Haití, Israel y lo mismo de siempre

A pesar de que este blog trata principalmente de temas relacionados con Israel y Medio Oriente en general, no podía dejar pasar la tragedia que está viviendo Haití, la nación más pobre del hemisferio occidental que, como si no fuera suficiente, además de dictadores, atraso y hambre, sufrió un terremoto que mató a cientos de miles de personas, dejó heridas a una cantidad superior y acabó con toda su infraestructura en la capital. No obstante ello, voy a tratar de relacionarlo con lo que nos compete respecto al tema propio de este sitio.

Resulta que el largo brazo de Israel no llega solamente cuando se trata de proteger la seguridad nacional eliminando algún jerarca terrorista en el extranjero, salvando judíos secuestrados en Uganda o destruyendo algún reactor nuclear de un país enemigo. También Israel extiende su brazo cuando se trata de ayudar a víctimas de catástrofes naturales y atentados terroristas muy lejos de sus fronteras, aunque este “largo brazo” no sea el que reflejen los medios.

Ejemplos abundan… en 2003 para ayudar a las víctimas de un mega atentado en Mombassa, en octubre de 2004 con el atentado a un hotel en el Sinaí, otra vez en Kenya a principios de 2006 con el derrumbamiento de un edificio público, en 1999 para asistir a las víctimas del terremoto en Turquía, a las del terremoto de septiembre de 1999 en Grecia, las del atentado contra la AMIA en Buenos aires en 1994, el terremoto en Armenia en diciembre 1988, México con el terremoto de 1985, un equipo médico-forense durante la masacre de Mumbai en 2008 y ahora con las víctimas de Haití. El caso israelí es tan común que incluso hay ONG israelíes que trabajan en África y esconden su nacionalidad para poder continuar haciendo su labor, sin que odios ancestrales lo impidan. En este caso, apenas se conoció la noticia de la tragedia el 12 de enero, ya se estaban preparando grupos para partir de Israel con destino a la isla caribeña.

Partió desde el Estado judío la Unidad de Rescate del Frente de Retaguardia de las Fuerzas de Defensa de Israel, junto con otras organizaciones reconocidas internacionalmente por su excelente labor profesional, como ZAKA, IsraAid y la conocida agrupación de voluntarios LATET (que en hebreo significa “dar”) que organiza envíos de comida y otra asistencia a la población local.

El viernes 15 llegó la delegación israelí a Haití. En un terreno aledaño al estadio de fútbol de Puerto Príncipe, fue instalado en ocho horas un hospital de campaña con capacidad para atender a 500 pacientes por día. Trabajan durante las 24 horas sin interrupción. El hospital cuenta con salas operatorias, una unidad de cuidados intensivos, maternidad, pediatría, unidades de incubadoras, farmacia, equipos de rayos X , 10 toneladas de equipos médicos, 90 camas, 66 camas para cuidados intensivos y dos camas para dar a luz. El equipo está formado por 250 personas, entre ellos 40 médicos y especialistas diversos, 20 enfermeras y paramédicos. Hasta ahora Israel ha enviado más de 200 personas en total, incluyendo decenas de médicos, enfermeras y equipos especializados de búsqueda y rescate. Cuatro horas después de haber llegado a Haití ya tenían una tienda de campaña improvisada para atender a los heridos, con máquinas de scanning, ventiladores, pantallas de monitores y otros. Una doctora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard se maravilló diciendo “Es otro mundo comparado a los otros hospitales, incluyendo el americano”.

En el hospital israelí se realizaron al menos diez operaciones de gran envergadura por las que se logró salvar la vida a varios heridos graves, mientras que el domingo pasado se dio la noticia más emocionante: el primer nacimiento en el hospital israelí. Una jovencita en su octavo mes de embarazo, llegó al hospital acompañada de un pariente, ya para dar a luz. Poco después nació el bebé en perfecto estado de salud. Según contó la Dra. Shir Dar que atendió a la madre, ésta le dijo que su primogénito se llamará “Israel” como muestra del agradecimiento y el amor que siente por aquellos que le salvaron la vida a ella y su hijo. “Con tanta muerte alrededor, esto es para nosotros un gran símbolo”, dijo emocionada la médica israelí.

En proporción a su pequeño tamaño territorial y demográfico, su enorme distancia del lugar del desastre, sus recursos para este tipo de sucesos y sus escasas relaciones históricas con el país damnificado, la asistencia prestada por Israel es monumental, como lo ha reconocido el mismo presidente haitiano René Préval, quien felicitó y dió las gracias a Israel en reiteradas oportunidades por la asistencia que está dando a los heridos del terremoto. De hecho, ni siquiera alcanzan las palabras para describir la asistencia de Israel en comparación con la del resto de los países de Oriente Medio, quienes brillan por su total auscencia.

La contribución de Israel es, como prefiere decir la progresía políticamente correcta (aunque precisamente no cuando se trata de estos casos), absolutamente “desproporcional” comparada con las contribuciones de países mucho más grandes, más ricos y más cercanos. Es especialmente astronómica comparada con la de los ricos países islámicos y petroleros. La República Islámica de Irán ha donado un poco, aunque menos que las tiendas Walmart. Un millón de dólares fueron prometidos desde Kuwait y Marruecos. Desde los Emiratos Árabes Unidos dicen que “en breve” enviarán un avión con ayuda humanitaria. Qatar, dueña de las terceras mayores reservas de gas y el segundo PBI per cápita más alto en el mundo, ha enviado 50 toneladas de ayuda a los cientos de miles de haitianos sin hogar y heridos. Pero el país que se ha distinguido más que cualquier otro es Arabia Saudita que, tan pronto como se enteró de la catástrofe, no dudó un instante en enviar….. ¡sus más sentidas condolencias!

Por supuesto los tiranos de turno, quienes no son capaces de mantener un poco de pragmatismo ni siquiera en estos momentos donde Haití necesita de todos juntos, lamentablemente tampoco faltaron. El país que más ha ayudado a la nación caribeña, Estados Unidos, fue acusado por Chávez y compañía de llevar a cabo una “ocupación militar” para adueñarse del país por enviar miles de soldados y marines, entre otras cosas, para mantener el orden en la distribución de asistencia, materiales y servicios. A propósito, vale la pena aclarar que realmente hacen falta soldados (entre otras tantas cosas). No se trata de un capricho, pues mal que le pese a muchos en Haití también hay gente mala. Apenas sucedió la tragedia algunas mafias y grupos armados dentro de la zona de desastre comenzaron a robar descaradamente la ayuda humanitaria que recibían la mayoría de sus connacionales.

Como si este panorama mundial no fuera poco, adivinen quién volvió para acusar a los judíos de ser culpables también de la tragedia en Haití… SÍ, los libelos de sangre! Parece que están muy de moda en pleno siglo XXI. Ahora resulta ser que Israel no se diferencia de Arabia Saudí o Irán por enviar asistencia humanitaria al devastado país con el solo afán de ayudar un poco más en este esfuerzo solidario internacional, sino de….. ¡adivinen! SÍ, extraer los órganos de los pobres haitianos que operan en sus hospitales de campaña. Cómo les gusta a estos judíos la sangre… brrrr! ¿pruebas? como siempre, ninguna. Pues ya sabemos Sr. Goebbels, solo basta con difundir la mentira, el resto llegará solo. Que sea una mentira ridícula no importa demasiado (si ni siquiera cuando se comprobó públicamente que los Protocolos de los Sabios de Sión era un plagio de un libro de ficción, se dejó de difundir ese panfleto como algo verdadero entre los círculos antisemitas). Esperen un poco y pronto escucharán a Ahmadineyad diciendo que los sionistas colocaron una perforadora gigante en el núcleo de la tierra para producir el terremoto con el fin de apoderarse de las riquezas de Centroamérica… de malos que son nomás. Y no faltará gente que se lo crea (intencionalmente, claro está).

En fin, por supuesto desde este blog, en nombre de toda la Fundación Hadar, expresamos nuestras más sinceras condolencias por las víctimas del terremoto en Haití y nuestros deseos de ayudar.  Vale la pena aclarar que Haití necesita dos planos de actuación, el urgente y el estructural. Tal vez éste último sea tan importante como el primero, porque ese pueblo no necesita únicamente ayuda urgente para el terremoto, sino dinero para que pueda reconstruirse una vez que pase la tragedia y salir de una vez por todas del pozo de miseria en el que está sumido desde hace varias décadas, un círculo vicioso de dependencia y estancamiento. Será cuando se vayan los periodistas y Haití deje de ser noticia, cuando sabremos si estamos ante una solidaridad real, o si el mundo vuelve a darle la espalda.

– Información sobre la asistencia israelí en Haití:

– Artículos sobre la ayuda israelí a Haití:

– Algunos sitios en español para canalizar la ayuda monetaria a Haití :

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: