“Yo los odio porque son hijos de EEUU”

Si, todos los que defendemos a Israel alguna vez escuchamos esto y otras frases: “Son el representante del imperialismo en Oriente Medio”, “La base de EEUU para conquistar a las naciones arabes es Israel”, “Representan el imperialismo capitalista que oprime a las naciones arabes…”, etc. Pero ademas de los errores fundamentales de esas afirmaciones (EEUU es mas aliado de Egipto o Arabia Saudita que Israel, baste solo mirar los numeros de ayuda anual a esos paises) y otras consideraciones poco favorables para Israel (Cito del articulo de Gustavo Perednik “Una Amistad Asediada” :

Los traspiés también incluyeron tensión con Israel, como cuando en 1956 EEUU le obligó a retirarse del Sinaí sin garantías, o cuando Jonathan Pollard se convirtió en el espía de un país occidental más duramente castigado de la historia americana (aún purga su cadena perpetua por haber entregado a Israel información acerca del armamento químico de Sadam).

) actualmente EEUU parece dejar de ser lo que hasta hace poco (entiendase la asuncion de Barack Obama) fue: un aliado incondicional. El articulo de Perednik antes citado muestra a las claras los lazos que unen a Israel y a EEUU, y en efecto fueron y son aliados. La cuestion principal ahora, sin embargo, es que la palabra incondicional no se hasta que punto puede ser utilizada. Veamos dos ejemplos claros:

-La ilogica insistencia en que Israel cese la construccion en los asentamientos de Judea y Samaria (como si esto fuera lo que impulsa el terrorismo palestino, y como si los arabes pre-67 peleaban por los futuros asentamientos judios)

-La posicion frente a Iran, este o no a punto de ser cambiada, hasta ahora demostro ser desastroza (Recuerdo a Hillary Clinton diciendo que si Israel es atacada EEUU responderia con toda su fuerza, como si fuera necesario esperar a que ataquen a Israel para detener a los lunaticos de Teheran). Es dificil de creer que piensen que por negociar, el gobierno irani se haria bueno de un dia para el otro.

Evidentemente en cuanto al primer ejemplo tratan de convertir lo secundario en lo fundamental, ya que el verdadero problema es la no aceptacion de un Estado Judio en su tierra ancestral y esa es la fuente de las guerras contra Israel (no los asentamientos, que son manifestaciones de judios que quisieron volver a su tierra ancestral o comunidades destruidas despues del 48). En cuanto al segundo ejemplo, demuestra no solo ingenuidad, sino que la seguridad de Israel se encuentra en segundo lugar, y negociar con fundamentalistas islamicos fanaticos en primero. Ojo, no creo que EEUU no sea mas un aliado de Israel. Es uno de sus principales aliados, pero YA NO el principal. Actualmente es notoria la cercania de Israel con otros paises como Alemania, Francia e Italia.

Aun asi Israel continua con sus politicas, independientemente de lo que a EEUU le guste. Y por eso, con la visita del vicepresidente Biden a Israel, se declaro la construccion de 1600 viviendas en Jerusalen Este. Un claro ejemplo de que el gobierno no se asusta, y que las cuestiones secundarias (asentamientos, territorios en disputa, etc.) se solucionaran solo y cuando la cuestion fundamental este solucionada (que los arabes palestinos acepten que el Estado de Israel es un Estado Judio en la Tierra ancestral del Pueblo Judio y asi seguira siendo).

Les dejo un articulo bastante claro y conciso publicado en Guysen.es sobre la legalidad de los asentamientos:

Israel. ¿Son los asentamientos ilegales?
Por GEES en Guysen International News
Jueves 11 marzo 2010 – 17:49
Estaba el vicepresidente americano Biden de visita en Tel Aviv y hete aquí que el Ministerio del Interior israelí anuncia que se construirán 1600 viviendas en Jerusalén Este. Condena y enfado de Biden. La ONU y la UE, cada vez más su hermanita gemela, van más allá y lo declaran “ilegal”. Entretanto, el ministro lamenta el desasosiego. ¿A qué viene todo esto? Los americanos se han empeñado en hacer depender futuras negociaciones –sobre la solución de los dos Estados, propuesta por Bush el 24 de junio de 2002–, de los asentamientos, pero lo hacen por una razón de oportunidad. No llegan a llamarlos ilegales. Hacen bien, porque no lo son.

Israel se funda como consecuencia del proyecto de partición del antiguo mandato británico, propiciado por la ONU, en un Estado árabe y un Estado judío. Los judíos aceptaron la división, pero los árabes no, y tan pronto como los ingleses abandonaron la zona –en mayo de 1948– los cinco vecinos árabes de Israel le declararon la guerra. Israel sobrevivió, pero no sin perder en el envite ante los jordanos lo que llamamos Cisjordania y la mitad de Jerusalén. Las comunidades judías que existían antes de la invasión árabe fueron destruidas. Jordania, tras el alto el fuego, anexionó ambas zonas; pero en junio de 1967, tras la Guerra de los Seis Días, fue expulsada de las mismas tierras que había conquistado en 1948.

Desde entonces, los líderes de ocho países árabes dejaron claro en una cumbre en Jartum, Sudán, los tres principios que guiarían su posición, los llamados tres “noes”: no a la paz con Israel, no al reconocimiento de Israel, no a las negociaciones. Si alguien hubiera pretendido buscar la paz cambiándola por territorios, ese era el fin de sus esperanzas.

Pero hoy ni Inglaterra, ni Jordania –los antiguos poseedores– reclaman estos territorios. ¿Sobre qué bases se sostiene, pues, la presunta ilegalidad de poblarlos?

Sobre éstas: el Reglamento de La Haya de 1907 y la Cuarta Convención de Ginebra de 1949. El primero prohíbe a un poder ocupante la confiscación de propiedad privada. El Tribunal Supremo israelí avaló, sin embargo, los asentamientos en los casos Ayyub c. Ministerio de Defensa, y Dwaikat c. Israel, conocido como asunto Elon Moreh. Desde este último, 1979, todos los asentamientos autorizados lo han sido sobre tierras que Israel considera “estatales” o “públicas”, o bien sobre tierras compradas a los árabes desde 1967. Es decir, excluyendo la confiscación.

En cuanto a la Cuarta Convención de Ginebra, según la cual la potencia ocupante no puede efectuar el traslado forzoso de una parte de la propia población civil al territorio por ella ocupado, sería irónico lindando con absurdo que se pudiera alegar, cuando está diseñada justo tras la II Guerra Mundial, precisamente para impedir la repetición de políticas de traslados obligatorios –y no voluntarios, como los asentamientos– e inspiradas en la voluntad genocida Nazi de construir territorios metropolitanos judenrein (“limpio” de judíos). Esto obligaría a la acción coactiva del Gobierno de Israel contra el movimiento de sus propios ciudadanos, pero con la misma finalidad judenrein.

Incluso admitiendo esa peculiar interpretación, ¿habría de aplicarse en todo caso? ¿También a los supuestos, como el de Hebrón, en que las comunidades judías asentadas fueron en su momento no sólo destruidas sino asesinadas por milicias? Equivaldría a congelar la conducta, incluso antijurídica, del anterior ocupante.

Por eso cuando se declara la “ilegalidad” de los asentamientos, lo que parece que se cuestiona en realidad es la existencia misma del Estado de Israel. Lo que se descubre es que la deslegitimación de estos se hace sobre la base de retorcer argumentos que usan los enemigos de Israel para poner en duda la legitimidad del propio Estado judío. Esto es lo desasosegante.

Como conclusion lo siguiente: EEUU sigue siendo un gran aliado de Israel, pero definitivamente ya nadie puede decir que Israel es “el hijo de EEUU en Medio Oriente”. Y por definitivamente no me refiero que antes SI, sino que AHORA MENOS QUE NUNCA.

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