizo con el poder y se convirtió legalmente en el líder espiritual de la nación.

Principios del islamismo
Estudiemos aquí los principios sobre los que se asienta la estructura del islamismo
A) Colectivismo social: No hay consideración del individuo como un fin en sí mismo, sino como un medio para los fines de los demás. Lo primordial no es la libertad de cada persona para vivir su vida acorde a sus proyectos personales; en vez de eso, se busca que estas sean sujetos subyugados bajo el islam, cumplidoras de los dictámenes de origen supremo y preceptos religiosos inexcusables. El proyecto del islam y la realización solamente a través del islam es lo que cuenta. También, hay una notoria agresividad en la consideración colectiva a grupos no islámicos, a modo de discriminación general, como reglas sin excepciones. Transcribimos una prédica colectivista de un imán como ejemplo sustentador:

Los Sionistas (Judíos) y Cruzados (Cristianos)…los enemigos de Alá, los descendientes de monos y puercos… son la escoria de la raza humana, las ratas del mundo, los violadores de los pactos y acuerdos, los asesinos de los profetas, y sí, ¡son descendientes de puercos y monos!
(…) Lean la historia, y entenderán que los judíos de ayer son los padres malvados de los judíos de hoy, quienes son una descendencia maldita, infieles, distorsionadores de las palabras de los demás, idólatras de becerros, negadores de los profetas y sus profecías, a quienes Alá ha maldecido y los ha vuelto puercos y monos… Esos son los judíos, hacedores de mentiras, obstinados, amadores de lascivias, del mal y de la corrupción[9].

  1. B) Altruismo ético:Se exige el sacrificio de todas las personas subyugadas. Los musulmanes deben obedecer su religión, específicamente la interpretación que de ella haga la corriente política dominante, para contribuir al sostenimiento de la sociedad islamista. Los no musulmanes deben renunciar a sus valores, creencias y tradiciones en beneficio del islam y convertirse al culto de Muhammad, que debe marcar la tendencia de la cultura e imponer modo de vida; los dhimmi (judíos y cristianos que pueden ser minorías toleradas) deben resignarse a vivir como ciudadanos de segunda clase satisfaciendo las necesidades de los de primera clase con impuestos especiales y trabajos esclavos; o bien estos pertenecientes a otros credos deben soportar el sacrificio máximo que es perder la vida, en este caso por la pureza del islam y la prolijidad de la sociedad islámica. En los discursos del ayatollah Alí Khameneí de Irán se puede escuchar la apelación al altruismo y al sacrificio del pueblo para el sostenimiento de los logros de la Revolución Islámica en el país persa. Ejemplo de lo señalado es la apertura de su mensaje por un aniversario de la guerra Irán-Irák (4):

(…) Tengo en alta estima el nombre y recuerdo de los honorables mártires quienes gozan de una elevada posición, por lo que le pido a Dios, el Altísimo, que les otorgue e lugar que se merecen en el Paraíso. Asimismo, envío mis saludos, mis respetos y sincero aprecio a los nobles familiares y altruistas que con su paciencia y resistencia sin igual, hicieron brillar el rostro de Irán en la historia. Hoy, con el desarrollo y el esplendor del país y su profunda influencia en el despertar del Mundo Islámico, se ha manifestado nuevamente el valor de la lucha y el sacrificio de nuestros queridos mártires. Agradecemos a Dios Prudente y Poderoso, que nuestra sangre no fue derramada en vano pues dichos sacrificios le dieron una vida nueva a la nación islámica[10].

  1. C) Totalitarismo político:Las sociedades gobernadas por el islamismo deben tener un sistema jurídico basado en la sharia. Todos los aspectos de la vida del hombre, desde lo público hasta lo privado, desde las relaciones sociales hasta el fuero íntimo, tienen que estar regulados a través del derecho religioso impuesto por la autoridad. La sharia conlleva la legalización de penas salvajes como amputación de manos y lapidación, entre otros castigos; y la injustificable sanción de delitos sin víctimas como la ingesta de bebidas alcohólicas, con sus correspondientes sanciones. Todo esto está montado a través del establecimiento de un Estado totalitario represor de la disidencia. Conviene aquí citar las palabras de Khomeini dirigidas al pueblo iraní un 8 de agosto de 1979:

“Tenemos que advertirles a estos intelectuales [opositores y pro-democracia] que si no detienen su intromisión, serán aplastados. Los hemos tratado gentilmente para que tal vez pararan con su maldad, pero si no lo hacen, nosotros vamos a tener la última palabra. Estos simpatizantes de los estadounidenses y demás deben saber que en tan sólo unas pocas horas podemos arrojarlos al tacho de basura de la aniquilación, en cualquier día que queramos hacerlo”[11].

  1. D) Misticismo religioso:El origen del gobierno islamista no está asentado en una racional declaración de principios. Las ideas no se fundamentan en última instancia en un estudio científico abarcador de la naturaleza humana. Los islamistas explican su poder alegando que el Corán contiene la verdad de Allah, y que ellos son los portadores de esta verdad religiosa; por lo cual tienen el derecho de imponer el credo de Muhammad, sus irracionalidades, arbitrariedades y delirios, a lo cual le suman sus propias irracionalidades, arbitrariedades y delirios. La concreción de un gobierno tirano basado en la fe religiosa, en vez de una sociedad con principios filosóficos racionales de libertad para los individuos, encuentra su punto culminante en el levantamiento de una teocracia islámica. Se gobierna en nombre de Allah, y se vive para Allah. Para ilustrar este punto, citamos el artículo 1 de la Carta Fundacional de Hamas, grupo terrorista que quiere establecer un gobierno teocrático en lo que considera la Palestina histórica perteneciente al islam:

El programa del Movimiento es el islam. De él extrae sus ideas, sus maneras de pensar y su comprensión del universo, de la vida y del hombre. A él remite el juicio en toda su conducta, y en él se inspira como guía de sus pasos[12].

  1. E) Expansionismo geopolítico:El islamismo no se conforma con el gobierno sobre la actual cantidad de tierras que posee. La conquista del mundo entero es su objetivo máximo y final, y prometen no detenerse hasta conseguirlo. Sus planes son continuar la dominación por medio de la violencia de las tierras que poseen, seguir esclavizando inocentes, ampliar los territorios conquistados a través de la jihad (guerra santa), proliferar las acciones terroristas, y afianzarse como potencias nucleares. El plan de expansionismo violento en cumplimiento del deber religioso de la jihad se evidencia en declaraciones como la de Ahmed al-Ja’abari, líder del ala militar de Hamas, en relación a la conquista sobre Israel:

Valientes luchadores jihadistas, ustedes sacrifican sus almas por el bien de Allah, hasta que las ratas (por los israelíes) regresen a sus hoyos. Hoy Gaza, y mañana, por la voluntad de Allah, Jerusalén, y mañana el West Bank, y después Haifa, Jaffa, y Tel Aviv. Hasta la liberación de la patria, de toda Palestina[13].

Principales bloques y actores islamistas en la actualidad
Las dos mayores fuentes de islamismo son Arabia Saudita e Irán. Ambas potencias dentro del mundo musulmán se enfrentan en dos cuestiones: Arabia Saudita es sunita y lidera el bloque de esta rama. Irán es chiita y hace lo propio respecto de su bloque. A su vez, Arabia Saudita es árabe, mientras que Irán es persa. Es decir, hay dos diferencias en religión y cultura que los enfrentan por el monopolio del mundo islámico.
Un actor a mencionar aquí de más reciente aparición, que no tiene aún la capacidad por sí mismo que tienen saudíes e iraníes (ya que no es oficialmente en términos de derecho internacional un estado, con todo lo que eso conlleva) es ISIS. Si bien ellos se llaman a sí mismos un estado, tienen el estatus de grupo terrorista. Son de corte sunita, realizan ataques contra chiitas y no musulmanes (en enorme medida contra cristianos), tienen su principal foco en Siria e Irak, y están liderados por  Abu Bakr al-Baghdadi, quien se cree califa.

Citas religiosas
El islamismo político tiene su fuente en el islam. El Corán y las tradiciones proveen las fundamentaciones para el accionar de los islamistas, más allá de que algunos sean selectivos en los versículos a tomar en cuenta y aquellos que es mejor dejar de lado momentánea o definitivamente.
A continuación se exhiben algunas citas islámicas que dan cuenta de que el islamismo es una expresión lógica y consecuente del islam[14]:

Sobre el islam como la “verdadera fe”:
Corán 31:30: Esto es así porque Alá es la Verdad, pero lo que ellos invocan en lugar de invocarle a Él es lo falso. Alá es el Altísimo, el más Grande.

Sobre la consideración de los infieles:
Corán 2:254. ¡Creyentes! … Los infieles, ésos son los impíos.
Corán 2:89: …Que la maldición de Alá caiga sobre los infieles!

Sobre la incitación a combatir a los infieles:
Corán 8:65: ¡Profeta! ¡Anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende.
Corán 9:29: ¡Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura [judíos y cristianos], no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera [el Islam], hasta que, humillados, paguen el tributo directamente

Sobre la guerra santa islámica:
Corán 4:84: ¡Combate, pues, por Alá! Sólo de ti eres responsable. ¡Anima a los creyentes! Puede que Alá contenga el ímpetu de los infieles. Alá dispone de más violencia y es más terrible en castigar.
Corán 5:35: ¡Creyentes! ¡Temed a Alá y buscad el medio de acercaros a Él! ¡Combatid por Su causa! Quizás, así, prosperéis.

Conclusión
Esbocemos una triple conclusión:
1) Entender la naturaleza del enemigo
2) Combate intelectual
3) Combate militar

1) Saber a lo que nos enfrentamos. Hay que conocer al enemigo y entender su naturaleza para comprender que no se puede negociar con un totalitarismo fanático, que la racionalidad no es una de sus características, y que el misticismo religioso en el cual fundan su derecho a asesinar no puede ser puesto seriamente en consideración en cuanto a su validez en un “debate”.
2) Hay que combatir las ideas nefastas del islamismo, mediante las ideas racionales que promueven la defensa de los derechos individuales. Es menester destacar que la autodefensa es moral, y no hay que renunciar a ella frente al monstruoso enemigo. El combate intelectual no consiste en otorgarles status moral a los asesinos sentándolos en una mesa a explicar sus ideas; consiste en preparar a sus oponentes con las ideas correctas para estar seguros de sí mismos y de la moralidad de su oposición al totalitarismo.
3) Frente a quien ataca con armas, hay que defenderse con armas. Los judíos aprendimos que hay que defenderse en un vecindario repleto de malintencionados. Por su posición, autoridades eclesiásticas no saldrán a decir algo como esto, pero yo que no ocupo tal posición puedo decirlo: cristianos que no quieran sucumbir ante ISIS, armen un ejército y enfrenten al mal. Aprendan de los judíos que reunieron fuerzas y se defendieron. No se puede razonar con estos malvados, ni limitarse a rezar. Tomen a su vida en sus manos y defiéndala.

[1] Benegas Lynch (h), Alberto; En ebullición, Fundación Libertad, p. 19

[2] Consultar: Terrorismo: el deber criminológico contra este flagelo – Ezequiel Eiben
http://ezequieleiben.blogspot.com.ar/2013/04/terrorismo-el-deber-criminologico.html

[3] Schvindlerman, Julián (2011): Introducción al terrorismo en Medio Oriente (clase oral); en Ben Tasgal, Gabriel –Director Hatzad Hashení- (2011): Seminario Hatzad Hashení (2011), CLAM, Córdoba

[4] Conceptualización del terrorismo – Ezequiel Eiben
http://ezequieleiben.blogspot.com.ar/2014_03_01_archive.html

[5] Dr. Yaron Brook – Israel and the West’s War against Islamic Totalitarianism
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=wZVNYH5aR9E

[6] Chequear: Conoce a tu enemigo: quiénes son los que buscan la destrucción de Israel – Ezequiel Eiben
http://ezequieleiben.blogspot.com.ar/2013/05/conoce-tu-enemigo-quienes-son-los-que.html

[7] Según datos de la ONU la población musulmana en el mundo supera los mil seiscientos millones – Agencia Islámica de Noticias. Citado en: http://www.webislam.com/noticias/41456-segun_datos_de_la_onu_la_poblacion_musulmana_en_el_mundo_supera_los_mil_seiscien.html

[8] Islamismo político
http://www.observatori.org/documents/islamismo_politico.pdf

[9] Citado en: Corán: ¡Muerte a los infieles! – Dawlin A. Ureña
http://www.antesdelfin.com/coranfuentedeodio.html

[10] Mensaje del Líder Supremo en Ocasión del Aniversario del Inicio de la Guerra Impuesta
http://www.tercercamino.com/index.php/mundo-islamico/item/1819-mensaje-del-l%C3%ADder-supremo-en-ocasi%C3%B3n-del-aniversario-del-inicio-de-la-guerra-impuesta

[11] Quotes from Ayatollah I Khomeini – By Dr. Jalal Matini
http://www.iran-heritage.org/interestgroups/government-article2.htm

[12] Carta fundacional de Hamás
http://www.mexicodiplomatico.org/lecturas/carta_fundacional_hamas.pdf

[13] Head of Hamas’ military wing Al-Ja’abari: Liberate all of “Palestine” from “the rats” (Israelis)
http://www.palwatch.org/main.aspx?fi=450&fld_id=450&doc_id=1145

[14] Amplia recopilación de citas en el artículo: El islamismo en guerra – Eduard Yitzhak

Islamismo: ideología y metodología – video de la conferencia de Ezequiel Eiben

Conferencia brindada por Ezequiel Eiben en el marco de las I jornadas sobre religión, libertad y laicismo en el siglo XXI, en San Juan, organizadas por el Centro de Estudios Rafaella Cimatti con el auspicio de la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad.

Mejor que un mal acuerdo o un buen acuerdo

Mejor que un mal acuerdo o un buen acuerdo
Ezequiel Eiben
29/7/2015
13 de Av de 5775

Un “mal acuerdo”:

  • Protege la infraestructura nuclear iraní en vez de desmantelarla.
  • Coloca a Irán en la posibilidad de construir armas nucleares a días o semanas de haber expirado el acuerdo.
  • Mantiene más de 5000 centrifugadoras iraníes funcionando.
  • Acerca a Irán decenas de billones de dólares en un inmediato “bonus terrorista”.
  • Destruye procedimientos de verificación y coloca al propio Irán en un comité que votará sobre permitir el acceso a sitios nucleares iraníes bajo sospecha.
  • Compromete a las potencias mundiales a ayudar a Irán a desarrollar mejores y más nuevas tecnologías nucleares.
  • Brinda a Irán acceso a las armas convencionales más avanzadas del mundo al levantar el embargo de la ONU[1].
  • Contempla, como interés político más allá de lo estrictamente nuclear, el levantamiento del embargo de armas a un régimen que públicamente llama al exterminio de países enteros.
  • Otorga legitimidad a las aspiraciones del régimen iraní sin contemplar, por fuera de la materia nuclear, otros intereses políticos importantes para el resto de potencias firmantes, como liberación de rehenes encerrados por los ayatollahs.
  • Otorga a Irán varios días para prepararse antes de que se lleven a cabo las inspecciones.
  • Convierte a Irán, que goza de facultades influyentes en las investigaciones, en una especie de juez y parte sobre el objeto a investigar.
  • Contempla un primer plazo de duración demasiado extenso para tratarse de un acuerdo sobre el cual el líder de uno de los firmantes, presidente Obama de Estados Unidos, ha dicho que no está basado en la confianza.

.

Un “buen acuerdo”:

  • No levanta inmediatamente las sanciones.
  • Contempla restricciones de mayor duración.
  • Desmantela la infraestructura nuclear [que puede ser destinada a armamento]
  • Exige que Irán se sincere acerca de su trabajo militar en el pasado.
  • Permite inspecciones en cualquier lugar, en cualquier momento[2].
  • No transforma a Irán en la especie de juez y parte, no le concede facultades que influyan en la investigación ni lo incluye en el comité que vota sobre los permisos.
  • Analiza el contexto total de las relaciones y problemas entre los países y contempla –aún como un puntapié inicial para otro acuerdo específico- la situación de los rehenes que mantiene el régimen iraní.
  • No otorga a Irán días de preparación antes de los controles sobre sus actividades.
  • No levanta embargo de armas a un régimen probadamente asesino, que clama por borrar países del mapa (incluido uno de los firmantes), bajo sospecha de querer desarrollar armas nucleares, y que no manifiesta arrepentimiento o cambio de intenciones.

Mejor que un “mal o buen acuerdo”:

  • No firmar ningún acuerdo con el régimen totalitario de Irán.

El acuerdo firmado por el grupo 5+1 con Irán es perjudicial para los interesados en detener a los fanáticos ayatollahs, principalmente por dos motivos, más allá del tiempo que se le da a Irán antes de inspeccionarlo (como si a un criminal le dieran tiempo de limpiar la escena del crimen), o las verificaciones sobre las que el propio Irán tendrá influencia.
Primero porque este acuerdo una vez finalizado no habrá impedido al régimen iraní de hacerse con armas nucleares de manera definitiva o siquiera duradera, por el contrario facilitará legalmente su camino. El acuerdo no es un freno definitivo a las aspiraciones de Irán, sino un período que este país debe transitar hasta estar en condiciones de dar el gran paso poco tiempo después ya sin tener que sentirse atado a las disposiciones previstas.
Segundo, porque no es como lo pinta Obama, que si Irán incumple los términos, el acuerdo se termina. Al contrario, a Irán le interesa cumplir los términos del acuerdo, ya que mediante su cumplimiento quedará, luego de transcurrido su plazo, en posición favorable para terminar de desarrollar sus armas nucleares. No es que Irán se siente amenazado por el acuerdo y su posible levantamiento; al contrario, estará cómodo siguiendo sus pasos y le interesará que siga para gozar del manto de legalidad y consentimiento recíproco que este documento otorga. El acuerdo está diseñado de tal manera, que Irán, para conseguir un arma nuclear, no tiene que violar el acuerdo, sino cumplirlo. Es decir, para que Irán obtenga lo que los firmantes supuestamente no quieren que obtenga, se deben respetar los términos firmados; el incentivo para Irán está en seguirlo, no en violarlo, para lograr la meta que se pretendía evitar. Irán, con paciencia, puede seguir el acuerdo por 10 años, y transcurrido el plazo hacer de las suyas en condiciones favorables y en un período relativamente corto.
Más allá de todo, mejor que un mal acuerdo o un buen acuerdo, es no firmar un acuerdo con un régimen totalitario, fanático, terrorista, asesino, cuando no se está obligado a hacerlo ni es una situación en la que no queda otra salida. Ningún acuerdo con estos despreciables, para no legitimar sus intereses, no ceder a sus reclamos, no tratarlos como partes iguales en una negociación supuestamente limpia, ni tener que estar esperando la puñalada por la espalda que puede venir en cualquier momento.

[1] Puntos mencionados por The Israel Project. Más información en la web: http://www.nobombforiran.com/

[2] “”

Sionismo como ideal de justicia. El enfoque de Jabotinsky.

jabo

Sionismo como ideal de justicia. El enfoque de Jabotinsky.
Ezequiel Eiben
22/7/2015
6 de Av de 5775

“Una de dos, o el sionismo desde un punto de vista moral es un fenómeno positivo o es negativo. Pero este problema debíamos haberlo resuelto antes de ingresar a este movimiento y si lo hicimos es porque vimos su aspecto positivo, es decir, vimos en él un factor moral, tendiente a un ideal de justicia.
Y si el ideal es justo, debe la justicia triunfar, sin tomar en cuenta la aprobación o desaprobación por parte de elementos ajenos”
[1].

Vladimir Jabotinsky era una figura imponente, y hacía gala de su imagen y personalidad mediante la impronta de sus textos. Uno de los escritos fundamentales del pensador judío es el citado ut supra. Allí, en La ética de la Muralla de Hierro, Rosh Betar aborda al sionismo desde un enfoque moral. Efectúa el planteo de opciones mutuamente excluyentes: el sionismo es moral, o bien es inmoral. Puntualiza que decidir sobre esa cuestión determinante era un primer paso, no algo a resolver sobre la marcha. Es decir, no había que sumarse al sionismo sin saber su significado moral y averiguarlo ya en el camino. Por el contrario, la evaluación del sionismo como fenómeno moral correspondía a un primer momento, y habiendo concluido que es positivo, ahí era correcto sumarse al movimiento.
El resultado final del análisis moral exhibía al sionismo como tendiente a la justicia. Como movimiento, estaba moralmente aprobado. Un estado para el pueblo judío en su patria ancestral, tras haber sido desposeído, perseguido, y asesinado en masa, constituía un ideal deseable para los sionistas que buscaban salvaguardar a su gente, reconstruir su hogar y reivindicar la dignidad que los enemigos trataban de quitarles.
Y si el sionismo era moral, era justo, debía llevarse adelante independientemente de la anuencia o venia de quienes no formaban parte de él. En el contexto de Jabotinsky (el texto es de 1933), el sionismo revisionista por él fundado pensaba en concretar los objetivos sionistas, aunque el Mandato Británico se mostrara renuente a cumplir con su propósito original de favorecer el establecimiento de lo que en el futuro cercano sería Israel; y a pesar de la oposición de los árabes que rechazaban el renacimiento de la soberanía judía sobre su tierra histórica. Más allá del contexto histórico concreto, la reflexión de Jabotinsky dejaba una enseñanza ética abstracta: la justicia debe prevalecer, aunque algunos no lo quieran; el justo debe obrar como es correcto sin que la desaprobación de los de afuera lo detenga.
El objetivo tan ansiado por Jabotinsky se alcanzó, aunque no pudo presenciarlo en vida: en 1948 el moderno Estado de Israel vio la luz de manera oficial. El sionismo del momento logró su cometido y los judíos volvían a gozar de la soberanía en la patria añorada.
Hoy en día, con Israel ya nacido y floreciente, ¿cuál es la manera de honrar al sionismo creador y fundador? Mantener a Israel con vida es una tarea de primer orden. Habiendo sido el movimiento sionista algo moralmente positivo, la concreción máxima de su meta es un resultado moralmente positivo. Justicia es que Israel exista, y justicia es que sea defendido para su conservación actual. Y si el ideal es justo, en palabras de Jabotinsky, debe la justicia triunfar. Israel debe triunfar, le duela a quien le duela entre sus detractores, lo desapruebe quien lo desapruebe entre los elementos ajenos. El contexto de hoy exhibe en su galería de enemigos a estados terroristas como Irán que amenaza con borrar a Israel del mapa, organizaciones terroristas como Hamas que lo atacan para sustituirlo por un estado palestino, la izquierda posmoderna mundial que lo descalifica permanentemente para socavar las mismísimas bases fundacionales del sionismo. La reflexión de Jabotinsky no resulta desfasada, y aún hoy incita a los israelíes y sionistas a no bajar la cabeza, no dejarse derrotar por los que embisten contra un ideal de justicia, y actuar por la senda del bien para cuidar lo que el sionismo conquistó actuando moralmente.
Por último, no hay que distraerse y en un descuido olvidar a quienes desde dentro del propio Israel, tratan de dinamitar la obra construida por el sionismo. Israelíes abiertamente anti-israelíes, rabiosamente anti-sionistas, partidarios de abolir o descuartizar al país judío, o de mantenerlo como un hecho lamentablemente consolidado pero acarreando sensación de culpa por ser malparido. Algunos hasta se escudan en banderas sionistas para darle a sus posiciones un halo de justificación al hablar desde una supuesta posición pro-sionismo. Ante esto, la defensa de Israel exige a sus representantes seguridad en sus principios, y no contradicción en sus premisas básicas. Si el principio es la protección del hogar de los judíos ante sus enemigos (internos o externos) y la conservación del logro sionista, pues se debe actuar sin concesiones para respetarlo. La existencia de Israel no es negociable; la auto-defensa necesaria para mantenerla, tampoco. Si se sostiene, como los judíos de la época que se sumaron al movimiento, que el sionismo es moral y tiende a la justicia, pues entonces no se debe albergar la contradicción que corroe los cimientos éticos al decir que la existencia de Israel incurre en la inmoralidad y la injusticia. Israel ha sido un proyecto moral y hoy es una realidad digna de admiración y reverencia. Horas y horas pueden pasar al calor de las discusiones sobre aspectos formales de Israel, como elementos de su configuración política, diplomacia y relaciones internacionales, estrategias militares, etc. Lo que no puede saltearse como enunciación básica y fundamental, es el derecho de Israel a ser. Aun en los casos donde el ataque proviene de un elemento interno que se autodenomina sionista para justificarse.
Vladimir Jabotinsky, gran pensador sionista y activista en pos de la justicia para el pueblo judío, legó una base ética para justificar el nacimiento y la preservación del Estado Judío. Honrar su memoria de la mejor manera no es solamente leerlo y recordarlo, sino hacer efectivo el cumplimiento de los requisitos para la existencia y defensa de Israel.

[1][1] La ética de la Muralla de Hierro, Vladimir Jabotinsky

Acuerdo del 5+1 con Irán es histórico por lo malo

Ezequiel Eiben en Radio La Red San Juan: Acuerdo del 5+1 con Irán es histórico, por lo malo.

La quinta de Cristina

Por Gustavo Perednik
También yo había caído en la voluntaria ingenuidad de suponer que la presidenta argentina no alberga sentimientos judeofóbicos. Fue nada más que un torpe exabrupto –me dije- lo que le dictó su tuít del 20 de abril (“Todo hace juego con todo”).

Igualmente me pareció correcto denunciar en la televisión y en otros medios el hecho de que la presidenta arremetiera contra un amasijo conformado por Paul Singer, Alberto Nisman, la DAIA y los “fondos buitre”, y que “descubriera” de este pulpo “un modus operandi que trasciende las soberanías nacionales” para socavar a los gobiernos (es decir: a ella).

Hacía (y hace) falta detenerse en la gravedad del tuít porque, como bien sintetizó el periodista Jonatan Viale, el mensaje parece inspirarse en Los Protocolos de los Sabios de Sión. No cabe esconder la cabeza frente a una acusación de la presidenta argentina contra las instituciones judías, las que supuestamente conspiran contra la patria en todos los países.
Si no hubiéramos sentido un deseo íntimo de estar equivocados, de preferir saltear el asunto, todos habríamos reparado en que el exabrupto no fue tal. No se trató de una agresión extemporánea y pasajera, sino de una sopesada decisión de enfrentar a la comunidad judía, y ello en fiel remedo del estilo político de su maestro Hugo Chávez.

La judeofobia de Chávez fue siempre visible: alcanza con recordar su mensaje navideño de que “los que crucificaron a Cristo se apoderaron de las riquezas del planeta”; baste con analizar su allanamiento de la escuela hebrea; será suficiente revisar su patológica demonización de Israel. Y el odio chavista bien podía atribuirse al asesor de ese gobiermo durante varios años: el nazi-islamista Norberto Ceresole, muerto una década antes que su asesorado.

No había tales precedentes en Cristina, y por ello nos pareció que cuando echaba mano de la judeofobia resultaba de un mero recurso demagógico en el que suelen incurrir los populistas.
Sin embargo, los años por venir quizás nos provean de la perspectiva necesaria para reconocer que sí hay un asesor ceresolesco de la Kirchner, al que siempre hemos preferido considerar marginal y poco influyente, y que responde al nombre de Luis D’Elía, el bastión de recalcitrante violencia judeofóbica. Queremos creer que se trata de un personaje menor, pero otra vez, los días que corren desmienten el pensamiento desiderativo.

Empecemos por la evidencia del deterioro de Cristina, que fue disparado por el Caso Nisman.
Después del primer tuit, el siguiente traspié lo tuvo el 2 de julio, cuando emitió una recomendación presidencial a los niños de diez años de Villa Lugano: lean El Mercader de Venecia “para entender a los fondos buitre”.

Justamente esa semana me tocaba dar en Israel una conferencia sobre el drama de Shakespeare, del que he escrito un ensayo. Lo menciono para dejar en claro que mi posición es muy apreciativa de la obra de Shakespeare, y que enseño a Shylock como una forma de la humanización del judío en las letras, en contra de los prejuicios de marras, y no, como es más habitual mostrarlo, como si el bardo hubiera modelado a Shylock para un embate judeofóbico (esta visión también está justificada, pero éste es otro tema).

Por lo tanto debemos insistir en que el problema de la recomendación no fue la obra sino el objetivo que le atribuyó a su lectura: entender las fuerzas maléficas y usureras que atentan contra los países. De ese objetivo se desprende claramente que, si ése fuera el mensaje de El Mercader de Venecia, en ese caso no queda duda de su judeofobia.

Para colmo, la Kirchner agravó las cosas al rechazar toda crítica al respecto (procedimiento rutinario) con el argumento de que… en Israel se había presentado la obra. Primero, respondamos que Israel es en materia cultural uno de los países más abiertos y libres del planeta. Y segundo y principal, agreguemos que el problema no está en difundir a Shakespeare sino en aprender de él fondosbuitrología y otras obsesiones kirchneristas.

Enseñanzas distintas destila Shakespeare. Mi opinión es que la intención del bardo fue contra la judeofobia, y me baso entre otros motivos porque los personajes cristianos que dibujó son mucho más rapaces, crueles, holgazanes e hipócritas que el judío, y Shakespeare denuncia su odio y su malicia sin reparo alguno.

Al respecto, es interesante recordar que en mayo de 2002 el Jefe del Ejército Argentino, General Ricardo Brinzoni, aconsejó al entonces periodista Héctor Timerman leer El Mercader de Venecia. Timerman respondió muy enojado, el INADI intervino y censuró a Brinzoni.

Ahora, trece años después, Timerman ya no es periodista sino ministro, y es nada menos que su jefa la presidenta quien recomienda la misma lectura (¡a niños escolares!). Suponemos que Timerman no se enojará esta vez, y el INADI no intervendrá contra la presidenta.

La tercera agresión, y la cuarta y la quinta
El tercer tropezón judeofóbico de Kirchner se produjo durante la entrevista que Dexter Filkins le hizo para The New Yorker (publicada el 12 de julio), en la que quien escribe estas líneas tuvo parte activa.

No me refiero a los fragmentos difundidos por la presidenta, en los que se omiten las conclusiones de Filikins sobre ella (vanidad, corrupción y autoritarismo), sino a la nota entera que en estos días fue subida a Youtube. 

La presidenta revela aquí a quién habría que endilgarle el atentado contra la AMIA una vez que se blanquee enteramente a Irán como ha decidido. Y procede en su incriminación como lo haría Luis D’Elía.

Explica Cristina que para saber qué ocurrió en la AMIA hay que analizar lo que ocurre en el mundo. Huelga aclarar al lector que éste es el método habitual de las teorías conspirativas, que consiste en elegir qué parte “del mundo” debe revisarse para luego echar culpas, y pasar a presentar esa relación artificial como si fuera la única explicación posible.

Así había hecho D’Elía para hallar a los culpables de las estafas de las Madres de Plaza de Mayo. Revisó qué “sucede en el mundo” y “se dio cuenta” de que el reo era el Mossad.

Cuando Cristina revisa “el mundo” para entender el ataque a la AMIA, no se fija en la consolidación de la revolución islamista en Irán ni en los procesos históricos de Latinoamérica o de China, sino en el asesinato de Isaac Rabín perpetrado, en sus palabras, por sectores que… bueno bueno, ”ahí está la verdad”, concluye Kirchner.

Es decir que cada vez más Cristina compra (y vende) el libreto de D’Elía: los atentados contra la Embajada y la AMIA los hizo “la derecha israelí”. Esa es la parte del mundo a la que siempre enfoca en su obsesión judeofóbica. Y es para alarmarnos que ése sea el cuadro que la presidenta ha comenzando a difundir.

Como si todo ello no fuera suficientemente atroz, el cuarto eslabón en la caída fue el tuit de ayer 14 de julio, en el que, para buscar “la verdad sobre el tumor que afecta a Timerman” Cristina no hurga en problemas familiares del ministro ni en los sinsabores de su vida política; no en la crisis económica de su país, ni en los delitos de sus gobernantes; no en la pobreza de cada vez más argentinos ni en ninguna otra causa que hubiera podido generar la mala sangre de su canciller. No hace falta buscar en ningún sitio porque Cristina tiene a los culpables preparados de antemano: la enfermedad de Timerman la provocaron… los judíos, que lo trataron mal. Cristina dixit.

Timerman renunció a la AMIA escupiendo insultos a la comunidad, pero es “cierta dirigencia comunitaria” la que lo maltrata, sentencia la Kirchner. Timerman quiere imponer un memorracho que exculpe a Irán de su terrorismo, pero él es la víctima, dictamina la jefa.

Y hay algo enormemente más grave en su tuit de ayer. Hacía mucho tiempo que el patriotismo de los judíos no era cuestionado por un gobierno democrático. Creíamos (otra vez nuestra ingenuidad nos traicionó) que habían quedado en el basurero de la historia argentina las discusiones sobre la lealtad de los judíos. Pero Cristina imputa a los dirigentes judíos argentinos porque no son como es ella: “primero argentina y después católica”. Los judíos son al revés, habráse visto.
La presidenta decidió poner notas de patriotismo a los demás, después de doce años de nepotismo y enriquecimiento de funcionarios, de encubrimientos, de embate contra el Poder Judicial, de destrucción de la Causa AMIA y de iranización. En el examen que la profesora ha tomado de patriotismo, los judíos fueron reprobados (ojo: no los “argentinos de origen judío”, esos sí que sí son patriotas). El criterio para amar a la patria pasa por K, por admirar el chavismo y perdonar a los ayatolás sus travesuras.

El futuro no es alentador. En los próximos meses Cristina irá encaminando a los judíos (no a los “de origen judío” sino a los judíos a secas) sobre cómo purgar su traición. Y, peor aún, les insinuará a los no-judíos cómo deben castigar la falta de patriotismo de los primeros. La receta será develada en la afrenta que ya se aproxima: la quinta agresión de la Kirchner.

Acuerdo “histórico”, por lo malo. – Ezequiel Eiben

Acuerdo “histórico”, por lo malo.
Ezequiel Eiben
15/7/2015
28 Tammuz 5775

Finalmente se llegó a un acuerdo entre Irán y el 5+1 (Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU –Estados Unidos, Rusia, Francia, China y Reino Unido- más Alemania). Basado en la idea de limitación del programa nuclear iraní como contrapartida de alivios en las sanciones internacionales que pesan sobre Teherán[1], el acuerdo es “histórico” para el Presidente de Estados Unidos Barak Obama y el resto que lo apoya, quienes alegan públicamente que esto detendrá a Irán en su ambición de conseguir bombas nucleares. Para quienes nos oponemos al acuerdo, el carácter de “histórico” dice presente pero de una forma muy distinta: no de manera positiva como lo presenta la administración Obama, sino “histórico” por lo malo que es para la paz y seguridad de Israel y los racionales opositores al islamismo. Es histórico por el peligro que conlleva sus medidas de cara a Irán, por el precedente que sienta en cuanto a negociaciones con el régimen de los ayatollahs, y por el modo en que Occidente y el mundo semi-libre ceden ante la pretensión del islamismo y el mundo totalitario.
Obama declaró desde la Casa Blanca: “Hoy, después de dos años de negociaciones de los Estados Unidos, junto con la comunidad internacional, ha logrado algo que décadas de animosidad no consiguieron: un acuerdo global a largo plazo con Irán que va a evitar que obtenga un arma nuclear”[2]. Un político mucho mejor que Obama, el Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu, afirmó -con razón- lo contrario: “Al no desmantelar el programa nuclear de Irán, en una década este acuerdo le dará a un régimen terrorista sin reformar, impenitente y más rico la capacidad de producir muchas bombas nucleares, de hecho, un arsenal nuclear entero con los medios para lanzarlo. ¡Qué error histórico impresionante!”. Netanyahu también subrayó la posición de su país: “Israel no está obligado por este acuerdo porque Irán sigue buscando nuestra destrucción. Siempre vamos a defendernos”[3]. Incluso voces de la oposición a Netanyahu en Israel se alzaron contra el resultado de las negociaciones. Tzipi Livni expresó que el acuerdo “no solamente es pésimo por lo que dice sino por lo que no contiene”[4].
¿Por qué los opositores a este defectuoso acuerdo insisten en que es una mala movida? The Israel Project señala puntos cruciales para calificarla de dicha manera[5]:

  • Protege la infraestructura nuclear iraní en vez de desmantelarla.
  • Coloca a Irán en la posibilidad de construir armas nucleares a días o semanas de haber expirado el acuerdo.
  • Mantiene más de 5000 centrifugadoras iraníes funcionando.
  • Acerca a Irán decenas de billones de dólares en un inmediato “bonus terrorista”.
  • Destruye procedimientos de verificación y coloca al propio Irán en un comité que votará sobre permitir el acceso a sitios nucleares iraníes bajo sospecha.
  • Compromete a las potencias mundiales a ayudar a Irán a desarrollar mejores y más nuevas tecnologías nucleares.
  • Brinda a Irán acceso a las armas convencionales más avanzadas del mundo al levantar el embargo de la ONU.

En 1938, en ocasión de reunirse por el Pacto de Múnich, Adolph Hitler como Führer alemán y Neville Chamberlain en calidad de Primer Ministro británico firmaron un documento que apuntaba a garantizar la paz entre las naciones mediante la consulta y el diálogo[6]. Chamberlain exclamó en tono triunfal, al regresar aplaudido a Londres, que en ese papel llevaba la paz de su tiempo. Precisamente el tiempo, de manera rápida e implacable, demostraría el rotundo fracaso de su política de apaciguamiento frente a la bestia totalitaria nazi. No consiguió la paz de su tiempo; por el contrario, la guerra más grande conocida por la humanidad  hasta ese momento se desató en un suspiro.
En 2015, tras reunirse los equipos negociadores en Viena, Obama anuncia que su famoso acuerdo con Irán evitará que el país persa consiga armas nucleares, y por ende la paz y seguridad en la región será conseguida. Los demócratas frente a la pantalla de televisión aplauden el “logro”. Un elemento de análisis no menor: la contraparte de Obama es una bestia totalitaria, versión islamista. Y esta bestia no finge tanto en la previa como Hitler: sus líderes reiterada y públicamente, junto a enardecidas multitudes, claman “Muerte a América”, “Muerte a Israel”. Cuando la farsa quede al descubierto (ante los ojos ahora dormidos, porque los ojos despiertos ya saben lo que pasará), el 5+1 no podrá alegar que la historia no le avisó lo que venía.
Resta destacar lo falsificadores de la realidad que son Obama y los negociadores. Sostener que Irán cumplirá los términos del acuerdo en aras de la paz y no en búsqueda de un arsenal nuclear para desatar la guerra santa, es una falsedad. Hay dos posibilidades para tener en consideración: Primera posibilidad, que Obama esté equivocado, manejándose en base a premisas erróneas pero en verdad creyendo lo que dice sobre el impedimento a Irán. Esto no lo exime moralmente de las evasiones y falsificaciones que protagoniza al hacer oídos sordos ante las declaraciones de los ayatollahs y cerrar los ojos cuando delante tiene señales que inducen por lo menos a sospechar (como las trabas que pone Irán a las inspecciones internacionales en sus instalaciones); pero lo sitúa en el lugar de alguien que actúa por convencimiento intentando ser coherente entre lo que dice y hace según sus propios parámetros. Defendiendo su posición estadounidense y de aliado a Israel; de mala manera, pero defendiéndola al fin.
Segunda posibilidad, y más grave aún, es que Obama esté mintiendo en su posición pública, y a sabiendas esté firmando un acuerdo malo. La evidencia que apoya la desconfianza a Teherán es demasiado clara y notoria como para dejarla pasar, e Irán mismo se encarga de recordar día tras día su animosidad religiosa e ideología política anti-americana, anti-israelí, anti-occidental. En este escenario peor, Obama estaría actuando deliberadamente en contra de su mandato, alentando a la bestia a salir de la cueva y enseñar sus fauces, y a premiarla por ello. ¿Esto es caer en teorías conspirativas sobre un caballo de troya o quinta columna? No necesariamente. Hay gente en el mundo a la cual no le hace falta aliarse en público o en secreto con monstruos para destruir; el propio código moral no objetivo y anti-existencia que adoptan y siguen sin cuestionar es suficiente para que demuestren ansias por la destrucción, lo irracional y la bajeza. Quizás no lleguen a medir todas las consecuencias de sus acciones, pero no les hace falta.
En su fuero interno, Obama sabrá bien por qué siguió adelante en la negociación de un acuerdo con un régimen teocrático terrorista aspirante a genocida nuclear. Lo mismo va para el resto que hizo al acuerdo posible.
Lo concreto es que estando la existencia de Israel en juego, se llegó al acuerdo. Tal vez si otro fuera el principal amenazado y se viera a sí mismo con serias posibilidades de desaparecer del mapa, no habría acuerdo sino invasión, o por lo menos habría un mejor acuerdo, mucho más duro. Pero cuando es Israel quien está en la zona caliente, las cosas son así. Por eso, los que apoyan a Israel esperan que el Primer Ministro cumpla su promesa: no ligarse al acuerdo, siempre defenderse.

[1] Leer más en: Los puntos clave del histórico acuerdo nuclear entre Irán y las seis grandes potencias
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150714_iran_acuerdo_nuclear_potencias_ac

[2]Para Barack Obama, el acuerdo con Irán “corta todas las vías para un arma nuclear”
http://www.lanacion.com.ar/1810263-barack-obama-acuerdo-nuclear-con-iran

[3] Statement by PM Netanyahu 14.7.15
http://www.netanyahu.org.il/en/news/1072-statement-by-pm-netanyahu

[4] http://www.aurora-israel.co.il/

[5] Más información en la web http://www.nobombforiran.com/

[6] Ver más en: El Pacto de Munich 1938
http://www.historiasiglo20.org/GLOS/pactomunich.htm

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 57 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: