No más mezquitas en la pacífica y tolerante Suiza

Por Yaakov Ajimeir (Israel Hayom) en Guysen International News
Viernes 4 diciembre 2009
Tratemos de imaginar una situación: Uno de nuestros diputados se cansa de las tensiones interminables entre judíos y musulmanes por lo que presenta una propuesta de ley que prohíbe la construcción de más mezquitas para el público musulmán en Israel. El diputado argumentará, al justificar su propuesta de ley, que los predicadores, desde las torres de dichas mezquitas, promueven la instigación contra Israel y con eso, provocan la exacerbación y las tensiones entre los judíos y el público musulmán. Pero, si se limita la construcción de mezquitas, argumentará el mismo diputado, puede que se reduzca dicha tensión.

Y ahora imaginemos que dicha propuesta es aceptada y ya no se pueden construir más mezquitas sin una autorización especial. ¿Les parece racista? ¿Terrible y grave? ¿Imaginario? Apartando ciertos términos, esto es exactamente lo que ha sucedido en Suiza: “El Partido del Pueblo” logró promover, en un referéndum, y con la mayoría del 57%, la propuesta de ley que limita la cantidad de torres de mezquitas en Suiza. Desde ahora, se limitará en Suiza a una torre cada 100.000 musulmanes. Por lo tanto, la población musulmana en Suiza se conformará con cuatro mezquitas ya que dicha comunidad cuenta hoy con 400.000 personas.La mayoría anti-islámica en Suiza no vive en un país amenazado y atacado por países musulmanes y las poblaciones vecinas en la frontera de Suiza no viven atacadas por los cohetes lanzados desde las vecinas poblaciones de Italia o quizás Francia. Suiza no sufre esta tensión: Francia no la amenaza, Italia no le promueve un boicot en su contra, académico o parecido, contra el país de Guillermo Tell. Y sin embargo, en Ginebra, la ciudad que acoge a la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU, se constató una mayoría anti-islámica que se manifestó en este referéndum.¿Alguien dijo racismo? ¿Xenofobia? No en nuestra ciudad, dijeron los ciudadanos de Ginebra desde donde parten las predicas moralistas permanentes, vociferantes, en pos de la igualdad y los derechos de cada hombre por el mero hecho de serlo. De todos modos, sus ciudadanos aprobaron esta ley discriminatoria.Las torres de las mezquitas ponen en peligro a la sociedad suiza, argumentaban desde el Partido del Pueblo. Por contrapartida, se han visto respuestas hostiles. El Ministro de Relaciones Exteriores, Kouchner, ya manifestó su consternación por el resultado del referéndum siendo que las Comisión Europea ha sido citada para tratar el tema. Pero, si lo mismo hubiese ocurrido en Israel, es posible que el Presidente Obama, un católico que fue educado bajo la bendición del Islam, habría manifestado su profunda consternación y quién sabe, quizás incluso la misma Suiza habría hecho regresar a su embajador en Israel para “consultas”.

Lo cierto es que este tipo de medidas no se aplicó para con ninguna étnica en Israel, y no hay dudas que la Corte Suprema de Justicia en Jerusalén, no la de ginebra, cancelaría una ley de este tipo, y con justicia, si esta se hubiese aprobado en la Knesset.

No debemos menospreciar la falsedad en las relaciones internacionales y las consideraciones duales hacia Israel. Es verdad, este testimonio de la Europa cristiana, la que odia a los musulmanes, ha sido descubierta. Pero puede ser que esto sea un antecedente que nos avisa del peligro para nosotros, los judíos: si justificamos la limitación de las torres de las mezquitas, ¿quién nos podrá asegurar que en algún momento en el futuro, a la corta o a la larga, no limitarán el número de Maguen David en las sinagogas de Suiza? ¿Una posibilidad imaginaria? Los antisemitas, con esto, se atreverán a alzar su cabeza con orgullo. ¿Por qué si se implementa esta limitación a los musulmanes no se hará lo mismo, de distinta forma, con los judíos?

La mayoría en el referéndum suizo levanta una señalar de alarma, una luz roja, que es un aviso para todas las minorías no cristianas en Europa. De hecho un ex Presidente de Francia, Valéry Giscard d’Estaing, ya había dicho (en este caso sobre Turquía) que “Europa era un club cristiano”. Un club cristiano, no musulmán. Por lo tanto, con la caída del velo sobre la falsa paciencia suiza… no nos pongamos felices.

Extraido de Guysen International News

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Una respuesta

  1. Bueno, convengamos q no se prohibio la construccion de mezquitas, sino de los minaretes, asi q el tema no pasa de una reglamentacion de edificacion como lo tiene cualquier pais.

    Ademas no seria tan grave si el dia de magnana prohiben poner un maguen david afuera de las sinagogas, asi q tampoco exageremos.

    Dejando este tema puntual, el trasfondo es cierto y no por los minaretes -hay infidad de casos-, el mundo dde q es mundo esta basado en intereses particulares y eso tiende a llevar a la hipocresia y la ONU no es mas q un fiel reflejo de eso.

    En el caso de Israel, el problema mayor reside en q le “toco” pelearse con los musulmanes q son muchisimos y con un gran poder, asi q si tenemos intencion de seguir existiendo no nos va a quedar otra mas q hacer oidos sordos, seguir acumulando fuerza y poder y decir: “segnores aca estamos”.

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