Arabia Saudita y Wikileaks

2 cosas para pensar:

1- Segun DEBKA Arabia Saudita se hizo con 2 armas nucleares paquistaníes. ¿Pretende meterle miedo a Iran? . Ademas no nos olvidemos que los Saud no son lo que se llamaria “bebes de pecho” y tampoco son amantes del pueblo judio y la civilizacion occidental.

2-Al respecto de esto y otras cuestiones es que se refiere Ezequiel Eiben en su ultimo articulo (recomiendo leerlo completo): “Daño y Esclarecimiento de Wikileaks”

…Julian Assange, fundador de WikiLeaks, es un criminal; no cabe duda al respecto. Esta organización internacional que preside (cuyo nombre significa “filtración”), dedicada a la publicación de documentación política y diplomática, ya sea de países o empresas, ha demostrado lo que es capaz de hacer sin reflexionar en las consecuencias desastrosas para la humanidad que sus acciones pueden traer aparejadas.
Los defensores de Assange escudan su proceder bajo el lema de la libertad de expresión, que si bien es un derecho básico para el mundo libre y debe ser reconocido en todo ordenamiento jurídico, no cesa en ocasiones como ésta de ser politizado y consiguientemente, manipulado. El uso de un derecho es lo correcto; el abuso implica ejercerlo contrariando los fines que la ley tuvo en miras a la hora de reconocerlo, o para menoscabar injustamente los derechos de los otros.
La libertad de expresión de WikiLeaks se ha empleado para destruir el derecho a la privacidad, el secreto de Estado por razones de seguridad y la clasificación de información por motivos de prevención. Las habilidades y precauciones que debe tener un Estado para manejar sutilmente datos sensibles que tratan asuntos de fragilidad, adoptando los medios necesarios en consecuencia para evitar la divulgación susceptible de originar conflictos (crisis diplomáticas, boicots, guerras) parece no importarle a WikiLeaks, que con tal de alcanzar fama y renombre, cierra los ojos y prosigue su campaña. Posicionarse en contra de WikiLeaks no es equivalente a defender el secretismo de políticas corruptas de los Estados, a ocultar fechorías de los dominadores del mundo. No es sinónimo de ser un encubridor de falsedades y traiciones. Estar en contra de lo hecho por WikiLeaks no es favorecer negociados y trampas de los dirigentes políticos y funcionarios diplomáticos; es reconocer el riesgo inherente de ciertos informes que ameritan la cautela, y querer que sean manejados con la responsabilidad que corresponde. Una persona de bien no puede estar a favor de encubrir deliberada explotación económica de un Estado dominante que genera extrema pobreza en otro sometido sin posibilidades de defender sus derechos; o de ocultar terrorismo promovido por gobiernos fascistas que crean y proveen de armamento a organizaciones terroristas en distintos países para atacar a democracias a través del asesinato de sus civiles. Pero una persona de bien sí puede reclamar el derecho de un país a resguardar estrategias militares, negociaciones diplomáticas que solo pueden ser encaminadas si se evita la injerencia de extraños, y comunicaciones que en protección de la soberanía e intereses nacionales solo deben llegar a su receptor auténtico.
La responsabilidad de Assange en esta afrenta a Estados democráticos como Estados Unidos revela, a la vez, la otra cara de WikiLeaks. No precisamente la de la valentía que aclaman sus defensores por meterse con los secretos estatales, sino la contraria: la cobardía…

…Glick escribe: “WikiLeaks mostró que no hay un lobby israelí complotando para llevar a EEUU a una guerra para servir a los intereses judíos. Hay algo aproximado a un consenso internacional que Irán es la cabeza de la serpiente que debe ser cortada, como lo describió el potentado saudita”. Con respecto del plan nuclear de Irán, países árabes (dentro de ellos, Arabia Saudita primordialmente) piden a Estados Unidos el ataque a las instalaciones nucleares del Estado presidido por Mahmoud Ahmadinejad. Acorde a lo revelado, los mismos árabes sienten la amenaza que implica un Irán nuclear como centro de poder y hegemonía en la región, y esperan que tanto Estados Unidos como Israel se ensucien las manos y lleven a cabo la parte difícil del asunto: operación militar (el eufemismo utilizado es “cortarle la cabeza a la serpiente). En diversas partes del mundo se percibe lo que puede llegar a convertirse en una maquinaria de destrucción y poder indisputable, y por lo bajo se pide que esas intenciones sean frenadas a tiempo. Conspiradores, judeófobos, difamadores y compradores de los Protocolos de los Sabios de Sión: sus teorías han sido aniquiladas.
Pues bien, adentrándonos en el asunto nuclear, ¿Por qué querría Arabia Saudita un ataque contra Irán? Los motivos pueden ser varios. Recordar se debe que los saudíes son una potencia, y que Irán también lo es y pretende transformarse en una aún mayor. Pero en el plano ideológico e idiosincrático hay ciertas diferencias: si bien ambos son islamistas, Arabia Saudita es árabe mientras que Irán es persa, y Arabia Saudita es sunita wahhabista e Irán es chiíta. Hay una lucha en curso para ver quien está en poder del verdadero Islam, cual es la nación que triunfará en sus pretensiones de erigirse en auténticos voceros de Alá, y ostentará la hegemonía en el mundo islámico. Por supuesto, como potencias se celan y se miran de reojo, y cada una busca ser la dominadora en los campos armamentísticos y económico, y gozar del status de la más poderosa en Medio Oriente sin que pueda desafiársela.
Pero a pesar de todas las conjeturas que puedan hacerse acerca de los secretos revelados por WikiLeaks y de las disputas ostensibles en el tema del plan nuclear de Irán, no podemos dejar de prestarle atención a la opinión autorizada de Daniel Pipes en su texto “Jarro de agua fría a WikiLeaks”. El autor hace una primera observación: “Los árabes podrían estar diciendo a los americanos lo que creen que éstos quieren escuchar (…) Sus llamamientos pueden formar parte de un juego, que implica manifestar como propios los temores y los deseos de los aliados de uno”. Para fundamentar, cita a Lee Smith: “Las palabras que dijeron los saudíes ante los americanos no están concebidas para abrirnos una ventana transparente a la forma de ver el mundo, sino para inducirnos mediante la manipulación a satisfacer los intereses de la Casa de Saud”, y luego pregunta “¿Sabemos, o no, que están diciendo la verdad?”…

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