El silencio de los “inocentes”

Luego de la visita de Peres y Abbas a Brasil, será recibido el presidente de Irán Mahmud Ahmadineyad. Con pancartas, panfletos y silbatos, al grito de “Lula, explicale a tu invitado qué son los derechos humanos” o “Negar el Holocausto es igual a negar la esclavitud”, más de dos mil cariocas se manifestaron ayer en la playa de Ipanema en contra de la visita de Ahmadineyad. Allí, en la capital, el iraní será recibido con todos los honores propios de un jefe de Estado por el presidente Luiz Ignácio Lula da Silva y su canciller Celso Amorim. Formalmente, el presidente iraní firmará acuerdos comerciales con Brasil. A puertas cerradas, el hombre de Teherán buscará algo de apoyo para el desarrollo de su programa nuclear. A cielo abierto y al borde de la playa de Río, el rechazo a su visita congregó a sectores de las comunidades judías y árabe, grupos religiosos de raíz africana y agrupaciones de activistas por los derechos de los homosexuales. La marcha duró unas dos horas y recorrió gran parte de la peatonal que bordea el océano Atlántico en la ciudad. Durante la protesta, banderas israelíes flamearon junto a la brasileña y a la multicolor del orgullo gay. Los manifestantes silbaron al mandatario local y al invitado, repartieron panfletos y bailaron al ritmo de un grupo de percusión africana que animó la protesta. A su vez, se guardó un minuto de silencio en solidaridad con el pueblo iraní, que vale destacar es el que más sufre las políticas discriminatorias y represivas del régimen de los ayatolás.

En ese contexto, cabe preguntarse por qué la misma dirigencia del partido oficialista de izquierda que está en el poder (Partido de los Trabajadores) – quien en julio de este año lanzó el grito en el cielo con la visita de Lieberman, llamándolo sin pelos en la lengua “racista y fascista” – se queda tan callada ante la presencia de un personaje tan nefasto como el presidente iraní. ¿Les importan los derechos humanos, civiles y políticos de millones de iraníes? ¿Les importan que las mujeres sean lapidadas, los homosexuales ahorcados, las minorías reprimidas, los opositores asesinados, el pueblo aterrorizado y los extranjeros secuestrados? ¿Les importan que se niegue el Holocausto y se llame públicamente a la destrucción de un país entero? ¿Les importa que se financie y sostenga a agrupaciones terroristas alrededor de todo el mundo? ¿Les importe que un régimen religioso fanático pretenda obtener armas nucleares? ¿Les importe que un tipo de esa clase, repudiado internacionalmente, llegue a su país y sea recibido con honores por SU partido? Y el propio Lula queriendo justificar su decisión bajo el pretexto de “buscar la paz” y “dialogar con todos” (tal como justificó las elecciones fraudulentas de Ahmadineyad)… habría que explicarle a Lula que la paz al menos hay que quererla. Reunirse con el presidente israelí o el jefe de la Autoridad Palestina NO es lo mismo que el mandatario de un régimen teocrático que aboga abiertamente cada vez que puede por el genocidio de otro pueblo. Eso es una burla al significado de la paz. En definitiva… ¿Al gobierno de Lula le importa algo que no sean los propios intereses económicos y políticos de su dirigencia política?

UPDATE:

  • Parece que Lula firmó un acuerdo con Ahmadineyad que permitiría a los iraníes no necesitar una visa para entrar al país (principalmente diplomáticos y funcionarios de Irán… je!) y, en consecuencia, viajar por todo el continente latinoamericano. En conclusión, a partir de ahora, los iraníes, pese a que seguirán obligando hasta a los yanquis a tramitar una visa de entrada para pisar suelo brasileño, no van a tener problemas en dejar entrar a los irmãos del Hezbollah. “Simplemente acuerdos comerciales” mis bolainas…               Como dijo Mojsen Rabbani antes de poner la bomba en la AMIA: “Una tierra de oportunidades”.
  • Luego de que Lula apoyara públicamente el programa nuclear iraní, la oposición brasileña catalogó el hecho como deplorable. José Serra, líder del Partido de la Socialdemocracia y el precandidato presidencial mejor colocado en los sondeos de opinión, recordó que “el Ministro de Defensa iraní (Ahmad Vahidi) es requerido por Interpol debido al atentado al centro comunitario judío de Buenos Aires, que causó en 1994 la muerte de 85 personas”. Los cuestionamientos de Serra fueron rebatidos por Valter Pomar, secretario de Relaciones Internacionales del Partido de los Trabajadores (el mismo que protestó por la visita de Lieberman), diciendo cual D’Elía brasileño: “la derecha no consigue hacer política sin crear monstruos a los que atribuye poderes e intenciones malignas, hoy la derecha usa la técnica de la mentira como herramienta para desprestigiar a Irán”… Sin comentarios
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