Una lección importante

 

Empiezo diciendo que no estoy contento con que Obama haya recibido una “paliza” (en sus palabras) por parte de los republicanos, aunque nunca haya simpatizado con él. No estoy contento porque, de acá a los próximos dos años, el congreso y el senado de los Estados Unidos van a estar sumergidos en una verdadera guerra. Con los republicanos queriéndose “vengar” porque en estos dos últimos años fueron desterrados de la arena política; con los demócratas “enfurecidos”, creyendo que los republicanos lograron capitalizar políticamente los síntomas de una crisis económica que tiene sus raíces en la era Bush (ósea, la era de los republicanos); con conflictos internos de ambos lados; y todos de cara a una campaña electoral que – mientras el juego político siga siendo una cuestión de ángeles y demonios – no va a tener un pelo de limpia. Este caos político va a generar a una sola cosa: parálisis. Y un Estados Unidos políticamente paralítico es un occidente políticamente rengo. Un occidente políticamente rengo es un Vladimir Putin que no tiene límites, es un Ahmadinejad que gana tiempo, es un Osama Ben Ladeen más peligroso de lo que ya es, y los nombres se multiplican. No resulta tan difícil imaginar cómo puede seguir la cadena de causalidades…    

El otro escenario, el de los más optimistas, es que, por un lado, los republicanos van a empezar a jugar más limpio y que, por el otro, el presidente Obama va a abrir un poco más sus oídos, recuperar la confianza en la gente (empezando por los demócratas), sacarse el traje de abogado y ponerse los zapatos de estadista. Sobre lo primero, dudo. Sobre lo segundo, no tengo muchas dudas: el rostro de Obama no es el de un hombre que está arrepentido de sus errores y dispuesto a corregirlos (¡espero equivocarme!). Es el rostro de un hombre que está triste, de un hombre que logró seducir los corazones del mundo entero, particularmente los de su pueblo, y que hoy en día seduce, como mucho, a su esposa.

¿Cómo se llegó a esto? ¿Cómo puede ser que, en tan solo dos años, la tortilla se haya dado vuelta de esta forma? ¿Es responsabilidad del presidente Obama, que no supo escuchar al pueblo americano? ¿Es responsabilidad de los republicanos, que, en vez de apostar por sacar al país adelante, se dedicaron a boicotear cualquier proyecto de ley firmado desde la casa blanca? ¿Es la propia coyuntura económica, que en el 2008 se volcó a favor de Obama y ahora en contra?

En los últimos días no tardaron en llover los análisis que trataron de responder estas preguntas. Como cabe esperar, las interpretaciones varían si se trata de periodistas del New York Times, que con esa dosis de progres sabelotodo describen mejor que nadie lo “equivocado” que está el pueblo americano al votar a los republicanos…, o del Washington post, que ven al presidente Obama, y solo al presidente Obama, como el responsable del último resultado electoral.

En un artículo de the economist, una revista inglesa que – salvo cuando se trata de Israel – es más de centro, la explicación está estructurada en tres partes: el legado envenenado que recolectó de Bush, la distracción con la reforma de salud y la desilusión de la gente con el hombre que atrajo todas sus esperanzas (en este artículo, se describen algunos de los errores de Obama a los que, previamente, hice mención).

Otra hipótesis plausible que uno podría formular es que Obama encarnó la imagen de “cambio” que el pueblo americano necesitaba ver después de haber padecido la peor crisis económica desde 1929 – esto es, el colapso de Lehman Brothers, el sistema financiero hecho pedazos, GM y Chrysler a punto de cerrar sus puertas, pronósticos de desempleo llegando a las dos cifras, etc.  Pero esa imagen de tipo duro con la cabeza fría para sacar al país adelante nunca se correspondió con la realidad. En otras palabras, Obama no desilusionó al pueblo americano cometiendo errores políticos graves; sino que el pueblo americano necesitaba de un héroe épico que pueda rescatarlo de todos sus problemas, y terminó votando lo más parecido a eso que había: un senador de Illinois, relativamente joven y carismático, que hablaba muy bien. Partiendo de esta explicación, la derrota electoral de Obama confirma que nadie tiene la pastillita mágica para sacar a un país adelante.

Como fuera, más allá de encontrar La causa, me gustaría extraer una lección importante del fenómeno Obama: no se puede caerle bien a todo el mundo. Si no nos falla la memoria, cuando Obama asumió como presidente contaba con un 80% de nivel de aceptación en Estados Unidos; lo votaron demócratas y republicanos; lo elogiaron desde Chávez hasta Uribe; la izquierda lo clamó como uno de los suyos y la derecha (o una parte de ella) lo vio como un hombre moderado, suficientemente responsable como para afrontar una crisis económica que, según creen muchos, fue fruto de ese laisser faire neo-clásico que caracterizó al gobierno de Bush.

Hoy en día – se lee en el artículo que cité – la izquierda lo ve como un político demasiado cauteloso. Además de sentir que el estímulo económico fue “débil” y la reforma de salud “muy poco valiente”, ésta esperaba cambios en la política inmigratoria, una salida más rápida de Afganistán y acciones concretas en relación al calentamiento global, entre otras cosas. Por su parte, la derecha que alguna vez confió en él lo ve como un socialista que está destruyendo el sistema de libre comercio y violando la constitución de los Estados Unidos. Y los de centro, para no dejar a nadie afuera, piensan que fue una decepción.

Este enfoque doméstico lo podemos circunscribir a su política internacional. Los ayatolas, que quieren tener su bomba atómica sin que ninguna potencia extranjera interfiera en sus planes, junto con gran parte del mundo musulmán, al que a menudo alude en su retórica multicularista, lo ven como “un Bush cualquiera”. Los que estamos preocupados por la seguridad de occidente en general y de Israel en particular, pedimos que Obama intercale sus discursos orgásmicos con acciones (¡no con palabras!) más duras contra los ayatolas. Y los que quieren “paz”, sin hacer mucho énfasis en cómo se llega a la paz con un régimen que adiestra terroristas, están desilusionados con el hombre que, desde que asumió como presidente, está tratando de justificar ese premio nobel.     

La tecnología parecería haber achicado el mundo, pero en términos sociales, culturales e ideológicos, el mundo sigue siendo inmenso. Si este humilde blog puede generar amor en algunos y odio en otros, imaginemos lo que puede despertar el presidente de la primera potencia mundial. En estos dos primeros años de mandato, Obama trató de englobar al mundo en un solo discurso, en un ente indivisible que comparte los mismos desafíos, las mismas necesidades y los mismos valores. Nos guste o no, por más bello, conmovedor y apasionado que sea el discurso; el mundo es, y va a seguir siendo, demasiado grande como para abarcarlo en un micrófono. Esperemos que el reciente fracaso electoral de Obama nos deje esa lección a todos, principalmente a él. Tal vez así, el hombre que en el 2008 saludaba a las multitudes y que ahora dio la cara solo va a ganarse algo mejor que un premio noble de la paz: el título de estadista.

6 comentarios

  1. Por lo que veo este blog abandono la idea de comentar sobre Israel, el medio oriente y el mundo judío en general, ahora entro y me encuentro con cosas como que la crisis internacional:
    “fue fruto de ese laisser faire neo-clásico que caracterizó al gobierno de Bush”

    JA JA JA , no me paro de reir.

    • Ariel,
      Podés quedarte tranquilo, porque este blog no abandonó la idea de comentar sobre Israel, el medio oriente y el mundo judío en general.
      Saludos!

  2. Me suscribo a los comments.

  3. Muy buena nota..no hay una sola frase que no sea verdad!!
    Me encantó, sobre todo esta …

    ” Obama trató de englobar al mundo en un solo discurso, en un ente indivisible que comparte los mismos desafíos, las mismas necesidades y los mismos valores. Nos guste o no, por más bello, conmovedor y apasionado que sea el discurso; el mundo es, y va a seguir siendo, demasiado grande como para abarcarlo en un micrófono. Esperemos que el reciente fracaso electoral de Obama nos deje esa lección a todos, principalmente a él. Tal vez así, el hombre que en el 2008 saludaba a las multitudes y que ahora dio la cara solo va a ganarse algo mejor que un premio noble de la paz: el título de estadista. “”

    GENIAL !!!!!
    MUCHAS GRACIAS !!!!

  4. Acabo de leer este post y me encantó. Coincido plenamente con cada palabra aquí vertida. Yo agregaría que lo que menos necesita ahora USA y el mundo libre es un presidente débil y dubitativo. No me sumo a las críticas maniqueístas de muchos republicanos que le echan la culpa de todo a Obama, pero sin duda me gustaría que los Estados Unidos vuelvan de sus vacaciones. El mundo lo necesita de vuelta.

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