Conferencia de Pilar Rahola

Judíos de seis brazos

Por Pilar Rahola en Guysen International News
Esta es la conferencia que dio Pilar Rahola el 16/12/2009 en el Global forum for Combating Antisemitism, que se celebra estos días en Jerusalén. Para cualquier informacion adicional, la web de este importante forum es: http://www.gfantisemitism.org/Pages/default.aspx – Agradecimiento a Porisrael.org

Lunes por la noche, en Barcelona. En el restaurante, un centenar de abogados y jueces. Se han reunido para oír mis opiniones sobre el conflicto de Oriente Medio. Saben que soy un barco heterodoxo, en el naufragio del pensamiento único que impera en mi país, sobre Israel. Quieren escucharme. Alguien razonable como yo, dicen, ¿por qué se arriesga a perder la credibilidad, defendiendo a los malos, a los culpables? Les digo que la verdad es un espejo roto, y que todos tenemos algún fragmento. Y provoco su reacción: “todos ustedes se creen expertos en política internacional, cuando hablan de Israel, pero en realidad no saben nada. ¿Se atreverían a hablar del conflicto de Ruanda, de Cachemira, de Chechenia?”. No. Son juristas, su terreno no es la geopolítica. Pero con Israel se atreven. Se atreve todo el mundo. ¿Por qué? Por qué Israel está bajo la permanente lupa mediática y su imagen distorsionada, contamina los cerebros del mundo. Y, por qué forma parte de lo políticamente correcto, porqué parece solidario, porqué sale gratis hablar contra Israel. Y así, personas cultas, cuando leen sobre Israel están dispuestas a creerse que los judíos tienen seis brazos, como en la Edad Media creían todo tipo de barbaridades. Sobre los judíos de antaño y los israelíes de hoy, todo vale.

La primera pregunta, pues, es porqué tanta gente inteligente, cuando habla sobre Israel, se vuelve idiota. El problema que tenemos quienes no demonizamos a Israel, es que no existe el debate sobre el conflicto, existe la pancarta; no nos cruzamos ideas, nos pegamos con consignas; no gozamos de informaciones serias, sufrimos periodismo de hamburguesa, fast food, lleno de prejuicios, propaganda y simplismo. El pensamiento intelectual y el periodismo internacional, ha dimitido en Israel. No existe. Es por ello que cuando se intenta ir más allá del pensamiento único, pasa a ser sospechoso, insolidario y reaccionario, y es inmediatamente segregado. ¿Por qué?

Hace años que intento responder a esta pregunta: ¿por qué? ¿Por qué de todos los conflictos del mundo, solo interesa éste? ¿Por qué se criminaliza un pequeño país, que lucha por su supervivencia? ¿Por qué triunfa la mentira y la manipulación informativa, con tanta facilidad? ¿Por qué todo, es reducido a una simple masa de imperialistas asesinos? ¿Por qué las razones de Israel nunca existen? ¿Por qué nunca existen culpas palestinas? ¿Por qué Arafat es un héroe, y Sharon un monstruo? En definitiva, ¿por qué, siendo el único país del mundo amenazado con la destrucción, es el único al que nadie considera víctima?

No creo que exista una única respuesta a estas preguntas. Al igual que es imposible explicar completamente la maldad histórica del antisemitismo, tampoco resulta posible explicar la imbecilidad actual del antiisraelismo. Ambas beben de las fuentes de la intolerancia, la mentira y el prejuicio. Si, además, aceptamos que el antiisraelismo es la nueva forma de antisemitismo, concluimos que han cambiado las contingencias, pero se mantienen intactos los mitos más profundos, tanto del antisemitismo cristiano medieval, como del antisemitismo político moderno. Y esos mitos han desembocado en el relato sobre Israel. Por ejemplo, el judío medieval que mataba niños cristianos para beber su sangre, conecta directamente con el judío israelí que mata niños palestinos, para quedarse sus tierras. Siempre son niños inocentes y judíos oscuros. Por ejemplo, los banqueros judíos que querían dominar el mudo a través de la banca europea, según el mito de los Protocolos, conecta directamente con la idea de que los judíos de Wall Street dominan el mundo a través de la Casa Blanca. El dominio de la prensa, el dominio de las finanzas, la conspiración universal, todo aquello que configuró el odio histórico contra los judíos, desemboca hoy en el odio a los israelíes. En el subconsciente, pues, late el ADN antisemita occidental, que crea un eficaz caldo de cultivo. Pero, ¿qué late en el consciente? ¿Por qué hoy surge con tanta virulencia una renovada intolerancia, ahora centrada, no en el pueblo judío, sino en el estado judío? Desde mi punto de vista, ello tiene motivos históricos y geopolíticos, entre otros el cruento papel soviético durante décadas, los intereses árabes, el antiamericanismo europeo, la dependencia energética de Occidente y el creciente fenómeno islámico.

Pero también surge de un conjunto de derrotas que sufrimos como sociedades libres y que desemboca en un fuerte relativismo ético.

Derrota moral de la izquierda. Durante décadas, la izquierda levantó la bandera de la libertad, allí donde existía la injusticia, y fue la depositaria de las esperanzas utópicas de la sociedad. Fue la gran constructora de futuro. A pesar de que la maldad asesina del estalinismo hundió esas utopías y dejó a la izquierda como el rey desnudo, despojada de atuendos, ha conservado intacta su aureola de de lucha, y aún marca las pautas de los buenos y los malos del mundo. Incluso aquellos que nunca votarían posiciones de izquierdas, otorgan un gran prestigio a los intelectuales de izquierdas, y permiten que sean ellos los que monopolicen el concepto de solidaridad. Como han hecho siempre. Así, los luchadores contra Pinochet, eran los luchadores de la libertad, pero las víctimas de Castro, son expulsados del paraíso de los héroes, y convertidos en agentes de la CIA, o en fascistas encubiertos. Recuerdo perfectamente como, de joven, en la Universidad combativa de la España de Franco, leer a Solzhenitsyn era un anatema… Y así, el hombre que alzaba el grito desde el agujero negro del Gulag estalinista, no podía ser leído por los luchadores antifranquistas, porqué ni existían las dictaduras de izquierdas, ni las victimas que las combatían.

Esa traición histórica a la libertad, se reproduce en el momento actual, con precisión matemática. También hoy, como ayer, esa izquierda perdona ideologías totalitarias, se enamora de dictadores y, en su ofensiva contra Israel, ignora la destrucción de derechos fundamentales. Odia a los rabinos, pero se enamora de los imanes; grita contra el Tzahal, pero aplaude a los terroristas de Hamás; llora por las víctimas palestinas, pero desprecia a las víctimas judías; y cuando se conmueve por los niños palestinos, solo lo hace si puede culpar a los israelíes. Nunca denunciará la cultura del odio, o su preparación para la muerte, o la esclavitud que sufren sus madres. Y mientras alza la bandera de Palestina, quema la bandera de Israel. Hace un año, en el Congreso de AIPAC en Washington, hice las siguientes preguntas: “¿Qué patologías profundas alejan a la izquierda de su compromiso moral? ¿Por qué no vemos manifestaciones en París, o en Barcelona en contra de las dictaduras islámicas?¿Por qué no hay manifestaciones, en contra de la esclavitud de millones de mujeres musulmanas? ¿Por qué no se manifiestan en contra del uso de niños bombas, en los conflictos donde el Islam está implicado? ¿por qué la izquierda, solo está obsesionada en luchar contra dos de las democracias más sólidas del planeta, y las que han sufrido atentados más sangrantes, Estados Unidos e Israel?”… Porqué la izquierda que soñó utopías ha dejado de soñar, quebrada en el Muro de Berlín de su propio fracaso. Ya no tiene ideas, sino consignas. Ya no defiende derechos, sino prejuicios. Y el mayor prejuicio de todos es el que tiene contra Israel. Acuso, pues, de forma clara: la principal responsabilidad del nuevo odio antisemita, disfrazado de antiisraelismo, proviene de aquellos que tendrían que defender la libertad, la solidaridad y el progreso. Lejos de ello, defienden a déspotas, olvidan a sus víctimas y callan ante las ideologías medievales que quieren destruir la civilización. La traición de la izquierda es una auténtica traición a la modernidad.

Derrota del periodismo. Tenemos un mundo más informado que nunca, pero no tenemos un mundo mejor informado. Al contrario, las autopistas de la información nos conectan con cualquier punto del planeta, pero no nos conectan ni con la verdad, ni con los hechos. Los periodistas actuales no necesitan mapas, porqué tienen Google Earth, no necesitan saber historia, porqué tienen Wikipedia. Los históricos periodistas que conocían las raíces de un conflicto, aún existen, pero son una especie en vías de extinción, devorados por este periodismo de hamburguesa que ofrece noticias fast-food, a lectores que desean información fast-food. Israel es el lugar del mundo más vigilado y, sin embargo, el lugar del mundo menos comprendido. Por supuesto, también influye la presión de los grandes lobbys del petrodólar, cuya influencia en el periodismo es sutil pero profunda. Cualquier mas media sabe que si habla contra Israel, no tendrá problemas. Pero ¿qué ocurrirá si critica a un país islámico? Sin duda, entonces, se complicará la vida. No nos confundamos. Parte de la prensa que escribe contra Israel, se vería reflejada en una aguda frase de Goethe: “nadie es más esclavo que el que se tiene por libre, sin serlo”. O también en otra, más cínica de Mark Twain: “Conoce primero los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras”.

Derrota del pensamiento crítico. A todo ello, cabe sumar el relativismo ético que define el momento actual, y que se basa, no en la negación de los valores de la civilización, sino en su banalización. ¿Qué es la modernidad? Personalmente lo explico con este pequeño relato: si me perdiera en una isla desierta, y quisiera volver a fundar una sociedad democrática, solo necesitaría tres libros: las Tablas de la Ley, que establecieron el primer código de la modernidad. “El no matarás, no robarás,…” fundó la civilizacion moderna. El código penal romano. Y la Carta de Derechos Humanos. Y con estos tres textos, volveríamos a empezar. Estos principios, que nos avalan como sociedad, son relativizados, incluso por aquellos que dicen defenderlos. “No matarás”…, depende de quien sea el objetivo…, piensan aquellos que, por ejemplo en Barcelona, se manifestaron con gritos a favor de Hamás. “Vivan los derechos humanos”…, depende de a quien se aplican, y por ello no preocupan millones de mujeres esclavas. “No mentirás”…, depende de si la información es un arma de guerra a favor de una causa. La masa crítica social se ha adelgazado y, al mismo tiempo, ha engordado el dogmatismo ideológico. En ese doble viraje, los valores fuertes de la modernidad han sido substituidos por un pensamiento débil, vulnerable a la manipulación y al maniqueísmo.

Derrota de la ONU. Y con ella, una rotunda derrota de los organismos internacionales que deben velar por los derechos humanos, y que se han convertido en muñecos rotos en manos de déspotas. La ONU solo sirve para que islamofascistas como Ahmadineyad, o demagogos peligrosos como Hugo Chávez, tengan un altavoz planetario desde donde escupir su odio. Y, por supuesto, para atacar sistemáticamente a Israel. También contra Israel, la ONU vive mejor.

Finalmente, derrota del Islam. El Islam de las luces sufre hoy el violento ataque de un virus totalitario que intenta frenar su desarrollo ético. Este virus usa el nombre de Dios para perpetrar los horrores más inimaginables: lapidar mujeres, esclavizarlas, usar embarazadas y jóvenes con retraso mental como bombas humanas, adiestrar en el odio, y declarar la guerra a la libertad. No olvidemos, por ejemplo, que nos matan con móviles vía satélite conectados… con la Edad Media…

Si el estalinismo destruyó a la izquierda, y el nazismo destruyó a Europa, el fundamentalismo islámico está destruyendo al Islam. Y también tiene, como las otras ideologías totalitarias, un ADN antisemita. Quizás el antisemitismo islámico es el fenómeno intolerante más serio de la actualidad, no en vano afecta a más de 1.300 millones de personas educadas, masivamente, en el odio al judío.

En la encrucijada de estas derrotas, se encuentra Israel. Huérfano de una izquierda razonable, huérfano de un periodismo serio y de una ONU digna, y huérfano de un Islam tolerante, Israel sufre el violento paradigma del siglo XXI: la falta de compromiso sólido con los valores de la libertad. Nada resulta extraño. La cultura judía encarna, como ninguna, la metáfora de un concepto de civilización que hoy sufre ataques por todos los flancos. Ustedes son el termómetro de la salud del mundo. Siempre que el mundo ha tenido fiebre totalitaria, ustedes han sufrido. En la Edad Media española, en las persecuciones cristianas, en los progroms rusos, en el fascismo europeo, en el fundamentalismo islámico. Siempre, el primer enemigo del totalitarismo ha sido el judío. Y en estos tiempos de dependencia energética y desconcierto social, Israel encarna, en propia carne, al judío de siempre.

Una nación paria entre las naciones, para un pueblo paria entre los pueblos. Es por ello que el antisemitismo del siglo XXI se ha vestido con el eficaz disfraz del antiisraelismo. ¿Toda la crítica contra Israel es antisemita? No. Pero, todo el antisemitismo actual se ha volcado en el prejuicio y la demonización contra el Estado judío. Un nuevo vestido para un viejo odio.

Dijo Benjamin Franklin: “donde mora la libertad, allí está mi patria”. Y añadió Albert Einstein: “la vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”. Este es el doble compromiso aquí y hoy: no sentarse nunca a ver pasar el mal y Defender siempre las patrias de la libertad.

Gracias.

Conferencia de Gustavo Perednik en Estados Unidos

EL CENTRO UNIVERSITARIO PARA EL ESTUDIO DEL TERRORISMO

Usted está cordialmente invitado a asistir al siguiente seminario especial de

“Argentina y Terrorismo: Quo Vadis?”

Discusión con

Gustavo Perednik

Autor de “Matar sin que se note” (Buenos Aires, 2009)

Fecha: Lunes 21 de diciembre de 2009, 5:00 p.m. – 6:00 p.m.

Lugar: Instituto Internacional de Leyes

The Foundry Building, 1055 Thomas Jefferson Street, N.W., Washington, D.C. 20007
———————————–—–—-Co-Sponsors:

Instituto Potomac para Estudios Políticos

B’nai B’rith Internacional

PROGRAMA

Presidente: Prof. Yonah Alexander

Director, Centro Internacional para Estudios del Terrorismo

Comentarios entrantes: Prof. Don Wallace

Presidente, Instituto Internacional de Leyes

Disertante: Gustavo Perednik


Educado en Buenos Aires, Jerusalén, Estados Unidos y París, los escritos de Gustavo Perednik son leidos en numerosas universidades del Medio Oriente, Asia, Europa y América. Es el autor de doce libros, incluyendo La Judeofobia (hacia las rutas del antisemitismo), Violín a Cuestas (cruzadas históricas del pueblo judío) y Matar Sin Que Se Note (2009) acerca del atentado terrorista contra la AMIA en Argentina.

RSVP; acceptances only: Reina Matsuzawa: icts@potomacinstitute.org, 703-562-4522

Prof. Yonah Alexander

Director

INTERNATIONAL RESEARCH COUNCIL

yalexander@potomacinstitute.org

Inter-University Center for Legal Studies – The Foundry Building – 1055 Thomas Jefferson Street, N.W. – Washington, D.C. 20007 USA

Tel: 1-202-247-6006 – Fax: 1-202-247-6010

América Latina y Medio Oriente (resumen de actualidad)

Visitantes de Tierras Lejanas

Por Julián Schvindlerman en Guysen International News
De repente luce como si América Latina y el Medio Oriente no quedaran tan lejos. Casi simultáneamente han visitado la región los presidentes de Israel, Irán y la Autoridad Palestina; situación por demás atípica. Cualquier otra coincidencia de presidentes mesoorientales en las Américas (por decir, de Marruecos, Túnez y Omán) sería llamativa, pero la presencia casi al mismo tiempo en el Hemisferio Occidental de los presidentes de tres entidades tan crucialmente centrales para la realidad del Medio Oriente -e incluso, internacional- no puede menos que causar sorpresa e intriga.

El presidente israelí Shimón Peres visitó Brasil y Argentina; su par palestino Mahmoud Abbas fue a esos dos países más Chile y Venezuela; el líder iraní Mahmoud Ahmadinejad viajó a Brasil, Bolivia y Venezuela. Todos lo hicieron durante la segunda quincena de noviembre. En lo que respecta a los presidentes palestino e israelí al menos, estamos habituados a verlos realizar visitas de estado a Asia, Estados Unidos, Europa y otros lugares; al presidente iraní podemos hallarlo en Siria o Sudán…¿Pero en América Latina? ¿Con que propósito han venido? ¿Por qué ahora? ¿Y por qué casi al mismo tiempo? Para responder a estas preguntas será necesario primero comprender la situación política de cada uno de estos tres actores internacionales, la interrelación que los vincula, y a partir de allí interpretar sus intereses posibles en tierras hispanas.

La República Islámica de Irán

En la actualidad, Irán está siendo cada vez más ampliamente considerado un estado-paria. Su opacidad y obstinación en el desarrollo de un programa nuclear clandestino lo ha puesto de bruces contra la familia de las naciones y ha fomentado su aislamiento en la comunidad global. La fuerte represión oficial contra manifestantes pro-democracia luego de las últimas elecciones presidenciales abiertamente fraguadas ha generado condenas universales y reforzado la marginación de Teherán.

En el año 2002, un grupo opositor al régimen Ayatollah denunció la existencia de un programa nuclear secreto en Irán. Alarmado, Occidente temió que éste tuviera una finalidad militar. La República Islámica aseguró que el mismo tenía fines civiles y pacíficos. Durante el período 2003-2005 la tríada conformada por Berlín, Londres y París lideraron una política de diálogo con Teherán; la cual no condujo al freno del mentado programa nuclear. En el año 2005, la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) determinó que Teherán violó el Tratado de No-Proliferación y al año siguiente derivó el dossier iraní al Consejo de Seguridad. Desde entonces cinco resoluciones fueron adoptadas en su seno instando a Irán a detener el enriquecimiento de uranio (a determinado nivel de enriquecimiento el uranio es empleado en la producción de bombas nucleares) y otras tres rondas de sanciones fueron impuestas sobre Irán (aunque, para lograr la aprobación china y rusa, con poder de veto, éstas fueron débiles). En todos estos años el gobierno iraní reafirmó su voluntad de avanzar con su proyecto nuclear, conforme ha documentado Bret Stephens en The Wall Street Journal: “Irán…debe ser reconocido por la comunidad internacional como miembro del club nuclear”, dijo en el año 2003 el entonces Ministro de Relaciones Exteriores Kamal Kharrazi; “Definitivamente no podemos parar nuestro programa nuclear y no lo pararemos”, aseguró en el año 2005 el ex-presidente Hashemi Rafsanjani; “Hace unos años, dijeron que debíamos detener completamente todas nuestras actividades nucleares. Ahora miren donde estamos hoy”, observó en octubre del corriente el presidente Mahmoud Ahmadinejad. Esta actitud desafiante contribuyó decididamente a la marginación de Irán. Estados Unidos y Europa ven con preocupación la situación, y estas aprehensiones son compartidas -si bien no siempre publicitadas- por el mundo árabe sunita (a excepción de Siria y Qatar) que mantiene disputas históricas con el chiísmo iraní.

En un contexto de creciente aislamiento regional e internacional, Teherán salió en busca de nuevas alianzas. América Latina se transformó así en una zona apta para el cultivo diplomático. Desde que asumió el poder en el año 2005, Ahmadinejad realizó cuatro visitas a Latinoamérica en las que visitó cinco países: Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Brasil. A su vez, recibió en Teherán a los presidentes Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega y al canciller brasilero Celso Amorín. Firmó acuerdos económicos, abrió embajadas, forjó estrechos lazos personales con líderes de la región y gradualmente fue ganando presencia política y económica en el continente descubierto por Cristóbal Colón. Cada espacio ganado por Irán es un espacio ganado para el movimiento terrorista Hizbullah cuyas células ya han golpeado en la Argentina y podrían hacerlo nuevamente en otras partes en el tiempo y forma en que los Ayatollahs lo consideren apropiado. La creación de una base de represalias contra intereses israelíes y estadounidenses ante un eventual ataque militar a sus instalaciones nucleares podría ser un objetivo iraní en esta región; a la vez que actuar de contrapeso a Washington en su zona de influencia, a modo de correspondencia a la injerencia norteamericana en el Medio Oriente. El reciente tour diplomático a Latinoamérica, entonces, debe ser visto en el marco de esta política de apertura hacia nuevos horizontes en la búsqueda de objetivos claros, con el aditamento singular de que, en virtud de su peso regional y cada vez mayor trascendencia global, de ser seducido Brasil por el encanto iraní, éste sería el trofeo político por excelencia para las aspiraciones de Teherán aquí.

La Autoridad Nacional Palestina

Fatah -órgano central de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), establecida en 1964, y de la Autoridad Palestina (AP), creada en 1994- ha estado compitiendo con el Movimiento de Resistencia Islámico (Hamas), surgido en 1987, por más de veinte años por controlar el destino del nacionalismo palestino. La victoria electoral de Hamas en la Franja de Gaza en el 2006 y la expulsión violenta de Fatah por parte de sus hombres al año siguiente dejaron a la AP fracturada geográfica y políticamente en dos entidades separadas: Gaza, controlada por Hamas, y Cisjordania, controlada por Fatah. A pesar de ser un movimiento fundamentalista sunita, Hamas es desde hace unos pocos años patrocinado por Irán, lo que implica una intromisión chiíta iraní en los asuntos domésticos palestinos. Por años Egipto ha intentado mediar un acercamiento entre las partes con magros resultados. Los esfuerzos en pos de lograr un gobierno de unidad nacional similarmente fracasaron, elecciones nacionales no han podido hasta el momento ser llevadas a cabo debido a la falta de cooperación de los islamistas de Hamas, y dada la pobre gestión de Abbas -sucesor del mítico Yasser Arafat- comenzaron a surgir serios cuestionamientos a su capacidad de liderazgo. En semejante clima, el presidente de la AP amenazó con renunciar; lo que dejaría al vocero del Consejo Legislativo Palestino y miembro del Hamas, Aziz Dweik, al mando de la AP.

Asimismo, el proceso de paz con los israelíes está estancado, al estar la AP fisurada políticamente. El premier Binyamin Netanyahu definió los lineamientos de una paz posible con los palestinos en éstos términos: a favor de un estado palestino, necesariamente desmilitarizado, con realización del derecho al retorno fuera de las fronteras de Israel, y con Jerusalem como capital indivisa del estado judío. Abbas rechazó estas condiciones. Al no poder mostrar avances en el frente interno ni en el externo, y cada vez más asediado políticamente, el presidente palestino planteó la idea de declarar unilateralmente al estado palestino. Ello ya había sido intentado en el pasado sin éxito alguno. Luego del colapso de las tratativas de Status Final en Camp David en el año 2000, Arafat visitó treinta y siete capitales haciendo un lobby intenso en pos de la misma idea para regresar a Ramallah con mucho millaje acumulado y ningún respaldo político. Con anterioridad, en 1988, Arafat había declarado unilateralmente la independencia palestina…en Argelia. Los rusos y los países árabes y musulmanes otorgaron su reconocimiento, pero sin la validación de Europa y Estados Unidos, por no decir Israel, el acto permaneció en el plano simbólico exclusivamente. Esta vez Abbas no cosechó mejores resultados tampoco. El Ministro de Relaciones Exteriores sueco, Carl Bildt, cuyo país ejerce la presidencia rotativa de la Unión Europa (UE) indicó: “Quisiera poder estar en la posición de reconocer a un estado palestino, pero debe haber uno primero, así es que creo que ello es de algún modo prematuro”. De manera análoga se manifestó el Departamento de Estado de Estados Unidos a través de su vocero Ian Kelly: “Apoyamos la creación de un estado palestino, pero estamos convencidos que debe ser conseguido a través de negociaciones entre dos partes”. Israel por su parte anunció que respondería de manera inequívoca al unilateralismo palestino.

Fue en esta atmósfera que el asesor presidencial Saeb Erakat informó que Abbas partiría rumbo a Latinoamérica en busca de apoyo a su declaración unilateral. El presidente palestino deseaba obtener en la región el apoyo que no pudo lograr en el resto del mundo libre. Cabe suponer que también estaría interesado en escuchar de primeras fuentes qué estarían hablando los israelíes y los iraníes por aquí, dado que la AP tiene relaciones tensas con ambos. Además, es posible que Abbas necesitara transitoriamente salir al extranjero para descomprimir el descontento local con su persona. Entre tangos y caipirhinas quizás encontraría algo de paz.

El Estado de Israel

Con todo lo problemático, desgastante y complicado que el conflicto que Israel tiene con los palestinos pueda ser, el desafío fundamental -no solamente a su seguridad nacional sino a su misma existencia- sin embargo proviene de Teherán. Ante la amenaza nuclear de Irán, las disputas con Ramallah empalidecen en gravedad. Aún sin cejar en sus esfuerzos por la paz con los palestinos, Jerusalem comprende que la nación que más puede jaquear su destino no yace al otro lado de la Línea Verde sino a unos mil quinientos kilómetros de distancia. Fue allí, después de todo, donde se organizó una conferencia titulada “Un Mundo Sin Sionismo”, donde se llevó a cabo una competencia internacional de caricaturas negadoras del Holocausto, donde en los desfiles militares se han exhibido misiles con consignas que llaman a la destrucción de Israel, y desde donde el presidente iraní ha pedido que se borre a Israel del mapa, ha anunciado que aquél país está “camino a la aniquilación” y profetizado que “el régimen sionista ha llegado a su fin”. Para los israelíes, la Conferencia Internacional para la revisión Global del Holocausto, efectuada en Teherán en diciembre del 2006, fue un momento revelador. Como aptamente observó el comentarista Yossi Klein Halevi, al haber reunido Irán en su tierra a los más rancios antisemitas globales para negar el genocidio más documentado de la historia -al mismo tiempo en que intentaba persuadir al mundo entero de su cordura- marcó el momento en que en Jerusalem ya no hubo más cabida, si es que alguna vez la hubo, para fantasear con la noción del diálogo racional con Teherán.

El 14 de diciembre de 2001, a dos meses de los atentados del World Trade Center, la por entonces segunda máxima autoridad en la república islámica, el ayatollah Hashemi Rafsanjani, anheló públicamente que “el mundo del Islam estuviere debidamente equipado con las armas que Israel tiene en su poder” puesto que “la aplicación de una bomba atómica no dejaría nada en Israel pero la misma cosa sólo produciría daños en el mundo musulmán”. Esta no es una frase que los israelíes puedan fácilmente olvidar, ni tampoco debieran. El estado judío ya debió combatir militarmente en dos ocasiones con organizaciones fundamentalistas apañadas por los ayatollahs y apostadas en sus fronteras. Irán no posee fronteras geográficas con Israel, pero sí tiene fronteras militares con esta nación a través del Hamas en la Franja de Gaza y del Hizbullah en el sur del Líbano. En los años 2006 y 2009, el ejército israelí debió responder a las agresiones que estas agrupaciones lanzaron desde territorios evacuados unilateralmente por los israelíes con anterioridad. Las contiendas fueron convencionales, pero podrían dejar de serlo sí y cuando Teherán cruzara el umbral nuclear. En ese hipotético pero no improbable escenario, la totalidad del cálculo geoestratégico regional cambiaría radicalmente.

A la luz de esta realidad, luce razonable asumir que las incursiones iraníes en América Latina no escaparon a la atención israelí, y que las recientes visitas de alto nivel diplomático a nuestra región son resultado directo de esa preocupación. Solamente en el año corriente, aterrizaron en Latinoamérica procedentes de Israel su canciller (visitó Brasil, Argentina, Perú y Colombia); su Ministro de Seguridad Pública (visitó Panamá y Costa Rica); su Ministro de Infraestructura (visitó Ecuador y Paraguay); su vice-Ministro (participó, por primera vez, en Honduras de la cumbre de la OEA); y su Presidente (visitó Argentina y Brasil). El viaje de Shimon Peres fue oficialmente presentado en el marco de la promoción turística (lo acompañó el Ministro de Turismo) y económica (arribó una impresionante comitiva empresarial), y es claro que estos asuntos fueron parte central de la agenda. Al mismo tiempo, Peres no desperdició la oportunidad de alertar repetidas veces sobre el peligro que encarna Irán. En una de tales ocasiones, con la presidente Cristina Kirchner a su lado, recordó que la República Islámica de Irán tiene por Ministro de Defensa a quien perpetrara el ataque contra la AMIA en 1994 y preguntó si acaso alguien se sentiría cómodo con la idea de que semejante hombre tuviera armas nucleares en su poder. Israel goza de fuertes lazos históricos con muchos países del continente y con muchos de ellos mantiene ricas relaciones diplomáticas, culturales y económicas. No obstante, el escenario inquietante planteado por la creciente penetración iraní en esta área puede explicar el renovado interés israelí por las Américas.

Conclusión

América Latina se ha transformado en un territorio tentador para el proselitismo político mesooriental. Ello abre un abanico de oportunidades y desafíos singulares para una región tradicionalmente alejada de -y en consecuencia insuficientemente familiarizada con- las vicisitudes del Medio Oriente. Surge la posibilidad de un mayor protagonismo global para una América Latina usualmente centrada en sus propios asuntos. Este novel relieve global, sin embargo, conlleva una cuota de mayor responsabilidad en el ejercicio de las decisiones soberanas. En tanto los conflictos del Medio Oriente se abren camino en tierras hispanas, resta por conocerse hacia que destinos finales -felices o ingratos- la región elegirá dejarse llevar.

Publicado en VEINTITRES INTERNACIONAL – Noviembre 2009 Año 4. No. 48

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Julián Schvindlerman en una entrevista del diario La Razón de Lima:

El beneficio para América Latina de Irán es casi nulo. SÍ pueden recibir petróleo, pero todos estos países reciben de Venezuela. Fuera de eso, Irán no es un gran exportador de nada significativo. Tienen comercio normal como con cualquier otra nación, pero el beneficio más directo no lo va a recibir el pueblo ni la región latinoamericana, sino los líderes que los están invitando. Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega y Hugo Chávez, tienen una afinidad ideológica con lo que representa Irán, desde el antinorteamericanismo, que los empapa de cierta euforia. Creen que en Irán pueden tener un aliado en la lucha antiimperialista y es verdad, lo van a tener.

Lo que no termino de comprender es que esta alianza para Irán no es simétrica, como lo es para ellos con Irán. Es un poco salvando las distancias cuando los árabes apoyaban a los nazis en la Segunda Guerra Mundial, es obvio que los nazis los despreciaban por considerarlos inferiores, no arios, pero les eran útiles a sus intereses en Medio Oriente. Y ahora pasa algo parecido, porque en Irán la izquierda es violentamente reprimida. Irán es una teocracia fundamentalista, el gobierno del clero, no toleran el comunismo, no toleran el ateísmo, ni ninguna expresión izquierdista.

Si Chávez hubiera nacido en Irán hubiera sido reprimido, Evo Morales también. Esta es la paradoja, mientras AL se pone más hacia la izquierda, Irán va a tener mayor alianza, pero es un enamoramiento unilateral, de América Latina con Irán. Irán no los va a corresponder para siempre, es temporal, la necesita solamente porque está aislada mundialmente, sino ni siquiera hubiera mirado para esta región (…)

Lo trágico de esto es que para la Unión Europea (UE) Irán representa el 1% en su volumen de negocios internacionales, pero para Irán la UE representa el 40%. Esto significa que si Europa estuviera dispuesta de cancelar ese 1% de su ingreso, podría contribuir a la paz mundial de una manera fenomenal. Europa no aprende de la historia.

Leer la entrevista completa

Ataque a mezquita; más hipocresía

En el poblado palestino de Yasouf, cercano a Nablus, una mezquita fue vandalizada deliberadamente, aparentemente por extremistas judíos que se querían “vengar” por la congelación temporal impuesta a los asentamientos por parte del gobierno israelí. Las autoridades israelíes buscan a los agresores para detenerlos e iniciarles un juicio, mientras que toda la dirigencia política de Israel (de derecha a izquierda) condenó en duros términos la profanación. Por otra parte, incluso los principales rabinos de la población de religiosos nacionalistas de los asentamientos visitaron Yasouf este viernes para mostrar su solidaridad con los damnificados y llevaban de regalo libros del Corán (los representantes del poblado palestino salieron al encuentro de los rabinos y aceptaron el regalo).

Hasta aquí, nada del otro mundo. Es decir, un grupo absolutamente minoritario y radicalizado de judíos atacan una mezquita palestina, provocando la condena pública y práctica de toda su sociedad. Afortunadamente, entre la población palestina el incidente no pasó a mayores (aunque algunos terroristas aprovecharon el incidente para justificar los ataques contra civiles israelíes como “represalia” por lo de la mezquita, como una mujer que fue apuñalada en Gusth Etzión).

No obstante todo ello, el motivo de este post no es comentar otra noticia más, que aparte ya salió en todos los diarios (cómo no! “malvados colonos israelíes profanando una mezquita”, seguramente El País debe estar saltando de alegría). Efectivamente, lo que quiero comentar son algunas declaraciones del mundo islámico que me llamaron (para mal) la atención…

La Organización de Países Islámicos, que comprende 57 Estados musulmanes, condenó el reciente incendio de una mezquita de Cisjordania e instó a la comunidad internacional a intervenir en el asunto. No contento con esta declaración (no era necesario llamar a la comunidad internacional, puesto que Israel mismo ya condenó el ataque y persiguió a los culpables), la OCI lanzó el siguiente comunicado:

Condenamos la quema de libros del Corán y consignas racistas pintadas en las paredes de la mezquita, que caracteriza el incidente como un ataque flagrante contra los lugares sagrados. Confirmamos la necesidad urgente de la intervención de la comunidad internacional, a fin de llevar a Israel a poner fin a sus agresiones.

Cuánto cinismo, cuánta hipocresía y cuántas mentiras!!

Esto lo único que demuestra es que a los enemigos de Israel no les interesa atacar a Israel por lo que hace, sino por lo que es (buscando cualquier pretexto para hacerlo), de lo contrario no se explica cómo es que atribuyen a Israel la responsabilidad por un incidente perpetrado por un grupúsculo de fanáticos contrarios al gobierno y el pensamiento general de la sociedad. Y que quede claro, la sociedad israelí en su inmensa mayoría está educada, desde la niñez y la escuela hasta la adultez, en favor de una cultura de la paz (esto no es muy difícil de percibir conociendo Israel y hablando con su gente).

Por otra parte,  las 57 dictaduras se equivocan, pues Israel, a diferencia de esos países islamofascistas, sí condena y persigue a los que queman santuarios u objetos de otras religiones (pocos países son tan exigentes con el respeto a la libertad de culto como el Estado judío). ¿Cuántas mezquitas han sido profanadas en Israel en los últimos 100 años? y ¿cuántas sinagogas, cementerios judíos y rollos de Torá han sido profanados con la complicidad de las autoridades palestinas? (basta recordar la última profanación de sinagogas durante la desconexión de Gaza en 2005, aunque luego de eso hubo otras profanaciones de menor envergadura). O mejor preguntarse… ¿cuántas profanaciones de mezquitas han sido perpetradas en Occidente desde el siglo XX; y cuántas profanaciones de Iglesias, santuarios budistas, sitios paganos u otros centros religiosos han sido quemados, destruidos, dañados, vandalizados, profanados y atacados en el mundo islámico solamente desde los últimos diez años? No pueden ser tan caraduras, tan sinverguenzas, esos regímenes teocráticos. Y la “comunidad internacional” qué dice ante los atropellos a las libertades civiles, políticas, culturales y religiosa más básicas en esos países totalitarios… “pues que malos los colonos israelíes”. En fin, como siempre, deplorable.

Januca

Luego de la muerte de Alejandro Magno, el gigantesco Imperio Griego se dividió entre cinco de sus mayores generales, la parte que incluía a la Tierra de Israel estaba bajo dominio del flamante Imperio Seléucida, bajo el despótico liderazgo de Antíoco IV, quien quería asimilar por la fuerza todas las culturas del mundo a la griega. Alrededor del año 200 aEC, bajo las órdenes directas de Antíoco, se prohibió en Israel el cumplimiento de las mitzvot (preceptos) a los judíos y se les exigió su asimilación a la cultura griega. Al ser testigos los judíos de cómo se les prohibía su cultura impunemente, comenzó a gestarse el deseo de una insurrección nacional. La primera que inció la revuelta hebrea fue UNA MUJER, bella y carismática, la heroína Yehudit.

Durante la ocupación griega, salió un decreto que especificaba que, cualquier mujer judía que se casara, antes de la noche de bodas debía visitar la cama (“ser certificado” sexualmente si se quiere) del capitán de la guarnición militar griega, el Hagmón (me pregunto qué le pasaba al pobre tipo cuando la que se casaba era un bagayo asqueroso). Eso provocó que los casamientos fueran secretos. La hábil y famosa Yehudit, fingió un casamiento y fue llamada por el Hagmón. Cuando estaban en el lecho, Yehudit convenció al Hagmón de que, antes de acostarse, en vista de que tenían toda la noche por delante, tomara el vino que se acostumbraba para las fiestas judías, por lo que una y otra vez, lentamente, lo fue emborrachando… hasta que el griego quedó dormido. En ese entonces, la valiente Yehudit, arriesgando su propia vida, tomó su espada y sin miramientos le cortó la cabeza al poderoso Hagmón; la envolvió en una canasta, durmió con ella, a la mañana salió del palacio, y les dijo a los soldados que su capitán se encontraba exahusto y no quería ser molestado por unas horas.

Al día siguiente, Yehudit se apareció ante los judíos y, sosteniendo la cabeza del Hagmón, llamó a la rebelión general hebrea.

Los griegos, al ver descabezada (literal y figurativamente) su línea de mando, se empezaron a pelear entre ellos por ver quién debía ser el sucesor, mientras que enviaron un mensajero a Grecia para solicitar instrucciones. Mientras tanto, los judíos, al mando de los tzadikim y bravos guerreros de estirpe Jasmonea, organizaron una guarnición de soldados hebreos y atacaron sin piedad a las desorganizadas fuerzas griegas que ocupaban Israel, pasando por espada a todo enemigo que se encontraran en el camino. Liberaron el Templo y se apoderaron de todas las riquezas existentes allí que los griegos habían acomulado de todos los rincones del Imperio. Entonces los judíos le enviaron un mensaje a Grecia: les devolverían íntegramente el tesoro a sus propietarios (sin tomar siquiera un centavo) a cambio de que nunca más volvieran a la Tierra de Israel. El Imperio Seléucida (que se encontraba en una situación de crisis) aceptó la propuesta y nunca más molestó a los Israelitas.

Finalmente los judíos se encargaron de purificar su Templo, destruir los ídolos y encender la Janukiá (medía 1.8 metros y estaba hecha de oro macizo) para la reinaguración del sitio sagrado, cuya poca cantidad de aceite, a pesar de ser apta para un solo día de encendido de las velas, alcanzó para ocho días hasta que se pudo conseguir más. Este es el milagro de Januca que los judíos celebramos durante ocho días seguidos a partir del día 25 del mes de Kislev (este año, según el calendario gregoriano, cae del 11 al 19 de diciembre).

Si no me equivoco (pido que certifiquen con el rabino más cercano), esa es más o menos la historia de Januca (a lo mejor con algunas cosas que se me olvidaron en el medio).

Ahora bien, es llamativo cómo históricamente se rebelan los judíos, lanzan el grito en el cielo y toman las armas valientemente cuando lo que quieren sus perseguidores es acabar con el judío espiritual, es decir, la cultura, las tradiciones y las mitzvot de Israel, pero no muestran una actitud similar cuando lo que quieren nuestros enemigos no es destruir el Judaísmo, sino directamente dañar al judío de carne y hueso (persecuciones, expulsiones por parte de los romanos, pogroms en Europa y por supuesto la Shoá). Januca es una lección para todo el mundo: no se metan con nuestra Torá. El Tzahal es la contraparte del mensaje de Januca: desde 1948, tampoco se metan con nuestra gente. Amén ve amén. Jag Januca Sameaj para los lectores judíos del blog y para todo el pueblo de Israel.

En otro orden de cosas, el senador mormón por Utah, Orrin Hatch, muestra su aprecio por el pueblo judío escribiendo una canción sobre Januca:

Milagro económico israelí (aprovecha esta noticia que seguramente no leerás en Página/12 o El País)‏

El ‘modelo Israel’ derrota al de Dubai
Por Pablo Pardo (El Mundo) en Guysen International News
Miércoles 9 diciembre 2009 – 18:00
9 de diciembre de 2009.- ¿Sabía usted que en el NASDAQ hay más empresas israelíes que compañías chinas, europeas e indias juntas? Yo tampoco. Israel suele ser citado como un modelo de muchas cosas. Por sus partidarios, por un modelo que debemos imitar. Por sus detractores, por un modelo que evitar a cualquier precio. Pero siempre en cuestiones políticas y de seguridad. Lo menos que se hablaba de Israel era como modelo económico, y menos aún como modelo de política energética. Ahora, por primera vez, el Estado judío está empezando a recibir alabanzas en ese sentido.

Los autores del cambio son Dan Senor y Saul Singer, que han escrito Start-Up Nation. Es un libro que, para Jeffrey Goldberg, de la revista ‘The Atlantic Monthly’, “ha logrado lo imposible: examinar a Israel desde otro punto de vista diferente al conflicto con los árabes”.

Curiosamente, uno de los ejes de Start-Up Nation es que el éxito económico israelí procede de sus Fuerzas Armadas, en las que hay pocos mandos. En otras palabras: cuantos menos jefes, mejor, porque los jefes dan órdenes y tienen ‘ideas brillantes’ sólo para justificar su existencia. Otro elemento es el esfuerzo israelí en la independencia energética, plasmado en su objetivo de tener el año que viene una red con nacional de medio millón de puntos de recarga para baterías de coches eléctricos.

Ahora, Senor le ha dado una vuelta de tuerca al ‘modelo israelí’ al contraponerlo al ‘modelo de Dubai’. Dubai, como todos sabemos, era la joya económica de Oriente Medio, hasta hace dos semanas. El lunes, en las jornadas ‘The World in 2010’, organizadas por ‘The Economist’, Senor aprovechó para lanzar las típicas soflamas alarmistas proisraelíes que llevamos escuchando desde hace un lustro y que nunca se materializan (“en 2010 alguien, Estados Unidos o Israel, atacará Irán”). Eso es muy viejo. Pero, a cambio, trazó una provocadora e interesante comparación entre Israel y Dubai.

Para Senor, el modelo económico de Dubai se basa en la teoría de los ‘economic clusters’ del gurú del Management de Harvard Michael Porter. La clave de esa teoría es que un país o una región debe centrarse en áreas en las que tiene ventajas comparativas y construir su economía sobre eso. En mi ignorancia, es una teoría que a mí siempre me ha parecido un calco sofisticado de David Ricardo y su eterno ejemplo del vino portugués y el textil británico. Pero no es menos cierto que en mi humilde opinión, Nassim Nicholas Taleb y su best-seller ‘The Black Swan’ no son más que una explicación, lo más pretenciosa posible, de la regla del 80—20 de Juran y del Principio de Pareto. (Y a fin de cuentas ahí están Taleb y Porter hechos unos millonarios gracias a sus refritos de teorías formuladas por otros, mientras un servidor está aquí escribiendo en el salón de casa en Logan Circle en vez de en una mansión en Lamu, en Kenia, que es donde debería estar ahora si existiera justicia en este mundo. Así que supongo que son ellos, no yo, quienes tienen razón).

Volvamos a Senor. En su opinión, Dubai “ha fracasado completamente” en la creación de esos ‘clusters’. La economía de ese país carece “de dinamismo y de nuevas ideas”, básicamente porque “no hay cultura de la innovación ni de la exploración, lo que demanda: 1) Tolerancia al riesgo; y 2) Autocrítica”. Ambos factores, según Senor, “limitan la atracción de talento”

Israel, según Senor, tiene ambas cosas. Y el mercado le da la razón. Un ejemplo es la cifra de empresas israelíes en el NASDAQ. Otro, que en 2008 Israel atrajo 2,5 veces más ‘capital riesgo’ (entendido como ‘venture capital’, no como ‘private equity’, aunque en España utilizamos esa expresión para referirnos indistintamente a ambas) per cápita (es decir, por habitante) que EEUU, y 30 veces más que Europa.

Todo esto pasó en medio de una crisis económica mundial. Y, para los amigos de las conspiraciones, déjenme decirles que, por muchos judíos que haya en Wall Street, estoy seguro de que no invertirían ni un dólar en ‘capital riesgo’ en Israel si no estuvieran convencidos de que van a obtener retornos.

Israel fue durante mucho tiempo un enigma para algunos economistas, porque el éxito económico de los hebreos en Occidente no era replicado en el estado judío, donde había propensión a la hiperinflación y, quitando el sector agrícola y el de Defensa (este último, favorecido por las transferencias tecnológicas de EEUU), la economía era poco competitiva. Ahora parece que eso ha pasado a la Historia.

Así que en un momento de crisis financiera y energética, Israel puede convertirse en el modelo que Dubai quiso, y no pudo, ser.

Guysen International News

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/09/nodoycredito/1260317012.html – Cortesia: Pepe Fainberg. Pinia Colada

No más mezquitas en la pacífica y tolerante Suiza

Por Yaakov Ajimeir (Israel Hayom) en Guysen International News
Viernes 4 diciembre 2009
Tratemos de imaginar una situación: Uno de nuestros diputados se cansa de las tensiones interminables entre judíos y musulmanes por lo que presenta una propuesta de ley que prohíbe la construcción de más mezquitas para el público musulmán en Israel. El diputado argumentará, al justificar su propuesta de ley, que los predicadores, desde las torres de dichas mezquitas, promueven la instigación contra Israel y con eso, provocan la exacerbación y las tensiones entre los judíos y el público musulmán. Pero, si se limita la construcción de mezquitas, argumentará el mismo diputado, puede que se reduzca dicha tensión.

Y ahora imaginemos que dicha propuesta es aceptada y ya no se pueden construir más mezquitas sin una autorización especial. ¿Les parece racista? ¿Terrible y grave? ¿Imaginario? Apartando ciertos términos, esto es exactamente lo que ha sucedido en Suiza: “El Partido del Pueblo” logró promover, en un referéndum, y con la mayoría del 57%, la propuesta de ley que limita la cantidad de torres de mezquitas en Suiza. Desde ahora, se limitará en Suiza a una torre cada 100.000 musulmanes. Por lo tanto, la población musulmana en Suiza se conformará con cuatro mezquitas ya que dicha comunidad cuenta hoy con 400.000 personas.La mayoría anti-islámica en Suiza no vive en un país amenazado y atacado por países musulmanes y las poblaciones vecinas en la frontera de Suiza no viven atacadas por los cohetes lanzados desde las vecinas poblaciones de Italia o quizás Francia. Suiza no sufre esta tensión: Francia no la amenaza, Italia no le promueve un boicot en su contra, académico o parecido, contra el país de Guillermo Tell. Y sin embargo, en Ginebra, la ciudad que acoge a la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU, se constató una mayoría anti-islámica que se manifestó en este referéndum.¿Alguien dijo racismo? ¿Xenofobia? No en nuestra ciudad, dijeron los ciudadanos de Ginebra desde donde parten las predicas moralistas permanentes, vociferantes, en pos de la igualdad y los derechos de cada hombre por el mero hecho de serlo. De todos modos, sus ciudadanos aprobaron esta ley discriminatoria.Las torres de las mezquitas ponen en peligro a la sociedad suiza, argumentaban desde el Partido del Pueblo. Por contrapartida, se han visto respuestas hostiles. El Ministro de Relaciones Exteriores, Kouchner, ya manifestó su consternación por el resultado del referéndum siendo que las Comisión Europea ha sido citada para tratar el tema. Pero, si lo mismo hubiese ocurrido en Israel, es posible que el Presidente Obama, un católico que fue educado bajo la bendición del Islam, habría manifestado su profunda consternación y quién sabe, quizás incluso la misma Suiza habría hecho regresar a su embajador en Israel para “consultas”.

Lo cierto es que este tipo de medidas no se aplicó para con ninguna étnica en Israel, y no hay dudas que la Corte Suprema de Justicia en Jerusalén, no la de ginebra, cancelaría una ley de este tipo, y con justicia, si esta se hubiese aprobado en la Knesset.

No debemos menospreciar la falsedad en las relaciones internacionales y las consideraciones duales hacia Israel. Es verdad, este testimonio de la Europa cristiana, la que odia a los musulmanes, ha sido descubierta. Pero puede ser que esto sea un antecedente que nos avisa del peligro para nosotros, los judíos: si justificamos la limitación de las torres de las mezquitas, ¿quién nos podrá asegurar que en algún momento en el futuro, a la corta o a la larga, no limitarán el número de Maguen David en las sinagogas de Suiza? ¿Una posibilidad imaginaria? Los antisemitas, con esto, se atreverán a alzar su cabeza con orgullo. ¿Por qué si se implementa esta limitación a los musulmanes no se hará lo mismo, de distinta forma, con los judíos?

La mayoría en el referéndum suizo levanta una señalar de alarma, una luz roja, que es un aviso para todas las minorías no cristianas en Europa. De hecho un ex Presidente de Francia, Valéry Giscard d’Estaing, ya había dicho (en este caso sobre Turquía) que “Europa era un club cristiano”. Un club cristiano, no musulmán. Por lo tanto, con la caída del velo sobre la falsa paciencia suiza… no nos pongamos felices.

Extraido de Guysen International News

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