66 años después

Hoy, 66 años y tres días después de que los soldados rusos rescataran a los sobrevivientes de Auschwitz, la historia nos sigue golpeando la puerta. Ese maestro inmortal está afuera esperando, impaciente por compartir su sabiduría y cruel sinceridad. Pero en la casa llamada occidente muy pocos son los que lo escuchan, porque cuando no hay alguna fiesta “antisionista” (léase judeofóbica), el canto meloso de los políticamente correctos suena a todo volumen.    

      ¿Y qué es lo que la historia tiene para decirnos?  ¿Qué podemos aprender del siglo pasado, tan enfermo como aleccionador? ¿Qué nos muestra la guerra de Hitler?  

      Entre otras cosas, que el pacifismo es una corta y hermosa pasarela hacia la guerra; llena de ilusiones, esperanzas y buenas intenciones que, como dice la frase, terminan pavimentando el infierno. Esas sonrisas diplomáticas de la Inglaterra de Chamberlain… no hacían más que reír al führer y a su séquito. Esa parálisis francesa cuando las tropas del tirano invadieron la región del Ruhr… no hizo más que fortalecer su imagen frente a una población Alemana embriagada de nacionalismo y judeofobia. Esa indiferencia Europea – y Americana – ante el desarrollo militar alemán, alimentada por la maldita creencia de que otra guerra mundial no era posible, fue el empujón que necesitó Hitler para materializar sus impulsos necrofílicos.

     No hay guerra comparable con la Segunda Guerra Mundial, ni genocidio parecido al Holocausto. Con sólo recordar que un millón y medio de niños fueron asesinados por ser judíos, alcanza para dimensionar la locura de los  nazis. Ahora bien, si nos limitamos a verlos como extraterrestres que descendieron a este planeta para realizar una masacre única e irrepetible, entonces no aprendimos nada de nada.

     Su mismo afán demoledor y su misma aspiración totalitaria pueden registrarse hoy, 66 años y tres días después, en el movimiento político que quiere sumergir al mundo entero bajo la versión más sanguinaria del Islam, el Islamismo. Salvando el hecho de que los nazis estuvieron bastante cerca de lograr sus objetivos mientras que los islamistas tienen un largo – aunque cada vez más corto – camino por recorrer, las diferencias entre ambos se desgranan bajo la superficie.

     Para nombrar algunas, los nazis atacaban con rifles automáticos y misiles anti-tanques, mientras que los islamistas utilizan terroristas despojados de cualquier rastro de humanidad; los primeros racionalizaban sus impulsos destructivos con “argumentos” raciales, mientras que los segundos se justifican con “argumentos” religiosos; los primeros tenían como profeta a Hitler, mientras que los segundos revivieron al profeta Mahoma; y la prioridad de los primeros era eliminar a todos los judíos de la tierra, mientras que los segundos quieren empezar por borrar a Israel del mapa.

     Hoy, 66 años y tres días después de que los soldados rusos rescataran a los sobrevivientes de Auschwitz, la realidad nos impone un nuevo desafío: el fundamentalismo islámico, con sede central en la República Islámica de Irán y filiales distribuidas por todo el globo, quiere que el mundo entero vuelva al siglo VII y se arrodille frente al dios que promete el paraíso para los que se cargan de explosivos y se explotan cerca de muchos “infieles”.

     Occidente tiene que decidir como encararlo. Tiene que decidir si desea abrirle la puerta a la historia o seguir escuchando a los que dicen “está todo bien”; si desea emprender el camino difícil, ¡enfrentar al islamismo ahora! ,  o caminar por la hermosa pasarela del pacifismo mientras deja que Irán siga financiando grupos terroristas, absorbiendo países como El Líbano y desarrollando bombas atómicas. En otras palabras, el mundo occidental tiene que decidir si desea derrotar al fundamentalismo islámico o volver a la década del 30 y convertirse – con su ingenuidad, indiferencia y buenas intenciones – en victimario de su propio futuro.

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3 comentarios

  1. “Un pacifista es alguien que alimenta a un cocodrilo con la esperanza de ser el último hombre devorado por la bestia”.
    (Winston Churchill)

  2. O sea: hay que atacar a Irán ahora. Ajá.
    También a Egipto, ¿no? Por las dudas, ahora que Mubarak está de salida hay que prevenir que venga algo peor.
    Y a Túnez, por supuesto…
    Se me ocurre que hay un problema: ¿quien lo va a hacer?
    Con nosotros no cuenten: estamos atrapados no en una sino en dos guerras que se están llevando nuestros soldados y nuestro dinero (solamente China nos fía aún -los europeos ya están en bancarrota- y en cualquier momento nos corta el crédito.
    ¿Quien entonces?

    • Cómo brilla en tu respuesta el relativismo progre…
      ¿Qué tiene que ver Egitpo?
      ¿Qué tiene que ver Túnez?
      Eddie, los ayatollahs financian a los talibanes que matan a los soldados de tu país y a los insurgente irakies que boicotean cualquier intento de democracia en Irak (cosa que, siendo un buen yanki, deberías repudiar); y vos, en un vano intento por poner todo en la misma bolsa, me hablas de dos países que están completamente destruidos.
      Sobre el quién debería enfrentar a Irán, la respuesta es una derivada del párrafo anterior.
      Estados Unidos liberó al mundo del Nazismo y el Comunismo.
      Si no derrotan (derrotamos) al tercer gran totalitarismo del siglo XX, el islamismo, vayamos comprando tela negra para ponerle el velo a la estatua de la libertad.

      PD 1: Mañana parto de vacaciones así que no podré continuar con nuestras habituales discusiones.
      PD 2: Lo del financiamiento de los talibanes e irakies lo había leído en debka.com y después se corroboró con wikileaks, pero los medios de comunicación hicieron la vista gorda.
      PD 3: No se quejen de guita; después de todo, siguen siendo la primer economía mundial.
      Saludos

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