Los niños en el conflicto

Los asesinos de la inocencia son palestinos y pertenecen a Hamás

Por Guido Maisuls, Kiriat Bialik

“El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente, en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad”. Principio 2, Declaración de los Derechos del Niño – Resolución 1.386 de la XIV Asamblea General de las Naciones Unidas, 20 de noviembre de 1959.


En el noroeste de Pakistán, trece niños de edades de entre cuatro y doce años, comenzaron a entretenerse con un artefacto con aspecto de juguete que encontraron cerca de una escuela primaria. Jugaron hasta que éste estalló, provocándoles la muerte a todos. En esta zona son muy activos los grupos de terroristas pertenecientes al Talibán y a Al Qaeda.


Se esta juzgando en París a un grupo que en el año 2006 secuestró, torturó y asesinó a Ilan Halimi, un joven judío de 23 años. El cabecilla de esta banda integrada además con dos menores de edad, se presentó ante el juez y el tribunal de justicia exclamando: “¡Alá es grande!”


Cientos de niños israelíes han muertos o han quedado lisiados desde la primera intifada en el año 2000. Ellos estaban tan solo ocupados en vivir su cotidianeidad, viajando en autobús a la escuela, comiendo con sus familiares en un restaurante, realizando sus actividades en un jardín de infantes o esperando en una cola para ingresar a una discoteca durante el fin de semana.
En el sistema escolar de la Autoridad Palestina los directivos, los maestros y los textos escolares incitan al odio y al martirio. En las paredes de los jardines de infantes hay carteles que les llaman a sus pequeños alumnos “los shahides (mártires) del mañana”.
Cuando Ahmat Omar Abu Selmia, de 15 años, resultó muerto mientras atentaba contra la comunidad israelí de Duguit, su padre celebró su “martirio” en un festejo popular al que concurrieron mas de doscientos invitados.


Un dirigente religioso de la Autoridad Palestina, Ikrima Sabri, nos ilustra: “Cuanto más joven es el mártir, más importante es y más lo respeto. Vayan mis elogios a las madres que desean sacrificar a su descendencia para el motivo de la libertad”.


Existe hoy una generación completa de niños palestinos a los que la cultura de la muerte les convirtió en víctimas del adoctrinamiento y de la propaganda, convenciéndolos de que el martirio en nombre de Alá es el máximo logro que puede ser alcanzado en la vida. Entre un 72 y un 80% de estos niños palestinos aspiran a la muerte como shahides o mártires de Alá.


Ahmad Hamdán, delegado de Hamás en Teherán, manifestó que el 20% de los caídos cometiendo acciones terroristas, desde el comienzo de la intifada hasta la fecha, fueron niños y adolescentes. Convencidos que con el martirio conseguirán la vida eterna en el paraíso junto a 72 vírgenes.


Hamás tiene una página en internet con dibujos e historias infantiles, destinada a influenciar y adoctrinar a los niños palestinos sobre el odio mortal al enemigo sionista y occidental y a la búsqueda de la senda heroica del martirio. Morir en nombre de Alá es ser un héroe a sus ojos.
“El corazón del niño palestino no alberga solamente duda y miedo, sino también una fuerte voluntad para convertirse en mártir ya que la `Yihad’ se ha convertido en ambición común a muchos niños, gracias a la cual lograrían prestigio, y su inmortalización en el seno de su pueblo”, declaró una locutora en la televisión palestina.

Hezbollah recluta de manera habitual a niños y los entrena para la guerra y el terror. Utilizando uniformes de combate, camuflando sus caras con pintura negra y asumiendo el deseo de recorrer el camino del martirio. Se cree que hay actualmente 140.000 niños entrenados para la guerra.


“Una nación con niños mártires será victoriosa, no importa qué dificultades quedan en su camino. Israel no puede conquistarnos o violar nuestros territorios, porque tenemos hijos mártires que purgarán la tierra de toda suciedad. Esto se hará a través de la sangre de los mártires”, afurma Naim Qasim, diputado y colaborador del jefe de Hezbollah, Hasan Nasrala.


“Que caiga la vergüenza sobre aquel que no enseña a sus hijos la educación de la `Yihad’; bendito sea aquél que dona un cinturón de explosivos para él mismo o para sus hijos y se para entre los judíos y dice: Alá Akbar (Alá es Grande)”, sentenció Mohamed Ibrahim Madi, por la televisión palestina.


El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.


El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio. Principios 9 y 10, Declaración de los Derechos del Niño – Resolución 1.386 de la XIV Asamblea General de las Naciones Unidas, 20 de noviembre de 1959.

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