(Liberal) Libertario y Pro-Israeli

No podia dejar de publicar este excelente articulo (por mas que no me encuentre 100% de acuerdo) de Leandro Fleischer sobre la aparente contradiccion entre ser (liberal) libertario y pro-israeli.

La “contradicción” de ser libertario y pro-israelí

Ser libertario y defender a un Estado socialdemócrata como lo es Israel, pareciera ser una contradicción imposible de defender. Sin embargo, muchos de los individuos que comparten mi ideología lo hacen. ¿Por qué? Veamos.

Habitualmente, en mis artículos no sólo me encargo de responder a las continuas e infundadas acusaciones que se le realizan a Israel en la Comunidad Internacional, sino que además expreso durísimas críticas con respecto a ciertas políticas económicas y sociales existentes en el Estado judío.

Critico la enorme intervención estatal en los bolsillos de las personas, critico la gran cantidad de prohibiciones que existen (drogas, juego, fumar en lugares cerrados, beber en la calle, etc), critico que se deba financiar a la fuerza a los ortodoxos, los cuales forman el 54% de la población y de ellos el 70% no trabaja, critico la impunidad con la que puede actuar la policía, critico la existencia de medios de comunicación del Estado y de tantos ministerios inútiles repletos de parásitos, critico que se limiten las importaciones y exportaciones, critico que el gobierno decida cuál empresa puede ingresar en el mercado y cuál no, critico cuando algún soldado se excede, etc.

Como pueden observar, no me guardo nada. No escondo los errores que Israel comete e intento con mis escritos intentar cambiar algo o, al menos, descargarme. ¿Pero acaso todas estas críticas no se pueden aplicar también a cualquier otro país de los que pertenecen a lo que se conoce como “el mundo libre”? Por supuesto que sí.

Sin embargo, en Israel uno puede expresarse libremente. Sin ir más lejos, yo pertenezco al movimiento libertario que aquí existe y nadie controla nuestros escritos o reuniones y, si así lo decidimos, en el futuro podremos presentarnos a elecciones u organizar manifestaciones contra una u otra política del gobierno.

Aunque no me gusta la Democracia, pues como dijera Thomas Jefferson “no es más que el gobierno de las masas, donde un 51% de la gente puede mandar al diablo los derechos del otro 49%”, siempre superará moralmente a las dictaduras comunistas e islámicas que intentan dominar el mundo. A pesar de las limitaciones estatales, uno siempre puede aspirar a elevar su nivel de vida o mejorarse profesionalmente, los homosexuales pueden vivir tranquilamente sin temer a ser ahorcados en una plaza como en Irán o encerrados en campos de concentración como solía suceder en Cuba bajo el régimen de los hermanos Castro y el “heroico” Che Guevara, las minorías gozan de los mismos derechos que los judíos y, si bien hay puntos por mejorar en este aspecto, existen todo tipo de ONG que pueden actuar libremente y lograr resultados positivos.

Israel es el país en el cual los árabes, sean cristianos o musulmanes, gozan de bastante más libertad que en cualquier Estado islámico. Las mujeres pueden vestirse como gusten, conducir un vehículo, estudiar, trabajar, etc. Aunque todos estos derechos parezcan obvios, en las dictaduras islamistas, las mujeres no siempre pueden gozar de ellos.

La dirigencia israelí no es libertaria y, aunque haya alguno que quizás sí sea libertario, sus ideas casi ni pueden influir en la política debido a los intereses de los demás partidos, los cuales no se pueden obviar, pues estos podrían abandonar la coalición y, por lo tanto, el gobierno perdería el poder de forma inmediata. Sin embargo, si comparamos la situación israelí con la de sus vecinos, sin lugar a dudas, el Estado hebreo es un faro de libertad en Medio Oriente.

El libertarismo se basa también en la defensa propia y si bien los anarcocapitalistas pueden aportar teorías brillantes acerca de la privatización de las Fuerzas Armadas u otros libertarios pueden criticar la financiación del ejército realizada por medios coactivos o el hecho de la obligatoriedad del reclutamiento, nadie puede negar que la población de Israel (ya no me refiero al Estado) corre peligro de extinción si no utiliza su derecho a la legítima defensa contra terroristas islámicos fanáticos y psicópatas que repiten a diario su intención de exterminar a los judíos.

El islamista no odia a los judíos debido a la existencia de Israel, sino debido a la existencia del judío en sí. Pero su odio no termina allí, pues también rechaza el estilo de vida occidental, el cual intenta cambiar a la fuerza para imponer sus leyes totalitarias.

Ahora bien, lo interesante de esta situación es que la progresía occidental, con una mezcla de cobardía y masoquismo, le da la bienvenida al islamismo y acepta sus locuras para no ofenderlo. Porque después todo, ellos dicen, es su cultura y debemos aceptarla. Pero yo me pregunto, ¿debemos ser tolerantes con quien pone en peligro la vida de las personas por cometer los siguientes “crímenes”: ser homosexual, disentir, criticar, dejar el Islam, tomar alcohol ,etc? ¿También debemos aceptar lapidaciones de mujeres acusadas de “desobediencia” cuando intentan escaparse de un marido golpeador o la ablación femenina? Pues yo creo que no.

Este extraño comportamiento de la izquierda me llama la atención, ya que ellos se auto consideran abanderados de la libertad, pero unen fuerzas con estos violentos psicópatas que no ocultan sus deseos de conquistar Occidente. No sé si se trata de imbecilidad o idiotez, pero las primeras cabezas que se cortarán si el Islam radical logra su objetivo, serán las de los progres, pues su modo de vida es totalmente opuesto al del Islam y está penado con la muerte. Pero, por el momento, los islamistas los utilizan como tontos útiles y mal no les va.

Israel debe luchar contra este islamo-fascismo para poder seguir existiendo, pues el Estado judío es la excusa que utiliza el islamismo para justificar sus locuras expansionistas, del mismo modo que los nazis utilizaron la excusa de los judíos con un fin idéntico al del Islam. No olvidemos que el islamismo radical y el nazismo eran grandes aliados durante el Holocausto.

La izquierda parasitaria mundial odia al Estado judío porque es su manera de oponerse al “Imperialismo americano” y al “capitalismo” que supuestamente existe en Estados Unidos e Israel. Sin embargo, el condimento antisemita que posee el comunismo desde sus raíces también influye.

Deseo seguir intentando mejorar las cosas en Israel y en el resto de los países del mundo y que no me cuelguen por expresarme libremente ni que violen a mi novia unas bestias fanáticas por ir a la playa en bikini.

Si el islamismo radical logra exterminar a Israel, será cuestión de tiempo hasta que conquiste el resto del mundo. Por esa razón, soy libertario y defiendo a Israel.

Le agradezco a mi amigo anarcocapitalista Gerardo Caprav, de quien aprendo mucho sobre ideas libertarias, tema en el cual se destaca como pocos, por su aporte para el artículo.

 

Frase destacada: “Si el islamismo radical logra exterminar a Israel, será cuestión de tiempo hasta que conquiste el resto del mundo. Por esa razón, soy libertario y defiendo a Israel.

5 comentarios

  1. Gracias por el comentario en el blog y por su publicacion en este excelente sitio.
    Parece que el articulo no expresa las ideas del status quo, ni siquiera dentro del ambiente liberal y un par de sitios que solian publicarme todos mis articulos, esta vez no lo hicieron.
    Me alegro que haya gente que, aunque no este 100% de acuerdo, si lo haga.
    Un abrazo.

  2. FELICITACIONES POR TAN ACERTADA EXPRESION QUE COMPARTO TOTAL: MIENTRAS HAYA UN JUDIO DE PIE, ISRAEL NO DESAPARECERA.

  3. De acuerdo con expresiones vertidas en este artículo, con reservas respecto de otras, pero en definitiva, un placer poder leer a un liberal pro Israel como Leandro. Excelente posteo de zionist1948 como siempre, y que siga este gran blog manteniéndonos informados y saludablemente, combatiendo el veneno que se encuentra en tantos otros sitios

  4. No hay contradicción entre ser liberal y pro-israelí como tampoco hay contradicción entre ser keynesiano y pro-israelí, ateo y pro-israelí, religioso y pro-israelí, patriota y pro-israelí, feminista y pro-israelí, pro-israelí y derechista, pro-israelí e izquierdista, pro-israelí y socialista (si hablamos de los ideales de justicia y libertad que supuesta y originalmente tomaba como banderas esta última ideología) y, atentos a esta última, tampoco debería haber una mínima contradicción entre ser pro-israelí y pro-palestino (desear que los palestinos se maten para matar israelíes es ser judeófobo e hijo de puta, no alguien que aspira al progreso de los palestinos).

    En mi caso personal, soy socialdemócrata y, pese a que respeto ciertos principios políticamente liberales que fundaron las bases de las sociedades democráticas occidentales (libertad individual, elecciones limpias, porro libre, despenalización del aborto, libertad de culto, derechos de las minorías, derecho a la propiedad privada, derechos civiles y sociales, libertad de expresión, crítica y reunión, libertad de empresa, derecho a circular, derecho a una educación, salud y vivenda digna, respeto absoluto de la ley, igualdad de género, antiracismo, libertad sexual, etc… en definitiva, el derecho de cada persona a buscar la felicidad de la mejor manera que le parezca, siempre y cuando no se perjudiquen los derechos ajenos del otro ciudadano), me considero desde el punto de vista socio-económico mucho más cercano a las posiciones de un Estado interventor y benefactor (como el caso de Israel, Holanda, Nueva Zelanda, Dinamarca y los países socialmente más desarrollados del mundo) antes que un capitalismo de libre mercado que ya probó su fracaso en la mayor parte de los países que lo implementaron. Además yo sostengo un nacionalismo hebreo que – a pesar de no tener una pizca de la xenofobia, autoritarismo, fascismo y racismo que caracteriza históricamente a los nacionalismos europeos y latinoamericanos derechistas – contradice algunos principios del anarcocapitalismo, como negarse a ser reclutado y algunas locuras de “privatizar las fuerzas de seguridad”. Y no me vengan con el discurso de que lo que se aplicó en la Argentina de los ’90 u otras partes, con la ley de convertibilidad y la estatización de la deuda, no era el “verdadero neoliberalismo” (las teorías de Adam Smith sirven para un modelo de mercado barrial del siglo XVII sin trabas con multiplicidad de compradores y vendedores, no un país contemporáneo y preciso)… es el mismo pretexto tramposo que tienen los zurdos para argumentar que lo que se implementó en todos los países donde gobernó un régimen marxista y ocasionó miserias a la gente no era el “comunismo verdadero”. Con respecto a esto último, es notable que la ultraizquierda ortodoxa usualmente prefirió aliarse con lo más retrógrado e inmoral de la bajeza humana (léase nazismo, narcotraficantes, islamismo, ultraderecha nacionalista, etc) con tal de oponerse a la derecha moderada liberal y/o conservadora. Típico comportamiento extremista e intransigente.

    No obstante todo ello, bienvenida sea la diferencia con gente como el señor Fleischer. Los valores que sostenemos son bastante similares, pese a algunas discrepancias puntuales, anecdóticas y coyunturales. Lo que nos diferencia no es competencia con lo que nos une. De todas formas quiero aclarar que, por más que tenga alguna postura político-ideológica tomada en relación a temas ajenos a este blog como la economía, EE UU, la política argentina, la democracia, la filosofía y otros tópicos… lo que realmente me importa, lo único por lo que verdaderamente daría hasta lo que no tengo, es la causa de Medinat Israel. Durante siglos enteros, los judíos aportaron desproporcionadamente logros y progresos a la humanidad en general, sobre las más diversas áreas científicas y humanas, estando en la dispersión, afrontando enormes dificultades en cada sociedad y siendo recompensados con persecusiones constantes… después de todo lo que pasó a lo largo de la historia, no se atrevan a llamarme “egoísta” por preocuparme primordialmente de mi propia nación, pues nadie lo hará por mí. Llegó el tiempo de aportar a la humanidad desde un laboratorio nacional propio, como hace actualmente el Estado judío con sus universidades, sus técnicas de riego, medicina, tecnología y energías alternativas. El futuro del pueblo judío está en Israel, la generación de los Brieger, Verbitsky y el “judaísmo” pluralistomaníaco no durarán mucho en la dispersión.

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