Tags: islamofascismo y judio antisemita (o judeofobo)

A partir de un post publicado en un blog que leo habitualmente surgio una buena discusion en los comentarios, a decir verdad en realidad se planteaba dos posturas respecto a las categorias utilizadas para describir a gente que adhiere a determinadas ideologias, conductas o posiciones politicas, llamenlo como quieran. Es el caso de los tags mas de moda como lo son el islamofascismo o el judio antisemita.

El argumento principal utilizado contra esta categorizacion es absolutamente valido, es una simple categoria utilizada para evitar discutir profundamente sobre determinado tema. La manera de englobar a un grupo de gente con concpeciones similares sobre el mismo tema hizo durante la historia que se pueda facilitar la denominacion de de distintos grupos, estan los nazis, los comunistas, los sindicalistas, los anarquistas, etc. con el tiempo nuevas personalidades e ideas politicas van surgiendo en distintos puntos del globo y estas merecen ser denominadas de una manera, al observar dichos surgimientos uno puede ver, por ejemplo, en el  caso los grupos radicales islamistas y regimenes autoritarios como el saudi, el irani que son dos modelos autoritarios dictatoriales sustentados desde la religion a un nuevo (en realidad para nada nuevo, ya tiene 30 años si tomamos a  la Revolucion Islamica como sus incios ) movimiento ideologico que toma algunos conceptos del fascismo que son conjugados con elementos del islam, he aqui el surgimiento del islamofascismo. Seguramente existan nombres mejores como decir totalitarismo islamico, o simlemente islamismo (en el sentido que lo utiliza Daniel Pipes como alternativa al radicalismo islamico o descripciones similares).

Las categorias son validas, pero no pueden ser sobreutilizadas porque terminan perdiendo valor, la palabra genocidio y fascismo hoy en dia son moneda corriente.
Sobre la otra categoria en disputa “judio antisemita” es un asunto mucho mas complejo y se presta a mas discusion, les recomiendo leer este libro de Paul Bogdanor muy esclarecedor sobre el tema.

Cuando encuentre algo interesante para escribir y este insiprado me van a leer nuevamente por aca.

5 comentarios

  1. Mis saludos amigos, muy buenas entradas, lo que no comentan los medios.
    Un abrazo, Martha

  2. Para empezar quiero dar mi propia opinion y decir que estoy de acuerdo en que no es bueno categorizar sin sentido y aportar mas adjetivos que argumentos para criticar a un determinado grupo de personas, paises o politica de accion. El maniqueismo, las consignas armadas o cliches baratos y la falta de analisis critico no me agradan en lo mas minimo.

    Este tipo de descalificaciones sin fundamento, generalmente provienen de una izquierda autista que califica a todos sus adversarios politicos de “fascistas” y por supuesto de los antisionistas que llaman “nazi” a cualquier cosa (por ejemplo, califican de “holocausto” que un soldado israeli haya disparado en el pie a un palestino con una bala de goma a corta distancia o califican de “genocidio” un combate entre palestinos armados y soldados israelies en Jenin). Lo mismo sucede con la comparacion del “Apartheid” cuando Israel construye una cerca de seguridad para prevenir atentados terroristas. Por otro lado, en el “otro campo” tambien tenemos algunos casos, aunque bastante menos numerosos que en el de la izquierda o los antisionistas, que catalogan cosas sin sentido a cuestiones totalmente ajenas, como llamar “holocausto” al casamiento de parejas mixtas o decir que Chavez “es lo mismo que Hitler” (no hace falta llegar a semejante nivel de maldad para criticar un gobierno autoritario por acciones determinadas). Como ser racional y medianamente serio que soy, considero que este tipo de categorizaciones sin sentido, vengan de quien venga, son ridiculas e incluso peligrosas.

    No obstante, el termino islamofascismo me parece que es perfectamente aplicable para explicar un fenomeno ideologico muy presente en el mundo musulman que conjuga los elementos de una religion como el Islam con la promocion de regimenes totalitarios similares a los fascismos de la Europa de entreguerras. Ideologia surgida desde la decada del ’20 con la aparicion de la Hermandad Musulmana en Egipto. De hecho, se pueden encontrar abundantes similitudes entre el Fascismo y el Islamismo (vertiente politica y fanatica del Islam, practicada por diversos regimenes dictatoriales y organizaciones terroristas islamicas). Pero tambien comparto la opinion de que si se aplica a cualquier cosa el termino “islamofascismo”, el mismo termina convirtiendose en un termino vacio y sin sentido, similar al significado del termino que tiene la palabra “fascista” en las agrupaciones de izquierda: absolutamente nada. Pues si todo es “fascista”, nada es verdaderamente fascista. Y eso, lejos de encontrar su objetivo de denigrar a un rival, termina convirtiendose en una banalizacion del fascismo y todo lo que ello implica. Pero eso no significa que el termino islamofascismo no pueda ser perfectamente aplicado, por ejemplo, al actual regimen ayatola de Iran, la monarquia saudita o las agrupaciones terroristas que defienden ese tipo de ideologia imperialista, fundamentalista y destructiva, como lo son Al-Qaeda, los Hermanos Musulmanes, la Yijad Islamica, Hamas, Hizbala, etc.

    El termino “judio antisemita” es un poco mas complejo de definir. Dependen en que caso se utilice. Por ejemplo, llamar “judio antisemita” a un judio que es critico con determinadas politicas del Estado de Israel o no le importa su propia religion es completamente absurdo. Pero calificar de judio antisemita a individuos de origen judio que odiaban a su propio pueblo, como el caso de numerosos individuos como Karl Marx, es perfectamente acertado. En cuando a los judios antisionistas (que los hay sin duda), es todavia mas dificil de definir. La mayoria de los casos de personas antisionistas (es decir, que niegan el derecho a la autodeterminacion nacional de un unico pueblo en el planeta tierra), sean judios o gentiles, terminan convirtiendose en individuos claramente antisemitas. De hecho, yo sostengo que el antisionismo es una variante actual del antisemitismo (no confundir ser critico con Israel con el antisionismo).

    De manera que, en conclusion, el catalogar algo como islamofascista o judio-antisemita es absurdo o correcto dependiendo de los casos en los que se aplique. No hay que hacer un abuso injustificado de esos terminos, como de ningun otro, pero tampoco hay que dejar de llamar las cosas por su nombre cuando la situacion lo amerita.

  3. El idioma es, por así decirlo, un organismo vivo y por lo tanto es frecuente que un término que en su orígen tuvo un significado unívoco con el uso acabe adquiriendo una connotación polisémica. Sucede con muchísimas palabras y una de ellas, sin ninguna duda, es la palabra fascismo. De algún modo, aunque quizás con menos rotundidad ocurre algo parecido con la palabra nazi.
    Desde este punto de partida me parece perfectamente aceptable – por entendible – el uso del término islamofascismo. Pero del mismo modo puede hablarse de un judeofascismo, un argentino fascismo y etc. etc., categorías cuya existencia resulta fácilmente constatable en numerosos ámbitos de la vida corriente sin excluir, por ejemplo, algunos posts y comentarios de este blog.
    Tambien, así como existe el judío antisionista y el judío antisemita, podemos encontrar casos pintorescos de argentino anti argentinista y argentino anti Argentina. La variedad de categorías es infinita y contrariamente al postulado que defiende la categorización como recurso empobrecedor puede sostenerse la tesis opuesta: la aparición de nuevas categorías como enriquecimiento idiomático e intelectual. Al fin y al cabo podría entenderse una lengua como un conjunto codificado y de categorías compartido por un grupo determinado. Y así, a ese objeto cúbico complejísimo formado por miles de ladrillos, tejas, maderas, tubos, baldosas, puertas y ventanas lo reducimos a la categoría de “casa” sin empobrecernos intelectualmente un ápice porque vos y yo sabemos a qué nos estamos refiriendo cuando decimos “casa”. Se trata de una cuestión práctica, de comunicabilidad, idéntica al uso de categorías como islamofascismo o anarcoperonista.

  4. va repuntando esto!!!!

    hace 1 año q ue deje de leerlo y ahora me volvi a copar

    Saludos!

  5. Primero debo decir que he disfrutado mucho el post y los comentarios. Luego debo aclarar que no se me escapa que la crítica a las categorías suele conducir a cierto debate ideológico, porque las posturas se expresan mediante discursos y los discursos se constituyen, en gran medida, con categorías. Sin embargo, no está en mi espíritu criticar las categorías tendenciosamente, para expresarme ideológicamente. Mi crítica a las categorías es, en general, una crítica a los discursos. Sencillamente no me gustan. Así como no me gustan las categorías islamofascismo y judío antisemita, tampoco me gustan las categorías imperialismo y colonialismo que hoy se aplican con tanta frecuencia. Creo que todas estas categorías apelan a un pasado resuelto sobre el cual no hay disputas (todos estamos en contra del fascismo, todos estamos en contra del antisemitismo, todos estamos en contra del dominio de una nación sobre el resto, todos estamos en contra de enclaves ilegales), para dirigir ese repudio automáticamente a casos presentes sin el trabajo previo de elaborar una postura actual e idónea. En resumen, entiendo las categorías analógicas como una manipulación de posturas pasabas y aceptadas para conseguir un efecto deseado automático sobre casos presentes que no son idénticos a los anteriores. También hay que distinguir entre una categoría analógica, nacida de una comparación o una semejanza objetiva o subjetiva pero no definitoria, y una categoría compuesta, nacida de una suma o combinación entre dos o más elementos. En el caso de islamofascismo, hay quienes entienden esa categoría como analógica (yo entre ellos) y quienes la entienden como compuesta. Saludos, Klovs.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: