La teoría de juegos en el conflicto árabe-israelí

El Conflicto de Israel como Teoría de Juegos
Por el Profesor (Premio Nobel) Israel Aumann en Guysen International News
Domingo 31 octubre 2010 – 07:44
Dos hombres – llamémosles Rick y Steve – son puestos en una pequeña habitación donde hay una maleta llena de billetes, por un total de 100.000 dólares. El dueño de la maleta anuncia lo siguiente: “Les daré el dinero de la maleta con una condición: ustedes deben negociar un acuerdo sobre cómo dividirlo. Esa es la única manera en que estaré de acuerdo en darles el dinero”. Rick es una persona racional y se da cuenta de la dorada oportunidad que se ha cruzado en su camino. Se vuelve a Steve con la sugerencia obvia: “Toma la mitad y yo tomaré la mitad, de esa manera cada uno de nosotros tendrá $50.000”. El conflicto árabe-israelí bajo esta perspectiva…

Para su sorpresa, Steve frunce el ceño y le dice, en un tono que no deja lugar a duda: “Mira, no sé cuáles son tus planes para el dinero, pero no tengo intención de salir de esta habitación con menos de $90.000. Si aceptas eso, bien. Si no, ambos podremos ir a casa sin nada de dinero”.

Rick apenas puede creer lo que escucha. “¿Qué ha sucedido con Steve?”, se pregunta. “¿Por qué debería él obtener el 90% del dinero y yo sólo el 10%?” Decide tratar de convencer a Steve para que acepte su punto de vista. “Seamos lógicos”, lo insta, “Estamos en la misma situación, ambos queremos el dinero. Dividamos el dinero por igual y ambos nos beneficiaremos”.

Steve, sin embargo, no parece perturbado por la lógica de su amigo. Escucha con atención pero, cuando Rick termina, dice, aún más enfáticamente que antes: “90-10 o nada. Esa es mi última oferta”.

La cara de Rick se pone roja de rabia. Está a punto de golpear a Steve en la nariz, pero se reprime. Se da cuenta de que Steve no va a ceder, y que la única manera de salir de la sala con dinero es rendirse. Se acomoda la ropa, toma $10.000 de la maleta, estrecha la mano de Steve y sale humillado de la habitación.

Este caso se denomina, en la teoría de juegos, “La Paradoja del Chantajista”. La paradoja es que el racional Rick se ve obligado a comportarse de manera irracional por definición, con el objeto de lograr el máximo resultado, a la luz de la situación que se ha desarrollado. Lo que lleva a este extraño resultado, es el hecho que Steve está seguro de sí mismo y ni parpadeó al hacer su exorbitante demanda. Esto convenció a Rick de que debía rendirse para sacar el mejor partido de la situación.

El conflicto árabe-israelí

La relación entre Israel y los países árabes se lleva a cabo siguiendo las líneas de esta paradoja. En cada etapa de la negociación, los árabes presentan posiciones imposibles, inaceptables desde el comienzo. Actúan seguros de sí mismos y como si creyeran totalmente en lo que están pidiendo, y le dejan en claro a Israel, que no hay ninguna posibilidad de que den marcha atrás.

Invariablemente, Israel acuerda con sus chantajistas demandas porque, de lo contrario, saldrá de la habitación con las manos vacías. El ejemplo más patente de ello son las negociaciones con Siria, que se han llevado a cabo, con negociadores de diferentes niveles, durante años. Los sirios se aseguraron de dejar claro desde el principio que no comprometerían ni un milímetro de la Alturas del Golán.

La parte israelí, ansiosa de obtener un acuerdo de paz con Siria, internalizó tan bien la posición siria, que el público israelí está seguro de que el punto de partida para futuras negociaciones con Siria tiene que incluir la completa retirada de las Alturas del Golán, a pesar de su crítica importancia estratégica, para garantizar fronteras seguras para Israel.

La Solución Perdedora

De acuerdo con la teoría de juegos, Israel tiene que cambiar ciertas percepciones básicas, con el objeto de mejorar sus posibilidades en el juego de las negociaciones con los árabes y ganar la lucha política a largo plazo:

a. Voluntad de renunciar a los acuerdos

La posición política de Israel se basa en el principio que los acuerdos con los árabes deben alcanzarse a cualquier precio, que la falta de acuerdos es insostenible. En la Paradoja del Chantajista, el comportamiento de Rick es el resultado de su sensación de que debe salir de la habitación con algo de dinero, no importa cuán poco sea. Rick no puede imaginarse a sí mismo saliendo de la habitación con las manos vacías, es presa fácil para Steve, y termina saliendo con una cierta cantidad de dinero, pero en el papel de perdedor humillado. Esto es similar a la forma en que Israel lleva a cabo las negociaciones, su estado mental la hace incapaz de rechazar las sugerencias de no resignar sus intereses.

b. Tomar en cuenta la repetición

La teoría de juegos se refiere a las situaciones de una sola vez, de manera diferente que a las situaciones que se repiten. Una situación que se repite a lo largo de cualquier período de tiempo, crea, paradójicamente, una paridad estratégica que lleva a la cooperación entre las partes enfrentadas. Esta cooperación se produce cuando ambas partes se dan cuenta de que el juego va a repetirse, y dado que deben sopesar la influencia que los actuales movimientos tendrán en los juegos futuros, hay un factor equilibrante en el juego.

Rick vio su problema como un evento de una sola vez, y se comportó en consecuencia. Si le hubiera dicho a Steve, en cambio, que no renunciaría a la cantidad que se merecía, aunque ello significara una pérdida total, habría cambiado el resultado del juego por un tiempo indefinido. Probablemente sea cierto que habría dejado el juego con las manos vacías, pero en la próxima reunión con Steve, este último recordaría la sugerencia original de Rick y trataría de llegar a un compromiso.

Así es como Israel debe comportarse, mirando a largo plazo con el fin de mejorar su posición en futuras negociaciones, incluso si esto significa continuar en un estado de guerra y dejar pasar un acuerdo.

c. Fe en tus opiniones

Otro elemento que encaja en la “Paradoja del Chantajista” es la firme creencia en su opinión de una de las partes. Steve es un ejemplo de eso. Esa fe le da a un competidor, confianza interna en su causa desde el inicio y, finalmente, convence a su rival también. El resultado es que el bando contrario quiere llegar a un acuerdo, incluso a expensas de la rendición irracional, que está considerablemente distanciada de su posición de apertura.

Hace varios años, hablé con un oficial de alto rango que afirmaba que Israel debe retirarse de las Alturas del Golán en el marco de un tratado de paz, porque el Golán es tierra sagrada para los sirios y nunca renunciarán a ella. Le expliqué que primero los sirios se convencieron de que el Golán era tierra sagrada para ellos, y luego procedieron a convencernos a nosotros también. La fe inquebrantable de los sirios de que están en lo correcto, nos convence de rendirnos a sus dictados. La única solución a eso es que nosotros creamos, inquebrantablemente, en la justicia de nuestra causa. Sólo la fe completa en nuestras demandas, puede tener éxito en convencer a nuestros adversarios sirios de que tomen en cuenta nuestra opinión.

Al igual que en toda ciencia, la teoría de juegos no toma partido en juicios morales y de valor. Analiza estratégicamente el comportamiento de las partes enfrentadas, en un partido que juegan uno contra el otro. El Estado de Israel está en medio de un tal partido frente a sus enemigos. Como en todo juego, el partido árabe-israelí incluye intereses que crean el marco del juego y sus reglas.

Lamentablemente, Israel hace caso omiso de los principios básicos de la teoría de juegos. Si Israel fuera lo suficientemente sabia como para comportarse de acuerdo a esos principios, su estatus político y de hecho y su estatus de seguridad, mejorarían sustancialmente.

Copyright Israel Aumann

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld – Difusion: http://www.porisrael.org



La Imagen de Israel

Primero, un excelente video sobre el campeonato de pesas de Polonia en el que Sergio Britva (levantador de pesas israeli) resulto ganador, seguido por un irani y un aleman. La cuestion es que el israeli le dio la mano al irani, quien se la negó. Luego igualmente seria sancionado por el democratico gobierno de Teheran por pararse junto a un israeli (puaj!).

Segundo, un articulo de Julian Schvindlerman sobre “los boicots musicales a Israel”:

El boicot musical a Israel

Por Julián Schvindlerman

Comunidades 27/10/10

En una carta abierta al grupo de rock Guns N´ Roses, fechada 19 de octubre último, la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural de Israel, una organización asentada en Ramallah, expresaba “desazón al leer reportes de que ustedes están considerando dar un concierto en Israel este año” y lo instaba a no ser cómplice del “lavado de imagen de la ocupación, apartheid y crímenes de guerra de Israel”. Esta es una carta estándar que recibe prácticamente todo artista famoso que anuncie un viaje a Israel.

Algunos han cedido, como lo han hecho este año el cantante de pop Elvis Costello, el poeta rapero Gil Scout Heron, el músico de folk Devendra Banhart, la banda de rock alternativo los Pixies, y las menos conocidas Gorillaz y The Klaxons. (El guitarrista Carlos Santana canceló su performance en Israel pero no quedó claro el motivo).

Otros han mantenido sus planes para este año -o al menos han declarado así hacerlo al momento de recibir la presión de los saboteadores- como los músicos Rod Stewart y Elthon John, el ex-Beatle Paul McCartney, el cantante y poeta Leonard Cohen, la modelo y cantante de Rythm & Blues Rihanna, la guitarrista Joan Armatrading, la rapera Missy Elliott, la banda de Heavy Metal Metallica y la pianista de Jazz (y esposa de Costello) Diana Krall.

Otros han elegido una especie de punto medio, como el director de orquesta Daniel Barenboim, quien al visitar Israel usualmente regala a la audiencia frases pro-palestinas y óperas wagnerianas, o como Roger Waters, quien durante su estadía en Israel en el 2006 pintó graffitis sobre la valla de seguridad cerca de Belén. (El mes pasado, Waters acompañó un concierto suyo en los Estados Unidos con pantallas que mostraban una animación de aviones B52 arrojando bombas con forma de Estrellas de David seguidas de dólares, y también crucifijos, medialunas con estrellas, los logo de Shell y Mercedes Benz, y el Martillo y la Hoz). Para ciertos artistas el asunto de viajar a Israel- o en su caso, Palestina- es decididamente ideológico: la bella estrella libanesa de pop, Haifa Wehbe, quiso navegar a bordo de un barco hacia Gaza para quebrar el bloqueo marítimo israelí el pasado junio, pero los organizadores de la travesía, Hizbullah, lo impidieron debido a que su “desnudez… y vestir inmodesto dañará la reputación de todas las mujeres que forman parte del viaje”.

Desde su nacimiento y durante las primeras décadas de existencia, Israel ha enfrentado un boicot diplomático y económico de la Liga Árabe y demás naciones islámicas aliadas. Con el correr de los años, la Organización de las Naciones Unidas fue cooptada en pos de la batalla política contra el estado judío. Posteriormente, presiones fueron ejercidas sobre compañías relacionadas con Israel, por haber instalado fábricas en zonas disputadas, o por meramente haber listado Jerusalem como capital de Israel en sus folletos comerciales. En años recientes, agrupaciones palestinas han lanzado campañas de boicots académicos contra el estado judío. Esta ofensiva cultural es parte de este añejo ejercicio de sabotaje anti-israelí.

Para los israelíes, estos conciertos no son solamente entretenimientos musicales. Son confirmaciones de su integración a la aldea global, manifestaciones artísticas de que –finalmente- la existencia israelí ha sido normalizada, de que el largo esfuerzo en pos de la aceptación mundial ha sido recompensado, de que la meta del sionismo político en cuanto a que los judíos serían respetados al acceder a su propio estado y que serían tratados como una nación y no solamente como individuos, ha sido alcanzada. Cada concierto confirmado y cada concierto cancelado equivalen -en la apta caracterización de un israelí consultado por Yedihot Aharonot– a “un barómetro de nuestra resiliencia nacional”. Por eso, cada acontecimiento es celebrado, y cada anulación lamentada, exageradamente.

Pero es necesario ver las cosas en perspectiva. Israel prevalecerá aún sin Elvis Costello y The Pixies. Ellos pierden dinero y dignidad, y sus fans en Israel la oportunidad de escucharlos. Eso es todo realmente. En la sinfonía de la vida nacional, una nota disonante no estropea el concierto.

—Fe de erratas sobre nota anterior: Mario Vargas Llosa  no siempre fue crítico de Israel, como he escrito en mi última columna. Tuvo un lejano pasado pro-israelí décadas atrás. Se llamó mi atención al respecto una vez publicada la nota, aquí la enmienda.

UPDATE:

Artículo de Eli Cohen

Las caras del terror “humanitario”

Usualmente no es recomendable republicar material de otro blog, pero en este caso creo justificable hacer una excepción. Aquí están algunas fotos de los “pacifistas” del Mavi Marmara (no solamente turcos), publicado en el blog Patria Judía:

Otra buena

Parece que los grupos especiales de las SS ayatolás (los Guardianes de la Revolución Islámica iraníes) no son tan inexpugnables como aparentan. El Mossad le reventó un arsenal de Shahab-3 en sus propias narices. Bien hecho muchachos! De todas formas, recuerden que son medidas temporales que retrasan el problema, pero no lo resuelve definitivamente. Mientras tanto, la Unión Europea reforzó las sanciones.

En otras noticias, el Tzahal ya hizo los arreglos finales para que Israel sea el primer país, después de los Estados Unidos, en adquirir los excelentes aviones caza furtivos F-35. Esto asegura la superioridad aérea israelí en la región y lo prepara mejor para hacer frente al enano de Teherán. Más información aquí.

Malas y buenas noticias

Guysen dice “En caso de fracaso de las conversaciones directas, el 41% de los palestinos apoyaría la reanudación de la Intifada armada, según una encuesta conjunta divulgada el jueves por el Instituto Harry S. Truman de Investigación para la Promoción de la Paz, la Universidad Hebrea de Jerusalén y el Centro Palestino de Política e Investigación de Encuestas de Ramallah.” Aclara las cosas, no? No quisiera ser pesimista, pero creo que tengo un deja vu…del 2000.

En otros temas, Ruben Kaplan nos explica acerca de la triangulacion del armamento defensivo ruso a Iran a traves de Venezuela. Como si nadie se daria cuenta…

Un estado judio, por que?

Y para terminar una buena noticia (Gracias Herut), cientificos israelies podrian haber encontrado la forma de curar el SIDA. Si, ya se, igual es un estado que debe ser destruido por el bien de la humanidad.

Lectura recomendada (2)

Si a alguien le quedaba alguna duda de que el rotundo fracaso en las negociaciones de paz entre Israel y la Autoridad Palestina es responsabilidad de ésta última, sáquesela.

En otro tema (o mejor dicho, en otra faceta del tema), Julián Schvlinderman analiza el No de Ahmadinejad a la propuesta de juzgar en un tercer país a los iraníes acusados – por la justicia Argentina y con el aval de Interpol – de haber cometido el atentado a la AMIA, un atentado que fue un preludio de lo que algunos autores llaman “la tercera guerra mundial”. 

¿La Economia Es El Principio?

Nuestro amigo Ezequiel Eiben acaba de publicar un excelente articulo donde ataca la ridicula afirmacion de que es “La Economia” el punto de partida principal del terrorismo palestino, y no el islamismo. A esto se le suman otros puntos que vale la pena leer. (negritas son mias)

interrogantes antes de emprender el camino hacia la paz

¿La paz económica?
Se pueden encontrar torrentes de justificaciones de varios autores para la violencia por estar sus practicantes hundidos en condiciones de pobreza. La razón económica es casi siempre la primordial que aducen en sus teorías.
El progresismo e izquierdismo internacional ponen en práctica estos estandartes al evaluar guerras y enfrentamientos, y el conflicto palestino-israelí no es la excepción. La figura de un Israel conquistador, opresor, imperialista y dominador que desposeyó a los palestinos y controla la economía manteniéndolos en la pobreza, es el punto de partida que emplean para justificar el terrorismo asesino, suicida y cobarde de los radicales palestinos. Pareciera ser que, o bien voluntariamente ,o por olvido, dejan de lado un factor trascendental en la mentalidad terrorista palestina que es el ideológico: la no aceptación de la existencia del Estado de Israel.
En estos errores también ha caído en las últimas décadas la izquierda israelí. Quienes le tiran flores a Shimon Peres mientras arrasan despiadadamente con Avigdor Lieberman son los defensores de los acuerdos de Oslo y de enfoques aspirantes a firmar la paz a toda costa basándose en la economía. La visión de dos pueblos en guerra que se llevarán bien a partir de la cooperación económica, sin importar que el gobierno de uno de los pueblos (Hamás) quiere borrar al otro pueblo (Israel), choca de frente contra la realidad y ni mil airbags pueden resistir el impacto y salvar esa idea…”

Un buen principio para comprender porque esta obsesion por “la economia” y no la ideologia islamista que subyace al terrorismo palestino es este ensayo de Julian Schvindlerman, donde se explica claramente como la izquierda posmoderna debe sustituir al viejo proletariado oprimido por el actual musulman oprimido. La relacion con la economia y la justificacion del terrorismo por la pobreza es entonces evidente, ya que la ultraizquierda debe acoplar sus ideas trasnochadas a la realidad moderna y mediante la vieja maxima “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” se alian a lo mas retrogrado del planeta para atacar a su enemigo comun: EEUU, la democracia liberal e Israel.

La DAIA se equivocó con la magnificación de la banalización

Hoy quiero comentar una noticia que me llegó en la mañana. Resulta que el ministro de economía argentino, Amado Boudou, equiparó a dos periodistas opositores, que pedían sanciones del FMI contra su propio país, con los colaboracionistas en la época del nazismo. La DAIA protestó y se reunió con el ministro, quien poco tiempo después aclaró que fue una comparación desafortunada y se disculpó públicamente con aquellos que pudieran haberse sentido ofendidos (o algo por el estilo). Hicieron un comunicado conjunto y fin de la historia.

Primero y principal, es necesario aclarar que las polémicas comparaciones ad hitlerium en la política argentina y mundial, son algo bastante común. Por más que no nos guste, lo cierto es que no es la primera vez ni será la última que una figura pública realiza comparaciones con el nazismo para deslegitimar a sus rivales. Sucede con la oposición, quien acusa de “nazi y fascista” al kirchnerismo (“Hitler = Kirchner” Carrió dixit… “los panelistas de 6, 7, 8 son como Goebbels”, Leuco dixit… “la senadora Negre de Alonso es nazi”, Pichetto dixit), y ahora sucedió con un funcionario oficialista. Lamentablemente no es nada nuevo. Tampoco es nada nuevo dentro de nuestro pueblo, si recordamos que hace muy poco tiempo el “brillante” intelectual judío Chiche ‘bombón’ Gelblung equiparó las muestras de ADN tomadas de la ropa interior de los hijos de Herrera de Noble, con los prisioneros que se desvestían en los campos de exterminio nazis antes de entrar a las cámaras de gas (eso sí me parece un poquito más zarpado que lo anterior). La dirigencia comunitaria que padecemos, todo ese tiempo, estuvo callada. No se molestó ni protestó en lo más mínimo. Pero, como sucede siempre, los Donzis de turno se meten cuando no hay que meterse, gastando municiones para preocuparse por tipos honestos y respetables como Boudou, pero se involucran poco o nada cuando sí se necesita reaccionar porque hay un ataque organizado y deliberado contra la comunidad por parte de gente brava con cierto poder.

Antes de que me acusen de defender o respetar los dichos del ministro, creo que ni hace falta aclarar lo desacertado e incorrecto – histórica, moral y académicamente – de la comparación de Boudou. Por supuesto que se equivocó. Obviamente no es lo mismo un periodista opositor con poco patriotismo, que un francés de Vichy o un húngaro de la Guardia de Hierro durante los años ’40. Pero, honestamente pregunto ¿acaso alguna persona medianamente informada, con dos dedos de frente y algo de buena fe, puede considerar que un señor como Boudou hizo esa comparación con la intención de banalizar el Holocausto u ofender a los judíos? Hay que ser un poco absurdo, o tener intereses oscuros bastante perversos, para saltar como leche hervida por eso cuando tenemos tantos enemigos y tantas cosas por las que preocuparnos en el día a día. La idea no es ganarnos enemigos con odio gratuito ni hasbará sin sentido. Es una reacción absolutamente desproporcionada y exagerada la de nuestra dirigencia, en mi humilde opinión. La paranoia a veces es perjudicial e injustificada, incluso si se trata de un pueblo perseguido como el nuestro. Esto me recuerda cuando la DAIA protestó contra una empresa lechera porque en una de sus propagandas se veía a una vaca leyendo en una biblioteca y en la misma aparecía, en segundo plano, un libro con una pequeña esvástica en su lomo (ver aquí). Más ridículo y contraproducente, imposible.

Pero eso no se acabó ahí. Para nuestra desgracia, a raíz de este comportamiento miope y obtuso de nuestros supuestos representantes, lo peor de todo es que pareció ser que la DAIA salió en defensa de los periodistas “agraviados” y Clarín aprovechó toda esta movida para su guerra contra el gobierno. Yo me asombro de la hipocresía a la que puede llegar una corporación mediática… ¿Justamente la lacra de Clarín, uno de los principales referentes mediáticos del antisemitismo/antisionismo/antiisraelismo en la República Argentina (junto con la basura gráfica de Página/12), ahora se proclama la abanderada de los judíos y la memoria del Holocausto por darle manija a esta pedorrada? ¿Cualquier tontería les viene bien para darle con un caño al oficialismo? Lo más indignante es que la DAIA le siguió el juego y, nos guste o no, gran parte del público argentino no-judío considera que esta organización es la representante de cómo pensamos todos los judíos, cuando no sería descabellado suponer que la mayoría de los judíos tienen una imagen negativa de ese periódico y no aprueban el comportamiento de la DAIA en esta ocasión particular. Puede parecer una obviedad, pero es importante dejar en claro que no todos los judíos pensamos igual. Por eso escribo este texto.

Como si fuera poco, no nos faltan razones para quienes sospechamos sobre las causas verdaderas que llevaron a la DAIA a reaccionar con tanta vehemencia ante el comentario erróneo, pero inocente, de Boudou (ahora solo espero que el ministro no le tome bronca a toda la comunidad por este pequeño affair), para supuestamente ponerle fin a las comparaciones con los nazis en la política y los medios (¡enhorabuena!), cuando estuvo tan tan tan calladita durante tanto tiempo. Espero que no se manden más cagadas a costa de toda la colectividad, porque están perjudicando la imagen de cientos de miles de personas.

Es hora de que cierta gente se ponga las pilas y proteste contra quienes hay que protestar enserio, en vez de quejarse porque un tipo dijo que “pepito es un nazi”. Este hombre no es nuestro enemigo y no tiene nada contra nosotros. Son estos nefastos personajes, por poner los ejemplos más conocidos, contra los que la DAIA debería movilizarse y lanzar revuelos mediáticos, políticos y sociales:

(De izquierda a derecha de arriba hacia abajo: “kaki” Biondini, el nazi hijo de puta por excelencia; D’Elía, el desagradable embajador iraní que odia a todo el mundo; Chávez, la alfombra roja y el puerto de entrada para los ayatolás en Latinoamérica; Moshen Ali, el que refugió a los asesinos que perpetraron el atentado a la AMIA; Quebracho, patota al servicio del terror)

Conclusión: Tenemos mucho trabajo por delante como para cometer este tipo de sandeces en el camino. Concentrémonos en lo relevante y nos irá mucho mejor.

Lectura recomendada

– ¿Es realmente el fracaso del proceso de paz entre palestinos e israelíes una razón de los islamistas radicales para seguir matando? La respuesta es NO

– ¿Quién es el que realmente rechaza la paz? Lean esto

Discurso políticamente incorrecto (pero muy correcto)

EHR KUMT

Primer día de Rosh Hashaná 2010

Sermón pronunciado por el Rabino Schlomo Lewis de Atlanta

Pensé larga y arduamente si pronunciar el sermón que  estoy a punto de compartir. Todos queremos desearnos felicidades al salir de la sinagoga en las Altas Fiestas, plenos de un cálido mareo, dispuestos a devorar nuestra carne de falda, nuestros pasteles de miel y nuestro Kugel. Queremos ser sacudidos y emocionados – pero no demasiado. Queremos ser schlepped por la culpa – pero no demasiado. Queremos ser motivados, pero no demasiado. Queremos ser transformados, pero no demasiado.

Lo entiendo pero, como rabino tengo una obligación apremiante, una responsabilidad de articular lo que está en mi corazón y lo que creo apasionadamente que hay que decir y que debe ser escuchado. Y así, estoy siendo guiado, no por lo que es fácil de decir, sino por lo que es doloroso de expresar. Yo no estoy siendo guiado por la frivolidad, sino por la seriedad. Estoy siendo guiado no por la delicadeza, sino no por la urgencia.


Estamos en guerra. Estamos en guerra con un enemigo tan salvaje, tan voraz, tan despiadado como los nazis, pero nadie lo sabría por nuestro comportamiento. Durante La Segunda Guerra Mundial no nos referíamos a las tropas de asalto como luchadores por la libertad. No llamábamos militantes a la Gestapo. No veíamos los ataques a nuestra Marina Mercante como actos de marineros granujas. No justificábamos el ascenso de los nazis al poder considerándolo nuestra culpa. No nos postrábamos ante los nazis, golpeando nuestros pechos y confesando que abusábamos, maltratábamos y humillábamos al pueblo alemán.

No nos disculpamos por Dresde, ni por La Batalla de las Ardenas, ni por El Alamein, ni por el Día D.


El Mal – absoluto, irreconciliable, el Mal nos amenazaba, y Roosevelt y Churchill tuvieron claridad moral y una exquisita comprensión de lo que estaba en juego. No se trataba sólo de los Sudetes, no sólo de Tobruk, no sólo de Viena, no sólo de Casablanca. Era todo el planeta. Lean la historia y horrorícense por lo terriblemente cerca que estuvo Hitler de crear una Pax Germana en cada continente.


No todos los alemanes eran nazis – la mayoría eran decentes, muchos estaban asqueados por el Tercer Reich, la mayoría eran buenos ciudadanos elevando una jarra de cerveza, ganándose la vida y arropando a sus hijos por las noches. Sin embargo, demasiados miraron hacia otro lado, demasiados clamaron con una pobre defensa-.



“Yo no sabía” Demasiados permanecieron en silencio. La culpabilidad recae, absolutamente, sobre los que cometieron las atrocidades, pero la responsabilidad y la culpa recaen también sobre aquellos que no hicieron nada. La culpa no fue sólo de los que marchaban con paso de ganso, sino también de los que cerraron las cortinas, y no dijeron ni hicieron nada.


En la Segunda Guerra Mundial ganamos porque lo entendimos. Entendimos quién era el enemigo y sabíamos que el final debía ser incondicional y absoluto. No dábamos traspiés alrededor de preocuparnos de no ofender a los nazis. No medíamos cada palabra para no disgustar a nuestros enemigos. Construimos  aviones, tanques y buques de guerra, y fuimos a la guerra para ganarla… para librar al mundo de la maldad.


Estamos en guerra… sin embargo muchos, obstinada y tontamente, no juntan las piezas y se rehúsan a identificar a los malhechores. Somos prudentes y, desgraciadamente, políticamente correctos

Permítanme no andar con rodeos y decir que, desde Fort Hood hasta Bali, desde Times Square hasta Londres, desde Madrid hasta Bombay, desde 11/9 hasta Gaza, los asesinos, los bárbaros, son los islamistas radicales.


Camuflar su identidad es sedición. Justificar sus acciones es despreciable. Enmascarar sus intenciones es inescrupuloso.

Hace unos años visité Lituania en una gira sobre genealogía judía. Fue un viaje sorprendente y una muy personal y espiritual peregrinación. Cuando visitamos Kovno, oramos Maariv en la única sinagoga que queda en la ciudad. Antes de la guerra había treinta y siete sinagogas para 38.000 judíos. Ahora sólo una declinante y gris congregación. Hicimos Minyan para el puñado de ancianos feligreses en la Sinagoga Choral, una vez joya majestuosa de Kovno.

Después de mi regreso a casa visité Cherry Hill para Shabat. En el Oneg, un amigo de la familia, de edad avanzada, Joe Magun, se acercó a mí.


“Shalom”, dijo. “Su padre me dijo que acaba de regresar de Lituania”. “Sí”, respondí. “Fue una experiencia muy poderosa”. “¿Visitó la Sinagoga Choral en Kovno? ¿La del gran arco en el patio?” “Sí, lo hice. De hecho, les ayudamos a hacer Minyan”. Sus ojos se abrieron ampliamente con la alegría de nuestra memoria compartida. Por un momento su mirada se perdió en la distancia y, entonces, regresó. “Shalom, yo crecí a tan sólo unos metros de distancia del arco. La Sinagoga Choral fue donde oraba cuando niño”.


Hizo una pausa por un momento y, una vez más, se perdió en el pasado. Su sonrisa se desvaneció. El dolor llenó su rostro arrugado. “Recuerdo un Shabat, en 1938, cuando Vladimir Jabotinsky llegó a la sinagoga” (Jabotinsky fue el mentor de Menahem Begin – era un orador fogoso, un inquebrantable sionista radical, políticamente estaba en la extrema derecha). Joe continuó: “Cuando vino Jabotinsky, pronunció el drash en la mañana del Shabat, y todavía puedo oír sus palabras ardiendo en mis oídos. Subió al estrado, nos miraba desde la Bimá, nos miraba con los ojos llenos de fuego y gritó. ‘EHR KUMT. YIDN FARLAWST AYER shtetl – Él viene. JudÍos, abandonen su ciudad”.

“Pensábamos que, en Lituania, estábamos a salvo de los nazis, de Hitler. Habíamos vivido y prosperado allí durante mil años, pero Jabotinsky tenía razón – su advertencia, profética. Salimos, pero la mayoría no lo hizo”.


No estamos en Lituania. No es la década de 1930. No hay Luftwaffe sobre nuestras cabezas. No hay submarinos en la costa de Long Island. No hay divisiones Panzer en nuestras fronteras. Pero no se equivoquen, estamos bajo ataque – nuestros valores, nuestra tolerancia, nuestra libertad, nuestra virtud, nuestra tierra.

Ahora, antes de que algunas personas vuelvan los ojos y la mirada a sus relojes, permítanme declarar enfáticamente, sin lugar a dudas – no tengo una patología de odio, ni soy un maníaco Paul Revere, galopando por el campo. No soy un pesimista, ni propenso a ataques de pánico. Soy un amante de la humanidad, de toda la humanidad. Ya sea que oren en una sinagoga, en una iglesia, en una mezquita, en un templo o que no oren en absoluto. No tengo ni una gota de intolerancia en mi cuerpo, pero lo que sí tengo es odio a los que odian, intolerancia hacia aquellos que son intolerantes, y una obsesión sin culpa e imparable, por ver el mal erradicado.


Hoy el enemigo es el islamismo radical, pero hay que decir, con tristeza y de mala gana, que hay involuntario co-conspiradores que fortalecen las manos de los malhechores. Permítanme decir que la inmensa mayoría de los musulmanes son buenos musulmanes, buenos seres humanos que no quieren nada más que un Jeep Cherokee en su entrada, un televisor de pantalla plana en su pared y una buena educación para sus hijos, pero estos buenos musulmanes tienen una obligación con el destino, con la decencia que, hasta ahora y en su mayor parte, han evitado. La Kulturkampf no es sólo exterior, sino también interior. Los buenos musulmanes deben patrocinar mítines en Times Square, en Trafalgar Square, en la Plaza de las Naciones Unidas, en los Campos Elíseos, en La Meca, condenando al terrorismo, denunciando de forma inequívoca la masacre de inocentes. Hasta el momento, no lo han hecho. Los buenos musulmanes deben colocar anuncios en el New York Times. Deben comprar tiempo en la TV, en estaciones de cable, en el Jerusalem Post, en Le Monde, en Al Watan, en Al Jazeera, condenando al terrorismo, denunciando de forma inequívoca la masacre de inocentes – Hasta el momento, no lo han hecho. Su silencio permite que los despiadados empañen el Islam y lo definan.


Brutales actos de comisión y enormes actos de omisión, ambos refuerzan la mano del diablo.

Recuerdo una conversación con mi padre, poco antes de que muriera, que me ayudó a entender cuán peligroso y cuán quebrado está nuestro mundo, que estamos viviendo en una estrecha veta de civilización y de inconsciencia moral. Sabiendo que le quedaba poco tiempo, compartió lo siguiente – “Shal. Estoy preparado para dejar esta tierra. Claro que me gustaría vivir un poco más, ver algunos amaneceres más pero, sinceramente, los he tenido. Estoy listo. Terminado. Espero que el Buen Dios me lleve pronto porque soy incapaz de vivir en este mundo, sabiendo en lo que se ha convertido”.


Esta asombrosa admisión de agotamiento moral, de un hombre que fue testigo y vivió atravesando la Depresión, el Holocausto, la Segunda Guerra Mundial, el triunfalismo comunista, el Macartismo, el estroncio 90 y la poliomielitis. – Sin embargo, su observación en el crepúsculo fue – “Lo peor está por venir.” Y quería salirse.


Comparto la angustia de mi padre y el temor de que demasiados no ven la auténtica y existencial amenaza que enfrentamos, ni le hacen frente a la fuente de nuestro peligro. Tenemos que despertar y oler el narguile.


“Relájese, Lewis. Tome un calmante, algunos de ustedes están pensando tranquilos. Usted suena como Glen Beck. La cosa no es tan mala. No es tan real”. Pero yo estoy aquí para decirles – “Lo es.” Pregúntenle al miembro de nuestra sinagoga, cuya hermana fue vaporizada en las Torres Gemelas y finalmente identificada por sus dientes carbonizados, si esto es real o no. Pregúntenles a los miembros de nuestra sinagoga que huyeron de un autobús en el centro de París, temiendo por su seguridad debido a una banda de matones musulmanes, si esto es una exageración. Pregúntenle al miembro de nuestra sinagoga, cuyo hijo sigue la pista de terroristas árabes infiltrados que tienen como blancos a pizzerías, guarderías, Seders de Pesaj, autobuses urbanos y áreas de juego, si esto es exageración drástica y paranoide


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Pregúntenles, pregúntenles a todos ellos – pregúntenle a los soldados estadounidenses, al lado de los cuales nos sentamos en los aviones, que están aquí por un breve respiro, mientras nosotros volamos usando el paquete Delta de vacaciones. Pregúnteles si es malo. Pregúnteles si es real.

¿Alguien se imaginaba, en los 1920, cómo se vería Europa en la década de 1940?

¿Alguien pretendía saber, en los cafés de Berlín o en las salas de ópera de Viena, que el genocidio pronto se convertiría en la cultura celebrada?

¿Alguien pensaba que un pintor de aspecto ridículo llamado Shickelgruber, pasaría de las cervecerías de Munich y la cárcel, al Reichstag, como Fuehrer, en menos de una década? ¿Los judíos hicieron sus maletas y salieron de Varsovia, Vilna, Atenas, París, Bialystok, Minsk, a sabiendas de que pronto su nueva dirección sería Treblinka, Sobibor, Dachau y Auschwitz?


Los sabios enseñan – “Aizehu Jajam – haroe et hanolad – ¿Quién es una persona sabia? -. El que ve el futuro”. No nos atrevamos a regodearnos en la autocomplacencia, en una equivocada tolerancia y en un ingenuo sentido de seguridad.

Debemos ser diligentes estudiantes de la historia y no sentarnos con ropas de cenizas en las aguas de Babilonia, llorando. No podemos ser hipnotizados por una retórica que suena elocuente y que alivia nuestro corazón, pero pone en peligro a nuestra alma. No podemos ser arrullados en la inacción por miedo a ofender a los delincuentes. El Islam radical es el flagelo y esto debe ser gritado desde cada cima de montaña. De mar a mar brillante, debemos mantenernos erguidos, orgullosos de nuestra impresionante decencia y de nuestra resiliencia moral. Inmediatamente después del 11/9 ¿Cuántas mezquitas fueron destruidas en Estados Unidos? Ninguna. Después del 11/9, ¿Cuántos musulmanes fueron asesinados en Estados Unidos? Ninguno. Después del 11/9, ¿Cuántas manifestaciones contra los musulmanes se llevaron a cabo en Estados Unidos? Ninguna. Y, sin embargo, nos disculpamos. Nos humillamos. Pedimos perdón.


La letanía desconcertante de nuestra locura continúa. ¿Debería haber una sinagoga en Hebrón, en el lugar donde Baruch Goldstein baleó a veintisiete árabes durante las oraciones del mediodía? ¿Debería haber un museo alabando a la caballería de EE.UU. en el sitio de Wounded Knee? Debería haber un centro cultural alemán en Auschwitz? ¿Debería construirse una iglesia en la ciudad siria de Ma’arra, donde los Cruzados sacrificaron a más de 100.000 musulmanes? ¿Debería haber una mezquita y Centro Islámico de trece pisos a sólo unos pasos de Ground Zero?


A pesar de toda la retórica, la esencia del asunto puede ser destilada muy fácilmente. La comunidad musulmana tiene el derecho absoluto y constituciona de construir su edificio donde quieran. Yo no compro el argumento – “Cuando podamos construir una iglesia o una sinagoga en La Meca, ellos podrán construir una mezquita aquí”. Estados Unidos es más grande que Arabia Saudita. Y Nueva York es más grande que La Meca. La democracia y la libertad deben prevalecer.


¿Pueden construir? Por supuesto. ¿Debería permitírseles construir? Por supuesto. ¿Pero deberían construir en ese sitio? No – pero la decisión debe provenir de ellos, no de
nosotros. La sensibilidad y la compasión no pueden ser medidas en pies o en metros o en
cuadrass. Uno siente el dolor de los demás y se preocupa, o no lo hace.


Si aquellos que están detrás de este proyecto son buenos, amantes de la paz, sinceros, musulmanes tolerantes, como dicen, entonces deberían saber mejor, romper los permisos de construcción y construir en otro lugar.


Créanlo o no, yo soy un cotizante, miembro portador de la tarjeta de ACLU, sin embargo, de principio a fin, me parece inquietante este lamentable episodio, por decir lo menos.

William Burroughs, el novelista y poeta, en un momento irónico escribió – “Después de
observar este planeta, cualquier visitante del espacio exterior diría – “Quiero ver el gerente”.


Entendamos que los ataques islamistas radicales, en todo el mundo, no son escaramuzas, peleas de fuego y señuelos despiadados. Cristo y anti-Cristo. Gog U’Magog. Los Hijos de la Luz y los Hijos de la Oscuridad, la colisión sangrienta entre la civilización y la depravación, están en la frontera entre Líbano e Israel. Están en la costa de Gaza y en las colinas de Judea de la Margen Occidental. Están en las playas de Tel Aviv y en el adoquinado centro comercial de la calle Ben Yehuda. Están en las escuelas subterráneas de Sderot y en los autobuses a prueba de balas del centro de la ciudad. Están en cada patio de escuela, hospital, guardería, salón de clases, parque, teatro – en cada lugar de inocencia y pureza.


Israel es el laboratorio – el mercado de prueba. Cada muerte, cada explosión, cada truculento encuentro, no es una orgía sangrienta al azar. Es una calculada investigación estratégica en el corazón, las entrañas y el alma de Occidente.


En la Guerra de los Seis Días, Israel fue el representante de los valores y estrategias occidentales, mientras que la alianza árabe fue el representante de los valores y estrategias orientales y soviéticos. También hoy, es una confrontación de representantes, pero los riesgos son mayores que Jerusalem Oriental y la Margen Occidental. Israel, en su lucha, representa al mundo civilizado, mientras que Hamas, Hezbollah, Al Qaeda, Irán, Jihad Islámica, representan al mundo del mal psicópata y detestable.

Mientras Israel, imperfecta como es, resiste la embestida, muchos en el Mundo Occidental han perdido su camino, no mostrando admiración, ni simpatía, ni comprensión, por la difícil y mortificante situación de Israel, sino hostilidad y desprecio. Sin claridad moral estamos condenados, porque la difícil y mortificante situación de Israel, finalmente, será la nuestra. Hannah Arendt, en su clásico “Orígenes del Totalitarismo”, describe con precisión que el primer objetivo de la tiranía es el judío. Somos el globo de ensayo. El canario en la mina de carbón. Si se permite que el Judío/Israel sangre sin, ni siquiera, una protesta de los “chicos buenos”, entonces la tiranía se ríe y sigue adelante con su programa.


La confusión moral es una debilidad mortal que ha alcanzado proporciones épicas en Occidente, desde la Oficina Oval hasta la ONU, desde la BBC hasta Reuters y MSNBC, desde el New York Times hasta Le Monde, desde los campus universitarios hasta los sindicatos docentes británicos, desde la Cruz Roja Internacional hasta Amnistía Internacional, desde Goldstone hasta Elvis Costello, desde la Iglesia Presbiteriana hasta el Arzobispo de Canterbury.


Se envía un mensaje, con sus consecuencias, cuando nuestro presidente visita Turquía, Egipto y Arabia Saudita, y no Israel.

Se envía un mensaje, con sus consecuencias, cuando la libertad de expresión en los campus es sólo para la defensa de los derechos de los palestinos.


Se envía un mensaje, con sus consecuencias, cuando los medios de comunicación, deliberadamente, adulteran y editan video clips para demonizar a Israel.


Se envía un mensaje, con sus consecuencias, cuando las Naciones Unidas atacan a Israel sin descanso, ignorando a Irán, Sudán, Venezuela, Corea del Norte, China y otros estados nocivos.

Se envía un mensaje, con sus consecuencias, cuando las iglesias liberales están motivadas por la Teología de la Liberación, no por la exactitud histórica.


Se envía un mensaje con sus consecuencias, cuando los asesinos y terroristas son defendidos con el transparentemente obsceno “un terrorista es otro luchador por la libertad del hombre”. John Milton advirtió: “La hipocresía es el único mal que camina invisible”.

Pocos días después del incidente del bloqueo de Gaza, en la primavera, un feligrés pasó por mi oficina, miró y preguntó en un tono amistoso – “Rabí. ¿Cómo le va?”


Miré hacia arriba, con una especie de sonrisa y respondí: – “He tenido días mejores”. “¿Cuál es el problema? ¿Hay algo que pueda hacer para animarlo?”, preguntó.

“Gracias por la oferta, pero hoy estoy desanimado”, y le mostré un
artículo del diario que estaba leyendo. “Desfile del orgullo gay de Madrid prohíbe a grupo israelí por Flotilla de Gaza”. Le expliqué a mi visitante – “Al contingente israelí de orgullo gay de Tel Aviv no se le permitió participar en el desfile del orgullo gay español, debido a que el alcalde de Tel Aviv no se disculpó por la incursión del ejército israelí”.

El único país, en todo Medio Oriente, donde existen derechos para los homosexuales, es Israel. El único país, en todo Medio Oriente, donde hay un desfile del orgullo gay, es Israel. El único país en Medio Oriente en el que hay barrios y bares gay, es Israel.

Los gays, en la Franja de Gaza, serían colgados, ejecutados por Hamas si salen a la luz y, sin embargo, Israel es vilipendiado y condenado al ostracismo. Su invitación al desfile, retirada.


¿Buscar lógica?

¿Buscar razón?

¿Buscar cordura?

Kafka, en su día más oscuro y más triste, no podría seguir el ritmo de este extraño espectáculo, y nosotros, “idiotas útiles”, consentimos y adulamos a asesinos, hundiéndonos más y más en la decadencia moral, mientras el enemigo se ríe durante todo el camino hacia la Ribera Occidental y más allá.


Es agotador y desalentador. Vivimos en una época que está redefiniendo rectitud, donde aquellos con claridad moral son una especie en peligro y acosada.


Isaías nos advirtió hace miles de años – “Oye Lehem Sheh-Korim Layome, Laila v’Laila, yome – Ay de los que llaman al día, noche y a la noche, día”. Vivimos en un planeta que es, a la vez, Chelm y Sodoma. Es un lugar aterrador y exasperante para estar.


¿Cómo convencemos al mundo, y a muchos de los nuestros, de que esto no es sólo antisemitismo, de que esto no es sólo antisionismo, sino un completo ataque de los islamistas impíos y radicales, para estrangular a todo lo que es moralmente valioso para nosotros?

¿Cómo convencemos al mundo, y a muchos de los nuestros, de que la conciliación no es una opción, de que el compromiso no es una opción?

Todo lo que somos. Todo lo que creemos. Todo lo que atesoramos, está en riesgo.

La amenaza es tan increíblemente clara, y el enemigo es tan increíblemente cruel, que es desconcertante cómo alguien en su sano juicio no lo comprende. Probemos con una analogía. Si alguien contrae una infección potencialmente mortal y no sólo lo reprendiéramos por usar antibióticos, sino que insistiéramos en que la bacteria tiene derecho a infectar su cuerpo y que, tal vez, si le diéramos a la infección invasora un brazo y algunos dedos de los pies, las bacterias estarían satisfechas y dejarían de propagarse.


¿Alguien compra ese consejo médico? Bueno, gente, ese es nuestro enfoque de la bacteria islamista radical. Esa bacteria es amoral, no tiene conciencia y se propagará, a menos que sea erradicada. – No hay negociación. El apaciguamiento es la muerte.


Yo no era fanático de George Bush – no voté por él. (De paso, sigo siendo un demócrata registrado). Estuve en desacuerdo con muchas de sus políticas, pero una cosa la tenía clara. Su claridad moral era impecable cuando se trataba de la guerra contra el terrorismo, la guerra contra el terrorismo islamista radical. No había término medio – ya sea que fueran amigos o enemigos. En el mundo de Bush no había lugar para una Suiza. Sabía que esta competición no era Toyota contra GM, ni Iphone contra Droid, ni los Bravos contra los Phillies, sino una guerra terriblemente seria, el ganador se lleva todo. Se parpadea y se pierde. Se subestima y se es aplastado.


Sé que, entre los que están hoy aquí sentados, hay quienes me han desconectaron. Pero también sé que muchos desconectaron a sus rabinos, hace setenta y cinco años, en
Varsovia, Riga, Berlín, Ámsterdam, Cracovia, Vilna. No me da satisfacción ese conocimiento, sólo una amarga sensación de que no hay nada nuevo bajo el sol.


Suficiente retórica – ¿qué tal un poco de “mostrar y contar?” Hace unas semanas, en la portada de la revista Time había una horrorosa imagen con una horrorosa historia.


La foto era de una mujer afgana de dieciocho años de edad, Bibi Aisha, quien huyó de su abusivo marido y de su abusiva familia. Días más tarde los talibanes la encontraron y la arrastraron a un claro de montaña, donde fue declarada culpable de violar la ley de la Sharia. Su castigo fue inmediato. Fue inmovilizada en el suelo por cuatro hombres, mientras su marido le cortaba las orejas, y después le rebanó la nariz.


Ese es el enemigo (muestra una copia ampliada de la portada de la revista).

Si ninguna otra cosa nos conmueve. Si ninguna otra cosa nos convence, permitamos que la cara mutilada de Bibi Aisha sea la cara del radicalismo islámico. Permitamos que su cara sacuda, incluso, al más complaciente e ingenuo de entre nosotros. En la cruzada santa contra este mal absoluto, las fotos de la desfiguración de Bibi Aisha deberían exponerse en los carteles a lo largo de todas las autopistas, desde la Ruta 66 hasta la Autobahn y la Autopista Transárabe. Su imagen debería ser colocada en cada pared de vestíbulo, desde Tokio hasta Estocolmo y Río. En todas las redes, en todos los cortes comerciales, la cara de Bibi Aisha debe aparecer con el título – “salvajes islámicos radicales hicieron esto”. Y por debajo – “Este anuncio fue aprobado por Hamas, por Hezbollah, por los talibanes, por la Guardia Revolucionaria de Irán, por la Jihad Islámica, por Fatah al Islam, por Magar Nodal Hassan, por Richard Reid, por Ahmadinejad, por el jeque Omar Abdel Rahman, por Osama bin Laden, por Edward Said, por la Hermandad Musulmana, por Al Qaeda, por CAIR”.


“El sentimiento moral es la gota que equilibra el mar”, dijo Ralph Waldo Emerson. Hoy en día, mis amigos, el mar está, lamentablemente, desequilibrado y nosotros podríamos, fácilmente, ahogarnos en nuestra miopía moral y en el culto de lo políticamente correcto

Escudriñamos arriba en los cielos, enviando sondas a distantes galaxias. Escudriñamos abajo en los quarks, descubriendo partículas que asombrarían a Einstein. Creamos computadoras que rivalizan con la mente, tecnologías que superan a la ciencia ficción. Lo que nos imaginamos, con asombrosa rapidez, se convierte en realidad. Si lo soñamos, es, llega realmente. Y, sin embargo, estamos en un punto crítico en la historia de este planeta, que podría enviarnos de vuelta a la cueva, a una cultura que ruborizaría de vergüenza al Hombre de Neanderthal.


Nuestros padres y abuelos vieron la esvástica y retrocedieron, comprendieron la amenaza y destruyeron a los nazis. Vemos la bandera del islamismo radical y no podemos hacer menos.

A un rabino, una vez, sus alumnos le preguntaron… “Rabino. ¿Por qué sus sermones son tan severos?”, Respondió el rabino, “Si una casa está incendiándose y optamos por no despertar a nuestros hijos, por temor a molestar su sueño, ¿eso sería amor? Kinderlach, ‘di hoyz brent’. Niños nuestra casa está en llamas y tengo que despertarlos de su sueño”.


Durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, ¿el trabajo de los sacerdotes, ministros y rabinos, fue como de costumbre? ¿Pronunciaban benignas homilías y preciosos sermones mientras caía Europa, mientras caía el Pacífico,  mientras el norte de África caía, mientras Medio Oriente y América del Sur se tambaleaban, mientras Inglaterra sangraba? ¿Ignoraron al gigante monstruo y al repugnante aliento del mal? No lo hicieron. Había claridad, coraje, visión, determinación, sacrificio, y salimos victoriosos. Hoy podría ser nuestro mejor momento también. No nos atrevamos a retirarnos a la banalidad de nuestras rutinas, ojear los titulares y suponer que los buenos prevalecerán.


Las democracias no siempre ganan.

Las tiranías no siempre pierden.

Mis amigos – el mundo está en llamas y debemos despertar de nuestro sueño. “EHR KUMT”.


AMEN


http://www.israpundit.com/archives/28347


Traducción para porisrael.org por Jose Blumenfeld


Difusion: www.porisrael.org

UPDATE:
No se pierdan el discurso de Pilar Rahola

Himno de la República Islamoayatolá de Irán

¿Y J-Street?

En este blog escuchamos varias veces hablar de J-Street. Incluso uno de sus miembros comenta habitualmente en alguno que otro post. Pero, ¿quienes son estos muchachos? Para quienes deseen saberlo, este excelente articulo del Jerusalem Post lo deja claro: “J-Street Unmasked”

Aqui dejo algunos parrafos que ilustran a la perfeccion a esta organizacion, y su falta de criterio y objetividad:

“For its part, J-Street condemned Israel for its Gaza offensive against Hamas, describing it as “a disproportionate response.” It refused to identify “who was right and who was wrong” proclaiming that “we recognize that neither Israelis nor Palestinians have a monopoly of right and wrong.” It not only refused to condemn the Goldstone Report, but facilitated meetings between members of Congress and Judge Goldstone. It even resurrected the anti-Semitic charge of dual loyalties, warning Jews that by “one sided support of Israel,” they “risked alienating the American public and would be condemned for displaying greater loyalties towards Israel than the US.” It repeatedly slandered AIPAC depicting it as an extremist right-wing body ignoring the fact that it had backed the policies of all Israeli governments, including dovish administrations preceding Netanyahu.”

“More recently, J-Street called on its supporters to bombard the IRS with complaints that contributions promoting social welfare causes over the green line, including the major settlement blocs and Jerusalem, represented a breach of US law and should be investigated.
There are left wing groups like Meretz and Peace Now who oppose Israeli settlement policies with no less vigor than J-Street. But what primarily differentiate them from J-Street are not its views but its actions. J-Street insists that it knows better than Israelis what is good for them, and employs the obscene analogy of parents required to impose “tough love” on drug addicted children, to justify lobbying the Obama Administration to force Israel to make unilateral concessions to the Palestinians which undermine its security. It also funds Congressional candidates with track records of hostility to Israel policies. It is surely classic Orwellian double-talk for an organization which lobbies foreign legislators to oppose Israel policies, to define itself as “pro-Israel.””

Y este es particularmente clarito:

“To top it off, J-Street was also exposed for having received donations and support from Arab and pro-Arab individuals and organizations.The donors include Genevieve Lynch a former participant of the US Iranian National Council who also serves on the J-Street finance committee; Judith Barnett a former registered agent for Saudi Arabia who also serves on the J-Street Advisory Council; and Nancy Dutton a former attorney for the Saudi Arabian embassy who donates to J-Street’s political action committee which finances anti-Israeli congressional candidates.”

El articulo entero no tiene desperdicio, sobre esta organizacion que recibe fondos de gente muy pro-israeli y amantes de los derechos humanos. Y que por supuesto, su unico objetivo es la paz.

Recomendados

Varias cosas:

-Excelente articulo de Forbes sobre la mentalidad que explica las acciones del actual presidente de los EEUU, “How Obama Thinks”

-Atencion con el Golpe de Hizballah, no vaya ser que los sirios se suiciden (DebkaFile)

-Premio Nobel de Medicina que paso de anti-israeli a pro-israeli (JPost)

-Y dejo una mas, bastante interesante por cierto (Sobre el Mossad, jeje)

Saludos

Charla de Gustavo Perednik sobre la Mezquita en la Zona Cero

Stuxnet

El poder destructivo del virus Stuxnet fue un eco mediático en los últimos días. Para los que no saben de lo que estoy hablando (hasta hace dos horas yo tampoco sabía), este bicho que fue descripto por Computer World como el malware más malo de todos los tiempos, está destruyendo las instalaciones militares, nucleares y estratégicas de Irán (también se esparció por China, India, Pakistán e Indonesia, pero el 60% de las PCs afecadas eran Iraníes) 

A continuación, les dejo este artículo brillante de Caroline Glick, donde explica y analiza este fenómeno que, sin lugar a dudas, puede transformarse en un punto de inflexión en la historia del desarrollo armamentístico. 

Lo que esencialmente nos quiere decir Caroline es que festejemos, pero no demasiado. Si bien la moral de los ayatolas puede estar por el piso, dudo que la jugada táctica alcance para darles jaque mate, por más espectacular que haya sido. En las palabras de la autora, “ganamos una batalla, no la guerra”. 

PD: Acá va un artículo del New York Times donde se revela la existencia de una pista bíblica que podría indicar quiénes fueron los creadores de Stuxnet. ¿Quién será? 🙂

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