El Verdulero de la vuelta, El Plomero de la esquina y Saramago

“Mmmmmmmm, que titulo raro que te mandaste zionist1948…” se diran algunos, “‘No se que estara fumando este pibe, pero que comparta!…” diran otros, pero NO, la inspiracion no son ni las drogas ni la locura: es la realidad. Asi es señores, y ustedes se preguntaran que tienen que ver el verdulero de la vuelta con el plomero de la esquina y a que tendra que ver a todo esto Jose Saramago (que ya fallecio). Muy bien, en nada excepto en un punto: Todos opinan de Israel. Sepan o no, lean o no, conozcan o no un judio, un musulman, un palestino o un israeli, si viajaron o no a Israel, es irrelevante, TODOS opinan de Israel. Y ahi esta el punto, es DE Israel que solamente opinan. No de los palestinos (no les interesan ni el Hamas ni las masacres o expulsiones realizadas por Arabes) y no de la historia del Medio Oriente (demasiado complejo leer unos cuantos parrafos), sino de Israel. Y eso significa que no importa quien hable, todos son opinion autorizada. Y si usted le dice: “Pero, sr. plomero, por que opina de Israel si usted no sabe, ¿acaso opinaria de fisica cuantica sin siquiera saber lo que es un quantum?” el indignado plomero le respondera, “esto es una DEMOCRACIA”. Vaya argumento!

Es por eso que decidi publicar en nuestro blog la excelente adaptacion de la historia de las guerras contra israel en forma de cuento para niños, maravillosamente realizada por nuestro amigo Ezequiel Eiben . De esta forma nadie podra decir que NO entendio, ni que era demasiado largo, ni que es demasiado complejo:

El cuentito del vecino para los chicos (y para algún que otro judeófobo adulto también)

Imagina que llega un nuevo vecino al barrio. En realidad no es nuevo, sus padres y abuelos ya habían vivido allí, y familiares todavía lo hacen. El vecino se establece en la casa más pequeña, más rústica, la que necesita mucho trabajo para verse como un cálido hogar. Sin embargo, aún antes de comenzar con los arreglos, el vecino ya la siente su hogar, puesto que la adquirió legítimamente, respetando un contrato que le asignaba dicho lugar, más toda la historia familiar que allí había acontecido.
Luego de tantas jornadas de reparación, la casa de este vecino luce espectacular, y sin tener una ubicación de privilegio o recursos que facilitarían su desarrollo, supera a las demás casas gracias al poder constructivo y al querer. A pesar de que el vecino es muy atento, todas las mañanas saluda a quienes comparten el vecindario, y estira su brazo para estrechar sus manos, nadie le devuelve el saludo. No solo eso, sino que le gruñen como animales salvajes. El vecino intenta más, ofrece las fuentes de su progreso, pero le son rechazadas una y otra vez. Los gruñidos vana acompañados con amenazas, las amenazas se transforman en ataques. El vecindario adopta una actitud inhumana, la de la bestia, y paralelamente alimenta la paradoja de querer hacer creer a los demás que justamente es el vecino el inhumano.
El vecino comprende que no es bienvenido, que están todos en su contra. Pero el vecino también tiene sentimientos, ¿saben? Sentimientos y un poco de amor propio como para no renunciar a lo que es legítimamente suyo. Declara que la casa le pertenece, y fiel a su espíritu invita en la declaración a la convivencia y cooperación. Como respuesta recibe un “no” unánime. Esa negativa va acompañada de la agresión: desde cinco casas cercanas lo atacan, sumado a otros vándalos de demás casas, como para dejar bien en claro que prefieren asesinarlo a tenerlo como compañero, o ni siquiera como compañero, sino simplemente como vecino.
El solitario buscador de la paz triunfa increíblemente contra el ataque, pero muchos que lo odian no se rinden. Vuelven a agredirlo tres casas, y son derrotadas nuevamente. Con mucha lógica, el vecino entiende que su seguridad peligra y que esto no puede seguir así. Su victoria en la contienda nacida de una agresión no provocada y no iniciada le ha permitido controlar parte de las casas enemigas, lo que le ayuda a prevenir y evitar muchos ataques. Una de las tantas diferencias que radican entre el vecino y los demás, es que él sigue apostando a la vida y al progreso de todos, mientras que la contraparte solo busca la muerte y destrucción.
Prueba fehaciente de esto, es que vuelve a ser atacado, ahora por una coalición de dos casas. La inquebrantable fuerza del vecino logra imponerse, aunque la victoria es triste, pues ha costado mucho y las pérdidas son enormes. Para rescatar el alma del vecino y sus principios que saben guiarlo en medio de tantos inmorales y perversos, poco tiempo después del último enfrentamiento hace las paces con un atacante del barrio, y convienen la devolución de las partes de su casa que quería recuperar, y el vecino accede confiando en que por ese flanco no volverá a ser atacado.” Continua aqui .

Y ya sabe, cuando el plomero, el jardinero o cualquiera que no sepa nada ni de terrorismo, ni de Israel, ni de la guerra de autodefensa que lleva hace años, le hable como si dictara una clase en Harvard, digale lo mismo que el pintor griego Apeles le dijo al zapatero que lo ayudo a pintar unos zapatos en uno de sus cuadros para despues terminar criticandole toda la obra: “Zapatero, a sus zapatos!”.

¿Y Saramago? Tambien apliquele la frase, porque como dijo Pilar Rahola (y va para todos los “Saramagos” del mundo), “escribe muy bien…pero piensa muy mal…”.

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Una respuesta

  1. Algunas frases al respecto:

    “Contra Israel se vive mejor” (o “es más fácil”)

    Sobre Israel opinamos todos

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