Totalmente Esceptico

Si, me muestro totalmente esceptico frente a las “negociaciones de paz” a inaugurarse ahora en Washington. Como si Mahmoud Abbas se iria a levantar de buen humor y se olvidara de ciertas cosas que dijo, por ej esta perlita que tiro hace unos meses:

-“Nosotros queremos retomar la lucha armada…pero no podemos hacerlo si los paises arabes no nos apoyan…”

No creo que cambie nada y no es simple “prejuicio”, sino lo mas logico teniendo en cuenta las decenas de previas negociaciones que no llevaron a nada salvo a un baño de sangre de israelies muertos por atentados terroristas y a palestinos que debieron sufrir la ineptitud y beligerancia de sus lideres. Hasta que Iran no caiga muchachos…la veo dificil.

Julian Schvindlerman nos dice ante este panorama en una nota de “Comunidades”:

¿OTRO PROCESO DE PAZ? – 01/09/2010

La invitación del presidente estadounidense Barack Obama a relanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos cobrará formato ceremonial el próximo 1 de septiembre cuando Washington será anfitriona del premier israelí Binyamín Netanyahu y del presidente palestino Mahmoud Abbas, junto a los líderes de Jordania y Egipto. El diálogo bilateral es, llamativamente, un éxito en sí mismo, dado que la parte palestina se mostró renuente al mismo durante los últimos meses prefiriendo en su lugar unas tratativas indirectas con mediación de terceros. La Autoridad Palestina radicalizó su postura luego de que la Administración Obama hiciera de los asentamientos un tema estructural de la disputa, y tomó considerable presión estadounidense persuadir a Abbas que debía desistir de elevar precondiciones al diálogo y de que éste debía ser triangulado.

Pero este es el comienzo, no el fin. Existe una moratoria auto-impuesta por el gobierno israelí para la construcción de asentamientos que vencerá a fines de septiembre. Presionado por las facciones opositoras radicales y por elementos internos a su agrupación Fatah, Abbas ha dicho que si la moratoria no es extendida, los palestinos abandonarán las negociaciones. El gobierno israelí, por su parte, está basado en una coalición que incluye componentes contrarios a la paralización en la construcción de asentamientos, y de mantenerla correría el riesgo de una convulsión interna. Existe a su vez un crecimiento demográfico natural que impone sus propias tensiones sobre la realidad: mientras que la tasa de crecimiento poblacional total en Israel es del 1.8%, en Judea y Samaria la población judía crece al 5%. La necesidad de nuevas viviendas aumenta con ella.

Los maliciosamente llamados colonos han sido tan ampliamente demonizados ante la opinión pública internacional que difícilmente vaya a haber comprensión a propósito de este dilema. Si el gobierno de Netanyahu fuese a cumplir con el plazo anunciado para la moratoria, la construcción de asentamientos fuese renovada, y los palestinos repudiasen las negociaciones ¿qué dudas caben de que el mundo entero acusará a Israel de socavar las oportunidades para la paz? A esto debe agregarse el reclamo histórico del pueblo judío sobre esa área y la no menos importante cuestión de la seguridad. Cuando Yasser Arafat rechazó las ofertas territoriales sorprendentemente generosas de Ehud Barak en el año 2000, el repliegue unilateral de Israel del Líbano acababa de ocurrir, el de la Franja de Gaza aún no había acontecido, y ninguno todavía había dado lugar a sendas confrontaciones con milicias chiítas y sunitas, fuertemente armados, de las cuáles hoy no solamente una de ellas sino que ambas están al servicio de Irán. ¿Puede Israel obviar las lecciones trágicamente evidentes de sus concesiones? ¿Cómo impactará ello en una Autoridad Palestina que reclama una retirada israelí a las fronteras de 1949?

La AP que controla Cisjordania al mando de Abbas no es Hamas, el optimista dirá. Ha reconocido formalmente a Israel y está dispuesta a negociar con ella, observará. Es de extracción nacionalista-secular y en consecuencia librada del dogma del pan-islamismo religioso que le impediría ser concesiva, agregará. ¿Pero que hemos de hacer ante el hecho de que la incitación anti-judía continúa sin pausa en la prensa que ella controla? ¿O ante la realidad de plazas que han sido recientemente bautizadas en honor a terroristas que han masacrado a israelíes en el pasado? Dalal Mughrabi, quién en 1978 ocasionó la muerte a 37 israelíes y un estadounidense, ya tiene su propia plaza en Ramallah, asiento de gobierno de la AP. Omar Muhammed Ziyada, quién se inmoló en un atentado suicida en Herzlia en 2002, provocando la muerte a un adolescente e hiriendo a otros 16, posee una plaza en su honor en la localidad de Madama, por decisión de la AP.

¿Y que con el pequeño tema de la identidad de Israel, la insignificante insistencia del primer ministro de que su país sea reconocido como un estado judío, lo cuál motivó las siguientes reacciones proporcionadas?: “Un estado judío, ¿Qué se supone que ello significa?” (Abbas), “[Netanyahu] tendrá que esperar mil años antes de encontrar un palestino dispuesto a acompañarlo” (Erakat), “La exigencia de Netanyhau que los palestinos reconozcan a Israel como el estado judío está arruinando la oportunidad para la paz” (Mubarark).

Pero aún si estos escollos fuesen superados, y aún si los demás temas de la contienda fuesen justamente solucionados (refugiados, Jerusalém, fronteras finales), todavía restaría lidiar con un inconveniente: el completo rechazo de Hamas al reconocimiento -menos aún la negociación con- el estado de Israel. Dado que esta agrupación fundamentalista controla la Franja de Gaza, cabe preguntarse si Israel podrá simultáneamente tener paz con una parte del futuro estado palestino, y guerra con la otra. Este es un conflicto terco y ya ha demostrado en el pasado ser inmune a los deseos y esperanzas de la comunidad internacional. Los esfuerzos por la paz deben ser apoyados, pero con el cuidado de que no vayan a resultar en catástrofes… como ser nuevas intifadas.

Y lo peor de este “proceso” es que siempre es con la misma gente (Abbas y sus secuaces), la que te dice “no, No y NO”. Como si en esta vayan a cambiar de opinion…

Anuncios

4 comentarios

  1. compartimos escepticismo. quizá los mismos que apoyan ahora el diálogo con abbas diciendo que cambió, son los mismos que decían en el 2000 que arafat había cambiado, y así nos fue después. pero bueno esperemos que salga algo fructífero y que Israel defienda su posición con firmeza, para no cometer errores como en el pasado

  2. Completamente escéptico, y preocupado. No porque este proceso de paz for export ya esté muerto ni por el potencial ataque de hezbollah en los próximos días. La cuestión es que va a hacer Mr Obama cuando las IAF tengan que bombardear las instalaciones nucleares iraníes. A esta altura ya podemos descartar la posibilidad de un apoyo miliitar. Lo que no se puede descartar de este tipo es que todavía condene a Israel, poniendo las relaciones bilaterales en punto muerto…
    ¿Demasiado pesimista? ¿Que creen?

    • Tal vez demasiado pesimista. Me explico: con respecto a las conversaciones de paz también soy totalmente escéptico (yo soy de los que creen que la AP ni siquiera es capaz de garantizar la seguridad en todo Judea y Samaria si el Tzahal se retira). Pero con respecto a Irán pienso algo distinto (precisamente porque no es problema exclusivo del Estado judío)… llámenme loco, pero yo creo que Obama tiene un plan y hay que darle el beneficio de la duda. El problema es que no tenemos ese valioso capital de lujo denominado “tiempo”. El régimen iraní ya no puede dar marcha atrás en su aspiración nuclear y para fines de 2012 muchos expertos dicen que tendrá suficiente uranio enriquecido para una o dos bombas atómicas (suficiente para joder al mundo entero)… y recién ahora se pusieron los pantalones largos con las sanciones!! se parecen a mi: todo a último momento con los huevos en la garganta. Cuánta razón tenía Churchill cuando hablaba del tiempo de reacción del ser humano…

  3. El escepticismo de Jorge Marirrodriga.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: