Bishara y la vieja guarda – Caroline Glick

La brillante Caroline Glick analiza a diferentes políticos graves que trabajan para el enemigo dentro de Israel, y nadie hace nada. Bishara y la Vieja Guardia:

Puesto que los detalles del historial criminal por traición del diputado Azmi Bishara aún son secretos, es imposible examinar cómo afectaron sus acciones en representación de Hezbolá durante la guerra del verano pasado a la campaña de Israel contra el ejército satélite de Irán en el Líbano.

Pero incluso sin conocer los detalles de los crímenes de Bishara, destacan dos detalles notables de su caso. En primer lugar, la decisión misma por parte del brazo policial de Israel de abrir una investigación contra Bishara por sus actos de traición es un avance a celebrar. Marca una salida clara de su anterior tratamiento a Bishara y a los demás parlamentarios árabes que han trabajado abiertamente en representación de los enemigos de Israel en los últimos años.

Bishara actuaba como agente sirio y de Hezbolá antes incluso de salir elegido para la Knesset en 1996. En violación del derecho israelí, que prohíbe un viaje sin autorización a estados enemigos, en 1997 viajaba a Siria y se entrevistaba con el entonces vicepresidente Abdel Halim Jadam. En 1998 volvía a Siria a reunirse con el entonces Ministro de Exteriores Farouk a-Shara. A lo largo de los años 90 organizaba visitas ilegales a Siria para árabes israelíes.

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