Lectura recomendada de otros sitios

En otra rutina de mi sadomazoquismo por leer propaganda basura del “otro lado”, me encontré con la siguiente noticia, cómo no, de Página 12 acerca del reciente informe de Amnesty Internacional que le da con un palo a Israel (como diría mi amigo el Sr. Ironito: que raro che!). Me resultó muy gracioso el hecho de que el periódico antiisraelí en cuestión logró hacer un Rejunte (je!) de todas las acusaciones contra Israel al mezclar Gaza, fronteras, Cisjordania, colonos y agua en una misma ensalada… faltaba que hablen del “monstruo comepalestinos de Lieberman” y se formaba un Big Mac Pallywood Izquierdoso Triple Sabor (aunque habría que aclararles a los “iluminados” de la izquierda antiisraelí que en Gaza los colonos ya no existen, en esa franja se envían toneladas de ayuda humanitaria por mes y que las piscinas de los “colonos” en Cisjordania son tan lindas como la de los palestinos). Ahora hablando enserio, ante el informe acusatorio de la ONG política en cuestión (porque de derechos humanos tiene poco más que nada) que contaba con pocas pruebas serias de sus conclusiones, el Ministerio de Asuntos Exteriores respondió con datos acerca de cómo, no solamente Israel cumplió con sus obligaciones internacionales en la entrega de agua a los palestinos (y más también), sino que ha sido la propia Autoridad Palestina la que violó los acuerdos en esta materia (el dinero multimillonario de las donaciones seguramente fueron a parar a la fabricación de algún Qassam u hombre-bomba), provocando la contaminación de ciertas fuentes de agua. Más allá de que sea una verdad empírica que los israelíes gozan de un nivel de vida promedio más elevado que el de los palestinos, también lo es el hecho de que Amnesty (una vez más) exageró y manipuló datos, amen de culpar a Israel e inventarse cosas como discriminación étnica en el reparto de agua para atacar a su eterno enemigo (cuando hablo de enemigo de los derechos más básicos no me refiero a Arabia Saudí, donde por cierto se apalean periodistas, cuelgan homosexuales, apedrean a las mujeres y se acaba de condenar a una periodista a recibir 60 latigazos porque un invitado a su programa aireó su vida sexual, ese régimen es el “tesorero” de Amnesty, me refiero obviamente al “demonio sionista”). Pero sin entrar más en el tema, les dejo cuatro excelentes textos que resumen la respuesta dada a Amnesty de la mejor manera posible:

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3 comentarios

  1. Es obvio que si el reparto de agua fuera hecho a únicamente través de una compañía privada (como en Argentina), tendrían acceso al agua sólo los que pudieran pagarla y habría un uso diferenciado de este elemento (que en Israel, a diferencia de Argentina, se paga estrictamente por consumo, hay medidores).
    Dado que los palestinos son en promedio más pobres que los israelíes (como los bolivianos lo son de los argentinos), se verían en un apriete incluso peor que el actual.
    Lo cierto es que el arreglo actual en Israel, en el que hay una conjunción de intereses privados con intereses públicos (incluídos acuerdos internacionales entre Israel, Jordania y los Palestinos), beneficia más a los palestinos que una situación en la que debieran pagar como se debe este recurso escaso.
    ¿O acaso los palestinos están construyendo plantas desalinizadoras en Gaza para ayudar a abastecer la región? No. Solo Israel invierte en esto, y los palestinos sólo se benefician de las inversiones israelíes (si bien, por supuesto, en un justo grado menor que los israelíes).

  2. La desalinización ya para el año que viene aportará un 20% del consumo total israelí (e Israel provee de agua a Gaza).
    Y este porcentaje sólo va a subir.
    ¿Entonces cómo pueden reclamar los palestinos que les corresponde recibir siempre la misma cantidad de agua que los israelíes, si ellos sólo “aportan” las lluvias (igual que los israelíes) pero los israelíes aportan cada vez más capital para producir agua sin lluvia?

  3. Fabián, como siempre, directo y al grano…

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