El pez por la boca muere

Como si no hubiera suficientes barbaridades para escandalizarnos, el presidente sirio Bashar al-Assad visitó la Argentina. Aquí reproduzco una entrevista publicada en Página/12 con algunos comentarios míos…

Laico, moderno y multilateral

El presidente de Siria, Bashar al-Assad, recibe a un grupo de periodistas en el Sheraton, sonriente, amable, tranquilo, de traje, contesta un par de preguntas a cada uno en una ronda informal que dura unos cuarenta minutos. En la cita lo acompaña, además del traductor y de su embajador, una mujer a quien llama “mi consejera”, una experta en la Argentina vestida con ropa occidental que comenta o completa sin pedir permiso algunas de las respuestas del líder sirio.

Tanto en la puesta en escena del encuentro como en las respuestas que ofrece proyecta la imagen de un líder moderno, laico y multilateralista, un líder de una potencia regional en la zona más convulsionada del mundo que busca permanentemente los caminos hacia la paz.

Desconozco si el señor O’Donnell escribe en tono irónico, pero referirse a un mafioso y tirano de la peor calaña, al frente de una de las dinastías-dictaduras más longevas del mundo (sí, una dictadura laica como la cubana o la norcoreana), que financia el terrorismo internacional y cuelga de los testículos a quien se atreva a oponerse a su régimen, como un “líder que busca caminos hacia la paz”, es como mínimo un poco cínico ¿No les parece?

Cuando visitan la Argentina presidentes de menor peso, las entrevistas grupales suelen girar alrededor de la agenda bilateral y la situación en sus respectivos países. Assad sube la vara con sus palabras introductorias, donde hace un análisis global del cambio en la relación de fuerzas entre las potencias tradicionales y las emergentes y destaca la importancia de la Argentina en este nuevo mapa como aliado estratégico de Brasil.

“Vengo a visitar este continente amigo, con el cual durante mucho tiempo nos ignoramos, no sabíamos nada. Pero hoy existe un mapa político diferente a partir de las últimas cumbres y la intervención de Brasil en los conflictos de Medio Oriente,” explica.

Claro, seguro. Porque todos sabemos que Brasil es un país situado entre Líbano, Siria e Israel y es un actor implicadísimo desde hace siglos en todo lo relacionado con Oriente Medio. De hecho, Obama primero pide permiso a Lula antes de hacer nada. Argentina, mucho más aún…

Le preguntan por la reacción negativa de Rusia, Estados Unidos y China ante dicha propuesta y responde:

“Creo que es una propuesta muy importante, que ha abierto un camino a la solución. Los países del Cinco Mas Uno (EE.UU., Rusia, China, Gran Bretaña y Francia, con poder de veto en la ONU, más Alemania) no están interesados por varias razones. Primero, no desean una solución porque quieren ir a la ONU de todas maneras para responsabilizar a Irán. Segundo, no quieren que la solución salga de países como Brasil y Turquía. Pero ha cambiado el peso de Estados Unidos y Europa. Cuando trabajamos con estos países para lograr una solución, el problema se agrava…”

Es decir, “el problema” es que Irán no pueda hacerse con una bomba atómica. Pobre ayatolás…

Yo creo en el éxito de esta iniciativa que dio comienzo a una relación de cooperación entre los países del eje sur-sur”.

Traducción: como prácticamente la comunidad internacional entera margina a regímenes como el sirio o iraní, buscan en algún populista como Chávez u oportunista como Lula y Erdogan la posibilidad perfecta para salir de su aislamiento externo. El problema de los líderes oportunistas de corta visión en América Latina (incluyendo al tuerto argentino o el falta-dedo brazuca) es que, a diferencia de Chávez, ellos quieren quedar bien con Dios y con el Diablo al mismo tiempo, algo que nunca resultó compatible en ningún lugar del mundo en ningún momento de la historia. Y, en todos los casos, tremendamente ineficaz.

Me toca preguntar y arranco livianito. Hace unos años el presidente Bush incluyó a Siria en el Eje del Mal. Después Obama dijo en El Cairo que quería una nueva relación con el mundo árabe. Más allá de la retórica, ¿en que cambió la relación con Estados Unidos?

“La presencia de Obama es un hecho relativamente positivo. En la cosa práctica no se ha avanzado demasiado, pero se ha logrado el diálogo”, responde. “El diálogo es importante porque en la ausencia del diálogo los problemas se agravan. Pero no se han producido resultados concretos. En Irak no ha cambiado nada. En Afganistán las cosas están peor. ¿Cuáles asuntos ha solucionado la administración Obama? Hasta el momento nada real.”

Es decir – al igual que dijo el otro gran líder laico, moderno y multilateral (Muammar al-Gaddafi) – hasta que Obama no se baje los pantalones y le rece al pedófilo cinco veces al día, los yankis seguirán siendo la misma mierda occidental de siempre (menos mal).

Sigue la ronda y el tema sigue siendo Medio Oriente. Le preguntan por qué no hizo más después del ataque israelí a la flotilla humanitaria. Contesta que denunció y repudió como todo el mundo. “Los que tienen que hacer algo más son los países que tienen relaciones con Israel. Nosotros no las tenemos porque Israel ocupa nuestros territorios.”

Además, todos sabemos que Turquía, Siria, Irán y Libia son países donde reina la democracia y el respeto a los derechos humanos, cuyas poblaciones no son merecedoras de la atención de los solidarios tripulantes que acuden a romper el bloqueo israelí sobre Hamás.

Con elegancia, sin nombrarlos, critica a los países árabes alineados con Occidente. “En la calle se percibe una frustración con algunos gobiernos árabes que no están a la altura del deseo popular.

Léase “el deseo popular de la Hermandad Musulmana, Al-Qaeda y la Jihad internacional”.

La razón es que estos países consideran al bloqueo de Gaza como parte del desacuerdo entre palestinos. Nosotros consideramos que no tiene que ver con eso. Turquía e Irán piensan como nosotros. No se trata de un conflicto laico-musulmán. Cuando Hamas ganó abrumadoramente la elección en Gaza, lo hizo con el voto de los laicos, lo mismo que (el presidente Recep Tayyip) Erdogan en Turquía.”

¿No era que el bloqueo empezó luego de la toma del poder violenta del Hamás en 2007, que expulsó a las fuerzas de la Autoridad Palestina de Gaza a punta de pistola, tiros, linchamientos, fractura de piernas y tiradas-de-techos de opositores del Fatah? A propósito… ¿para cuándo elecciones en Siria?

Después habló del ataque israelí a la supuesta instalación nuclear siria en septiembre del 2007. Dijo que era una instalación militar y que ninguna actividad nuclear se desarrollaba allí. “Si había una instalación nuclear les hubieran dicho de entrada a los inspectores de la AIEA (el organismo nuclear de la ONU) que inspeccione las instalaciones, pero eso hubiera resultado en una situación embarazosa. Nadie puede esconder una instalación nuclear.”

Si todos sabemos que para Bashar al-Assad, Irán es una democracia, Hezbollah un movimiento de resistencia y Chávez un gran líder mundial… ¿cómo no vamos a creerle cuando dice que Israel no bombardeó ninguna instalación nuclear en septiembre del 2007? Después de todo, no se me ocurre otra explicación para este ataque más que la brutalidad rutinaria del enemigo sionista en su búsqueda permanente de sangre inocente… ¿No?

Sigue la ronda de preguntas. Mientras los mozos sirven jugo de naranja y agua mineral, al-Assad calibra a los actores que juegan fuerte en la región. Dice que Estados Unidos es la primera potencia mundial y que ninguna iniciativa puede prosperar sin su apoyo. “Puede ser la garantía en el proceso de paz, lograr acuerdos y ejecutarlos, pero ellos no son capaces de administrar un proceso de paz de principio a fin porque no conocen los detalles de la región.” Brasil, dijo al-Assad, tuvo éxito con Irán y demostró habilidad política, por lo tanto, puede contribuir.

Diccionario español-árabe… Definición de “éxito” para el dictador en cuestión: victoria incondicional de los ayatolás y sus amiguitos.

Francia puede jugar un rol. España quizá también. Argentina puede jugar asociado con Brasil y por eso ha invitado al canciller (Héctor Timerman) a visitar la región.

Menos mal que no se enteraron de que Hector Timerman es judío y que su padre, Jacobo Timerman, vivió en Israel durante mucho tiempo (incluso Jacobo Timerman se identificaba como sionista… vaya pecado! Por eso fue torturado por otro gran líder laico, moderno y multilateral de nombre Ramón Camps quien, al igual que Assad y Ahmadineyad, también creía en la existencia de conspiraciones del sionismo internacional para apoderarse del mundo). De cualquier manera, si al actual canciller argentino se le ocurre visitar la “entidad sionista” en algún momento de su carrera (aunque solo sea por puros negocios bilaterales con la Argentina), se le hará un poco difícil pisar territorio sirio alguna vez. Después de todo, a ningún turista extranjero se le permite visitar algún país árabe (a excepción de Egipto y Jordania) si en su pasaporte figura que visitó Israel.

“En Europa nadie se ha movido eficazmente. El que quiere jugar este papel debe demostrar primero que es un país independiente y los países del sur han mostrado más independencia que los europeos.”

¿Independencia de quién? ¿De Estados Unidos o del eje Chavista-Islamista-Nazifascista? Ah, menos mal…

Después cuenta que a fines del 2008 las negociaciones con Israel estaban avanzadas en Turquía para un tratado de paz que incluía la devolución de las Alturas de Golán. “Yo estaba al teléfono con Erdogan ajustando detalles para un acuerdo de paz y Olmert estaba en el otro cuarto. Hicimos la propuesta y Olmert quedó en contestar. Cuatro días más tarde Israel invadió Gaza. Para Erdogan fue una ofensa inaceptable.”

Tal vez ahí radique una posible explicación de la hostilidad antiisraelí personal de Erdogan (después de todo, su partido fundamentalista estaba en el gobierno turco mucho antes del 2008 y en ese entonces no tiraba tanta mierda contra Israel). Sin querer, tal vez esta haya sido la única frase medianamente interesante que escupió el dictador árabe en todo su discurso.

Cuando le toca otra vez a Página/12, trago saliva y pregunto por su opinión acerca del Holocausto. También, qué opina de que la Justicia argentina haya acusado a Hezbollah de actos de terrorismo. Siria es el principal referente internacional del movimiento integrista basado en el Líbano, surgido durante la ocupación israelí.

Las preguntas no parecen molestarle. Pero su respuesta a la primera de ellas no suena muy convincente. No niega el Holocausto, pero lo relativiza, poniéndolo a la misma altura que una larga lista de masacres y violaciones de derechos humanos en la historia reciente, desde las masacres de palestinos hasta la cárcel de Guantánamo. Su larga respuesta empieza así: “Esta es una historia en que no estaba presente. No había nacido ni ustedes tampoco. Que digan seis millones, diez millones, no tengo estos datos precisos porque no estaba presente”. Y termina: “¿Cuál es la diferencia entre Guantánamo y el Holocausto? Rechazo hablar del Holocausto sin mencionar el resto”.

Eso no se llama relativización. Se llama banalización del Holocausto. A quien le interese el tema puede estudiar libros académicos o asistir a una clase de Gustavo Perednik. Para que entiendan, al obispo Williamson, por mucho menos que eso, lo expulsaron de Argentina.

Aún así, siguiendo el razonamiento del asesino serial al frente del despótico régimen de Damasco, tendríamos que incluir en su lista de “holocaustos” a la masacre de Jama: En febrero de 1982, el ejército sirio, por orden de Hafez al-Assad (padre del actual tirano), bombardeó e invadió la aldea de Jama, en territorio sirio, para aplastar una revuelta de la Hermandad Musulmana. Los sirios se cargaron a todo el pueblo, matando en el camino ancianos, hombres, mujeres y niños (todos ellos civiles), además de animales. Un número estimado de 40.000 personas fueron masacradas, sus cadáveres aplastados con topadoras y encima de ellos se construyó una carretera de asfalto. En los más de 60 años de conflicto árabe-israelí, todos los muertos palestinos e israelíes juntos, no alcanzan ni la mitad del número de musulmanes asesinados en aquel episodio. A pesar de los alegatos pro-Hamás de Assad, así es como trata su régimen a los islamistas que se atreven a socavar su autoridad (lo mismo que cualquier otro régimen árabe). ¿No es molestia que al lado de “laico, moderno y multilateral” agreguemos “hipócrita”?

Con respecto a Hezbollah, su respuesta es más moderna y convencional. Respeta a la Justicia, cuando una persona u organización es acusada debe responder por sus crímenes. Pero dice que su país ha sido acusado de actos terroristas en Europa que nunca cometió y que por eso hay que ser cautos con el tema.

Teniendo en cuenta la noción de “justicia” que tienen los regímenes árabes en general y el sirio en particular (o los estalinistas que suelen escribir en ese diario), para la justicia argentina debería ser todo un cumplido que este dictador se pase por el agujero las conclusiones del dictamen de Nismann o las circulares rojas de INTERPOL.

Rodrigo Lloret le saca quizá su respuesta más inteligente cuando le pregunta por un comunicado de la DAIA repudiando su visita a la Argentina. Al-Assad contesta que se lo toma como un tema religioso y no político. Que viene de visitar a miembros de la comunidad siria local y que a esa comunidad la componen personas de distintas etnias y religiones. Dice que como musulmán respeta a las religiones que lo anteceden, como el cristianismo y el judaísmo, y resalta que en Siria existe una importante comunidad judía.

¿Y?

Como si todo esto fuera poco, lean lo último que dice, porque con esta frase la remata para que no queden dudas de quién se trata, a pesar de vestir traje y corbata. Al fin el “jirafón” muestra la hilacha con su declaración final:

Si Israel quiere ser un Estado judío no se va a integrar a una región que no lo es, va a seguir aislada. Por eso, si algunos piensan que están ayudando a Israel con estas declaraciones, le están haciendo daño, porque Argentina es un país abierto y no cerrado.”

Es decir, el problema no es el Golán, el bloqueo a Gaza, los territorios ocupados o el gobierno de Bibi. Ni siquiera el problema es la falta de paz. El problema es que Israel sea un Estado judío. Ese es el problema verdadero. En otras palabras, no se trata de lo que Israel HAGA, sino que Israel SEA. Al final, todo se reduce a lo mismo de siempre: el derecho a la existencia de un Estado judío en Oriente Próximo. Podría haber empezado la entrevista con eso y seguir con la explicación de que las concesiones exigidas al Estado judío no son más que pasos temporales para el objetivo final de eliminar a la pérfida “entidad sionista” de la faz de la tierra. Pero no nos olvidemos que Bashar al-Assad es un líder “laico, moderno y multilateral”. Faltó agregar “humanitario” y “pacifista”.

Así, después de tropezar con el Holocausto, reemerge el líder laico, moderno y multilateralista. Cuando va a empezar la tercera ronda de preguntas, la asesora, sin previo aviso, se levanta y da por terminada la entrevista colectiva. Al-Assad agradece. “Encuentros como éste son muy útiles para saber cómo nos ven en su país… Los espero en Siria”, se despide amable el líder de un país importante que es tratado como tal por periodistas de un país que quiere serlo.

¿Nos vemos en Siria? No, gracias, prefiero pudrirme en Guantánamo.

Periodistas que rara vez hablamos mano a mano con líderes de su envergadura. Por eso salteamos preguntas sobre su régimen totalitario para centrarnos en los grandes temas de la agenda mundial, Y ahí, salvo algún tropezón, él se mueve como pez en el agua.

Porque, después de todo, ya sabemos que lo único que le interesa a Cristina Kirchner es la defensa de los derechos humanos… aunque algunos sean más humanos que otros.

De cualquier manera, más allá de lo ideológico, el artículo de O’Donnell es pobre, con falta de información, seriedad y ética periodística. Como todo lo que publica esa basura gráfica de nombre “Página/12”. Sinceramente, deplorable.

No quiero ser repetitivo, pero no puedo dejar de reírme al recordar este video donde están juntos el jirafón sirio, el enano iraní y el payaso turco.

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9 comentarios

  1. Me parece que le estás buscando la quinta pata al gato. Al meno como yo lo entendí, el periodista señala como se quiere mostrar a si mismo el sirio. No veo que ratifique los dichos de Assad, más bien al contrario.

    Por otra parte, con relación al cuestionamiento implícito al oficialismo, en política internacional hay solo un criterio aceptable. ¿Se pueden hacer negocios? Si la respuesta es si, adelante. Si la respuesta es no, su ruta.

    La lucha por la justicia no es para países de segundo orden como nosotros, que aún tenemos un pbi per cápita del 50% o menos de un país desarrollado. Dejemos el idealismo a los ricos y seamos realistas.

    Postular lo contrario implica, por ejemplo, dejar de mantener vínculos con China…

  2. Juancho, entonces que Cristina deje la hipocresía de lado y, en vez de pretender ser la abanderada del “multilateralismo” en las relaciones internacionales, los “derechos humanos” en el mundo y criticar permanentemente a las principales potencias occidentales por “violar las resoluciones de la ONU” (si quiere hablar de Malvinas, que hable únicamente de Malvinas), admita que lo único que siempre le importó y le importará a la Argentina en su política exterior son los negocios, como muy bien señalabas. Me hace mucha gracia recordar cuando Cristina se quizo hacer la “heroína” hace un tiempo atrás y criticó durante una conferencia de prensa las violaciones a los derechos humanos que se cometían en un país africano prácticamente desconocido (Guinea Ecuatorial, un bebé de pecho al lado de un régimen totalitario como el de Siria), precisamente enfrente de su presidente que estaba de visita en el país y a quien la presidenta argentina le pretendió dar un sermón de derechos humanos, para luego brindar con él por las buenas relaciones bilaterales. Vamos hombre! la Argentina ni siquiera cortó relaciones diplomáticas con un país que le puso DOS bombas en Buenos Aires (eso va para el record guinnes de las naciones). La política exterior argentina históricamente ha sido un flan.

    Ahora bien, que después se atengan a las consecuencias de esta política egoísta… pasó con la colaboración argentina con el nazismo y pasa ahora con el acercamiento a ciertos regímenes totalitarios de la peor calaña. Porque, como dije anteriormente, quedar bien con Dios y el Diablo al mismo tiempo no se puede (una mala imitación de la “tercera posición de Perón, ni aquí ni allá”). Recuerdo a Nestor Kirchner dandose besos con Bush en el 2004 y al minuto siguiente insultando a Estados Unidos ante las cámaras de televisión (una especie de “dualidad estilo Arafat”), claro que esto a la Argentina no le salió nada barato en aquel entonces.

    Por cierto Juancho, no nos olvidemos que si fuera por el oficialismo hasta el propio Erdogan estaría caminando impunemente por la capital argentina… por fin Macri hizo algo útil con su torpeza, ofendiendo al premier turco, quien por eso se negó a arrivar a estas costas del continente (por el tema de la estatua a Ataturk, no se si sabes de lo que hablo, sucedió hace muy poquito). Si no fuera por el atentado a la AMIA, tendríamos también a Ahmadineyad brindando en la Casa Rosada (no es una exageración). Y de la Triple Frontera mejor ni hablemos… Argentina, tierra de oportunidades.

    Por otra parte, aunque lo respeto enormemente, yo no estoy de acuerdo con Escudé en lo que se refiere a la “brillante política exterior del actual ejecutivo”. Más bien parece una improvisación pésimamente hecha. Con el resto de los países sudamericanos, claro que otra es la historia, porque también otros son los intereses y las dificultades.

    Y disculpa Juancho, pero creo que me comprenderás si desconfío enormemente de la ironía y las buenas intenciones de un periódico como Página/12…….

  3. Y esa farsa de “defender la democracia en Latinoamérica” se acabó cuando se aceptó la integración de Cuba a la OEA, cuando la misma carta orgánica de la organización explicita que un país no democrático, donde sus líderes no son elegidos por voto popular en elecciones libres, no puede formar parte del grupo. En Honduras ya no hay dictadura y todavía le siguen negando la entrada.

    Parece que el doble rasero no se aplica solo a Israel…

  4. Jabotito, con respecto a Erdogan te recuerdo que la Argentina es uno de los pocos países que considera oficialmente como genocidio las matanzas de armenios en la segunda década del siglo pasado. Israel, por ejemplo, no lo ve así, a partir de aplicar el realismo que vos le exigís a Argentina (un país mucho más necesitado de conseguir nuevos mercados que Israel) que abandone.

    Todos los países del mundo se acercan a “regímenes totalitarios de la peor calaña” en la medida que sus intereses así lo indican. Israel tuvo excelentes relaciones con Stalin en sus primeros años de existencia, y fue Stalin quien se dió vuelta, no Israel. Podríamos agregar Sudáfrica, el primer Idi Amin y algunas dictaduras centroamericanas. Asimismo, todos los países hacen cola para meter sus productos en China y sonríen amablemente a los guardias rojos cuando se trata de hacer plata.

    Sos vos el que utiliza el doble rasero: pretendés que un país del culo del mundo evite la posibilidad de colocar sus productos en otros en función de criterios que ningún país aplica. No, somos como cualquier otro. La relación económica con los países árabes es creciente en los últimos años y favorable para nuestro país: les vendemos bienes industriales y les compramos poco y nada, y en bienes primarios ¿Que más queremos?

    Irán es otra cuestión de un orden completamente diferente: un fiscal argentino, con el aval de un juez acusa a ex (y no tan ex) funcionarios de ese país de poner una bomba en buenos aires que mató ciudadanos argentinos. Ese país no solo no responde los pedidos de la justicia sino que se da el lujo de insultar a nuestro país atribuyéndole su pertenencia a ridículas conspiraciones de la sinarquía internacional. Es obvio que no podemos tener un vínculo con un país así. Ahora, vos tenés razón: sin la bomba de la AMIA no habría ningún motivo para no hacer negocios con Irán (por eso la UE, que no los tiene, comercia alegremente con los Ayatollas).

    Respecto a SO, es una apreciación subjetiva (la tuya y la mía), así que no tengo nada más que agregar.

  5. Ok, Juancho, tenes razón. No obstante ello, Cristina podría hacer negocios con dictaduras, tiranos y lo peorcito del mundo cerrando la boquita y sin atribuir ideología alguna a sus acciones comerciales en política exterior (como hicieron todos los presidentes argentinos a lo largo de la historia, a diferencia de la actual), sin ser tan caradura como para hablar de defender los derechos humanos en el mundo mientras se da la mano con el presidente sirio. Pues precisamente por eso, porque creo que a los gobiernos argentinos (radicales, peronistas, democráticos, militares, de izquierda y derecha) le importa un reverendo huevo lo que pase en otro continente (tal vez ni siquiera más allá de las fronteras). Igual no creo que seas tan ingenuo como para pensar que esta movida actual de Irán y Siria en Latinoamérica tiene que ver simplemente con “fortalecer las relaciones bilaterales y las comunidades sirio-libanesas en el continente”… su objetivo es meramente político: romper su aislamiento internacional (mucha casualidad que también hayan venido Abbas, Lieberman, Clinton y Peres en menos de dos años). También considero que comprenderás que no me podes pedir a mí, como editor de un blog argentino de Hasbará, que me calle la boca cuando un enemigo de la peor calaña visita el país donde vivo, sin protestar en ningún momento. Y te recuerdo que el régimen sirio es uno de los auspiciantes de Hezbollah, justamente la organización que puso las dos bombas en Buenos Aires (algo le podría “pedir” Cristina más allá de venderle soja… no?).

    De cualquier forma, independientemente de nuestras diferencias, pareces ser un tipo bastante informado y coherente con tus posturas. Lamentablemente no es tan fácil encontrar ese tipo de gente por Internet.

  6. Por cierto, con respecto a que Israel no reconoce como genocidio la matanza de armenios a principios del siglo XX para preservar sus relaciones con Turquía (vaya que no le sirve demasiado…), estoy totalmente de acuerdo con vos. Es una verguenza y no lo justifico de ninguna forma. Si por mí fuera, le pediría a Bibi que repare esta injusticia histórica contra la nación armenia reconociendo este genocidio, apoyaría a los rebeldes kurdos y enviaría muchas “flotillas de la libertad” al norte de Chipre ocupado… a ver cómo reacciona ese terrorista hipócrita hijo de puta de Erdogan. Igual lo del reconocimiento al genocidio armenio debería ser política oficial en Israel, por más que el día de mañana los elementos pro-occidentales de las fuerzas armadas turcas tomen el poder y Turquía vuelva a tener las relaciones con el Estado judío que tuvo en los ’90… después de todo, se trata de una cuestión de principios.

    Saludos

  7. En verdad la postura de Israel con respecto al genocidio armenio es la siguiente: Acepta la existencia de una masacre en masa de armenios durante la Primera Guerra Mundial, pero no que haya sido parte de un plan sistematico de exterminio, sino mas bien como un chivo expiatorio necesario por parte del gobierno turco y con matanzas de poca organizacion (que no se parece a la posicion turca, que es basicamente la negacion). Aun asi la Knesset (Parlamento) reconocio el genocidio en una sesion de la misma en los 90′, el gran rabino de Israel fue a armenia a dejar un recuerdo en el monumento a las victimas del genocidio (a la vez que dijo representar a todos los judios del mundo y exigio que Israel abandone la ambiguedad y reconozca directamente como genocidio al mismo) y en Israel se realizan conmemoraciones (recordemos de la presencia de armenios en Israel mismo). De cualquier forma, por mas que implicitamente reconoce el genocidio, deberia expresarse decididamente sobre ello (como lo hizo EEUU hace unos años). Ya vemos que “hacerse el bueno” con Turquia no solo no nos ha llevado a nada, sino que es una clara inmoralidad. Dato curioso: casi la unica organizacion que ayudo a armenios a salvarse del genocidio llevado a cabo por los otomanos fue el NILI, un grupo de autodefense judia en la tierra de Israel, que al luchar contra los otomanos para lograr la independencia del Ishuv, ayudo a muchos a escapar de la masacre. En fin, uno de los errores (aunque no tan terrible como lo publicitan; “Israel Niega el Genocidio Armenio”) de una democracia siempre en proceso de mejorar.

  8. Israel no niega el genocidio armenio, pero tampoco lo reconoce explícitamente como tal. No me queda nada más por agregar a lo dicho por mi colega en el comentario anterior. Y es cierto que el NILI, la primera organización de inteligencia hebrea, ayudó a escapar a muchos armenios y contribuyó enormemente (y desproporcionadamente teniendo en cuenta su escasa capacidad) a la victoria aliada sobre el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. Además los agentes del NILI fueron los primeros en documentar el genocidio que se llevaba a cabo. Hitler fue quien dijo burlonamente, al referirse a su plan de exterminio contra los judíos y la posible reacción del mundo: “después de todo… ¿quién recuerda el genocidio armenio?”. En rigor, la matanza de armenios fue el primer genocidio de la historia moderna y es muy desconocido en el mundo. Si dependiera de mí, haría un museo gigante en memoria de las víctimas de este genocidio al lado del consulado turco en Israel.

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