Flotillas 2.0 y el Misterio Sirio

Mientras las flotillas van para Gaza a liberar a los gazaties de la miseria de sus shoppings, Siria no para de liquidar a su propia poblacion. Segun cuentan varios soldados que escaparon de Siria, la situacion es espantosa. Cuando les preguntaron porque se escapaban, contestaron: “...nos obligaban a ingresar a edificios donde supuestamente habia rebeldes a ametrallar a todos sus habitantes, mujeres y niños por igual…”. Assad todo lo hace por su pueblo. Segun algunos, tal vez se este gestando un ataque a Siria:

Mohammad War Games 6 was launched Monday, June 27, ahead of a Turkish operation against Syria’s Assad regime which is anticipated by its military and Revolutionary Guards chiefs. DEBKAfile reports Tehran expected the Turkish army to have US air and naval support in case of Iranian reprisals against them both. On Day One of the exercise, Iran unveiled its first underground missile silo immune to air strikes. It held what looked like a Shahab-3 ballistic missile.
Israel has responded to Iran’s military exercise and the spiraling regional tension by positioning one of its new Iron Dome rocket interceptor batteries in the northern city of Haifa.

Last week, Iranian warships and submarines deployed in the Red Sea tracked the movements of two big US aircraft carriers, the USS Enterprise and USS George H. W Bush, which crossed each other in the Bab el-Mandeb Strait on June 21 heading in opposite directions through this strategic chokepoint between the Mediterranean Sea and Indian Ocean.

Veremos que pasa. Mientras tanto en Teheran.

Pero no se preocupen que ya se acercan los europeos salavadores, aunque capaz lastimen soldados en su busqueda de paz y amor.

Buena noticia

Si eres gay, no te subas a la flotilla

Como todos ya seguramente saben, la próxima semana se viene la “Flotilla de la libertad 2” a Gaza. Suena a película de ciencia ficción, pero no.  A pesar de que los palestinos de Gaza importen plasmas, exporten productos agrícolas a todo el mundo y reciban millones de dólares en donaciones por parte de países u organismos internacionales, 350 personas (bastante menos de las 1500 que esperaban los organizadores) quieren solidarizarse con ellos. Que haya medios legales para enviar ayuda humanitaria tampoco les preocupa mucho a los pacifistas pro derechos humanos que, en esta ocasión, no usaran palos ni garrotes, sino armas químicas para lucha contra la ocupación sionista (que ésta haya terminado hace 5 años tampoco es un dato muy relevante).

Lo que viene a continuación es la historia de Marc, un homosexual y activista pro derechos humanos que quería participar de la flotilla. Para su sorpresa, su solicitud de ingreso fue rechazada por los organizadores del evento. Cuando averiguó quién era el Hamas y que su ministro de relaciones describió a los homosexuales como “una minoría de pervertidos, mental y moralmente enfermos”,  agradeció que no lo hayan dejado subir al barco de la libertad. O al barco de la libertad herida, diría Pilar Rahola.

Lo más probable es que el video sea ficticio, pero su mensaje es 100% verdadero.

En otro tema, ¿Para cuando una flotilla a Siria? Ya son más de 1300 los muertos y más de 15000 los refugiados. Ah pero, eso si, no esperen que nadie los mande de regreso a casa.

¿Y una a Sudán? ¿Libia? ¿Afganistán?

La lista es grande, y va a seguir siéndolo mientras algunos – cada vez menos, por suerte – pongan la lupa moral en el único Estado judío del mundo.  En palabras de un amigo, el antisionismo es “un dique contra el progreso”.

Vargas Llosa: el enemigo premiado

Por Gustavo Perednik

Que Vargas Llosa es un enemigo de Israel no es mi opinión; es la conclusión inevitable de leer sus artículos que recorren el mundo, disfrazados siempre bajo una aureola de supuesta objetividad, y sazonados con la proverbial humildad que lo caracteriza en el momento de expresar sus veredictos.

Cuando Vargas Llosa exige que se deje “a los historiadores” dirimir si hubo o no Holocausto, maliciosamente convierte en un inocuo debate de “opiniones” lo que en rigor es una patente expresión de judeofobia. El negacionismo no debe ser reprimido por el hecho de que pervierte la verdad histórica, sino porque constituye una forma del odio de grupo y, como tal, conlleva la apología del delito y la incitación a la violencia.

Cuando Vargas Llosa inventa que los sionistas “alegan derechos divinos” retuerce los válidos argumentos de Israel al defender derechos históricos.

Cuando parece admitir que Israel es una democracia respetuosa de los derechos humanos, se apresura a mentir de inmediato: esa democracia es “sólo para los ciudadanos judíos” e Israel se dedica a “torturas indiscriminadas”, por supuesto sin aportar ejemplo alguno.

Cuando elogia que Israel es “uno de los éxitos más notables de la historia contemporánea”, ejemplifica el éxito no con los avances israelíes en medicina, computación o agricultura, sino con su poderío militar y armamento nuclear.

Vargas Llosa es antiisraelí porque ha elegido como referente sobre el país hebreo a uno de los más virulentos judeófobos, Ilán Pappe.
Rechaza que se acuse a éste de comunista, pese a que Pappe integraba la lista comunista a las elecciones de la Knéset. Más aún, Vargas Llosa utiliza a Pappe para socarronamente descalificar una vez más a Israel: “En todo el mundo me ubican en la derecha, pero en Israel me imputan ser izquierdista”. No es así. La realidad es que Israel es el único país del mundo en el que Vargas Llosa se asocia a la ultraizquierda militante. Esa misma corriente que nos entregó a las cuidadosas manos de Arafat, la que nos arrastró al peor baño de sangre de la historia de Israel, mientras Vargas Llosa se condolía por los niños palestinos trabados por controles, pero nunca por los niños hebreos asesinados y mutilados en ómnibus y pizzerías.

De los palestinos, se limita a criticar que “han defendido muy mal su causa”. Pareciera que matar a niños en una fiesta de cumpleaños y luego bailar para festejarlo, es “defender” mal una causa. Vargas Llosa no nos revela la índole de la misteriosa “causa”. Si ésta fuera crear un Estado palestino democrático, pues viene siendo la causa de Israel desde hace siete gobiernos.

Los palestinos no “defienden” su causa, sino que intentan destruir la nuestra, que es la de redimir el desierto y crear una sociedad libre y democrática para el pueblo judío renacido.

He venido siguiendo por quince años el antiisraelismo de Vargas Llosa. El 11 de enero de 1996 respondí en un semanario israelí a su argumento de que los judíos debíamos escarmentar por el asesinato de Rabin por medio de anular el concepto de pueblo elegido (como si por el asesinato de Martin Luther King la cristiandad debía haber revisado su dogma de ser la iglesia elegida).

Su hijo Álvaro ha heredado esa obsesión, y hace un año viajó a Gaza en solidaridad con los palestinos, y en su informe arroja vagas críticas muy generales contra el Hamás para poder luego despacharse con acusaciones muy concretas contra Israel, bajo un lacerante título en el que llama “gueto” al bloqueo de armamentos.

Reitero: que Vargas Llosa es antiisraelí no es mi opinión. Se deduce sin esfuerzos de sus escritos.

Lo que sí se circunscribe a ser opinión mía es que las comunidades judías del mundo no deberían celebrarlo, ni premiarlo, ni concederle estrados desde los que pueda distorsionar sistemáticamente la lucha del Estado hebreo por sobrevivir.

Que haya recibido el Premio Nobel de Literatura no atenúa la situación; la agrava. Knut Hamsun también lo recibió y nunca abandonó sus simpatías por lo peor.

Fuente: JAI Uruguay

Sobre la banda flotillera

Tres videos (uno de israelíes de origen latino residentes en el Neguev) explican por qué la flotilla no tiene nada de “humanitaria”, “pacífica” ni “solidaria”…




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Thomas – I Love Me – Friedman

Thomas Friedman puede ser un columnista reconocido del New York Times, autor de más de un best-seller y ganador de varios premios pulitzer;  pero ni su exitosa carrera como periodista ni su salón de trofeos pueden evitar que cuando uno lo escuche opinando sobre el conflicto en medio oriente, se acuerde de la viaje frase de George Orwell: “dijo algo tan estúpido que solo lo pudo haber dicho un intelectual”

La última propuesta que se le ocurrió a Friedman para resolver el endemoniado conflicto es actualizar la resolución 181 y llevarla al consejo de seguridad. Esta resolución, emitida por Naciones Unidas en 1947, partía el territorio bajo mandato británico en dos Estados, uno “árabe” y otro “judío”, y dejaba a Jerusalmen en manos de la ONU.  Según el visionario, de esta forma ” cada parte obtendrá lo que quiere. Los palestinos obtendrán el reconocimiento de su Estado…con Israel y Estados Unidos votando a favor. E Israel obtendrá el reconocimiento formal de la ONU como un Estado judío — con los palestinos y los árabes votando a favor”.

Thomas Friedman no se molestó en mencionar porqué esta brillante idea no funcionó en el pasado. Es decir, no aclaró que mientras los judíos aceptaron la propuesta de Naciones Unidas, los árabes prefirieron rechazarla e iniciar una guerra con el propósito declarado de tirar a todos los judíos al mar.

Tampoco mencionó que nunca en la historia hubo un líder palestino dispuesto a aceptar a Israel como un Estado judío, que las propuestas territoriales israelíes han sido siempre rechazadas y que este rechazo se manifestó en piedras, bombas y cohetes que se llevaron miles de vidas.

Y tampoco mencionó que el actual presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, también se rehúsa a aceptar a Israel como un Estado judío, que el gobierno palestino está conformado por el Hamas y que el Hamas es un grupo terrorista que quiere matar a todos los judíos e imponer un califato en todo el mundo (lo dice en su plataforma política).

Por suerte, no hace falta que diga más nada de Thomas Frieman y de su maravillosa propuesta, porque la última edición de Latma TV dice más que 10 mil palabras. La canción es una verdadera pieza de humor y de arte.

Israel, un ideal

Me llegó este correo de Julián Schvindlerman y quería compartirlo con ustedes…

Amigos/as: en 2006 la editorial Wiley publicó el libro What Israel means to me, coordinado por Alan Dershowitz. En él, ochenta personalidades de Estados Unidos e Israel respondían a la pregunta que daba título al volúmen. La Ilustración Liberal, prestigiosa publicación española, ha planteado la misma cuestión a una docena de autores de Israel y el mundo de habla hispana (Carlos Alberto Montaner, Horacio Vazquez Rial, Marcelo Birmajer, entre otros). Aquí mi respuesta.

Que significa Israel para mí

Por Julián Schvindlerman

La Ilustración Liberal (España) – Primavera boreal 2011

La saga de Israel comenzó cuando un príncipe egipcio y hebreo desafió a la autoridad gobernante al reclamar libertad para sus hermanos esclavizados, con las palabras “Deja salir a mi pueblo”. Como se estipuló desde el cielo que ningún esclavo podría ingresar a la Tierra Prometida -de modo que sólo una generación de mujeres y hombres libres forjaran la nueva nación- Moisés apenas pudo contemplar la tierra de la emancipación desde la distancia. Más de tres mil años después, aquella pequeña nación fundada bajo las inclemencias del desierto, los anhelos de la libertad y las promesas divinas todavía brilla bajo el mismo sol que lo vio todo desde su mismísima génesis.

El misterio de la supervivencia judía ha intrigado a filósofos e historiadores por largo tiempo. En la edición de septiembre de 1899 en la revista Harper´s, el escritor estadounidense Mark Twain reflexionaba al respecto de este modo:

“Los egipcios, los babilonios, los persas se levantaron, llenaron el planeta con sonido y esplendor, luego se desvanecieron al polvo de los sueños y pasaron; los griegos y los romanos siguieron e hicieron un ruido vasto, y se han ido; otros pueblos han surgido y sostenido su antorcha en lo alto por un tiempo, pero se apagó, y ahora se sientan en la penumbra o se han desvanecido. El judío los vio a todos, los venció a todos, y es ahora lo que siempre fue, sin exhibir decadencia, ni flaquezas de la edad, ni debilitamiento de sus partes, ni decaimiento de sus energías, ni embotamiento de su mente alerta y agresiva. Todas las cosas son mortales menos el judío: todas las demás fuerzas pasan, pero él permanece. ¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?”.

El siglo previo, el filósofo suizo Jean-Jacques Rousseau, había expresado similar asombro:

“Los judíos nos presentan un espectáculo sorprendente: las leyes de Numa, Licurgo y Solón están muertas; las mucho más antiguas de Moisés aún están

vivas. Atenas, Esparta y Roma han perecido y sus pueblos se han desvanecido de la tierra; aunque destruida, Sión no ha perdido a sus hijos. Se mezclan entre

las naciones pero no se pierden entre ellas; ya no tienen a sus líderes, sin embargo son una nación; ya no tienen un país, y sin embargo son todavía ciudadanos”.

A su vez, durante la segunda mitad del siglo XX, el poeta y escritor argentino Jorge Luis Borges celebraba con estas palabras el surgimiento del estado judío:

“Temí que en Israel acecharía con dulzura insidiosa la nostalgia que las diásporas seculares acumularon como un triste tesoro en las ciudades del infiel, en las juderías, en los ocasos de la estepa, en los sueños, la nostalgia de aquellos que te anhelaron, Jerusalem, junto a las aguas de Babilonia, ¿Qué otra cosa eras, Israel, sino esa nostalgia, sino esa voluntad de salvar, entre las inconstantes formas del tiempo, tu viejo libro mágico, tus liturgias, tu soledad con Dios? No así. La más antigua de las naciones es también la más joven”.

El destino de Israel es el destino del pueblo judío y el enigma de ambos es único. De haber vivido lo suficiente para presenciar el establecimiento del estado judío en su tierra ancestral a mediados del siglo último, seguramente Twain y Rousseau hubieran estado igualmente sorprendidos con el acontecer increíble de ese pequeño país surgido en un Medio Oriente decidido a extirparlo cuando las cenizas del Holocausto europeo, arrastradas por los vientos de la historia, aún no habían dejado de caer sobre su tierra fecunda. Asediado militarmente desde su nacimiento, acosado por boicots económicos por parte de toda una región, privado de recursos naturales propios, desafiado diplomática y moralmente de manera constante incluso por países de Occidente; es difícil imaginar a muchos países sobrevivir y más aún, progresar, en semejante entorno. Y sin embargo, la historia del Israel moderno es una historia de superación y crecimiento formidables.

Al visualizar las amenazas y los obstáculos que los pioneros sionistas debieron enfrentar, siempre he encontrado loable su espíritu constructor, su afán creador y su inventiva original para sortear desafíos reales. Pero nunca dejaré de admirar su vocación colectiva para dar forma, en medio de guerras interminables, a una sociedad intelectualmente inquieta y culturalmente rica. Theodor Herzl, el fundador del sionismo político, había comprendido que la tierras, las fronteras, los asentamientos, el ejército… todo ello constituía la base material de un estado, pero que era la idea de un estado –la utopía que albergaba los sueños y las aspiraciones, los anhelos y las ambiciones de sus pobladores- el elemento crucial que lo sostendría en el tiempo. Y así, ya en 1936 aconteció en Tel-Aviv el primer concierto de la Orquesta Filarmónica Palestina bajo la batuta de Arturo Toscanini. En una fecha tan temprana como 1932 había sido fundado en esa misma ciudad un museo de arte, y para esa misma época se establecieron los laboratorios del Mar Muerto. En la década que va entre 1924 y 1934, fueron establecidos tres institutos científicos y universidades: el Instituto de Tecnología de Israel (Tejnión) en 1924, la Universidad Hebrea de Jerusalem en 1925, y el Instituto de Ciencia Weizmann en 1934. Todo ello precedió al nacimiento del estado, en 1948.

Desde entonces su progreso no ha parado. Su excelencia académica, las patentes que presenta, los libros que publica, los premios Nobel que produce; todo ello suele ubicar a esta diminuta nación en la vanguardia del desarrollo humano. Pues como ha dicho célebremente uno de sus más famosos presidentes: imposibilitada de crecer geográficamente, Israel lo ha hecho creativamente.

Viajé por primera vez el país cuando era niño, junto con mi pequeña hermana y mis padres. Durante nuestra visita al Muro de los Lamentos, vimos rezar a hombres ortodoxos custodiados por jóvenes soldados. Recuerdo una apreciación de mi padre, quien, al ver ese cuadro hermoso, dijo: “El religioso no podría rezar allí si no fuera por la protección que le brinda el soldado. Pero la presencia del soldado no tendría sentido alguno allí si no estuviera rezando el ortodoxo”. Esta unión entre lo místico y lo moderno, entre la tradición y el pragmatismo, entre lo mundano y lo espiritual, aún con todas las tensiones que ella genera, dota al estado judío de una singularidad muy especial. Después de todo, si a Moisés le fuese concedido hoy el permiso de ingresar a la Tierra Prometida, se toparía con israelíes que hablan su mismo idioma, que tienen su misma religión y que habitan el mismo territorio al cual él llevó a sus antepasados hace tres mil años. Y eso es decididamente maravilloso.

D’Elía habla; la DAIA, el oficialismo y la oposición NO se callan

Extraído de Página/12:

Palabras repudiadas

El senador Daniel Filmus consideró “discriminatorio” que el dirigente piquetero le haya apuntado a Sergio Schoklender por su condición de judío. La DAIA también le salió al cruce.

(Filmus recibió ayer en su despacho del Senado al vicepresidente segundo de la DAIA, Sergio Witis)

El senador y candidato del Frente para la Victoria a jefe de Gobierno Daniel Filmus repudió las declaraciones de Luis D’Elía, quien le apuntó a Sergio Schoklender por su condición de judío y lo vinculó con el Servicio de Inteligencia israelí Mossad. Tras recibir en su despacho a Sergio Witis, vicepresidente segundo de la DAIA, Filmus presentó además un proyecto para que la Cámara de Senadores rechace los dichos del dirigente piquetero, a quien el fiscal penal de la ciudad de Buenos Aires Martín Lapadú ya investiga para determinar si incurrió en un acto discriminatorio.

“Vos mirás la lista de estos muchachos y son todos paisanos, encabezados por ellos dos, hijos de un hombre traficante de armas vinculado a la dictadura”, fueron las palabras que eligió D’Elía para referirse a los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, investigados por presunto lavado de dinero de los fondos para la construcción de viviendas sociales de la Asociación Madres de Plaza de Mayo que preside Hebe de Bonafini.

El líder piquetero hizo referencia luego a una conversación que habría tenido con Vicente Zito Lema, ex titular de la Universidad de las Madres, quien dejó la institución por diferencias con Schoklender. “Cuando vos ves todos los apellidos Schoklender, etcétera, Zito Lema me dice ‘yo no sé si este pibe es del Mossad’. No me extrañaría que detrás de estas operaciones de desprestigio estén personajes de la alta Inteligencia internacional”, agregó D’Elía en el programa que conduce en Radio Cooperativa.

Filmus expresó su más “profundo rechazo” a las palabras de D’Elía. El candidato K a jefe de Gobierno porteño las calificó como “discriminatorias y antisemitas” y advirtió que “atentan contra la tradición de respeto por la diversidad cultural, religiosa y étnica, y la vocación de integración del pueblo argentino”. Eso mismo le transmitió el senador a Witis durante el encuentro que ambos tuvieron en su despacho de la Cámara alta, ante la cual presentó un proyecto para que ese cuerpo se haga eco del repudio.

La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), el Centro Simón Wiesenthal y diputados de la Coalición Cívica repudiaron el mismo jueves las expresiones de D’Elía. La DAIA observó “con inquietud y preocupación la reiteración de manifestaciones judeofóbicas por parte de D’Elía, quien no sólo agravia a la comunidad judía sino que atenta contra el pluralismo y la sociedad en su conjunto”.

“Las declaraciones de D’Elía muestran el rostro de la bestia y reflejan el antisemitismo con el cual convive plácidamente el Gobierno, antisemitismo de un dirigente propio al que nunca criticó ni separó de sus filas, a pesar de defender y reivindicar abiertamente el régimen iraní, que niega el Holocausto”, afirmó el diputado nacional Carlos Comi, de la Coalición Cívica, quien anunció que presentaría un proyecto de repudio en la Cámara baja y una denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.

“Estas calumnias de D’Elía deben inscribirse en un contexto donde se incluye su pretensión de desviar el foco de la investigación del atentado a la AMIA y la reivindicación de la prédica antisemita del presidente iraní”, señaló por su parte el doctor Simon Samuels, director de Relaciones Internacionales del Centro Wiesenthal. El director para América latina del Centro, Sergio Widder, consideró que “D’Elía practica un antisemitismo que parece extraído de un manual: teorías conspirativas, acusaciones colectivas a los judíos como codiciosos, ladrones y estafadores”. “El uso de un caso individual para agredir a toda la comunidad judía es una muestra de racismo clásico”, explicó, y aseguró que “esta retórica incita al odio y D’Elía debe ser considerado cómplice por cualquier acto de violencia que pueda derivar de sus palabras”.

La representante legal de la DAIA, Débora Kott, presentó el mismo jueves una denuncia contra D’Elía por violar el artículo 3º de la Ley Andidiscriminación, que pena con prisión de un mes a tres años a quienes “participaran en una organización o realizaren propaganda basados en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión, origen étnico o color, que tengan por objeto la justificación o promoción de la discriminación racial o religiosa en cualquier forma”. El fiscal penal porteño Martín Lapadú dio ayer el primer paso procesal al solicitar el audio del programa en Radio Cooperativa.

¡¡BRAVO POR ESTOS SEÑORES!! Se pusieron los pantalones largos y tomaron cartas en el asunto. Esperemos que finalmente se haga cumplir la ley antidiscriminatoria (aunque sea una sola vez!!) y Luis D’Elía vaya preso. No solamente porque semejante hijo de puta lo merece, sino para que todos los antisemitas en Argentina (estén o no vinculados al gobierno) sepan que sus declaraciones discriminatorias no quedarán impunes. D’Elía también debería ser acusado de complicidad con los terroristas internacionales acusados por la justicia argentina e INTERPOL de asesinar 85 argentinos.

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