“Hermoso como un Leon al Mediodia”

Dos poemas de Jorge Luis Borges, aplicables tanto a Iom Hazikaron como a Iom Haatzmaut. Ambos son una obra maestra, y personalmente los mejores que lei en mi vida, sencillamente hermosos:

Israel (1967)

Un hombre encarcelado y hechizado,
un hombre condenado a ser la serpiente
que guarda un oro infame,
un hombre condenado a ser Shylock
un hombre que se inclina sobre la tierra
y que sabe que estuvo en el Paraíso,
un hombre viejo y ciego que ha de romper
las columnas del templo,
un rostro condenado a ser una máscara,
un hombre que ha pesar de los nombres
es Spinoza y el Baal Shem y los cabalistas,
un hombre que es el Libro,
una boca que alaba desde el abismo
la justicia del firmamento,
un procurador o un dentista
que diálogo con Dios en una montaña,
un hombre condenado a ser el escarnio,
la abominación, el judío,
un hombre lapidado, incendiado
y ahogado en cámaras letales,
un hombre que se obstina en ser inmortal
y que ahora ha vuelto a su batalla,
a la violenta luz de la victoria,
hermoso como un león al mediodía.

Israel (1969)

“Temí que en Israel acecharía
con dulzura insidiosa
la nostalgia que las diásporas seculares
acumularon como un triste tesoro
en las ciudades del infiel, en las juderías,
en los ocasos de la estepa, en los sueños,
la nostalgia de aquellos que te anhelaron,
Jerusalén, junto a las aguas de Babilonia,
¿Qué otra cosa eras, Israel, sino esa nostalgia,
sino esa voluntad de salvar,
entre las inconstantes formas del tiempo,
tu viejo libro mágico, tus liturgias,
tu soledad con Dios?
No así. La más antigua de las naciones
es también la más joven.
No has tentado a los nombres con jardines,
con el oro y su tedio
sino con el rigor, tierra última.
Israel les ha dicho sin palabras:
olvidarás quién eres.
Olvidarás al otro que dejaste.
Olvidarás quién fuiste en las tierras
que te dieron sus tardes y sus mañanas
y a las que no darás tu nostalgia.
Olvidarás la lengua de tus padres y aprenderás la lengua del Paraíso.
Serás un israelí, serás un soldado.
Edificarás la patria con ciénagas: la levantarás con desiertos.
Trabajará contigo tu hermano, cuya cara no has visto nunca.
Una sola cosa te prometemos:
tu puesto en la batalla.”

Anuncios

4 comentarios

  1. genialidades de un escritor de pura cepa. Los dos poemas son obras de arte, pero especialmente el final del segundo me parece fantástico

  2. Jorge Luis Borges, Justo entre las Naciones

  3. Muy bueno gente, gracias por colgarlos.

  4. Los genios se distinguen porque se adelantan a su tiempo, suelen no ser comprendidos por sus contemporáneos que sólo a veces se dan cuenta que lo son y a veces, también, los siguen aún sin comprenderlos. Borges lo fue en muchos sentidos, pudo interpretar el pasado con tan bellos versos y predecir el futuro: “Una sola cosa te prometemos: tu puesto en la batalla”, lo que aún hoy es una realidad. ´También se sabe, investigando la historia, que los genios son también los más éticos, rara vez el mal se adueña de la inteligencia a menos que sea un caso de locura.

    Mucho se puede decir del milagro de Israel pero este video que han elegido desgarra el corazón y conmueve. Lo vi varias veces, la música acompaña apropiadamente lo que nos muestra: Los números de la votación 33 a favor, 13 en contra, 3 abstenciones ¿habrá sido explicado por los cabalistas? (minuto 0.40). Por primera vez veo a un Ben Gurión sonriente (en el minuto 1.5); el barco con la leyenda “Hagana Ship Unafraid” (“Barco de la Hagana sin Miedo”, 1.47); la imagen de Golda Meir joven que se yergue, segura, (2.28); la presencia de la mujer aprendiendo a usar una ametralladora (3.41); un hombre joven que cambia su kipá por un casco (4.19); el hombre que aprende de un joven cómo usar un arma (4.22); un padre que pasea a su bebé con el arma al hombro (8,00). Siempre barcos atestados con los que vuelven al país que construirán, prácticamente, de la nada, todos bailan y cantan con la alegría y convicción de saber que lo lograrán.

    Los que vemos al Israel de hoy, que aprendimos a comprenderlo y apoyarlo, sabemos que el último verso de Borges sigue vigente y que la alegría de entonces todavía impera en el ánimo de los israelíes. Sabemos que la lucha continúa, que aquéllos sueños se hicieron realidad, un Israel pujante se eleva en sus logros por sobre otras naciones que no tienen enemigos al acecho, y que cada israelí sigue teniendo su puesto en la batalla, con una sonrisa que lo dice todo.

    ¡Feliz Día Israel!

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: