Un Final Agridulce que YA NO es agrio

Recuerdo que hace unos años al terminar de leer el libro de Gordon Thomas “Mossad: La Historia Secreta”, me dejo un sabor agridulce. Dulce por el orgullo que me produjo el conocer la historia del servicio de inteligencia que enfrentando enemigos terribles y con pocos recursos, supo hacerse paso para lograr exitos que parecen salidos de peliculas de James Bond y asi ser parte integral de la defensa de Israel. No hay duda que sin el Mossad Israel habria desaparecido. Y agrio porque en el final, Thomas afirma que las politicas y formas de trabajo que habian llevado al Mossad a ser lo que era habian cambiado. Que la organizacion habia perdido su mistica y que aprentemente no la recuperaria. La autocritica, que fue fundamental para que Israel exista (y asi tambien el Pueblo Judio), de acuerdo a Thomas habia sido olvidada. Hoy vemos que nada mas alejado de la realidad. Como el articulo que jabotito nos trajo hace unos dias, me encontre en Guysen.es con uno que no habla de Israel en general, sino del Mossad en particular (“Las Entrañas del Mossad”, de Sal Emergui).  Les dejo unas citas del mismo:

El Mosad ha vuelto. Sus agentes resucitan la era en la que sembraban admiración, repulsa y miedo con arriesgadas operaciones que nunca ocurrieron. Un botón de muestra.

Hace dos años, el jefe militar del grupo chií Hizbulá, Imad Mughniya, volaba por los aires en Damasco. En el funeral, su madre se lamentó de que no tenía fotos de su hijo. Dos días después, recibió un sobre con fotos actuales de Mughniya. El paquete estaba sellado en la ciudad israelí de Haifa.

Aunque numerosos países le incluían en la lista de «terroristas más buscados» y EEUU le consideraba el responsable del asesinato de centenares de los suyos en Beirut, Hizbulá acusó al largo brazo del servicio secreto de Israel. Mientras la CIA ofrecía cinco millones de dólares por su cabeza, el Mosad iba a por ella. Gratis. Consiguió infiltrarse en la cúpula de Hizbulá y penetrar en territorio enemigo (Siria) para colocar una carga detonante en el reposacabezas del jeep que había alquilado el hombre más enigmático y buscado.

EEUU, Egipto, Jordania y la Autoridad Palestina tenían fichado al cabecilla del grupo islamista Hamas, Mahmud Mabhuh, por su labor en el contrabando de armas de Irán a Gaza. Mientras nadie pensaba en detenerle y, mucho menos, asesinarle, agentes israelíes se entrenaban en un hotel de Tel Aviv. Semanas después lo pusieron en práctica en un hotel de Dubai.

El Mosad es un organismo pequeño y tecnológicamente muy adelantado. Más allá de los que trabajan en la sede de Glilot, al norte de Tel Aviv, el Instituto tiene tres grandes ramas: Sayanim, que ofrecen ayudas y soplos en todo el mundo. Katsas o espías enviados para todo tipo de trabajos que reciben información de los Sayanim. Y la unidad de élite, Kidon (bayoneta, en hebreo), encargados «de rematar» meses o años de preparación y seguimiento.

El Mosad dentro del Mosad

Kidon es «el Mosad dentro del Mosad». Son varias decenas aisladas que se especializan en pasar desapercibidas en territorio hostil para recabar información y apretar el gatillo, destrozar cuellos o inyectar el letal veneno. Muy pocos saben lo que hacen y menos aún quiénes son. Llegar a Kidon requiere un extenuante curso y sólo los más fuertes (física y mentalmente) son elegidos. Sus esposas o maridos nunca lo sabrán.

En conversación con EL MUNDO, un miembro de los servicios secretos, explica: «La palabra Mosad despierta curiosidad pero es menos de lo que se escribe. Veo mi trabajo como un servicio al país. Nos debemos proteger, ya que vivimos rodeados de muchos enemigos que sólo sueñan con ver a Israel fuera del mapa. Los terroristas se ríen cuando en Europa hablan de órdenes de detención».

Un diario británico informó de que «tras matar a Mabhuh, los agentes colocaron el cartel de no molestar en su habitación al igual que hicieron en Malta con el líder de Yihad Islámica, Fatji Shikaki». Pero éste fue abatido por un francotirador en motocicleta.

El Mosad se cocinó en una reunión secreta celebrada el 7 de junio de 1948 en el despacho de David Ben Gurion, poco después de proclamar el Estado de Israel. «Sin información precisa sobre nuestros enemigos seremos destruidos», advirtió.

62 años después, el primer ministro Benjamin Netanyahu aprueba la operación para ejecutar a Mahmud al Mabhuh en Dubai. A los agentes les dice: «Israel confía en vosotros. Suerte».

Aparentemente no solo el Mossad ha vuelto, sino que nuestros enemigos se enteraron. A las operaciones mencionadas en el articulo se suman aquellas contra cientificos del Programa Nuclear Irani y otras de las que ya se hablo en este Blog.  Y del sabor agridulce que me habia dejado el final del libro de Thomas, lo agrio ya se me fue.

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3 comentarios

  1. Ese libro de Gordon Thomas fue escrito en el año 2000. Yo también lo leí. Realmente ese hombre es inteligente, pero sabe lo que el Mossad le PERMITE saber, no más que eso (después de todo, para mantener el suspenso y la disuasión también el mundo tiene que saber un poquito que con los servicios secretos israelíes no se jode). Además hay que tener en cuenta que en una década pasan muchas cosas (más aún en este último decenio) y la gente suele equivocarse con facilidad por la frivolidad y el amarillismo del momento (sí, también los “intelectuales”). Thomas pudo haberte dejado ese final “agrio” porque lo último que conoció antes de publicar ese libro fue el nefasto proceso de Oslo en la infame década de los ’90, donde el Mossad, el ejército y la dirigencia política cometieron varios errores. Pero todo lo que sucedió en el nuevo milenio (Segunda Intifada, rearme y guerra contra Hezbollah, reiniciación del programa nuclear iraní, etc), junto con varias operaciones exitosas del Mossad (las últimas que recuerdo son la destrucción del reactor nuclear sirio, la eliminación o secuestro de científicos relacionados con Irán, ganar aliados en el extranjero y la recopilación de información en Líbano, más otras cientos de operaciones que ni sabemos que existieron, junto con el impecable desempeño del Shabak en la lucha contra los terroristas palestinos), ciertamente no justifica en lo más mínimo quedarse con un sabor agrio por el presente de Israel, sino todo lo contrario. En realidad, “Israel nunca se fue”, solo que esta vez está más fuerte que nunca.

  2. jabotito estoy totalmente de acuerdo con vos. Hace poco en otro libro de Efraim Halevy (si mal no recuerdo el titulo es “13 Años que Cambiaron al Mundo, Mi Vida en el Mossad”) se habla tambien tanto de errores como de aciertos del servicio de inteligenica. Pero como bien señalaste la coyuntura generada por los Acuerdos de Oslo fue la que provoco que las malas politicas intervengan en el desempeño del Mossad. Es por eso que siempre se hace hincapie en la necesidad de que el Mossad sea fundamentalmente independiente de los burocratas del momento. No pense que el Mossad se habia ido a pique, sino que queria resaltar que el analisis de Thomas hoy resulta a todas luces equivocado. Por supuesto, por su naturaleza el Mossad no puede confirmar ni desmentir nada (es por eso que libros como “Por el Camino de la Decepcion”, de Victor Ostrovsky, que esta muy bien escrito, se encuentra aun en un manto de misterio sobre su veracidad). Y como bien dijiste :“Israel nunca se fue”, solo que esta vez está más fuerte que nunca.

  3. También leí los libros de Halevi y Ostrovsky. En realidad éste último se llama “Por la vía del engaño” (la palabra “deception” en inglés no significa decepcionarse).

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