Cría cuervos y te sacarán los ojos (volumen II)‏

Los “buenos” y los “malos”
Por David Mandel en Guysen International News
Sábado 7 agosto 2010 – 19:35
En las “cowboyadas” (como llamábamos en Lima hace décadas a las películas de cowboys, (vaqueros), donde actuaban Gene Autry, Roy Rogers, John Wayne, Clint Eastwood, y tantos otros), era fácil diferenciar entre los “buenos” y los “malos”. Bastaba ver el color de sus sombreros. Los sombreros de los “buenos” eran blancos, y los de los “malos” eran negros. Hoy, muchos televidentes en Europa, y también en otros países, al ver los programas de noticias, saben diferenciar entre los “buenos” ―que usan la kefiyeh, bufanda-chal que los palestinos se colocan sobre la cabeza― y los “malos”, que llevan kipá sobre la cabeza, o van con la cabeza descubierta.

La trama de las “cowboyadas”, ―siempre era la misma: un grupo de malhechores se apodera de las tierras de gente inocente, hasta que llega el “bueno”, que los vence y los mata o expulsa― es idéntica a la trama de las noticias manipuladas que muestran hoy en la televisión: los israelíes son desalmados invasores y colonizadores que se han apoderado de las tierras de inocentes palestinos.

En ambos casos, “cowboyadas” y noticias manipuladas, se trata de pura ficción, que no tiene ninguna relación con la historia antigua y reciente de la región, o con la realidad actual.

Se han escrito cientos de libros y se han publicado miles de artículos describiendo el conflicto, explicando sus orígenes y causas, y analizando las perspectivas de una paz que tome en cuenta los derechos legítimos de ambas naciones. Lamentablemente, todos estos esfuerzos de hasbará (explicación) no interesan a ninguno de los que, por ignorancia, prejuicio o antipatía, rehúsan escuchar el punto de vista israelí.

Hay casos que ilustran la realidad del conflicto israelí-palestino mejor que los cientos de libros y los miles de artículos arriba mencionados.

* Hace un par de años una mujer palestina en Gaza sufrió quemaduras en todo el cuerpo. Fue llevada al Hospital Soroka de Beersheba, donde médicos y enfermeras le salvaron la vida y la cuidaron hasta que el estado de su salud le permitió volver a Gaza. Le pidieron que regrese al hospital unas semanas más tarde para una revisión médica. Cuando llegó la fecha, la mujer se presentó en la garita de pase de Gaza a Israel. A los soldados les pareció extraña su repentina gordura. La revisaron y encontraron la explicación: la mujer cargaba un cinturón explosivo. Su intención era llegar al Hospital Soroka, explotar la bomba y matar a tantos médicos y enfermeras como le fuese posible.

* Hace tres meses la hijita de tres años de Elham Fathi Hammad, Ministro del Interior de Hamás, tuvo que ser operada del corazón en el hospital de Gaza. Debido a un error del médico palestino quedó en peligro de perder la vida. El rey Abdullah de Jordania pidió a Israel que autorice su urgente traslado a un hospital en Jordania. Debido a la gravedad del estado de la niña, la ambulancia israelí la llevó de urgencia al Hospital Barzilai en Ashkelon, ciudad cercana a Gaza, donde los médicos israelíes la operaron durante varias horas para reparar el daño causado por el cirujano palestino. Cuando juzgaron que la habían estabilizado, un helicóptero jordano recogió a la niña y la llevó a un hospital en Amman, la capital de Jordania.

Los periódicos de Jordania informaron al respecto, pero no mencionaron la intervención de los médicos israelíes. Hammad, el padre de la niña, agradeció a los jordanos y al rey, pero igualmente “se olvidó” de mencionar a los médicos del Hospital Barzilai de Ashkelon.

Hace una semana los palestinos de Gaza se acordaron de Ashkelon. Lo manifestaron disparando a la ciudad un cohete, que por suerte, aunque hizo daños, no causó víctimas personales ni cayó cerca al hospital.

* Hace algunas semanas un palestino trajo a su hijita de seis años al Hospital Hadassah de Jerusalén. La niña tenía un tumor maligno detrás del ojo, que, si no era operado, le causaría la muerte. Los cirujanos del hospital la operaron con éxito y le salvaron la vida. El costo de la operación y de la estadía de la niña en el hospital fue pagado por una organización israelí de beneficencia.

Mientras la niña estaba siendo cuidada en el hospital, su padre, miembro de la organización terrorista Hamás, adquirió armas y municiones con el propósito de disparar a automovilistas judíos en las carreteras de Israel. Él y su grupo también planearon secuestrar a israelíes, para lo cual compraron ropa de judíos ortodoxos con el objeto de disfrazarse.

Tan pronto como la niña fue dada de alta, su padre puso en ejecución su plan de disparar en carreteras, y logró herir mortalmente a Shuki Sofer, un joven policía que estaba por contraer matrimonio. Shuki fue llevado al Hospital Hadassah ―el mismo hospital donde, pocos días antes, cirujanos judíos habían operado exitosamente a la hija del asesino― pero los médicos no lo lograron salvar.

* Israel provee de agua y electricidad a los palestinos de Gaza, y les envía cientos de camiones con suministros cada semana. Hamás retribuye con cohetes, más de 400 disparados desde que terminó la Guerra de Gaza en enero del 2009.

Pero nada de esto interesa a los lectores de los periódicos europeos, ni a los televidentes de la CNN, BBC y otras emisoras, para quienes es suficiente, en reacción pavloviana, saber que los “buenos” son los que usan kefiyeh.

Mientras que los palestinos de Gaza hoy inauguran centros comerciales, restaurantes, piscina olímpica, y lugares de esparcimiento*, los corresponsales de periódicos y emisoras de televisión continúan escribiendo artículos patéticos y lacrimosos**, a sabiendas, pero sin importarles, de que son manipulados por sus guías e informantes de Hamás.

* De ningún modo quiero dar la impresión de que Gaza es un paraíso. No lo es. Pero tampoco no es el infierno que describen los simpatizantes de Hamás. Y si no fuese por las acciones de Hamás podrían estar disfrutando de la misma prosperidad de los palestinos de la Cisjordania.

* Para muestra un botón: Las casas bombardeadas en los barrios de Beit Lahiya, al norte de la Franja, y de Ezbt Abed Rabbo, lucen sus interiores desventrados, sus muñones de fierros y sus escombros por doquier. (“La amistad difícil” por Vargas Llosa). El escritor pecó de ingenuo al no preguntar a sus guías porque daban prioridad a la construcción de centros comerciales y piscinas en vez de reparar las casas dañadas en el conflicto del año pasado. Tampoco pidió ver las ruinas de los invernaderos, dejados intactos por los israelíes, pero que fueron inmediatamente destruidos por los mismos palestinos, causando así la pérdida de miles de puestos de trabajo a su propia gente. Que yo sepa, nunca, en los numerosos artículos que el escritor ha dedicado al conflicto del Medio Oriente, ha considerado necesario comentar al respecto.

Publicado en Mi Enfoque # 326, Agosto 5, 2010 – Difusion: http://www.porisrael.org

Extraído de Guysen International News

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2 comentarios

  1. A mi me encantaban esas películas del Oeste cuando era pequeña.
    Muchas veces, cuando todo parecía perdido para los buenos llegaba el septimo de caballería y se arreglaba todo.

    Estoy de acuerdo en lo que dice el señor Mandel pero ,aunque para muchos los buenos son los que llevan el mantel de pata de gallo encima de la cabeza, otros sabemos que los buenos son los que con su trabajo diario han sido capaces de hacer brillar con luz propia una franja de tierra que hasta hace algo más de un siglo no era más que un lodazal infecto de malaria.

    Para mí, los miles de cristianos evangélicos de EEUU, posiblemente los votantes holandeses del señor Geert_Wilders, muchos periodistas, intelectuales, políticos y muchos católicos españoles , tenemos muy claro que los chicos del septimo de caballería son los que llevan o no kipá y a veces Talet en la cabeza.

    Señor Mandel, ¡Estos son los nuestros!

    Nuestros queridos muchachos del septimo de caballería no tiene intención de conquistar otros estados, no tienen ningún interes en exterminar a nadie y siempre han respetado nuestras prácticas religiosas y nuestros templos, simplemente protegen a su país y a su pueblo de los malos malísimos (los del mantel) . Y,
    aunque muchos no quieran reconocerlo, con sus investigaciones sobre organizaciones terroristas, con su tecnología, con sus sistemas y planes de defensa, con su formas de actuar para minimizar bajas, con su actitud y con su humanidad nos protegen, ayudan y enseñan a todos.

    Los nuestros siempre han estado con nosotros y nos han apoyado cuando les hemos necesitado y por si alguién todavía lo duda le dejo este programa de “esradio” en el que Rafael L. Bardají y Óscar Elía explican mucho mejor que yo porque Israel es uno de los:

    http://fonoteca.esradio.fm/c.php?op=player&id=14625

    • Miriam, el artículo es una satirización de una simplificación de nuestros enemigos. Por supuesto que en “los buenos” también están incluidos los millones de norteamericanos, evangelistas, católicos, ateos o árabes (¿por qué te crees que hay tantos “colaboracionistas” entre lo palestinos?) de todo el mundo que se juegan su tiempo, su dinero, su carrera y sus energías para defender a Israel desde el lugar que pueden. De esos hay muchos más millones que el número de todos los judíos que hay en el mundo (de los cuales no todos valen la pena, como si fuera necesario aclararlo). No te quepa la menor duda que a ellos, los no-judíos que defienden a Israel, les debemos mucho más honor y gratitud que a cualquier buen judío patriota y sionista. Se lo debemos y serán recompensados, en esta vida y en la otra. Nuestros sabios nos enseñan que justos hay en todas las naciones… pues yo agregaría que cada vez hay más. Gloria eterna a ellos.

      Un saludo

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