El medio oriente en el 2011

A continuación un artículo de Julián Schvindlerman, seguido de un comentario personal. 

MEDIO ORIENTE 2011 – 05/01/2011

El año entrante encontrará a un Oriente Medio convulsionado, rasgo distintivo de una región que ha aprendido a vivir en la inestabilidad permanente.

Los atentados suicidas en Irak, Afganistán y Pakistán difícilmente desaparecerán. Al-Qaeda ha ganado una fuerte presencia en Yemen, y es un acertijo si el gobierno local permitirá a los Estados Unidos continuar su campaña militar encubierta tras el exposé de Wiki-Leaks. Las dudas acerca del estado de salud del líder supremo iraní y del presidente egipcio, así como la vejez del monarca saudita, abren interrogantes de continuidad y sucesorios no menores. Las revelaciones de memorandos clasificados de la diplomacia estadounidense en torno a las aprehensiones no publicitadas de gobernantes árabes moderados respecto del programa nuclear de Teherán ya han comenzado a motivar acercamientos hacia aquél país, con Jordania siendo el mejor exponente de ello. ¿Avanzará aún más Irán hacia la bomba nuclear? ¿Actuará Israel para impedirlo? El año 2010 pasó sin sobresaltos mayores en esta área. No queda claro todavía si el 2011 será una extensión de lo ya acontecido o testigo de rupturas.

La probabilidad de una paz integral palestino-israelí permanece remota, y el sendero unilateral emprendido por el liderazgo palestino en pos de la obtención de reconocimiento diplomático global a su estado, por el momento inexistente, será seguramente ahondado el año entrante, en parte estimulado por los avales tempranos concedidos ya -desde la órbita latinoamericana- por Brasil, la Argentina, Bolivia y Ecuador. El movimiento fundamentalista Hamas se ve beneficiado por débiles sanciones internacionales, en tanto que El Líbano corre riesgo de quedar sumido en el caos político ante las revelaciones inminentes del tribunal de las Naciones Unidas que ha investigado el asesinato del ex-premier Rafiq Hariri. La reorientación de Turquía hacia el Oriente ha sido uno de los desarrollos geopolíticos más trascendentes de los últimos tiempos y su acercamiento a Teherán luce especialmente inquietante. Hoy reina la cooperación, en detrimento de Occidente, pero una futura competencia por la supremacía regional entre turcos y persas no puede ser descartada. La mayor o menor tensión en ese vínculo repercutirá en toda la zona y más allá de ella.

El reciente asesinato político del gobernador de Punjab, Salman Taseer, puede presagiar un año difícil para el inestable Pakistán. Su asesinato, enmarcado en la oposición del político paquistaní a la condena a muerte de una agricultora cristiana bajo cargos de blasfemar contra Mahoma, ilustra también la penosa situación de las comunidades cristianas en la región. Ellas fueron violentamente atacadas en Irak y en Egipto durante la última Navidad, y han sufrido hostigamiento a lo largo del año ido en Nigeria, Somalía, Gaza, Argelia y Mauritania entre otros lugares. En ciertos países, como en Arabia Saudita e Irán, los católicos no pueden practicar públicamente su religión. Sudán -donde los cristianos del sur han sido masacrados por años en manos de salvajes aliados al gobierno norteño- enfrenta una inminente secesión cuyo desenlace es, al momento, incierto.

La cultura política de los árabes sigue siendo decepcionante y no augura sorpresas positivas para el año entrante; al menos al evaluarla según un dato pintoresco revelador. Los lectores de la CNN en árabe votaron al premier turco Recep Tayyip Erdogan “Hombre del Año” por el 2010, secundado por el presidente Sirio Bashar Assad. Ambos descollan como dos de los políticos musulmanes más prominentes en respaldar públicamente al líder extremista número uno de la región, Mahmoud Ahmadinjead de Irán. La CNN en árabe, asentada en Dubai, afirmó que los resultados de la encuesta reflejan el “ánimo general de la calle árabe”.

El estado judío finalizó el 2010 con una noticia espectacular: el más grande descubrimiento de gas en aguas profundas en la última década a nivel mundial. De confirmarse las previsiones, Israel podría convertirse en un exportador neto de energía para el 2016, aunque sin abandonar su necesidad de importar petróleo. La planta se halla dentro de las doscientas millas náuticas establecidas como “zona económica exclusiva” israelí por la Convención de las Naciones Unidas sobre la Ley del Mar, pero Hizbullah -siempre atento a inventar disputas con los judíos- ha reclamado soberanía libanesa sobre el lugar. El potencial de conflicto es real.

Como cada 1 de enero, el Medio Oriente -y con él, el resto del globo- espera expectante su destino para el año que se inicia.

Comentario personal:

Si la diplomacia global no reconoce al inexistente Estado palestino, es muy probable que enfrentemos una tercera intifada. Es decir, bloqueada la vía diplomática y ante la imposibilidad de emprender una guerra militar seria, La Autoridad Palestina del debilitado Mahmoud Abbas apelará – si quiere sobrevivir políticamente – al único frente de combate donde, todavía, cuenta con la victoria asegurada: la guerra mediática.

“La intención es que miles de palestinos se manifiesten a diario al lado de los asentamientos. Rodearemos los asentamientos con una cadena humana y pediremos el final de la ocupación”, decía un dirigente palestino a fines del 2009. La verdadera intención es, bien lo sabemos, utilizar medios “pacíficos” – como transformar a chicos de 10 años en escudos humanos – para deslegitimar a la democracia hebrea, esta vez bajo el slogan de los “asentamientos”.   

 La izquierda lunática junto con las organizaciones pro “derechos humanos” – especialmente aquellas que operan dentro de Israel pero son financiadas por gobiernos o entidades extranjeras (ver) – van a sumarse gustosamente a este grito de guerra; y las cámaras de la CNN y de la BBC van a estar disponibles para filmar todo el show, siempre con la lente maniqueista que ve todo lo malo en el Estado judío y todo lo bueno en su enemigo de turno.

¿Qué debemos hacer los amigos de Israel frente a esta situación?

Atacar primero, con nuestra arma más poderosa: la información real. Tenemos que mostrar una y otra vez las imágenes de los chicos palestinos convertidos en hombres-bomba, sus manuales escolares que hablan de los judíos como “monos y cerdos” y sus programas televisivos que vomitan judeofobia; tenemos que resaltar una y otra vez que Israel está dispuesta a negociar, a diferencia de la Autoridad Palestina (que acaba de liberar a 5 terroristas palestinos del Hamas acusados de asesinar a 4 civiles israelíes); y tenemos que decir esto hasta cansarnos: Israel fue, es y será el Estado nacional del pueblo judío, y tiene derecho a existir como tal.     

Para terminar, quería recomendar esta sensacional entrevista a Abu Toameh, un periodista Israelí, árabe y musulmán que con su singular claridad y valentía dice todo lo que los medios occidentales de comunicación nunca dirían. Entre otras palabras, resaltan éstas: “No soy pro israelí, no soy pro palestino y no soy pro estadounidense. Pero como periodista, estoy a favor de los hechos y a favor de la verdad”. Si hubiera más periodistas como él… Israel ganaría la guerra mediática o, mejor aún, ¡los palestinos nunca se animarían a combatirla!

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3 comentarios

  1. De acuerdo, resumible en una sola frase: Am Israel Jai! Nuestros enemigos seguiran ahi para molestarnos, pero aqui estaremos para defendernos.

  2. No estoy completamente de acuerdo con el análisis. La Autoridad Palestina tiene mucho que perder con una nueva Intifada y el propio Abbas ya reconoció en varias oportunidades que es algo muy peligroso para su pueblo, que la Segunda Intifada ya les hizo mucho daño y ni se imagina la respuesta de Israel ante una tercera.

    No, no creo que Abbas adopte la lucha violenta para sus fines políticos. Creo que continuará enfocándose en la campaña mediática y la ofensiva diplomática a nivel internacional. No obstante, en lo personal creo que, D’s mediante, esto tampoco le servirá de nada.

    El liderazgo palestino está demasiado obstinado, pero creo que a la larga (tal vez dentro de mucho tiempo) se arrepentirá por el tiempo perdido y llegará a la conclusión que no hay otra salida positiva para ellos mas que sentarse en la mesa de negociaciones con los israelíes.

    Israel, en cambio, creo que debe prestar mucha más atención al programa nuclear iraní, Hezbollah y los grupos terroristas en Gaza. Puede que 2011 sea una continuación del año anterior o un período decisivo de rupturas clave, pero siempre es preferible estar perfectamente bien preparado y, llegado el momento oportuno, tomar la iniciativa.

    • El programa nuclear iraní junto con los brazos terroristas del régimen es la mayor amenaza y, en consecuencia, debe ser la mayor preocupación para Israel; eso está fuera de discusión. Al margen de esto, creo que no resulta tan inviable la posibilidad de enfrentar una tercera intifada parecida a la primera. Es decir, donde los medios sean más pacíficos – a diferencia de la segunda intifada, donde a las piedras se les sumaron los cohetes y las bombas suicidas – y los fines dañar la imagen de Israel. Es, como dije, una forma de emprender la campaña mediática para deslegitimar al Estado hebreo.
      Estoy de acuerdo en que, a largo plazo, el liderazgo palestino optará por sentarse a negociar. Pero de acá a un año – si suponemos que fracasa la ofensiva diplomática – Abbas necesitará alguna forma de fortalecer su debilitada imagen frente al mundo árabe y, particularmente, frente a los palestinos; y ahí es donde, creo, la intifada podría jugar un rol importante. Después de todo, no tiene nada que perder, porque la culpa de que los pobrecitos palestinos tengan que recurrir a las piedras para reclamar por “sus territorios” sigue siendo de Israel (para los propios palestinos y para la gran mayoría de los formadores de opinión).
      Igualmente, siguen siendo conjeturas. Lo que no podemos poner en duda es, como dijo zionist1948, que nuestros enemigos seguirán ahí para molestarnos, y nosotros estaremos acá para defendernos.

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