Mas sobre “La periodista secuestrada”

Wingate del Foro de El reloj hizo un excelente trabajo y encontro esta carta de lectores de Tamara Lalli para Clarin, defendiendo al regimen de los Assad que gobierna Siria desde hace mas de 40 años. Lalli cuestiona que los dos diarios de mayor tirada del pais informen con la verdad e intenten como puedan informar y denunciar la situacion que se vive en Siria.

Esta vez es un punto para Clarin, ahora Clarin se encuentra con el siguiente puntaje: -999999

Una polémica que viene desde Siria

Como habitual lectora de “Clarín” he observado con gran asombro la absoluta coincidencia de la línea editorial con “La Nación” en el planteo respecto al tratamiento de los procesos políticos sirio y libanés. Y esto va desde la extensión de las notas hasta en el abordaje de los temas por parte de las respectivas enviadas especiales. El 24 de marzo nos encontramos que ambas cronistas, Avignolo y Pisani, entrevistaron a los mismos tres ciudadanos (entre los 18 millones que habitan Siria) para remarcar el carácter aislacionista y autocrático del régimen. Al día siguiente, ambas resaltaron la necesidad de reformas utilizando iguales categorías de análisis. El domingo, ambas periodistas se trasladaron a Palmira (Tedmor) y repitieron lo que venían haciendo, ahora con el tema de una cárcel y las torturas.

La adjetivación de última dictadura stalinista para designar al régimen sirio no soporta el menor análisis. Se trata en todo caso de un sistema político con un partido hegemónico mucho más parecido al viejo PRI mexicano que al Partido Comunista de la ex Unión Soviética. Todo esto sin contar con el hecho (no menor) de que en Siria existe un sistema económico basado, salvo determinados recursos, en la propiedad privada de los medios de producción.

Si bien la prensa de oposición es reciente y aparece tras el fallecimiento de Haffez Assad, sería importante saber si alguien le impidió el libre trabajo de prensa a la enviada de Clarín. Soy ciudadana siria y también argentina por opción. Y además, soy hija de un libanés. Quizás pueda interesarle que soy miembro de un partido político totalmente distinto al que gobierna en Siria y que hay diputados de mi partido en el Parlamento.

Me da la sensación de que nuestros principales medios gráficos han comenzado a hacerse eco de los mismos planteos ofrecidos desde Washington y Tel Aviv (ambos ocupantes de nuestras tierras). Es decir, han comenzado a ser funcionales a la idea de sembrar la idea de que una supuesta “democratización” volverá dócil a cualquier gobierno hostil a la política exterior estadounidense. Ahora parece haber llegado el turno al “stalinismo” sirio. Nunca estará de más recordar que la democracia israelí jamás cumplió ninguna de las resoluciones de la ONU; que practicó el terrorismo antes de su fundación como Estado y luego lo continuó (con el agravante de ser ejecutado por un Estado reconocido). Que tiene en sus cárceles unos 8.000 presos políticos y que la mayoría de ellos lleva años sin juicios. Que la tortura es una práctica legalizada por su más alto tribunal. Que continúa siendo un Estado ocupante en el sur del Líbano, en Siria y en Palestina. Que construye muros para fijar nuevas fronteras con el argumento de la “seguridad”. Y por, sobre todo, que es el único Estado de la región que posee armamento nuclear.

Tamara Lalli.”

Interesantemente Clarin la pone en su lugar con la respuesta que le dan (en el mismo link):

N de la R: Clarín no concuerda con la apreciación de la lectora acerca de nuestra mirada editorial sobre la crisis en Oriente Medio. Con referencia a la cobertura de María Laura Avignolo, nuestra enviada especial a Siria y Líbano, ella misma es quien responde:

“La única coincidencia entre La Nación y Clarín sobre Siria no es su línea editorial: es la abrumadora realidad la que coincide. Yo no sé cuánto tiempo la licenciada Tamara Lalli lleva sin visitar su país pero yo me encargué de relatar lo que vi: el miedo de la gente a hablar, el terror a ser delatados por su propios vecinos, a ser escuchados y detenidos por la policía secreta.

Ingresar a Siria es una pesadilla. Si no fuera por el cónsul argentino, que me esperó en la frontera y peleó por mi ingreso, no me hubiesen dejado entrar por ser periodista. Todo mi dossier estaba en la computadora. Las sospechas de espionaje sobre cualquier periodista extranjero se multiplican.

Todos somos rigurosamente vigilados por la policía secreta y conseguir transmitir un texto desde un hotel es una carrera de obstáculos, no necesariamente por problemas tecnológicos sino por bloqueos de los servidores de Internet. Llegué a tardar 4 horas en conectarme y siempre llamando a un país extranjero y no a la Internet siria.

El mismo señor que me vigilaba en el hotel Semiramis estaba sentado en el mismo piso que yo cuando me mudé al Sheraton. No era exactamente mi custodio.

Hay sólo cinco disidentes sirios dispuestos a hablar con la prensa internacional y dos de ellos ”no estaban disponibles”. Los otros tres disidentes son las fuentes de todos los periodistas extranjeros que llegan a Siria porque han perdido el miedo a las represalias.

Siria ahora está aislada, abandonada por los países árabes, con su economía quebrada, y con un presidente acosado por las denuncias internacionales de la participación de su gobierno y de su servicio secreto en el crimen de Rafic Hariri, ex primer ministro libanés”.”

Una respuesta

  1. […] que apoyan la dictadura siria, mediante esta carta de lectores a Clarin, que segun la periodista que la hace cuestiona que se critique a el regímen de ese […]

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