Y el mundo permanece en silencio…

Este es una GRAN articulo escrito de Yemini Ben Dror que habla un pcoo sobre la critica excesiva hacia el Estado de Israel que en mi opinion pasa a ser antisemitismo, y habla un poco de verdaderos genocidios que sucedieron en estos ultimos 60 años la mayoria musulmanes matando musulmanes, conflictos que nadie nunca les dio ninguna importancia ni ningun organismo internacional se empeño en resolverlo, o lo intento activamente. El articulo fue publicado en Maariv.

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Y el mundo permanece en silencio

Ben-Dror Yemini (Maariv, 22 de septiembre, 2006)
Hecho Nº 1: Desde el establecimiento del Estado de Israel, está siendo perpetrado, sin
compasión, un genocidio contra musulmanes y/o árabes. Hecho Nº 2: El conflicto en Medio
Oriente, entre Israel y los árabes, como totalidad, y contra los palestinos en particular, es
considerado como el conflicto central en el mundo hoy. Hecho Nº 3: De acuerdo con las
encuestas realizadas en la Unión Europea, Israel detenta el primer lugar como “Peligro para
la paz mundial”. En Holanda, por ejemplo, el 74% de la población sostiene este punto de
vista. Ni Irán, ni Corea del Norte. Israel.
Al conectar estos hallazgos se crea una de las mayores decepciones de los tiempos modernos:
Israel es considerado como el país responsable de cualquier calamidad, desgracia e
infortunio. Es peligroso para la paz mundial, no sólo para el mundo árabe o musulmán.
¿Cómo funciona la decepción?

El dedo apunta de manera inteligente. Es difícil culpar a Israel por el genocidio en Sudán o
por la guerra civil en Argelia. ¿Cómo se hace? Decenas de publicaciones, artículos, libros,
periódicos y páginas Web están dedicados a un único propósito: convertir a Israel en un
estado que, incesantemente, perpetra crímenes de guerra. En Yakarta y en Khartoum
queman la bandera israelí y en Londres, Oslo y Zurich artículos de odio son publicados, apoyando la destrucción de Israel.
Cualquier respuesta en las búsquedas en Internet, a las palabras “genocidio” contra
“musulmanes”, “árabes” o “palestinos”, en el contexto de “sionistas” o “Israel”, nos dará
resultados infinitos. Incluso, luego de haber filtrado el material desechable, nos quedaremos
con millones de publicaciones escritas de una seriedad devastadora.
Esta abundancia trae resultados. Funciona como lavaje de cerebros. Es la posición
aceptada, y no sólo una opinión marginal. Hace sólo cinco años fuimos testigos de un show
internacional anti – israelí en la Convención de Durban. Hace sólo dos años nos
escandalizamos cuando, un miembro de nuestra Academia, culpó a Israel de “genocidio
simbólico” contra el pueblo palestino. Mucho ruido y pocas nueces. Hay miles de
publicaciones que culpan a Israel de genocida, y no de manera “simbólica”.
Bajo el amparo de un académico o un periodista, hoy Israel es comparado con un maldito
nazi de antaño. En conclusión, están aquellos que llaman a terminar con el “proyecto
sionista”. Y, en palabras más simples: ya que Israel es un país que perpetra tantos crímenes
de guerra y se involucra en la limpieza étnica y genocida – no tiene derecho a existir. Esto,
por ejemplo, es la esencia de un artículo de un escritor noruego Jostein Gaarder (escritor de
“El mundo de Sofia”Sophie´s World), que expresó, entre otras cosas: “Llamamos a los
asesinos de niños por su nombre”. La conclusión es que Israel no tiene derecho a existir.
La tragedia es que, en países árabes y musulmanes, está ocurriendo una masacre. Un
genocidio protegido por el silencio del mundo; un genocidio protegido por una decepción que,
quizá, no tiene precedentes en la historia de la humanidad; un genocidio que no tiene
conexión con Israel, el sionismo ni los judíos; un genocidio, principalmente, de árabes y
musulmanes, de manos de árabes y musulmanes.
No es un asunto de opinión o de punto de vista. Es el resultado de un examen objetivo, lo
más preciso posible, del número de víctimas, de varias guerras y conflictos, que tuvieron
lugar desde el establecimiento del Estado de Israel hasta la actualidad, como una masacre
continuada. De hecho, se trata, de muerte a escala masiva. Una masacre. Es la aniquilación
de aldeas y ciudades y poblaciones enteras. Y el mundo permanece en silencio. Los
musulmanes están siendo abandonados. Son asesinados y el mundo permanece en silencio.
Y, si se molesta en abrir la boca, no se queja sobre los asesinatos. No se queja de aquellos
que perpetran esos crímenes contra la humanidad. Se queja sobre Israel.
Esta gran decepción, que encubre los hechos reales, perdura e incluso sigue creciendo por una
sola razón: los medios y académicos de Occidente participan en ella. En infinitas
publicaciones, libros, periódicos y páginas Web, Israel es retratado como un estado que
perpetra “crímenes de guerra”, “limpieza étnica” y “asesinato sistemático”. A veces porque
está de moda, a veces por error, a veces porque es el resultado de la hipocresía y doble moral.
A veces es nuevo y viejo antisemitismo, de la izquierda y la derecha, manifiesto o encubierto.
La mayoría de las sangrientas difamaciones son refutadas, poco tiempo después de salir a la
luz. La sangrienta difamación de los tiempos modernos, contra el Estado de Israel, continúa
creciendo. Muchos israelíes y judíos sirven de cómplices para alimentar la calumnia.
El conflicto árabe – israelí
El asentamiento sionista en este país, que comenzara a fines del siglo XIX, creó un conflicto
entre judíos y árabes. El número de muertos, en diversos enfrentamientos, hasta el
establecimiento del Estado de Israel, no fue mayor a unos miles, tanto de judíos como de
árabes. La mayoría de los árabes asesinados, en aquellos años, lo fueron en luchas armadas
entre los mismos árabes; como por ejemplo, durante los días de la Gran Sublevación árabe de
1936 – 1939. Esa fue una señal de cómo serían las cosas. Muchos otros fueron asesinados
como resultado de la mano dura ejercida por los británicos. Israel nunca hizo algo semejante.
La Guerra de la Independencia de Israel, también conocida como la Guerra del ´48, dejó
entre 5.000 a 15.000 muertos, entre palestinos y ciudadanos de países árabes. En esta guerra,
como en cualquier otra guerra, ocurrieron atrocidades. Los atacantes declararon su objetivo
y, si hubieran ganado, habría tenido lugar un exterminio masivo de judíos. Por parte de
Israel, también hubo actos salvajes, incentivados por grupos marginales. Menos, mucho
menos, que en cualquier otra guerra de los tiempos modernos. Mucho menos de lo que es
perpetrado, diariamente, en estos mismos tiempos, por musulmanes, principalmente contra
musulmanes, en Sudán o en Irak.
El siguiente acontecimiento de importancia fue la Guerra del Sinaí, en 1956. Alrededor de
1.650 egipcios fueron asesinados, unos 1.000 en manos de israelíes y, aproximadamente, 650
por parte de fuerzas francesas y británicas.
Luego vino la Guerra de los Seis Días (1967). Las cifras estimativas más elevadas hablan de
21.000 árabes muertos en los tres frentes: Egipto, Siria y Jordania.
La Guerra de Iom Kippur (1973), tuvo como resultado 8.500 árabes muertos, en sólo dos
frentes: Egipto y Siria.
Luego hubo guerras “más pequeñas”: La primera Guerra del Líbano que, inicialmente, fue
contra la OLP (Organización para la Liberación Palestina), y no contra del Líbano. Fue
una guerra dentro de otra guerra. Fueron los años de la sangrienta guerra civil en el Líbano;
una guerra que trataremos más adelante. Y así fue, en la segunda Guerra del Líbano, en la
que fueron asesinados alrededor de 1.000 libaneses.
Miles de palestinos fueron asesinados durante la ocupación israelí en los territorios,
comenzada a fines de la Guerra de los Seis Días. La mayoría fue muerta durante las dos
Intifadas; la primera, que comenzó en 1987, con un saldo de 1.800 palestinos muertos y, la
que empezara en el año 2000, con un resultado de 3.700 palestinos asesinados. Entre estas
dos fechas, hubo más acciones militares que ocasionaron más víctimas fatales árabes. Si
exageramos, podemos decir que se trató de unos cien más que fueron asesinados. Cientos. No
cientos de miles. No millones.
El recuento total alcanza unos 60.000 árabes asesinados en el marco del conflicto árabe –
israelí. Entre ellos sólo unos miles de palestinos aunque es por ellos, y sólo a causa de ellos,
que Israel es blanco del odio del mundo. Cada muerte árabe y musulmana es lamentable. Y
es correcto criticar a Israel. Pero la crítica obsesiva y demoníaca enfatiza un hecho mucho
más asombroso: El silencio del mundo o, al menos, un silencio relativo, frente al exterminio
sistemático de millones de otras personas, perpetrado por regímenes árabes y musulmanes.
El precio de la sangre de los musulmanes
De aquí en adelante, debemos preguntar: ¿Cuántos árabes y musulmanes fueron asesinados
durante esos mismos años en otros países (por ejemplo, en Rusia o Francia) y cuántos
árabes, musulmanes y otros, fueron asesinados, durante esos años, por árabes y
musulmanes? La información aquí recopilada se basa en varios institutos de investigación,
organismos académicos, organizaciones internacionales (tales como Amnistía y otras
instituciones de derechos humanos), Naciones Unidas y representantes gubernamentales.
En muchos casos, las diferentes organizaciones, presentan números distintos y
contradictorios. En ocasiones, las diferencias alcanzan unos cientos de miles y, a veces,
millones. Probablemente, nunca conozcamos el número preciso. No obstante, hasta las cifras
más bajas acordadas, presentan un panorama pasmoso y horrendo. Además, el tiempo es
demasiado breve para registrar conflictos sangrientos que, ni siquiera, son cubiertos en
estas listas, aunque estos conllevan un saldo mayor de víctimas humanas que todo el precio
de sangre derramada en el conflicto árabe – israelí.

Argelia
Pocos años después del establecimiento del Estado de Israel, comenzó otra guerra de
independencia. En esta ocasión era Argelia contra Francia, entre los años 1954 – 1962. El
número de víctimas del lado musulmán es un tema controversial. De acuerdo a fuentes
oficiales de Argelia, sobrepasa el millón. Algunos institutos de investigación en Occidente
tienden a aceptar ese número. Fuentes francesas intentaron, en el pasado, declarar que sólo
se trató de un cuarto de millón de musulmanes, con 100.000 musulmanes adicionales que
colaboraron con los franceses. Pero esas cifras estimativas son vistas como tendenciosas y
bajas. Actualmente, no hay duda que los franceses asesinaron cerca de 600.000 musulmanes.
Y son los franceses los que no cesan de dar sermones a Israel, el Israel que durante toda la
historia de su conflicto con los árabes no alcanzó ni una décima parte de ese número.
Incluso, en aquel momento, de acuerdo con las evaluaciones más severas.
La masacre en Argelia continúa. Durante las elecciones de 1991, el Frente de Salvación
Islámico fue elegido por votación. Los resultados de las elecciones fueron cancelados por el
ejército. Desde aquel momento, una guerra civil furiosa prosigue entre el gobierno central,
apoyado por el ejército, y movimientos islámicos. De acuerdo a diversas cifras estimativas,
hubo, hasta el momento, alrededor de 100.000 víctimas; en su mayoría, civiles inocentes.
En la mayoría de los casos, se trató de masacres horrendas de aldeas enteras, mujeres, niños
y ancianos; una masacre en nombre del Islam.

Sumario de Argelia: De 500.000 a 1.000.000 en la Guerra de Independencia; 100.000 en la
Guerra Civil en los años ´90.

Sudán
Un país desgarrado por campañas de destrucción, casi todas entre árabes – musulmanes del
norte, que controlan el país, y el sur, con población negra. Dos guerras civiles ocurrieron en
este país y una masacre, patrocinada por el gobierno, tuvo lugar en los últimos años en el
distrito de Darfur. La primera guerra civil se extendió durante los años 1955 – 1972. Cifras
estimativas moderadas hablan de unas 500.000 víctimas. En 1983, comenzó la segunda
guerra civil. Pero no se trató de una guerra civil sino de una masacre sistemática, definida
adecuadamente como “genocidio”. El objetivo era la islamización, arabización y deportación
masiva que, ocasionalmente, se convirtió en matanza, para tomar – también- el control
de los gigantes campos de petróleo. Estamos hablando de un número estimado de 1.9
millones de víctimas.
La división entre musulmanes y otras víctimas es poco clara. El gran distrito de Noba,
poblado por cantidad de negros musulmanes, recibió su parte de horrores. A los musulmanes,
que deberían ser negros, no se les concedió ningún favor. Desde la llegada al poder del Islam
radical, bajo la guía espiritual del Dr. Hassan Thorabi, la situación empeoró. Probablemente
sea la peor serie de crímenes contra la humanidad desde la Segunda Guerra Mundial.
Estamos hablando de limpieza étnica, deportaciones, asesinato masivo, tráfico de esclavos,
aplicación a la fuerza de las leyes del Islam, quitar hijos a sus padres y mucho más. Millones
se convirtieron en refugiados. Hasta donde es sabido, no existen millones de publicaciones
acerca del “Derecho al Retorno” sudanés, y no hay peticiones, por parte de los
intelectuales, negando el derecho de Sudán a la existencia.
Los últimos años se trataron sobre Darfur. Nuevamente, los musulmanes (árabes) están
asesinando a musulmanes (negros) y paganos y, los números, no son claros. Estimaciones
moderadas hablan de cerca de 200.000 víctimas y otras, más altas, dicen que son 600.000.
Nadie sabe de manera certera. Y la matanza continúa.
A través de las atrocidades de Sudán, la matanza fue perpetrada, principalmente, por el
régimen árabe musulmán y, la gran mayoría de víctimas, si no todas, son negros, de todas
las religiones, incluyendo a musulmanes.

Sumario de Argelia: De 2.600.000 a 3.000.000.

Afganistán
Ésta es una red, que no cesa, de asesinatos en masa. La invasión soviética, que comenzó el
24 de diciembre de 1979 y finalizó el 2 de febrero de 1989, dejó alrededor de un millón de
muertos. Otras estimaciones hablan de 1.500.000 de civiles muertos y un adicional de 90.000
soldados.
Luego de la retirada de las fuerzas soviéticas, Afganistán pasó por una serie de guerras
civiles y conflictos entre los que apoyaban a los soviéticos, el Mojahidin y el Talibán. Cada
grupo llevó a cabo una doctrina de exterminio en masa de sus oponentes. La suma de
fatalidades en la guerra civil, hasta la invasión de las fuerzas de la coalición bajo el liderazgo
americano (en 2001) es de, alrededor, de un millón.
Están aquellos que se quejan, y con razón, de la carnicería que tuvo lugar como resultado de
la coalición ofensiva para derribar al régimen talibán y como parte del conflicto armado
contra Al Qaeda. Bien: la invasión a Afganistán causó un número relativamente limitado de
muertes, menos de 10.000. Si no hubiese ocurrido, podríamos haber visto una continuación
del genocidio auto – inflingido, con un promedio de 100.000 víctimas fatales por año.

Sumario de Afganistán: De 1.000.000 a 1.500.000, como resultado de la invasión soviética;
alrededor de un millón en la guerra civil.

Somalia
Desde 1977, este estado musulmán del este de África estuvo inmerso en una interminable
guerra civil. El número estimado de víctimas es cercano a 550.000. Se trata de musulmanes
asesinando a, principalmente, musulmanes. Los intentos de Naciones Unidas de intervenir,
con el propósito de mantener la paz, terminó en fracaso, tal como ocurrió con intentos
posteriores por parte de las fuerzas americanas.
La mayor parte de las víctimas murió, no en los campos de batalla, sino como resultado de
una deliberada inanición y matanza de civiles, en bombardeos dirigidos a la población civil
como objetivo (bombardeos masivos, de distritos adversarios, tal como el bombardeo de
Somaliland, que causó 50.000 muertes).

Sumario de Somalia: De 400.000 a 500.000 víctimas en la guerra civil.

Bangladesh
Este país aspiró a lograr su independencia de Pakistán. Pakistán reaccionó con una invasión
militar, que causó una destrucción masiva. No fue una guerra, fue una masacre. Entre uno
y dos millones fueron, sistemáticamente, liquidados en 1971. Algunos investigadores
definen los hechos, de aquel año en Bangladesh, como uno de los tres grandes genocidios en
la historia (luego del Holocausto y el genocidio de Ruanda).
Un comité de investigación, designado por el gobierno de Bangladesh, contó 1.247.000 de
víctimas fatales, como el resultado de un asesinato sistemático de civiles por parte de las
fuerzas de la armada de Pakistán. Además, hay numerosos informes de “escuadrones de la
muerte”, en los que “soldados musulmanes eran enviados para ejecutar asesinatos masivos
de granjeros musulmanes”.
La armada pakistaní cesó después de la intervención de India, que padeció olas de refugiados
– millones – que llegaban desde Bangladesh. Al menos 150.000 más fueron asesinados en
actos de represalia luego de la retirada de la armada de Pakistán.

Sumario de Bangladesh: Entre 1.400.000 y 2.000.000.

Indonesia
El estado musulmán más grande del mundo compite con Bangladesh por el dudoso título de
“La mayor masacre desde el Holocausto”. La masacre comenzó con un levantamiento
comunista, en 1965. En este caso, hay diferentes evaluaciones (acerca del número de
fatalidades). La estimación aceptada habla de unos 400.000 indonesios asesinados, entre
1965 – 1966, a pesar que, estimaciones más estrictas, refieren a un número más alto.
La masacre fue perpetrada por la armada, conducida por Hag´i Mohammed Soharto, que
tomó el poder en el país durante los 32 años posteriores. Un investigador, de aquellos años,
señala que la persona que estaba a cargo de reprimir la rebelión, el General Srv Adei,
admitió: “Matamos a dos millones, no un millón, e hicimos buen trabajo”. Por este
argumento, nos quedaremos con el más bajo, una estimación más aceptable”.
En 1975, luego del fin del mandato portugués, Timor del Este anunció su independencia. En
el lapso de poco tiempo, fue invadido por Indonesia, que gobernó la zona hasta 1999.
Durante esos años, entre 100.000 y 200.000 personas fueron asesinadas, junto con la
destrucción total de la infraestructura.

Sumario de Indonesia: 400.000 muertos, con un adicional de entre 100.000 y 200.000 en
Timor del Este.

Irak
La mayor parte de la destrucción de estas últimas dos décadas fue por Saddam Hussein. Este
es otro caso de un régimen que causó las muertes de millones. Muerte incesante. Uno de los
puntos culminantes fue durante la guerra, entre Irak e Irán, conflicto sobre el río Shat el
Arab; el río que se crea por la convergencia de los ríos Eufrates y Tigris. Éste fue un
conflicto que llevó, por si solo, a una destrucción a gran escala y a un asesinato masivo. Las
estimaciones oscilan entre 450.000 y 650.000 iraquíes, y entre 450.000 y 970.000 iraníes.
Judíos, israelíes y sionistas, hasta lo que es sabido, no estaban cerca.
Olas de purgas, algunas motivadas políticamente (oposición), otras por razones étnicas
(minoría kurda) y por causas religiosas (la minoría del gobierno suni contra la mayoría
shiita), produjeron un asombroso número de víctimas. Las estimaciones varían desde un
millón, según el informe de Derechos Humanos. Otras organizaciones internacionales citan
una estimación de medio millón de personas muertas.
En los años 1991 – 1992, hubo un levantamiento de Irak. Hay estimaciones contradictorias
sobre el número de víctimas. Los números varían entre 40.000 a 200.000. Además de los
iraquíes asesinados, se debe agregar a los kurdos. Durante el reinado de Saddam Hussein,
entre 200.000 y 300.000 kurdos resultaron asesinados, en un genocidio que continuó en los
´80 y ´90.
Más de medio millón más de iraquíes murieron de enfermedades por la escasez de
medicamentos, resultado de las sanciones impuestas, luego de la primera guerra del Golfo.
Hoy es claro que fue la continuación del genocidio perpetrado por Saddam sobre su propio
pueblo. Él podría haber adquirido las medicinas, tenía suficiente dinero para comprar
alimentos y construir hospitales para todos los niños de Irak, pero Saddam prefirió construir
palacios y distribuir franquicias en Occidente y en los estados árabes. Esta cuestión se está
exponiendo en la corrupción del proyecto “Oil for Food” (“Petróleo por Alimento”) de
Naciones Unidas.
Los iraquíes continúan sufriendo. La guerra civil, que se está desencadenando allí, hoy,
incluso aunque algunos preferirían no nombrar así a la masacre mutua de sunitas y shiitas,
tiene un costo de decenas de miles de vidas. Se estima que, cerca de 100.000 personas,
fueron asesinadas desde que la coalición de fuerzas tomó el control en Irak.

Sumario de Irak: De 1.540.000 a 2.000.000 de víctimas.

Sumario de Irán: De 450.000 a 970.000 víctimas.

Líbano
La guerra civil libanesa tuvo lugar entre 1975 a 1990. Israel estuvo involucrado, en ciertas
etapas, aparte de la primera guerra del Líbano, en 1982. No hay desacuerdo en que una
considerable parte de las víctimas fueron asesinadas en los primeros dos años.
Las demás evaluaciones hablan de más de 130.000 muertos. La mayoría fueron libaneses
asesinados por otros libaneses, por fundamentalistas, religiosos y étnicos, y en conexión con
el compromiso de Siria. Siria trasladó su apoyo entre varios partidos en el conflicto. Las
estimaciones más altas declaran que las actividades israelíes fueron la causa de la muerte de
18.000 personas, la gran mayoría combatientes.

Sumario de Líbano: 130.000

Yemen
En la guerra civil, que tuvo lugar en Yemen, desde 1962 a 1970, con la participación de
Egipto y Arabia Saudita, de 100.000 a 150.000 yemenitas fueron asesinados y más de mil
egipcios y mil saudíes.
Egipto cometió crímenes de guerra al incorporar el uso de químicos de guerra. Los motines,
en Yemen, desde 1984 hasta 1986, causaron la muerte de miles más.

Sumario de Yemen: 100.000 a 150.000 fatalidades.
Chechenia
Rusia rechazó los pedidos de independencia de la República de Chechenia, y esto llevó a la
primera guerra, entre 1994 y 1996, que costó la vida de entre 50.000 a 200.000 chechenos.
Rusia dio mucha importancia a este conflicto, pero fracasó miserablemente. Esto no ayudó a
los chechenos porque, a pesar que habían ganado autonomía, la república estaba en ruinas.
La segunda guerra chechenia comenzó en 1999 y finalizó, oficialmente, en 2001, pero
verdaderamente no terminó, y el número de víctimas se estima de 30.000 a 100.000.

Sumario de Chechenia: De 80.000 a 300.000 fatalidades.

Desde Jordania a Zanzíbar
Además de las guerras y masacres, también hubo confrontaciones menores, que costaron la
vida de miles y decenas de miles de musulmanes y árabes (muertos) por musulmanes y
árabes. Estas confrontaciones no son, siquiera, tenidas en cuenta en las tablas presentadas
en estas páginas, porque representan cifras más pequeñas, hablando relativamente, incluso
si los números de aquellos muertos son mucho más elevados que los números de las víctimas
del conflicto árabe-israelí. Aquí están algunos de ellos:
Jordania
1970 a 1971: Levantamientos de Septiembre Negro tuvieron lugar en el Reinado Hashemita
de Jordania. El Rey Hussein fue sacado de quicio por el uso del país, por parte de los
palestinos, y su amenaza por tomar el control. La confrontación, principalmente una
masacre en los campos de refugiados, costó miles de vidas. De acuerdo con las estimaciones
dadas por los mismos palestinos: de 10.000 a 25.000 víctimas -. De acuerdo con otras
fuentes, unos pocos miles.

Chad

La mitad de la población de Chad es musulmana: en varias guerras civiles resultaron
muertos 30.000 civiles.

Kosovo
En el área principal musulmana de Yugoslavia, alrededor de 10.000 fueron asesinados en la
guerra, entre 1998 y 2000.

Tayikistán
La guerra civil, desde 1992 a 1996, dejó cerca de 50.000 muertos.

Siria
La persecución sistemática de Hafez Assad, perteneciente a la cofradía musulmana, finalizó
en la masacre de 1982, en la ciudad de Hama, costando las vidas de 200.000 personas.

Irán
Miles fueron asesinados a comienzos de la Revolución de Jomeini. El número preciso no se
conoce, pero ronda entre miles y decenas de miles. Los kurdos, también, sufrieron en manos
de Irán, y cerca de 10.000 fueron asesinados.

Turquía
Cerca de 20.000 kurdos resultaron asesinados en Turquía como parte del conflicto.

Zanzíbar
A comienzos de los ´60 a la isla le fue otorgada la independencia, aunque sólo por un tiempo
breve. Primero, los árabes estuvieron en el poder, pero un grupo de negros, compuesto
principalmente por musulmanes, realizó una matanza del grupo árabe, también musulmán,
en 1964. Se estima que, entre 5000 y 17.000 murieron.
Esto no es el fin de la lista. Hubo más conflictos con números de víctimas inciertos en las
repúblicas de la ex Unión Soviética, con poblaciones mayoritarias musulmanas (como la
guerra entre Azerbaiján y Armenia por Nagurno Karabach), y un número discutible de
musulmanes muertos en África, en países cuyas poblaciones son mixtas, tales como Nigeria,
Mauritania o Uganda (en los años de reinado de Idi Amin en Uganda, en la década que
comenzó en 1971, cerca de 300.000 ugandeses fueron asesinados. Amin se definió, a sí
mismo, como musulmán pero, en contraste con Sudán, es difícil decir que el trasfondo para
la matanza fue musulmán y, ciertamente, no fue árabe).

El conflicto israelí-palestino

A todo lo recién expuesto, uno puede agregar esta información: la gran mayoría de árabes,
asesinados en el marco del conflicto árabe – israelí, fueron muertos como resultado de
guerras instigadas por los árabes y como resultado de su negativa a reconocer la decisión de
Naciones Unidas, respecto al establecimiento del Estado de Israel, o su rechazo a reconocer
el derecho de los judíos a la autodeterminación.
El número de israelíes asesinados, por la agresión árabe, fue relativamente más alto que las
cifras de los árabes muertos. En la Guerra de la Independencia, por ejemplo, más de 6.000
israelíes resultaron muertos entre una población que, en ese entonces, tenía 600.000
personas. Esto significa, el uno por ciento de la población. En comparación, las bajas de
árabes en la guerra contra Israel provenían de siete países, cuyas poblaciones ya contaban
con decenas de millones. Israel no sueña, ni piensa y no desea destruir a ningún estado árabe.
Pero, la pretendida meta de las armadas atacantes, fue “liquidar a la entidad judía”.
Obviamente, en los últimos años, las víctimas palestinas recibieron la mayor parte de la
atención de la prensa y los académicos. En verdad, representan un pequeño porcentaje de la
suma total de todas las víctimas. La suma total de palestinos muertos por Israel en los
territorios conquistados es de varios miles. 1.378 murieron en la primera Intifada, y 3.700
desde el comienzo de la segunda Intifada.
Esto es menos que, por ejemplo, las víctimas musulmanas masacradas por el ex presidente
sirio, Hafez Assad en Hama, en 1982; menos que los palestinos masacrados por el Rey
Hussein, en 1971; menos que el número de asesinados, en una sola masacre, de bosnios
musulmanes por los serbios (1991) en Srebrenica, que dejó 8.000 muertos.
Cada persona asesinada es lamentable. Pero, no hay calumnia más grande que llamar a las
acciones de Israel, “genocidio”. E incluso, la cadena “Israel” y “genocidio”, en el buscador
de Golee, conduce a 13.600.000 referencias. Intenten tipear “Sudán” y “genocidio” y
obtendrán menos de 9 millones de resultados. Estos números, si quieren, son la esencia de
una gran decepción.

La ocupación no es progresista, pero no brutal

Otro hecho: Desde la Segunda Guerra Mundial, el conflicto palestino – israelí es el que tiene
menos número de víctimas, pero con la cantidad más grande mundial de publicaciones, en la
prensa y medios académicos, hostiles hacia Israel.
Al menos, medio millón de argelinos murieron durante la ocupación francesa. Un millón de
afganos, durante la ocupación soviética. Millones de musulmanes y árabes resultaron
muertos y masacrados en manos de musulmanes. Pero el mundo entero conoce a uno,
llamado Mohammed a-Dura (cuya muerte fue lamentable, pero cabe la duda si lo fue por
disparos israelíes).
Es posible y aceptable criticar a Israel. Pero la crítica excesiva, obsesiva y, por momentos,
antisemita sirve, también, como encubrimiento y, en algunos casos, como una aprobación
del genocidio de millones de otros.
La ocupación no es progresista y no puede serlo. Pero si tratamos de crear una escala de
“ocupación brutal”, Israel ocupa el último lugar. Esto es un hecho. No es una opinión.
Y qué le hubiera pasado a los palestinos si, en lugar de estar bajo la ocupación israelí,
hubiesen estado bajo la ocupación iraquí? ¿O de Sudán? ¿O, incluso, de Francia, o
soviética? Es altamente probable que hubiesen sido víctimas de genocidio, en el peor de los
casos, y de matanzas masivas, purgas y deportaciones, como la mejor opción.
Pero, afortunadamente para ellos, están bajo la ocupación israelí. E incluso si, repito, no
hay algo como una ocupación progresista, e teniendo en cuenta si es aceptable y posible, y a
veces necesario, criticar a Israel, no hay ocupación y no hubo nunca una con tan pocas
fatalidades (en verdad hay otros daños, que no se manifiestan en los números de bajas, tales
como el problema de los refugiados. Esto será discutido en un capítulo por separado).

La ética de la televisión
¿ Por qué, entonces, la impresión del mundo es directamente la opuesta? ¿ Cómo es posible
que no exista conexión entre los hechos, los números y la imagen tan demoníaca de Israel en
el mundo?
Existen muchas respuestas. Una, es que la ética occidental se convirtió en la ética de las
cámaras de televisión. Si un terrorista palestino o un hombre de Hezbollah intenta lanzar un
misil, desde dentro de un vecindario civil, e Israel responde con fuego “ causando la muerte
de dos niños “, habrá infinitos artículos y titulares, en todo el mundo, diciendo que “Israel
asesina niños”. Pero si, aldeas enteras, son destruidas en Sudán o ciudades completas son
aniquiladas en Siria, no habrá cámaras de televisión en esa área.
Y así, de acuerdo a la ética televisiva, José Saramago y Harold Pinter firman una petición
en protesta del “genocidio” y “crímenes de guerra” perpetrados por Israel. Ni siquiera han
leído la Convención de Ginebra. Probablemente no sepan que, fuera de algunas pocas
excepciones, las acciones de Israel contra objetivos militares hiriendo civiles, está permitido
de acuerdo a la Convención de Ginebra (Protocolo 1 Párrafo 52.2). Y, dado que esta gente
está tan sumergida en la ética de la televisión, no firmará ninguna petición en protesta por el
genocidio de musulmanes en manos de musulmanes. El crimen porque sí. Tienen permiso
para hacerlo.
La ética de la televisión es una tragedia para los mismos árabes y musulmanes. Israel paga
un precio caro . Sin embargo los árabes y musulmanes son sus reales víctimas. Y mientras
que continúe esta moral de la pantalla azul, los árabes y musulmanes seguirán pagando el
precio.
Existen quienes afirman que, los países árabes y musulmanes, son inmunes a la crítica,
porque no son democráticos. Pero, la crítica hacia Israel, es más valiosa porque tiene
pretensiones democráticas. Afirmaciones como ésta son el orientalismo más grave. La
suposición, encubierta, es que los árabes y musulmanes son el hijo retardado del mundo.
Les está permitido. Esto no es sólo Orientalismo. Es racismo.
Los árabes y musulmanes no son niños ni retardados. Muchos árabes y musulmanes lo saben
y escriben sobre esto. Saben que sólo el fin a la auto – decepción y asumir la responsabilidad
llevarán a un cambio. Saben que, mientras Occidente, los siga tratando como irresponsables
y desiguales, está tendiendo una mano no sólo a una actitud racista, sino también y
principalmente, a la continuidad de su asesinato masivo.

Epílogo
El genocidio que Israel no está cometiendo, el cual es completamente difamatorio, esconde el
real genocidio; el genocidio silenciado que los árabes y musulmanes están haciendo,
principalmente, contra ellos mismos. La difamación debe detenerse a fin de poder ver la
realidad. Es por conveniencia de árabes y musulmanes. Israel paga en imagen. Ellos con
sangre. Si todavía queda algo de moral en el mundo, esto debería interesarle a cualquiera que
le quede apenas una gota de ética dentro de él. Y esto debería ocurrir; serán pequeñas
noticias para Israel, y grandes noticias, mucho mejores noticias, para árabes y musulmanes.

2 comentarios

  1. Impresionante articulo. Deberiamos todos difundirlo ante el mundo ciego. No hay refutaciones para descripciones de hechos como los que se describen aqui. Quien despues de leer esto sigue acusando a Israel de genocida y haciendo oidos sordos a todas las barbaridades cometidas por los musulmanes no puede menos que autodeclararse antisemita.
    Invito a todos los que pasen por aca a que envien el link a sus conocidos para que muchos salgan de su ignorancia.
    Saludos y gracias Klovs por encontrar informacion tan util.

  2. Lectores de El Rejunte: he subido el mismo artículo “Y el mundo permanece en silencio” a mi blog. Allí se puede ver claramente como no alcanza con mostrar la realidad: muchas veces el prejuicio sobrevive pese a todo, incluso frente a tan abrumadora evidencia y datos. El link directo es

    http://buenaprensa.blogspot.com/2006/10/genocidio-palestino.html

    No tengo mucho mas para decir. Como dijo Einstein: Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.

    Saludos y Buena Prensa!

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