Mas renuncias en el Centro Carter

A raíz del libro publicado por Jimmy Carter se desencadenaron mas renuncias en el Centro dirigido por el ex-presidente norteamericano. Las cartas de renuncia de los miembros de dicho centro se hicieron publicas en el Wall Street Jorunal:

Cartas Enviadas por Miembros de la Junta de Consejeros del Centro Carter el 11 de enero de 2007

Abajo, el texto de dos cartas enviada el jueves, 11 de enero, por miembros de la Junta de Consejeros del Centro Carter,

Apreciado compañero miembro de la Junta de Consejeros del Centro Carter,

Este ha sido un tiempo difícil para nosotros. Como miembros de la Junta de Consejeros del Centro Carter nos hemos esforzado en promover los esfuerzos del Centro Carter en nuestra comunidad. Sin embargo, el reciente libro del que es autor el Presidente Carter “Palestine; Peace not Apartheid” [Palestina, Paz; no Apartheid] y sus comentarios en la prensa hechos cuando promovía el libro, no han obligado a pausar en nuestros esfuerzos. Estamos profundamente perturbados por los comentarios y escritos del Presidente y estamos presentado la siguiente carta de renuncia al Centro Carter. Queríamos informarle a usted, a nuestros compañeros miembros de la Junta, acerca de nuestras acciones y les incitamos a contactarnos si tienen algunas preguntas relativas a nuestra renuncia.

Estimado Presidente Carter,

Como miembros de la Junta de Consejeros cada uno de nosotros se ha sentido orgullosos en asociarse con el Centro Carter en su noble lucha para reparar al mundo, Sin embargo, a la luz de la publicación de su último libro Palestine; Peace Not Apartheid y de sus subsiguientes comentarios formulados al promover el libro, en buena consciencia ya no podemos seguir sirviéndole al Centro como miembros de la Junta de Consejeros.

En su trabajo en materia de resolución de conflicto el Centro Carter ha desempeñado siempre el útil y constructivo papel de intermediario honesto y de mediador entre partes en guerra. En su libro, que pinta el conflicto entre Israel y sus vecinos como un asunto puramente unilateral con poniendo a cargo de Israel toda la responsabilidad de resolver el conflicto, usted ha abandonado claramente su papel histórico de intermediario para convertirse en abogado de una de las partes.

Los hechos, al tratar el conflicto, son los siguientes: Hay dos narrativas nacionales que disputan por una franja de terreno. Los israelíes, a través de ejecutorias y de comentario público, han hablado consistentemente de un deseo de vivir en paz y de asumir compromiso territorial para lograr ese status. Los palestinos, por su lado se han atenido consistentemente a actos de terror como una expresión nacional y han elegido partidos que endosan el uso del terror, el rechazo del compromiso territorial y del derecho que tiene Israel de existir. Los líderes palestinos han tenido posibilidades, desde 1947, de tener su propio estado, inclusive durante la propia presidencia de usted cuando desairaron sus esfuerzos.

Su libro ha confundido opinión con hecho, subjetividad con objetividad y fuerza para el cambio con apoyo partidario, Lo que es más, los comentarios formulados por usted durante las últimas semanas, insinuando que hay un monolito de poder judío en América, son muy perturbadores y debemos enfrentarlos, En nuestro gran país donde la libertad de expresión es una base sólida, usted repentinamente ha proclamado que los americanos no pueden expresar su opinión sobre asuntos del Medio Oriente por temor a retribución del “Lobby judío”. Al condenar a los judíos de América usted condena también a los cristianos y a otros por su apoyo a Israel. ¿Acaso hay que penalizar a cualquier grupo de interés por participar en el proceso político libre y abierto que es América? Su libro y sus recientes comentarios sugieren que usted así lo piensa.

En el pasado, usted se habría inyectado en este mundo para moderar entre dos lados, en búsqueda de la paz y es por ello que usted se ganó nuestra admiración y nuestro apoyo. Ahora usted reitera falsas aseveraciones. Usted escribió que la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dice que “Israel debe retirarse de los territorios (8p. 38), pero usted sabe que la palabra “debe” de hecho no se halla en la resolución. Usted dijo que desde que Mahmoud Abbas ha estado desempeñando su cargo no ha habido discusiones de paz. Eso es falso. Usted escribió que Yassir Arafat le había dicho en 1990 que, “La OLP nunca ha abogado por la destrucción de Israel”(p. 62). ¿Ante el hecho de que su Carta Constitutiva, que llama explícitamente a la destrucción de Israel, no se revisó sino hasta finales de la década de 1990, cómo puede usted acaso llegar a escribir tal aseveración como si fuera creíble?

El 12 de diciembre, por la radio de Denver, usted negó que el Primer Ministro palestino Hanniyah hubiese dicho que nunca a aceptaría a Israel, ni negociaría con él. Sin embargo, el servicio de monitoreo de la BBC informó justamente lo contrario. De hecho, Hanniyah dijo: “Nosotros nunca reconoceremos al gobierno usurpador sionista y seguiremos con nuestro movimiento de Jihad hasta que Bayt al-Maqdis (Jerusalén) y la Mezquita Al-Aqsa estén liberadas. Cuando se le enfrentó a ese hecho usted dijo. “No, él no dijo eso, no él  no hizo eso, yo no oí eso.” Estos no son puntos de opinión, estos son hechos.

 

Y finalmente, cuán perturbador es que usted escriba: “que es imperativo que la comunidad árabe en general y todos los grupos palestinos significativos aclaren que le podrán fin a las explosiones suicidas con bombas y a otros actos de terrorismo cuando las leyes internacionales y los fines últimos de la Hoja de Ruta para la Paz sean aceptados por Israel.” Con esas palabras usted sugiere claramente que usted está condonando la violencia contra los israelíes hasta que ellos hagan algunas cosas (p. 213). El uso suyo de la palabra “apartheid”, a pesar de lo que usted niega, ya ha energizado a grupos supremacistas blancos que se empeñan en afirmar el control judío del gobierno y de la política extranjera, insinuación ésta que usted hizo en su editorial abierto al L.A Times el 8 de diciembre de 2006: “Durante los últimos 30 años, he sido testigo  de, y he experimentado, los severos frenos aplicados a cualquier discusión libre y equilibrada de los hechos.” De acuerdo con el monitoreo de sitios WEB realizado por Anti-Defamation League, los supremacistas blancos de los E.E.U.U. han acogido su sugerencia que el lobby israelí sofoca el debate en este país, añadiendo que confirma el control judío del gobierno y de la política exterior, siendo a la vez parte de la naturaleza inherentemente “maligna” de los judíos. Si usted tiene dudas en cuanto al apoyo que usted da y recibe, le rogamos referirse a: http://www.adl.org/main_Anti_Semitism_Domestic/carter_reactions_ws.htm

Allí puede usted acceder a las publicaciones de cuatro organizaciones Blancas Supremacistas que a la vez apoyan del contenido de su libro y se valen del mismo, así como de lo que usted ha dicho públicamente.

Como resultado de todo ello usted se ha metido en un mundo de apología, llegando incluso a la apología maliciosa. Ya no podemos endosar su posición estridente e inflexible. No estamos ante el Centro Carter ni el Jimmy Carter que llegamos a respetar y apoyar. Por lo tanto,  es con tristeza y pesadumbre que por medio de esta carta presentamos nuestra renuncia a la Junta de Consejeros del Centro Carter con efecto de inmediato.

3 comentarios

  1. Esta vez le salió muy cara la cretinada a Jimmy. A ver como sale de esta si es que puede.

  2. Debería instalar La Comisión de la Verdad que prometió y no hizo en Venezuela y que creó tanta impunidad.

    De esa manera al menos se limpiaría un poco la imagen.

Los comentarios están cerrados.

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