¿Por qué no se nombró a Irán?

El pasado 17 de agosto la juventud judía argentina en Buenos Aires efectuó un acto por el 15 aniversario del atentado a la AMIA. Como todos los años, se leyeron discursos y uno de ellos fue el del representante del Consejo Juvenil Sionista Argentino (que nuclea a los movimientos juveniles sionistas en Argentina).

Veo como un deber escribir este post para expresar mi indignación por dicho discurso. Aun cuando se trata de errores debidos a la ignorancia negligente, y no a la mala fe, mi repudio ante el silencio no es menor.

Ante la constante desinformación y tergiversación de los medios de comunicación argentinos, cierta gente está confundida. Afirman que no hubo avances en la causa AMIA, que no se sabe nada, etc.

Lo cierto es todo lo contrario: gracias a la Unidad Fiscal de Investigaciones que llevó adelante el caso AMIA desde hace cinco años, se sabe prácticamente todo. Lo único que resta es llevar los pedidos de captura a la práctica, algo que no puede hacer la justicia argentina sola.

En un fragmento del mentado discurso se afirmaba: “15 años de impunidad, corrupción” etc.

Si bien es cierto que todavía falta mucho para poder lograr justicia con respecto a la masacre de la AMIA (principalmente porque no se concretaron los capturas pedidas, y porque el gobierno argentino no rompió relaciones con Irán), lo cierto es que es necesario aclarar que actualmente hay otra justicia que no es la banda encubridora y corrupta de Galeano (AMIA 1), que actuó durante la década siguiente al atentado, sino una AMIA 2 dirigida por el fiscal Alberto Nisman.

Debemos aclarar esto, agradecerlo, festejarlo –o por lo menos reconocerlo. Nisman llevó a cabo una investigación impecable, contra viento y marea, para desenmascarar a los culpables. Las pruebas fueron materializadas y justicializadas, en el célebre Dictamen de 802 páginas donde se explica cómo el régimen iraní ordenó y planeó el atentado en la ciudad de Mashad, cómo operó la conexión local dirigida por Mojshen Rabbani, cómo se efectuaron los pagos correspondientes, cómo se trajo al inmolado Hussein Berro, cómo la banda de Galeano ocultó pruebas, y quiénes fueron los encubridores… TODO.

El documento en cuestión está absolutamente avalado por la justicia argentina y la propia INTERPOL, que emitió las circulares rojas para capturar a los funcionarios iraníes acusados por la justicia argentina.

Por todo ello, es una mentira repetir que no hubo avances en la causa AMIA. Una mentira a veces deliberada (aquellos que tratan de desviar el hecho que Irán es el culpable de poner la bomba) y a veces negligente (como en el caso de los panfletos de la juventud).

Ante esa mentira, lo que puede esperarse de la juventud es que afirme una y otra vez la verdad contundente: SE SABE PRÁCTICAMENTE TODO.

Lo que hay que hacer es cumplir la ley y exigir que se capture a los ocho altos funcionarios iraníes imputados, y que el gobierno argentino tome acciones políticas efectivas ante esto en vez del palabrerío vano.

Otra cuestión que me parece absurda con respecto al discurso (que lamentablemente refleja la actitud de muchas personas en la Argentina) es el hecho de preocuparse tanto por denunciar a Fino Palacios (policía acusado de formar parte del encubrimiento). Se trata de una distracción innecesaria de nuestros verdaderos objetivos en lo que se refiere al caso AMIA, porque los que conocen medianamente la causa saben que ese policía corrupto tuvo un papel absolutamente marginal incluso en el encubrimiento del caso AMIA. El culpable, una y otra vez es IRÁN.

Y quien no lo sabe, repite las frases hechas en vez de dedicarse a difundir la verdad.

Sería como si durante los juicios de Nüremberg se hubiera prestado atención en denunciar a los colaboracionistas ucranianos o polacos en vez de juzgar a los principales jerarcas y criminales de guerra nazis. Equiparar al que puso la bomba (Irán) con los encubridores (Galeano y compañía) no es hacer honor a la justicia ni rendirle homenaje a las víctimas.

Reitero mi crítica: no puedo tolerar que un discurso juvenil nombre tantas veces a Menem, Ruckauf y otros políticos de segunda (como si ellos hubieran perpetrado el atentado) pero NO HAYA NOMBRADO NI UNA SOLA VEZ al que asesinó a las 85 personas en la AMIA aquel 18 de julio de 1994: La República Islámica de Irán. Ese desvío es lo que quiere precisamente la gente de D’Elía. Discursos como el del Consejo leído en el acto de la juventud, mal que nos pese, le hacen un favor a D’Elía.

En fin, absolutamente deplorable.

——————————————————————————————

Los asesinos del atentado a la AMIA

Estos son los asesinos que, bajo órdenes directas del régimen iraní, perpetraron el atentado contra la AMIA

UPDATE : Parece que uno de los funcionarios acusados por la justicia argentina de cometer el atentado (aparece en la foto), Ahmad Vahidi, recientemente fue nombrado Ministro de Defensa de Irán.

Anuncios

Una respuesta

  1. No soy judio, pero me indigna Iran, nos mataron 100 y algo de personas y se creen que pueden andar exigiendo modales, ojala apoyemos a Israel en una eventual guerra.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: