Buena noticia: uno menos

Ali Hassan Abd al-Majid al-Tikritieh, también apodado cínicamente “Alí el químico“, el hijo de puta que a fines de los ’80 gaseó hasta la muerte a unos 200.000 civiles kurdos utilizando un horrible gas nervioso, gas mostaza, sarín y otras armas químicas durante el régimen de Saddam Hussein, fue ahorcado hoy en Irak por crímenes de genocidio. Más vale tarde que nunca.

Recientemente visité el “hotel” adonde se marchó Alí para ver cómo se estaba acomodando en su nueva residencia, pero solo alcancé a tomar una foto, aunque no se lo notaba muy feliz:

Tal vez muchos lectores me preguntarán qué tiene que ver esto con Israel si todo el asunto (su vida, su juicio, sus crímenes y su sentencia) son totalmente ajenos. Pues, como diría mi amigo Paco: no fui yo, pero me alegré.

(Si si si si, ya sé. Nos faltan algunos. Tengan paciencia…)

Desde este humilde blog apoyamos la ejecución de cualquier tirano.

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