Flotillas 2.0 y el Misterio Sirio

Mientras las flotillas van para Gaza a liberar a los gazaties de la miseria de sus shoppings, Siria no para de liquidar a su propia poblacion. Segun cuentan varios soldados que escaparon de Siria, la situacion es espantosa. Cuando les preguntaron porque se escapaban, contestaron: “...nos obligaban a ingresar a edificios donde supuestamente habia rebeldes a ametrallar a todos sus habitantes, mujeres y niños por igual…”. Assad todo lo hace por su pueblo. Segun algunos, tal vez se este gestando un ataque a Siria:

Mohammad War Games 6 was launched Monday, June 27, ahead of a Turkish operation against Syria’s Assad regime which is anticipated by its military and Revolutionary Guards chiefs. DEBKAfile reports Tehran expected the Turkish army to have US air and naval support in case of Iranian reprisals against them both. On Day One of the exercise, Iran unveiled its first underground missile silo immune to air strikes. It held what looked like a Shahab-3 ballistic missile.
Israel has responded to Iran’s military exercise and the spiraling regional tension by positioning one of its new Iron Dome rocket interceptor batteries in the northern city of Haifa.

Last week, Iranian warships and submarines deployed in the Red Sea tracked the movements of two big US aircraft carriers, the USS Enterprise and USS George H. W Bush, which crossed each other in the Bab el-Mandeb Strait on June 21 heading in opposite directions through this strategic chokepoint between the Mediterranean Sea and Indian Ocean.

Veremos que pasa. Mientras tanto en Teheran.

Pero no se preocupen que ya se acercan los europeos salavadores, aunque capaz lastimen soldados en su busqueda de paz y amor.

Buena noticia

Si eres gay, no te subas a la flotilla

Como todos ya seguramente saben, la próxima semana se viene la “Flotilla de la libertad 2” a Gaza. Suena a película de ciencia ficción, pero no.  A pesar de que los palestinos de Gaza importen plasmas, exporten productos agrícolas a todo el mundo y reciban millones de dólares en donaciones por parte de países u organismos internacionales, 350 personas (bastante menos de las 1500 que esperaban los organizadores) quieren solidarizarse con ellos. Que haya medios legales para enviar ayuda humanitaria tampoco les preocupa mucho a los pacifistas pro derechos humanos que, en esta ocasión, no usaran palos ni garrotes, sino armas químicas para lucha contra la ocupación sionista (que ésta haya terminado hace 5 años tampoco es un dato muy relevante).

Lo que viene a continuación es la historia de Marc, un homosexual y activista pro derechos humanos que quería participar de la flotilla. Para su sorpresa, su solicitud de ingreso fue rechazada por los organizadores del evento. Cuando averiguó quién era el Hamas y que su ministro de relaciones describió a los homosexuales como “una minoría de pervertidos, mental y moralmente enfermos”,  agradeció que no lo hayan dejado subir al barco de la libertad. O al barco de la libertad herida, diría Pilar Rahola.

Lo más probable es que el video sea ficticio, pero su mensaje es 100% verdadero.

En otro tema, ¿Para cuando una flotilla a Siria? Ya son más de 1300 los muertos y más de 15000 los refugiados. Ah pero, eso si, no esperen que nadie los mande de regreso a casa.

¿Y una a Sudán? ¿Libia? ¿Afganistán?

La lista es grande, y va a seguir siéndolo mientras algunos – cada vez menos, por suerte – pongan la lupa moral en el único Estado judío del mundo.  En palabras de un amigo, el antisionismo es “un dique contra el progreso”.

Vargas Llosa: el enemigo premiado

Por Gustavo Perednik

Que Vargas Llosa es un enemigo de Israel no es mi opinión; es la conclusión inevitable de leer sus artículos que recorren el mundo, disfrazados siempre bajo una aureola de supuesta objetividad, y sazonados con la proverbial humildad que lo caracteriza en el momento de expresar sus veredictos.

Cuando Vargas Llosa exige que se deje “a los historiadores” dirimir si hubo o no Holocausto, maliciosamente convierte en un inocuo debate de “opiniones” lo que en rigor es una patente expresión de judeofobia. El negacionismo no debe ser reprimido por el hecho de que pervierte la verdad histórica, sino porque constituye una forma del odio de grupo y, como tal, conlleva la apología del delito y la incitación a la violencia.

Cuando Vargas Llosa inventa que los sionistas “alegan derechos divinos” retuerce los válidos argumentos de Israel al defender derechos históricos.

Cuando parece admitir que Israel es una democracia respetuosa de los derechos humanos, se apresura a mentir de inmediato: esa democracia es “sólo para los ciudadanos judíos” e Israel se dedica a “torturas indiscriminadas”, por supuesto sin aportar ejemplo alguno.

Cuando elogia que Israel es “uno de los éxitos más notables de la historia contemporánea”, ejemplifica el éxito no con los avances israelíes en medicina, computación o agricultura, sino con su poderío militar y armamento nuclear.

Vargas Llosa es antiisraelí porque ha elegido como referente sobre el país hebreo a uno de los más virulentos judeófobos, Ilán Pappe.
Rechaza que se acuse a éste de comunista, pese a que Pappe integraba la lista comunista a las elecciones de la Knéset. Más aún, Vargas Llosa utiliza a Pappe para socarronamente descalificar una vez más a Israel: “En todo el mundo me ubican en la derecha, pero en Israel me imputan ser izquierdista”. No es así. La realidad es que Israel es el único país del mundo en el que Vargas Llosa se asocia a la ultraizquierda militante. Esa misma corriente que nos entregó a las cuidadosas manos de Arafat, la que nos arrastró al peor baño de sangre de la historia de Israel, mientras Vargas Llosa se condolía por los niños palestinos trabados por controles, pero nunca por los niños hebreos asesinados y mutilados en ómnibus y pizzerías.

De los palestinos, se limita a criticar que “han defendido muy mal su causa”. Pareciera que matar a niños en una fiesta de cumpleaños y luego bailar para festejarlo, es “defender” mal una causa. Vargas Llosa no nos revela la índole de la misteriosa “causa”. Si ésta fuera crear un Estado palestino democrático, pues viene siendo la causa de Israel desde hace siete gobiernos.

Los palestinos no “defienden” su causa, sino que intentan destruir la nuestra, que es la de redimir el desierto y crear una sociedad libre y democrática para el pueblo judío renacido.

He venido siguiendo por quince años el antiisraelismo de Vargas Llosa. El 11 de enero de 1996 respondí en un semanario israelí a su argumento de que los judíos debíamos escarmentar por el asesinato de Rabin por medio de anular el concepto de pueblo elegido (como si por el asesinato de Martin Luther King la cristiandad debía haber revisado su dogma de ser la iglesia elegida).

Su hijo Álvaro ha heredado esa obsesión, y hace un año viajó a Gaza en solidaridad con los palestinos, y en su informe arroja vagas críticas muy generales contra el Hamás para poder luego despacharse con acusaciones muy concretas contra Israel, bajo un lacerante título en el que llama “gueto” al bloqueo de armamentos.

Reitero: que Vargas Llosa es antiisraelí no es mi opinión. Se deduce sin esfuerzos de sus escritos.

Lo que sí se circunscribe a ser opinión mía es que las comunidades judías del mundo no deberían celebrarlo, ni premiarlo, ni concederle estrados desde los que pueda distorsionar sistemáticamente la lucha del Estado hebreo por sobrevivir.

Que haya recibido el Premio Nobel de Literatura no atenúa la situación; la agrava. Knut Hamsun también lo recibió y nunca abandonó sus simpatías por lo peor.

Fuente: JAI Uruguay

Sobre la banda flotillera

Tres videos (uno de israelíes de origen latino residentes en el Neguev) explican por qué la flotilla no tiene nada de “humanitaria”, “pacífica” ni “solidaria”…




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Thomas – I Love Me – Friedman

Thomas Friedman puede ser un columnista reconocido del New York Times, autor de más de un best-seller y ganador de varios premios pulitzer;  pero ni su exitosa carrera como periodista ni su salón de trofeos pueden evitar que cuando uno lo escuche opinando sobre el conflicto en medio oriente, se acuerde de la viaje frase de George Orwell: “dijo algo tan estúpido que solo lo pudo haber dicho un intelectual”

La última propuesta que se le ocurrió a Friedman para resolver el endemoniado conflicto es actualizar la resolución 181 y llevarla al consejo de seguridad. Esta resolución, emitida por Naciones Unidas en 1947, partía el territorio bajo mandato británico en dos Estados, uno “árabe” y otro “judío”, y dejaba a Jerusalmen en manos de la ONU.  Según el visionario, de esta forma ” cada parte obtendrá lo que quiere. Los palestinos obtendrán el reconocimiento de su Estado…con Israel y Estados Unidos votando a favor. E Israel obtendrá el reconocimiento formal de la ONU como un Estado judío — con los palestinos y los árabes votando a favor”.

Thomas Friedman no se molestó en mencionar porqué esta brillante idea no funcionó en el pasado. Es decir, no aclaró que mientras los judíos aceptaron la propuesta de Naciones Unidas, los árabes prefirieron rechazarla e iniciar una guerra con el propósito declarado de tirar a todos los judíos al mar.

Tampoco mencionó que nunca en la historia hubo un líder palestino dispuesto a aceptar a Israel como un Estado judío, que las propuestas territoriales israelíes han sido siempre rechazadas y que este rechazo se manifestó en piedras, bombas y cohetes que se llevaron miles de vidas.

Y tampoco mencionó que el actual presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, también se rehúsa a aceptar a Israel como un Estado judío, que el gobierno palestino está conformado por el Hamas y que el Hamas es un grupo terrorista que quiere matar a todos los judíos e imponer un califato en todo el mundo (lo dice en su plataforma política).

Por suerte, no hace falta que diga más nada de Thomas Frieman y de su maravillosa propuesta, porque la última edición de Latma TV dice más que 10 mil palabras. La canción es una verdadera pieza de humor y de arte.

Israel, un ideal

Me llegó este correo de Julián Schvindlerman y quería compartirlo con ustedes…

Amigos/as: en 2006 la editorial Wiley publicó el libro What Israel means to me, coordinado por Alan Dershowitz. En él, ochenta personalidades de Estados Unidos e Israel respondían a la pregunta que daba título al volúmen. La Ilustración Liberal, prestigiosa publicación española, ha planteado la misma cuestión a una docena de autores de Israel y el mundo de habla hispana (Carlos Alberto Montaner, Horacio Vazquez Rial, Marcelo Birmajer, entre otros). Aquí mi respuesta.

Que significa Israel para mí

Por Julián Schvindlerman

La Ilustración Liberal (España) – Primavera boreal 2011

La saga de Israel comenzó cuando un príncipe egipcio y hebreo desafió a la autoridad gobernante al reclamar libertad para sus hermanos esclavizados, con las palabras “Deja salir a mi pueblo”. Como se estipuló desde el cielo que ningún esclavo podría ingresar a la Tierra Prometida -de modo que sólo una generación de mujeres y hombres libres forjaran la nueva nación- Moisés apenas pudo contemplar la tierra de la emancipación desde la distancia. Más de tres mil años después, aquella pequeña nación fundada bajo las inclemencias del desierto, los anhelos de la libertad y las promesas divinas todavía brilla bajo el mismo sol que lo vio todo desde su mismísima génesis.

El misterio de la supervivencia judía ha intrigado a filósofos e historiadores por largo tiempo. En la edición de septiembre de 1899 en la revista Harper´s, el escritor estadounidense Mark Twain reflexionaba al respecto de este modo:

“Los egipcios, los babilonios, los persas se levantaron, llenaron el planeta con sonido y esplendor, luego se desvanecieron al polvo de los sueños y pasaron; los griegos y los romanos siguieron e hicieron un ruido vasto, y se han ido; otros pueblos han surgido y sostenido su antorcha en lo alto por un tiempo, pero se apagó, y ahora se sientan en la penumbra o se han desvanecido. El judío los vio a todos, los venció a todos, y es ahora lo que siempre fue, sin exhibir decadencia, ni flaquezas de la edad, ni debilitamiento de sus partes, ni decaimiento de sus energías, ni embotamiento de su mente alerta y agresiva. Todas las cosas son mortales menos el judío: todas las demás fuerzas pasan, pero él permanece. ¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?”.

El siglo previo, el filósofo suizo Jean-Jacques Rousseau, había expresado similar asombro:

“Los judíos nos presentan un espectáculo sorprendente: las leyes de Numa, Licurgo y Solón están muertas; las mucho más antiguas de Moisés aún están

vivas. Atenas, Esparta y Roma han perecido y sus pueblos se han desvanecido de la tierra; aunque destruida, Sión no ha perdido a sus hijos. Se mezclan entre

las naciones pero no se pierden entre ellas; ya no tienen a sus líderes, sin embargo son una nación; ya no tienen un país, y sin embargo son todavía ciudadanos”.

A su vez, durante la segunda mitad del siglo XX, el poeta y escritor argentino Jorge Luis Borges celebraba con estas palabras el surgimiento del estado judío:

“Temí que en Israel acecharía con dulzura insidiosa la nostalgia que las diásporas seculares acumularon como un triste tesoro en las ciudades del infiel, en las juderías, en los ocasos de la estepa, en los sueños, la nostalgia de aquellos que te anhelaron, Jerusalem, junto a las aguas de Babilonia, ¿Qué otra cosa eras, Israel, sino esa nostalgia, sino esa voluntad de salvar, entre las inconstantes formas del tiempo, tu viejo libro mágico, tus liturgias, tu soledad con Dios? No así. La más antigua de las naciones es también la más joven”.

El destino de Israel es el destino del pueblo judío y el enigma de ambos es único. De haber vivido lo suficiente para presenciar el establecimiento del estado judío en su tierra ancestral a mediados del siglo último, seguramente Twain y Rousseau hubieran estado igualmente sorprendidos con el acontecer increíble de ese pequeño país surgido en un Medio Oriente decidido a extirparlo cuando las cenizas del Holocausto europeo, arrastradas por los vientos de la historia, aún no habían dejado de caer sobre su tierra fecunda. Asediado militarmente desde su nacimiento, acosado por boicots económicos por parte de toda una región, privado de recursos naturales propios, desafiado diplomática y moralmente de manera constante incluso por países de Occidente; es difícil imaginar a muchos países sobrevivir y más aún, progresar, en semejante entorno. Y sin embargo, la historia del Israel moderno es una historia de superación y crecimiento formidables.

Al visualizar las amenazas y los obstáculos que los pioneros sionistas debieron enfrentar, siempre he encontrado loable su espíritu constructor, su afán creador y su inventiva original para sortear desafíos reales. Pero nunca dejaré de admirar su vocación colectiva para dar forma, en medio de guerras interminables, a una sociedad intelectualmente inquieta y culturalmente rica. Theodor Herzl, el fundador del sionismo político, había comprendido que la tierras, las fronteras, los asentamientos, el ejército… todo ello constituía la base material de un estado, pero que era la idea de un estado –la utopía que albergaba los sueños y las aspiraciones, los anhelos y las ambiciones de sus pobladores- el elemento crucial que lo sostendría en el tiempo. Y así, ya en 1936 aconteció en Tel-Aviv el primer concierto de la Orquesta Filarmónica Palestina bajo la batuta de Arturo Toscanini. En una fecha tan temprana como 1932 había sido fundado en esa misma ciudad un museo de arte, y para esa misma época se establecieron los laboratorios del Mar Muerto. En la década que va entre 1924 y 1934, fueron establecidos tres institutos científicos y universidades: el Instituto de Tecnología de Israel (Tejnión) en 1924, la Universidad Hebrea de Jerusalem en 1925, y el Instituto de Ciencia Weizmann en 1934. Todo ello precedió al nacimiento del estado, en 1948.

Desde entonces su progreso no ha parado. Su excelencia académica, las patentes que presenta, los libros que publica, los premios Nobel que produce; todo ello suele ubicar a esta diminuta nación en la vanguardia del desarrollo humano. Pues como ha dicho célebremente uno de sus más famosos presidentes: imposibilitada de crecer geográficamente, Israel lo ha hecho creativamente.

Viajé por primera vez el país cuando era niño, junto con mi pequeña hermana y mis padres. Durante nuestra visita al Muro de los Lamentos, vimos rezar a hombres ortodoxos custodiados por jóvenes soldados. Recuerdo una apreciación de mi padre, quien, al ver ese cuadro hermoso, dijo: “El religioso no podría rezar allí si no fuera por la protección que le brinda el soldado. Pero la presencia del soldado no tendría sentido alguno allí si no estuviera rezando el ortodoxo”. Esta unión entre lo místico y lo moderno, entre la tradición y el pragmatismo, entre lo mundano y lo espiritual, aún con todas las tensiones que ella genera, dota al estado judío de una singularidad muy especial. Después de todo, si a Moisés le fuese concedido hoy el permiso de ingresar a la Tierra Prometida, se toparía con israelíes que hablan su mismo idioma, que tienen su misma religión y que habitan el mismo territorio al cual él llevó a sus antepasados hace tres mil años. Y eso es decididamente maravilloso.

D’Elía habla; la DAIA, el oficialismo y la oposición NO se callan

Extraído de Página/12:

Palabras repudiadas

El senador Daniel Filmus consideró “discriminatorio” que el dirigente piquetero le haya apuntado a Sergio Schoklender por su condición de judío. La DAIA también le salió al cruce.

(Filmus recibió ayer en su despacho del Senado al vicepresidente segundo de la DAIA, Sergio Witis)

El senador y candidato del Frente para la Victoria a jefe de Gobierno Daniel Filmus repudió las declaraciones de Luis D’Elía, quien le apuntó a Sergio Schoklender por su condición de judío y lo vinculó con el Servicio de Inteligencia israelí Mossad. Tras recibir en su despacho a Sergio Witis, vicepresidente segundo de la DAIA, Filmus presentó además un proyecto para que la Cámara de Senadores rechace los dichos del dirigente piquetero, a quien el fiscal penal de la ciudad de Buenos Aires Martín Lapadú ya investiga para determinar si incurrió en un acto discriminatorio.

“Vos mirás la lista de estos muchachos y son todos paisanos, encabezados por ellos dos, hijos de un hombre traficante de armas vinculado a la dictadura”, fueron las palabras que eligió D’Elía para referirse a los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, investigados por presunto lavado de dinero de los fondos para la construcción de viviendas sociales de la Asociación Madres de Plaza de Mayo que preside Hebe de Bonafini.

El líder piquetero hizo referencia luego a una conversación que habría tenido con Vicente Zito Lema, ex titular de la Universidad de las Madres, quien dejó la institución por diferencias con Schoklender. “Cuando vos ves todos los apellidos Schoklender, etcétera, Zito Lema me dice ‘yo no sé si este pibe es del Mossad’. No me extrañaría que detrás de estas operaciones de desprestigio estén personajes de la alta Inteligencia internacional”, agregó D’Elía en el programa que conduce en Radio Cooperativa.

Filmus expresó su más “profundo rechazo” a las palabras de D’Elía. El candidato K a jefe de Gobierno porteño las calificó como “discriminatorias y antisemitas” y advirtió que “atentan contra la tradición de respeto por la diversidad cultural, religiosa y étnica, y la vocación de integración del pueblo argentino”. Eso mismo le transmitió el senador a Witis durante el encuentro que ambos tuvieron en su despacho de la Cámara alta, ante la cual presentó un proyecto para que ese cuerpo se haga eco del repudio.

La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), el Centro Simón Wiesenthal y diputados de la Coalición Cívica repudiaron el mismo jueves las expresiones de D’Elía. La DAIA observó “con inquietud y preocupación la reiteración de manifestaciones judeofóbicas por parte de D’Elía, quien no sólo agravia a la comunidad judía sino que atenta contra el pluralismo y la sociedad en su conjunto”.

“Las declaraciones de D’Elía muestran el rostro de la bestia y reflejan el antisemitismo con el cual convive plácidamente el Gobierno, antisemitismo de un dirigente propio al que nunca criticó ni separó de sus filas, a pesar de defender y reivindicar abiertamente el régimen iraní, que niega el Holocausto”, afirmó el diputado nacional Carlos Comi, de la Coalición Cívica, quien anunció que presentaría un proyecto de repudio en la Cámara baja y una denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.

“Estas calumnias de D’Elía deben inscribirse en un contexto donde se incluye su pretensión de desviar el foco de la investigación del atentado a la AMIA y la reivindicación de la prédica antisemita del presidente iraní”, señaló por su parte el doctor Simon Samuels, director de Relaciones Internacionales del Centro Wiesenthal. El director para América latina del Centro, Sergio Widder, consideró que “D’Elía practica un antisemitismo que parece extraído de un manual: teorías conspirativas, acusaciones colectivas a los judíos como codiciosos, ladrones y estafadores”. “El uso de un caso individual para agredir a toda la comunidad judía es una muestra de racismo clásico”, explicó, y aseguró que “esta retórica incita al odio y D’Elía debe ser considerado cómplice por cualquier acto de violencia que pueda derivar de sus palabras”.

La representante legal de la DAIA, Débora Kott, presentó el mismo jueves una denuncia contra D’Elía por violar el artículo 3º de la Ley Andidiscriminación, que pena con prisión de un mes a tres años a quienes “participaran en una organización o realizaren propaganda basados en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión, origen étnico o color, que tengan por objeto la justificación o promoción de la discriminación racial o religiosa en cualquier forma”. El fiscal penal porteño Martín Lapadú dio ayer el primer paso procesal al solicitar el audio del programa en Radio Cooperativa.

¡¡BRAVO POR ESTOS SEÑORES!! Se pusieron los pantalones largos y tomaron cartas en el asunto. Esperemos que finalmente se haga cumplir la ley antidiscriminatoria (aunque sea una sola vez!!) y Luis D’Elía vaya preso. No solamente porque semejante hijo de puta lo merece, sino para que todos los antisemitas en Argentina (estén o no vinculados al gobierno) sepan que sus declaraciones discriminatorias no quedarán impunes. D’Elía también debería ser acusado de complicidad con los terroristas internacionales acusados por la justicia argentina e INTERPOL de asesinar 85 argentinos.

De Cristianos Radicales y Progres Idiotas

Hace un tiempo vi una excelente pelicula que parodia a los estadounidenses que se dedican a denigrar y demonizar a USA aun cuando todo se lo deben, explotando al maximo todo punto negativo que pueda tener y a veces (por lo general) directamente inventando conspiraciones y promoviendo mitos injustificados. Uno de esos mitos es el clasico lema progre: “extremistas hay en todos lados“, para relativizar el islamismo y su rol como el extremismo por excelencia en este siglo. Y para ser mas sincero, el tercer gran totalitarismo despues del nazismo y el comunismo. Aqui el fragmento para reirse un rato:

La pelicula es “An American Carol” o “No es otra tonta pelicula de yanquis” y la verdad no tiene desperdicio. Actuan entre otros Bill O’Reilly y John Voight, y se parodian a entre otros antioccidentales a Michael Moore (“el namber uan”), Rossie O’Connell y el siempre pro-israeli Jimmy Carter.

D´elia habla, el gobierno calla.

El de la derecha es Mohsen Rabbani, el ex agregado cultural iraní en la Argentina y principal acusado por el atentado terrorista contra la AMIA; atentado que – según la justica Argentina e Interpol – fue financiado, organizado y perpetuado por la República Islámica de Irán.

Para aquellos que todavía no lo conocían, el de la izquierda es Luis D´elia. Entre otras cosas, D´elia es un judeófobo que niega el holocausto y se define como un “amigo” del régimen que cometió el atentado terrorista más sangriento de la historia Argentina (de hecho, esa foto es de cuando ambos se reunieron en Irán).

Y otra vez, se hizo escuchar:

“Cuando vos ves todos los apellidos Schoklender, etcétera. Zito Lema me dice «yo no sé si este pibe es del Mossad» Y sigue: “Vos mirás la lista de estos muchachos y son todos paisanos, encabezados por ellos dos, hijos de un hombre traficante de armas vinculado a la dictadura”.

Ahora bien, teniendo en cuenta el historial de Luis D´elia y su última apuesta al odio, uno no puede hacer más que preguntarse lo siguiente: ¿Cómo puede ser que semejante personaje no haya sido denunciado por ninguna autoridad oficial? Peor Aún, ¿Cómo puede explicarse que semejante judeofobo sea UN FUNCIONARIO de este gobierno?

Si el gobierno dice enarbolar la causa de los derechos humanos, no puede vincularse con una persona que niega el holocausto, defiende a los acusados del atentado a la AMIA e incita al odio con frases como la previamente mencionada.

El silencio del gobierno argentino es más ruidoso, más bochornoso y más peligroso que las declaraciones de D´elia. Merece ser denunciado en voz  alta y clara por la ciudadanía en general y por los miembros de la comunidad judía en particular.

Actualizado el 27/06/2011:

Finalmente,  Daniel Filmus repudió las declaraciones de Luis D´elia.

Diría que es un paso corto en la dirección correcta.

D´elia tiene que ir preso por incitar al odio.

 

 

Los Protocolos de Sabios de Sión versión 2.0

Un piquetero antisemita que piensa que Schoklender es un agente del Mossad por tener apellido paisano… ¿Es garca o boludo?


No agarra nada este dogor, ya no tiene verguenza de decir lo que piensa. Tiene que hablar con Guidi, es el que maneja todos los asuntos del Mossad Latino…

Y el otro boludo le contesta “no es para ponerse paranoico, pero hay que estar atento”… sin comentarios

Es hora de actuar o actuar

  

A continuación un artículo de Caroline Glick publicado el 17 de junio y traducido por mí. En realidad, el artículo se llama “Es hora de actuar o morir”, pero la segunda alternativa no me parece aceptable, ni siquiera pensable. Es por esto que, con el perdón de Caroline, decidí cambiarle el nombre. Además de revelarnos los últimos datos vinculados a las aspiraciones genocidas del régimen de los Ayatollahs, el artículo comienza con una travesía por el nuevo – y cada vez más peligroso – oriente medio; así que aquel que está cansado de escuchar a los sionistas paranoicos alertando sobre el peligro que representa un Irán nuclear para todo el mundo occidental (particularmente para Israel), puede leer tranquilo hasta la mitad el texto. Por el contrario, aquél que simpatiza con el único Estado judío que hay el mundo y con los valores que éste preserva, lo invito a leer todo el texto con los ojos bien abiertos.  

 

Todos los días nos llegan noticias del medio oriente. Y detrás de cada noticia hay sucesos mayores que merecen nuestra atención y, en la mayoría de los casos, nuestra preocupación. Tan solo durante la última semana ocurrieron hechos con Siria, La Autoridad Palestina, Egipto, Túnez, El Líbano, Yemen y Pakistán. Todos son realmente desconcertantes.

En Siria, la represión violenta que emprendió el dictador Bashar Assad contra su población expuso la naturaleza asesina del líder Siro. Si bien uno puede albergar la esperanza de que los sirios derroten al régimen tiránico, resulta difícil prever cómo puede ocurrir esto, ya que Estados Unidos se rehúsa a proveer una asistencia tangible a la oposición.

Por su parte, Assad recibe un apoyo incondicional del régimen iraní. Los mullas y los Guardianes De La Revolución Iraní van a asegurarse de que nunca le falten balas para matar a los manifestantes sirios.

En lo que respecta a La Autoridad Palestina, el choque que se produjo en el Cario cuando se realizaron las negociaciones entre Fatah y Hamas revela el incuestionable control que ejerce Hamas sobre el gobierno de unidad recientemente formado. A pesar de la fuerte presión americana, Hamas logró vetar el voto de Fatah para retener a Salam Fayad como primer ministro del gobierno de unidad.

Además, a pesar de la significativa presión internacional, Hamas se niega a aceptar las condiciones impuestas por el Cuarteto para la Paz en Medio Oriente: reconocer a Israel, abandonar las prácticas terroristas y aceptar los acuerdos previos entre israelíes y palestinos.

Dado que Hamas mantiene intacta su voluntad de destruir a Israel y dada la incapacidad de Fatah para convencer a Hamas de que acepte las condiciones previamente mencionadas, resulta evidente que Hamas es la parte más fuerte del nuevo gobierno palestino. También es claro que, bajo ninguna circunstancia, este gobierno va a promover la paz con Israel.

Pero por increíble que parezca, el presidente Barack Obama está intensificando la presión sobre Israel, al obligarla a aceptar las precondiciones que Fatah impone para sentarse a negociar. De hecho, tomó las precondiciones de Fatah como propias.

Obama está demandando que Israel entregue su derecho a defenderse insistiendo en que el primer ministro Binyamin Netanyahu acepte las fronteras de 1967 – esto es, los límites armisticios del 49 – como el punto inicial para las negociaciones. Como, probablemente, Obama reconoce que una Autoridad Palestina controlada por Hamas no va a aceptar que Israel ejerza su soberanía sobre ningún lugar desde el Monte del Templo en Jerusalem hasta el valle del Jordán, sabe que está pretendiendo que Israel ceda su derecho a defender sus fronteras antes de empezar a negociar.

No sorprende que los acuerdos entre Fatah y Hamas que convirtieron a este último en el rey de los palestinos hayan tenido lugar en el Egipto post-Mubarak. A pesar de los escenarios florales que construyeron los intelectuales progresistas y neo-conservadores durante la revolución en enero, el Egipto post-Mubarak se está convirtiendo en un lugar peligroso y aterrador.

Con la supuesta unificación entre los progresistas del partido Wafd y la Hermandad Musulmana, ésta última realizó un paso significativo para consolidar su liderazgo político en las elecciones programadas para septiembre. Y la decisión de la junta militar de arrestar al israelí-americano Ilan Grapel por cargos de “espionaje” es otra señal de que el Egipto post-Mubarak le está dando la espalda a su acuerdo de paz con Israel.

Y como reportó el Wahington Times la semana pasada, Estados Unidos se limitó a rogarles a las autoridades militares egipcias que re arresten a terroristas jihadistas que fueron liberados cuando Mubarak salió del gobierno. Pero no solo siguen libres, sino que algunos de ellos formaron partidos políticos que van a presentarse en las próximas elecciones. De esto se desprende que Estados Unidos también está siendo traicionado por el nuevo gobierno.

Si la Hermandad Musulmana controla el próximo gobierno egipcio, Egipto va a sumarse al bloque de naciones bajo el mando de regímenes islamistas, siguiendo el camino de El Líbano y Turquía.

Esta semana, Najib Mikati, el primer ministro que fue apuntalado por Hezbollah para el Líbano, formó el gobierno controlado por este grupo terrorista. En otras palabras, el control de Hezbollah en el Líbano ya es oficial, y las repercusiones que esto puede tener para la región son difíciles de imaginar.

Después está Turquía. Esta semana, los turcos re-eligieron al primer ministro Recip Erdogan y a su partido islámico radical AKP para que dirija el país por un tercer término consecutivo. En el discurso pronunciado tras la victoria, Erdogan resaltó sus ambiciones islamistas y neo-imperialistas al mencionar que el imperio Ottomano controlaba ciudades desde Sarajevo hasta Jerusalem, desde Damasco hasta Beirut y Ramallah. Los intelectuales turcos como Sinan Ulgen, que encabeza el centro de Estambul para los Estudios Económicos y de Política Internacional, están pidiendo que Turquía juegue un rol más independiente en la OTAN.

Tanto el Pakistán como el Yemen nuclear se están, rápidamente, acercando al día en que serán dirigidos por al-Qaeda o sus filiales. La forzada salida del presidente Yemení Ali Abdullah Saleh hace dos semanas, cuando fue atacado en el palacio presidencial, fue visto por al-Qaeda como una victoria; sus fuerzas continúan atacando instalaciones gubernamentales, así como otras ciudades del país

En relación a Pakistán, el asesinato de Osama Bin Laden el mes pasado reflejó la colaboración escondida entre el ejército pakistaní y al-Qaeda. El arresto que ocurrió esta semana de 5 pakistaníes acusados de actuar como informantes de Estados Unidos para colaborar con la localización del Bin Laden es una prueba suficiente – si es que se necesitaba alguna – de que los 21.000 millones en asistencia militar y económica que Estados Unidos destinó a Pakistán desde el 2002 no se correspondieron con ayuda estratégica por parte de Islamabad. Informes recientes indican que los arsenales nucleares pakistaníes podrían caer en manos de simpatizantes de al-Qaeda.

Sorprendentemente, mientras todos estos hechos son alarmantes, y mientras todos han sido atendidos en los medios masivos de comunicación, ninguno puede compararse en importancia a lo que está sucediendo en Irán. Y esto último recibe una atención muy limitada y superficial por parte de los medios y los gobiernos del mundo occidental.

El lunes, los editores del Wall Street Journal resumieron los acontecimientos que tuvieron lugar en este frente. Primero, la semana pasada, la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA en ingles) reveló secciones de su último reporte sobre Irán. El informe dice que en los últimos seis meses, Teherán enriqueció 970 kilos de uranio al nivel de reactor (reactor-grade level en inglés).

Irán también enriqueció 56.7 kilos de uranio a un nivel del 20%, lo que hace que alcanzar el nivel del 90% que se necesita para construir una bomba atómica sea relativamente sencillo. Además, el régimen de los Ayatollahs instaló centrifugadores en la hasta ahora planta secreta de Qom.

Gregory S. Jones, un académico de la Rand Corporation, escribió este mes que Irán “puede producir una bomba nuclear de uranio de 20 kilogramos cuando lo desee….Con el número de centrifugadores corriente, el proceso para producir la bomba atómica podría tardar dos meses”.

Aparentemente, dada la certeza que tiene el régimen iraní de que el desarrollo nuclear es imparable, una revista auspiciada por los Guardianes de la Revolución Iraní publicó un artículo donde describe cómo será el día después de que Irán realice un test nuclear.

Y la apuesta sigue subiendo. Ayer, Irán lanzó exitosamente un segundo satélite al espacio. Esto indica que el país está mejorando su habilidad para desarrollar misiles balísticos intercontinentales. Dicha habilidad, junto con el programa nuclear y las ambiciones de los Ayatollahs, constituyen un peligro claro para Europa y Estados Unidos.

El progreso de Irán hacia la adquisición de arsenal nuclear asusta aún más ante los últimos comentarios de Meir Dagan, el ex jefe del Mossad. Insólitamente, en contra del protocolo e inclusive de la ley, el hombre que hasta hace unos meses encabezaba el esfuerzo israelí en pos de prevenir un Irán nuclear descartó de la mesa la opción militar. En entrevistas para la prensa, afirmó que sería desastroso para Israel atacar las instalaciones nucleares iraníes.

Pero Dagan falló en notar que sería mucho más desastroso permitir que Irán adquiera armas nucleares.

En este punto, resulta indiscutible que la política de las sanciones económicas, respaldada por Estados Unidos y por la Unión Europea, falló en quebrar la determinación Iraní para desarrollar armas nucleares y, más importante aún, en evitar que esta determinación pueda materializarse. Claramente, la única forma posible de prevenir que Irán adquiera armamento nuclear es atacando sus instalaciones nucleares.

Desde que el programa nuclear iraní fue revelado en el 2003, los gobiernos israelíes – desde Ariel Sharon hasta Netanyahu, pasando por Ehud Olmert – confiaron en que Estados Unidos se iba a tomar en serio la mayor amenaza que enfrenta el Estado de Israel. Pero la creencia de que Estados Unidos encabezaría un ataque militar a las instalaciones nucleares iraníes siempre estuvo basada en una fe ciega, más que en hechos concretos.

En el 2003, cuando George W. Bush decidió trabajar a través del consejo de seguridad sobre el tema – a pesar de la abierta asistencia que Rusia le brindaba a Irán en sus programas nucleares y militares y de la creciente adicción al gas iraní       que tenía China –, ya era visible que Estados Unidos no se tomaba con seriedad la necesidad de prevenir un Irán nuclear. Y cuando, a fines del 2007, la Inteligencia Nacional de Estados Unidos publicó falsamente que Irán abandonó su programa nuclear en el 2003, resultó más que claro que Estados Unidos había decidido no emprender ninguna acción significativa para prevenir un Irán nuclear.

Esta situación se acentuó cuando Obama asumió la presidencia en el 2009. La política de Obama para lidiar con el régimen que tiene aspiraciones nucleares y genocidas puede resumirse en una sola palabra: apaciguamiento. Y, peor aún, Obama no quiere apaciguar a los mullahs para convencerlos de que terminen su programa nuclear. Para Obama, el apaciguamiento es un fin en sí mismo. Esto explica porque — a pesar de que Irán rechazó todas sus ofertas pacifistas, respaldó financieramente a los insurgentes iraquíes y talibanes que mataban a soldados estadounidenses y continuó enriqueciendo uranio sin descanso – Obama se rehúsa a, como mínimo, decir abiertamente que usará la fuerza para prevenir un Irán nuclear.

Esto significa que – como ocurrió en 1967, cuando se formó una combinación de ejércitos árabes que tenían el propósito expreso de borrar a Israel del mapa – Israel está solo en tiempos donde su supervivencia está en juego. Todas las amenazas que surgen de Egipto, La Autoridad Palestina, Siria, El Líbano y Turquía serán insuperables si Irán se convierte en un país nuclear.

Como ocurrió en mayo de 1967, Israel llegó a un momento donde tiene que actuar o morir. Y es en este momento donde  todos debemos rezar por la fortaleza y el coraje de nuestros líderes, nuestros soldados y nuestra nación.

Honesto!

Que hermoso es ver a un individuo que despliega la virtud de la Honestidad como este muchacho:

“If Jerusalem will not be the capital of Palestine,” he said, “there will be no state at all.” 

“Si Jerusalem no sera la capital de Palestina” dijo, “No habra estado del todo”.

Mahmoud Abbas dixit.

Ya lo dijimos varias veces aca, no hay mucho que negociar con estos tipos.

Los “indignados” indignan

A través de este excelente blog encontré este excelente artículo de Santiago Navajas.  Se llama “La indignación de la izquierda zombi”.  Es una breve reseña del libro ¡indignados!, de  Stephane Hessel.   

Lo publico en sintonía con lo ocurrido en España durante el día de ayer, donde “Los indignados” desataron disturbios a lo largo y ancho del país. Entre otras cosas, empujaron al diputado ciego Josep Maria Llop e intentaron robarle al perro que lo guiaba hacia el parlamento (esos son los valores que tiene la izquierda de hoy).

Los dejo con el texto de Navajas.

La izquierda está muerta y enterrada. Ideológica e intelectualmente hablando. Pero aún se agita, convulsa y compulsiva. Como si fuera un zombi agusanado que de tumbo en tumbo todavía puede producir desastres allá por donde va chocando, desprendiendo el olor fétido de lo que lleva mucho tiempo caducado.

Ese hedor se espesa en la figura viejuna de Gadafi, un mártir para Hugo Chavez, o en la silueta más entrañable pero no por ello menos obsoleta de Stéphane Hessel, best seller de la papilla ideológica que es capaz de consumir en estos momentos la izquierda a falta del carácter indómito y el músculo filosófico que un día la caracterizó. En lugar de comunismo revolucionario, consumismo ideológico.

Este último éxito de crítica y público entre los que David Mamet denomina “izquierdistas descerebrados”(liberal braindead) es obra de un viejo luchador de la Resistencia francesa contra los nazis que ahora milita en la Resistencia altermundista contra el capitalismo, la globalización y la tiranía de los mercados. Con la pequeña diferencia de que los nazis lo metieron en Buchenwald mientras que los capitalistas de mercado lo van a hacer rico gracias a los millones de libros que está vendiendo. Quizás el mundo se esté dirigiendo hacia el desastre, pero al menos Hessel progresa adecuadamente al elegir sus enemigos. Algo es algo.

Hay quien sostiene que la izquierda y la derecha son hoy en día indistinguibles. Será porque la primera abandonó su principal marco teórico, el marxismo, entre los años 70 y los 80 gracias a la labor de zapa intelectual que emprendieron contra el lobby cultural dominante gentes como Popper, Aron, Berlin, Revel, Hayek o Friedman, y que Reagan y Thatcher hicieron emerger políticamente. Desde entonces la izquierda se refugia en la inanidad y la vacuidad de vagas apelaciones a ambiguos principios. Como cuando Zapatero explica a sus hijas que la diferencia entre la derecha y la izquierda es que la primera tiene los valores en la Bolsa mientras que la segunda los tiene depositados en el corazón (lo que no impide que cuando salen de puestos de responsabilidad –es un decir– públicos obtengan pingües salarios en las mismas empresas privadas cotizadas en Bolsa que tanto proclaman despreciar, como Felipe González o últimamente Pedro Solbes).

Y es en nombre de los valores y principios del corazón por lo que Hessel titula su sermón a la parroquia juvenil izquierdista con un imperativo moral a la indignación. Pero ¿a la indignación en nombre de qué y en qué dirección, para conseguir qué? En el mejor de los casos, la proclama de Hessel anima a la indignación por la indignación, a la rabieta infantil, una salida tan pobre y estéril como la apatía o la indiferencia. En el peor, lo que se adivina es la típica, rancia y refutada receta estatista de matices dictatoriales:

Una organización racional de la economía asegurando la subordinación de los intereses
particulares al interés general.

Y una generalización de la desobediencia al poder político cuando éste es ejercido por sus adversarios.

¡Indignaos! de Stéphane HesselLa democracia le parece fantástica, aunque sólo merece su respeto cuando rema a favor de su ideología. Pero es que cuando se trata de izquierdistas como Hessel hay que tener precaución cuando emplean palabras como democracia o república, porque están pensando en las democracias o repúblicas populares, en las de Cuba y Venezuela, que son las que les motivan, no en las liberales o burguesas, que son en las que cómodamente viven. Hessel carga y clama contra “el poder del dinero” y la “dictadura internacional de los mercados financieros” con una retórica que pretende asimilar, siguiendo una vieja táctica de Willy Münzenberg, el liberalismo y el nazismo. Y es que no han dimitido del dogma marxista de que la culpable de todos los males sociales es la maligna institución de la propiedad privada y el mecanismo más perverso para crear riqueza y libertad, la competencia. En lugar de propiedad privada, Hessel propone la estatización, y en lugar de competencia en el mercado, dirigismo estatista.

Si nos hemos de tomar en serio el escrito de Hessel, tenemos que concluir que lo que él y los que le jalean pretenden es resucitar la economía dirigida de tipo soviético. Si, en cambio, consideramos que todo es un bluf editorial de la industria progresista –el esnobismo pseudorrevolucionario, el radicalismo refinado y el izquierdismo de salón–, los millones de libros vendidos se reducen a mucha pulpa desperdiciada y a la inmortal teoría del general Velasco Alvarado, jefe del socialismo militar peruano de los años setenta:

El gobierno revolucionario de las Fuerzas Armadas no es ni comunista ni capitalista,
sino todo lo contario.

La máscara de viejecito bondadoso termina por desprenderse del todo cuando Hessel señala lo que le parece la peor ignominia del siglo XXI. ¿Las violaciones de los derechos humanos en las dictaduras comunistas que todavía asuelan el mundo, de Cuba a China pasando por Corea del Norte? ¿La represión política, cultural y económica que en nombre de Alá es una constante en casi todos los países de dominio cultural islámico? Nada de eso. Lo peor de lo más horrible de lo inasumible le parece a nuestro indignado y provecto resistente que es… Israel. La única democracia en una zona de iluminados hitlerianos y sátrapas medievales, una democracia en la que se defienden los valores de la Ilustración y el liberalismo, en la que los homosexuales pueden manifestarse sin miedo a ser asesinados y las mujeres pueden vestirbikini en lugar de burkini, le parece a Hessel el principal motivo para la indignación.

Bandera de Israel tachadaTiene la mala suerte el hombre de citar como principal apoyo para su denuncia del presunto comportamiento genocida del Estado de Israel el informe de Richard Goldstone para la ONU, ya que recientemente el mencionado juez se ha desmarcado de las conclusiones que defendió en su momento, señalando la radical diferencia entre las intenciones de un Estado legítimo y democrático como Israel y una organización terrorista como Hamás.

Pero ni la ONU ni Hessel permitirán que la realidad estropee sus tesis en contra de la democracia liberal, el respeto a los derechos humanos y la racionalidad económica. De una forma torticera y sibilina, Hessel justifica el terrorismo de izquierdas como hizo su maestro Sartre, al que invoca para justificarlo bajo la apariencia de matizarlo. Carlos Semprún Maura ya desactivó en La Ilustración Liberal a los sinvergüenzas políticos que como Bernard-Henri Lévy o ahora Hessel tratan de edulcorar y falsificar el compromiso existencialista de Sartre con el terrorismo como método de acción política. Y es que aunque Hessel subraya en negrita que la no violencia es el camino que debemos aprender a seguir, su rechazo al terrorismo se basa en la conveniencia estratégica, no en su rechazo moral y político:

En la noción de eficacia, es precisa una esperanza no violenta.

Su desapego del mundo ilustrado en sus vertientes política –la democracia liberal– y económica –el capitalismo– también alcanza a la tercera pata que sostiene el Occidente de la civilización: la ciencia y la tecnología. Agotada la utopía izquierdista que les hacía situarse de forma equidistante entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, Hessel se refugia ahora en la utopía reaccionaria ecologista que se basa en el miedo como metodología para manipular a las masas y la parálisis para lograr su propósito de destruir al sistema. Lo llaman “equilibrio sostenible”, que se conseguiría poco menos que parando todo el sistema productivo, para lo que necesitan hacer creer a la población lo que sigue:

El pensamiento productivista, impulsado por Occidente, ha llevado a una crisis en la que
es precisa una ruptura radical con la precipitada carrera del crecimiento, en el dominio
financiero pero también en el dominio de las ciencias y la técnicas (…) la aventura humana
sobre un planeta que puede llegar a ser inhabitable para el hombre.

Este intento de manipulación mediante la propagación de un miedo difuso a una catástrofe universal es un manido recurso vinculado al milenarismo que las organizaciones ecologistas están usando desde hace décadas. Por ello no resulta extraño que TVE, la televisión estatal al servicio de los intereses ideológicos del gobierno de turno, ponga a disposición de Hessel un programa como Informe Semanal que le sirva deespacio promocional, en el que solo se escuchen las voces a favor de sus tesis, sin que nadie le ponga en cuestión sus ramalazos a favor de la “ambición social” de la Unión Soviética, Cuba o la RDA, mientras que cuando cita a sus enemigos menciona a Hitler o a Franco pero no a Stalin o a Castro.

En el mismo programa publicitario y de propaganda, el un día respetado Informe Semanal, entrevistan a otro zombi de la izquierda, el socialista Jean Ziegler, un clásico en la defensa de los sistemas económicos colectivistas que en los años ochenta formaba parte de la tendencia prosoviética en el seno de la Internacional Socialista. De ahí que cuando lo nombraron “ponente especial sobre el derecho a la alimentación” en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU defendiese el “quitar al mercado el establecimiento de los precios agrícolas”, lo que contribuyó a que millones de seres humanos se murieran de hambre. Pero, como Hessel, Ziegler es uno de esos embajadores permanentes que por cuenta del erario público se permiten el lujo de pontificar un festival de buenas palabras y una mermelada de buenos sentimientos con los que empedrar el infierno.

Francia es aún el país del mundo donde más gente se encuentra dispuesta a entonar la Internacional. Al final del mal razonado y peor escrito sermón, el venerable anciano Hessel se nos aparece como un pastiche del mago de Oz que, tras su apariencia de viejecito inocentón y lleno de buenos sentimientos, sólo revela un fraude. Y es que Hessel debería, antes de predicar, repartir trigo. Es decir, aplicarse a sí mismo la indignación que con tanto desparpajo e irresponsabilidad va esparciendo. Una indignación roma y fofa, en el mejor de los casos, irresponsable y narcisista, en el peor. Como suele pasar con los sermones, al final no tenemos sino una monserga



 

Islamismo y Nazismo: dos caras de una misma moneda

Como hemos dicho en más de una ocasión, el siglo XX engendró tres regímenes totalitarios: el Comunismo, el Nazismo y el Islamismo. Los tres tienen libros sagrados, verdades irrefutables y líderes mesiánicos. Los tres tienen una visión simplista de la historia — para los comunistas es una lucha de clases, para los nazis una lucha de razas y para los islamistas una lucha de religiones – y pregonan que ésta llegará a su fin, en el sentido hegeliano del término, cuando la clase superior, raza superior o religión superior que el régimen “representa” se imponga sobre el resto. Y los tres fueron (si hablamos del Comunismo y el Nazismo) o son (si hablamos del Islamismo) incansablemente imperialistas: no alcanza con que el conjunto de la sociedad rusa, alemana o iraní tenga que digerir las bases doctrinarias de los respectivos regímenes; sus aspiraciones totalitarias no tenían/tienen fronteras.

Ahora bien, a pesar de que los tres regímenes totalitarios comparten estas y otras similitudes, existe una diferencia trascendental entre, por un lado, el Comunismo y, por el otro, el Nazismo y el Islamismo: uno puede llegar a abrazar la causa comunista mediante la lectura de los libros que construyeron la ideología, pero para ser un nazi o un islamista se requiere de algo más.

Si uno se quedó en el siglo XIX, no entiende qué le da valor económico a las cosas y le gustan las soluciones simplistas para resolver problemas complejos — como abolir la propiedad privada para eliminar la pobreza –, entonces es entendible que quiera ser parte del movimiento político que Marx y Engels presentaron en el bello y seductor Manifiesto Comunista. En este punto, la carrera del militante comunista se divide en dos. Algunos  –- como Eric Hobsbaw — hacen una distinción entre el Comunismo que se vio en la tierra y el que quedó atrapado en los libros. Y otros – como Jean-Paul Sartre o José Saramago – defendieron a Stalin hasta el último día de sus vidas. Pero la adhesión a la ideología y/o a los regímenes que dicen encarnarla  se origina en la valoración positiva que el militante comunista tiene sobre la misma luego de haber leído o escuchado algo al respecto.

Muy distinto es el caso de los nazis. Ningún nazi cremó a un bebe judío porque leyó el Main Kampf de Hitler o porque creyó que la sangre judía estaba contaminando a la “raza aria”; sino que utilizaba el Main Kampf (si es que lo había leído) o los “argumentos” raciales que ahí se esgrimían para tratar de justificar sus impulsos judeofóbicos. Los hombres de la SS no llevaban Los fundamentos del Siglo XIX, del racista Houston Chamberlain, bajo el brazo; más bien, eran una gran familia de sádicos y resentidos que, en esa conjunción insospechada de causas incontables, tuvieron la oportunidad de materializar un hambre de muerte que nunca se vio en la historia; y la aprovecharon…

La motivación que se encuentra detrás del accionar islamista suscita más controversias. Algunos intelectuales – como Waffa Sultán – creen que el problema es el Islam. En FORA TV, se la escucha decir lo siguiente: “Yo los conozco [a los verdaderos musulmanes], yo estuve muy involucrada con mi comunidad musulmana durante mis primeros diez años en los Estados Unidos, yo los escuché decir un millón de veces que ellos están acá para reemplazar la constitución americana por la Sharia (ley islámica). Y créanme, el concepto que ellos tienen del tiempo es muy distinto del suyo; están muy bien entrenados para ser pacientes…”. Otros intelectuales – como Daniel Pipes – sugieren que el problema es el Islam radical y la solución el Islam moderado o, en sus palabras, “los musulmanes pueden y deben jugar un rol importante a la hora de enfrentar a nuestro enemigo, el Islam radical”. Para fundamentar su postura, Pipes señala que “el Corán se puede leer de muchas formas. Es como un supermercado: cada uno se lleva de ahí lo que quiere”.

SI hubiera más intelectuales, académicos y periodistas dispuestos a combatir al Islamismo — en lugar de mirar hacia el costado, masturbarse con los discursos políticamente correctos y juzgar de “islamofóbicos” a todo aquel que con más de un motivo critica la religión de Mahoma –, esta discusión convocaría a más voces y, eventualmente, se solidificarían algunos argumentos en detrimento de otros. Mientras tanto, lo que tenemos son opiniones  y lo que debemos es formar la nuestra sin temor a ser estigmatizados por nadie.

Personalmente,  me inclino por la postura de Daniel Pipes. Fundamentarla con profundidad me desviaría de los objetivos del presente artículo, pero vale la pena recordar que el Islamismo o el Islam radical es un fenómeno que nace en el siglo XX y al que no adhieren la mayoría de los musulmanes. En mi opinión, no estamos enfrentando a una religión intrínsecamente violenta. Estamos enfrentando a un movimiento político que se apropia de una religión controversial y la moldea a su antojo para tratar de justificar su naturaleza imperialista y destructiva.

Veámoslo con dos ejemplos. “¿Cómo puede el sabor de la muerte ser más dulce que la miel?”, pregunta a una muchedumbre expectante Hassan Nasrallah, la cabeza del grupo terrorista Hezbollah. “Solo a través de la convicción, la ideología, la fe y la devoción”. Y después sigue: “todos nosotros vivimos nuestros días y noches deseando ser asesinados en nombre de Allah… Y el asesinato más honorable de todos es el martirio. Y el martirio más glorioso de todos se produce cuando está perpetuado por los enemigos de Allah, por los asesinos de los profetas, por los judíos”.

Yusuf al-Qaradawi, uno de los líderes intelectuales más prominentes de la Hermandad Musulmana (tiene un programa de televisión que es visto por 40 millones de personas), prefiere invertir los roles: “durante la historia, Allah le impuso a los judíos personas que los castigaron por su corrupción. El último castigo fue hecho por Hitler… El se las arregló para ponerlos en su lugar…”. Al finalizar su discurso, al-Qarawi pide un deseo para el último día de sus vidas. ¿Ver a todo el mundo convertido en un califato? ¿Que la gente se aprenda el Corán de memoria y rece 5 veces por día mirando hacia la meca? ¿Que haya paz entre las naciones islámicas? No, estas son sus palabras: “la única cosa que deseo es que, mientras mi vida se acerque al final, Alllah me dé la oportunidad de ir a la tierra de la Jihad y resistir, aunque sea en una silla de ruedas. Le dispararé en la cabeza a los judíos, los enemigos de Allah”.

Ahora sí, ya podemos volver a eso que se requiere para ser un nazi o un islamista. Digámoslo de una vez: la columna vertebral de estas dos ideologías, así como la fuerza que mantuvo o mantiene a sus ejércitos de fieles en un grito de guerra perpetuo, no es más que el odio a la vida, a la libertad y a todos los valores humanos que nutren a las sociedades democráticas. El Islamismo y el Nazismo son las dos caras de una moneda compuesta de un solo elemento: odio. En el pasado, este odio se vertió contra los judíos; hoy en día, es más fácil y más productivo encauzarlo contra Israel, el judío de los países.

No es que, como susurran por lo bajo los pobres pacifistas europeos, los islamistas odian a occidente por culpa de Israel. Por el contrario, odian a Israel porque a pesar de ser un país más chico que El Salvador, poseer una geografía predominantemente desértica y estar rodeada de dictaduras que desean borrarla del mapa, encarna todos los valores y principios occidentales, principios que enaltecen a la civilización occidental por sobre los regímenes totalitarios que estuvieron o están abocados a destruirla. Estos son: libertad de expresión, de culto, de comercio, de orientación sexual, de elección… Libertad de poder pararse en el medio de una plaza y despotricar contra el gobierno de turno sin temor a que te repriman como en Siria, te encierren y torturen como en Irán o te maten como en Gaza.

Por este motivo, defender a Israel y su derecho a existir como un Estado judío no debe constituir la causa de los sionistas, sino de todas las personas que valoran el mundo democrático y libre en el que viven.  Si dichas personas entendieran esto y actuaran en consecuencia, la victoria de occidente contra el Islamismo estaría garantizada. Inversamente, si Israel fuera abatido por las fuerzas del Islam radical, se cumplirán las palabras que dijo Mahmoud Ahmadinejad después de asumir la presidencia iraní: “no tengan dudas, el Islam conquistará todas las montañas del mundo”.

Pero, diga lo que diga el presidente iraní¡ y a pesar de que algunos idiotas útiles estén dispuesto a entregar su libertad, Israel va a seguir ahí, con los ojos bien abiertos, protegiéndose de todos los Nasrallahs y de todos los al-Qararawis y de todos los ayatollahs habidos por haber.. Como dijo el primer ministro israelí, “cuando el pueblo judío dice nunca más, lo decimos en serio”.

Los palestinos lo planearon con anticipación

Posteo aquí una parte de este nuevo ensayo sobre la declaración unilateral del Estado palestino y el acuerdo Hamas-Fatah:

 

Los palestinos lo planearon con anticipación

El plan preconcebido
Los palestinos lo planearon con anticipación. No fue una idea revolucionaria que de repente afloró en la mente de los dirigentes; no fue una reacción contra la supuesta falta de predisposición israelí a proseguir con las tratativas de paz; no es el grito del hartazgo que insinúa el Primer Ministro de la Autoridad Palestina Salam Fayyad tras el predecible fracaso de la reinauguración en 2010 de las conversaciones que se habían interrumpido por la Operación Plomo Fundido. El futuro Estado palestino nacido de una declaración unilateral es un plan preconcebido por la Autoridad Palestina que irremediablemente iba a ser puesto en marcha, sin importar los progresos realistas que pudieran constatarse en mesas de negociación y conferencias internacionales con participación conjunta de Israel.
2010 no fue el año en que la estrategia se urdió. En ese año empezó la campaña de una manera más ruidosa por parte de los palestinos para la obtención de un Estado sin tener que negociar con Israel. Entre los primeros en manifestar su agrado ante la iniciativa, que excluía a quien debía ser el socio en un acuerdo serio, estuvieron naciones latinoamericanas. Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Cuba y Chile, se sumaron a Venezuela y Nicaragua, prestando su reconocimiento al Estado palestino, sin que la creación de este surgiera de un acuerdo negociado. Un episodio tan lamentable como vergonzoso, que no podía más que reforzar la intransigencia palestina en sus posiciones respecto del conflicto con Israel. Los líderes de las naciones latinoamericanas alegaban en sus discursos que sus medidas favorecían a la paz y aceleraban su llegada, pero no solo constituían una contradicción con el principio de un tratado de paz con participación de todas las partes en cuestión precedentemente defendido en otras alocuciones, sino dar la espalda a Israel, el verdadero agredido en esta contienda y el que pagaba el precio del abandono latinoamericano a la justicia de su causa.

Mala memoria de los medios de comunicación
La cobertura mediática se encargó de enmarcar esta determinación palestina en un contexto de frustración ante la negativa israelí a un nuevo congelamiento en la construcción de asentamientos en Judea y Samaria (sin dar mucho crédito al histórico congelamiento que sí se llevó a cabo por parte del predispuesto Israel); un supuesto “extremismo” del Primer Ministro de Israel Biniamin Netanyahu de querer boicotear cualquier esfuerzo de paz a través de sus políticas; y por supuesto a la gran y taquillera mentira, asquerosa a más no poder por cierto, del apartheid israelí que ahoga cualquier esperanza palestina de lograr la independencia y soberanía. Grosso error, ya que la idea de la declaración unilateral del Estado palestino precede a la exigencia palestina del congelamiento de la construcción de asentamientos con anuencia para esto último de Estados Unidos; el Primer Ministro de Israel reiteró una y otra vez en sus discursos su disposición a negociar con los palestinos sin condiciones previas y a intentar lograr un acuerdo histórico para la región; y el apartheid no existe más que en la torpe y malintencionada mentalidad de periodistas, burócratas y militantes judeofóbicos. Paradójicamente, muchos de los medios que atribuían la iniciativa intransigente palestina de 2010 a la culpa de Israel por no encaminar el proceso de paz, habían publicado en sus propios diarios, revistas y webs el mismo plan palestino ¡en el 2009! ¿Debería sorprender esta incapacidad de muchos medios masivos de comunicación de buscar en sus propios archivos de noticias, editoriales y opiniones para ver lo que publicaron con anterioridad? ¿Debería sorprender su inhabilidad para aunque sea googlear en sus propias páginas digitales a los fines de rastrear informes pasados? Para quienes han estudiado la judeofobia y sus diversas manifestaciones, la respuesta a ambas preguntas es un sencillo “no”. A la hora de criticar destructivamente a Israel, de reducirlo a la noción de ente corrupto y culpable de todas las desgracias del mundo (y recién después de eso, de la desgracia particular de los palestinos), la ceguera es total, la sangre hirviendo reservada exclusivamente para las ocasiones en que el Estado Judío mueve un pelo explota (sin importar que el cuerpo de civiles israelíes explote por atentados terroristas palestinos) y el fundamentalismo antiisraelí se convierte en una consigna de imposición obligatoria. Por eso, no sorprende para nada que se obvien detalles tan “simples”, “tontos” si se quiere, como la premeditación palestina con varios meses de anticipación. Lo mismo ocurrió en la Segunda Intifada: varios medios propagandísticos vieron en Ariel Sharon y su visita al Monte del Templo en el 2000 la causa original de la violencia; no importó que la Autoridad Palestina había anunciado días antes que iba a lanzar una oleada de ataques sanguinarios contra Israel. Será que los medios de comunicación tienen mala memoria.

Una sencilla búsqueda
Utilizando la maravillosa herramienta que es Google (es decir, un buscador popular al alcance de cualquier usuario de internet), se pueden hallar noticias respecto del plan palestino, sin necesidad de mucho esfuerzo (tomarse el trabajo de investigar libros, revolver bibliotecas, consultar papers y demás métodos de intelectuales a los que no recurren los representantes de la vagancia judeofóbica por ser la acusación automática contra Israel la opción más simple y rápida). Con esto para nada se pretende minimizar la información circulante en la red (por el contrario, se festeja su amplia disponibilidad), ni la tarea de quienes investigan por internet (de hecho, yo lo hago constantemente), sino que se pretende subrayar la sencillez con la que pueden hallarse los rastros del proyecto palestino del Estado declarado de manera unilateral. Crítica Digital publicó el 25 de agosto de 2009: “El gobierno autónomo palestino planea crear un Estado de facto en los próximos dos años ante el repetido fracaso de las negociaciones con Israel, según anunció este martes el primer ministro palestino, Salam Fayyad. (…) Sostuvo que fueron estériles los 16 años que siguieron a los acuerdos de Oslo, entre Israel y la Organización para la Liberación Palestina (OLP), y que por eso los palestinos ahora decidieron tomar el control de su futuro. “El gobierno palestino lucha con determinación contra un régimen de ocupación hostil (…) con el fin de establecer un estado de facto dentro de los próximos dos años”, manifestó en conferencia de prensa en Ramallah, Cisjordania, y llamó a los palestinos -divididos desde que Hamas conquistó la Franja de Gaza, el territorio más pequeño de los dos del proyectado Estado- a cerrar filas tras el plan. El proyecto incluiría la conjunción de las fuerzas de seguridad y el desarrollo de una economía próspera y sustentable. (…) “Decidimos ser activos, acelerar el fin de la ocupación israelí trabajando duro para construir hechos positivos en el terreno, haciendo surgir nuestro Estado como un hecho que no pueda ser ignorado. Esta es nuestra agenda, que seguiremos con determinación”, subrayó Fayyad” (1). El medio digital Público.es apuntó el mismo día: “El primer ministro palestino, Salam Fayyad, presentó hoy un plan para crear un estado palestino en 2011, aunque éste tenga que ser declarado de forma unilateral y no sea resultado de negociaciones de paz con Israel. “Tenemos que tomar la iniciativa. Sabemos lo que tenemos que hacer y debemos ser capaces de crear nuestro Estado porque Israel nunca tomará la iniciativa por nosotros”, dijo Fayyad en una rueda de prensa en la ciudad cisjordana de Ramallah. Los palestinos tendrán que “trabajar duro para lograr este sueño” y “conseguir todo el apoyo posible” tanto local, como regional e internacional, añadió. “Nuestro proyecto nacional es un proyecto de liberación”, dijo Fayyad, que señaló que los palestinos “no necesitan esperar a una postura israelí al respecto” puesto que “ellos son la potencia ocupante”. Para el primer ministro palestino, los pasos a seguir en este momento son tomar la iniciativa, elegir el mejor momento y, mientras tanto, crear “hechos sobre el terreno” que faciliten el nacimiento del Estado palestino. “Tenemos que dedicar los próximos dos años a construir un Estado” (…)” (2). Esta misma noticia difundida por EFE se puede leer en La Vanguardia, donde también figura, al igual que en el anterior medio digital mencionado, lo siguiente: “El documento presentado por Fayyad hace énfasis en la necesidad del desarrollo económico de los territorios palestinos y presenta propuestas como la construcción y mejora de infraestructuras, incluida la creación de un aeropuerto en Cisjordania que cumpla con los estándares internacionales. “Necesitamos mucho dinero para inversión y desarrollo y trabajaremos para conseguirlo”, dijo Fayyad” (3). Por su parte, también ese 25 de agosto, el Corresponsal Israel Palestina escribió: ““Palestina, fin de la conquista y fundación del estado”. Ese es el titular de un documento de sesenta páginas presentado este martes en Ramallah por el Primer Ministro del Gobierno Autónomo Palestino, Salam Fayyad y en el cual describe el plan de trabajo para los próximos dos años. El documento está destinado a preparar el terreno para la creación de facto de un Estado, aún si no concluye la conquista israelí en la Ribera Occidental para entonces. En el mismo se establecen los objetivos nacionales y los principios políticos del nuevo Estado y se sientan las bases para la creación de las dependencias de gobierno, la bolsa de valores, una economía libre, el sistema educacional, un aeropuerto internacional en el valle del Río Jordán y mucho más” (4). Nadie puede argumentar que no estaba informado de la intención palestina, ni mucho menos atribuirla a los sucesos transcurridos durante 2010.

Campaña de traición, aliados y adherentes
La campaña de flagrante traición de la Autoridad Palestina a Israel (que se suma a una lista mucho más poblada de decepciones e incumplimientos de lo pactado con el Estado Judío), apunta a obtener legitimidad de los gobiernos de distintos países para una virtual declaración unilateral del Estado palestino, así en septiembre de 2011 en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, éste sea reconocido internacionalmente por el organismo que nuclea a los líderes mundiales; todo llevado adelante bajo su creencia de que el aval de la ONU (que siempre se muestra dispuesta a perjudicar a Israel) sea irreversible para el Estado Judío. La propia ONU también se manifestó sobre el tema, y al respecto escribió Rubén Kaplan en Guysen Internacional News: “Corroborando la tradicional posición favorable de la ONU a los intereses árabes y contraria a los israelíes, Robert H. Serry, el diplomático holandés, nacido en 1950 en Calcuta, que ostenta el cargo de Coordinador Especial para el Proceso de Paz en Medio Oriente y Representante Personal ante la Organización de Liberación de Palestina y la Autoridad Nacional Palestina, anunció el martes 26 de octubre que el Consejo de Seguridad del organismo internacional podría apoyar la creación unilateral de un Estado palestino en 2011, si Israel no renueva el congelamiento de viviendas en los asentamientos, expirado el 26 de septiembre luego que la moratoria por 10 meses concedida por Israel, no lograra progresos significativos en las negociaciones directas de paz mantenidas entre las partes” (5). Es decir, el organismo internacional según un alto funcionario oficial, estaría dispuesto a aceptar la propuesta palestina y someter a Israel a las desagradables consecuencias que la errónea determinación podría traer aparejadas.
La Unión Europea cae en el mismo juego que algunos de los latinoamericanos y la ONU, y con la ilusa aspiración de que el apoyo de las naciones a la declaración unilateral contribuirá a acelerar la paz, presta su consentimiento al proceder palestino. La campaña de traición ha logrado cosechar aliados y va por más adherentes. Tomemos por caso España, cuya notable tradición histórica de judeofobia galopante se sigue manteniendo fielmente en algunas ideas de la sociedad en general, y con especial ahínco en la política. El 21 de diciembre de 2010, Aurora informó: “La ministra de Asuntos Exteriores española, Trinidad Jiménez, reafirmó el compromiso de España con la constitución del Estado palestino como fórmula para lograr una “paz global, sostenible y duradera” en Oriente Medio. Jiménez trasladó este mensaje a su homólogo palestino, Riad Al Malki, en la reunión celebrada en Madrid para reforzar la cooperación entre el Gobierno español y la Autoridad Palestina, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. (…) De hecho, la nota de Jiménez implica que España no reconocerá, por ahora, al Estado palestino como exige la AP; pero garantizó que va a seguir cooperando con las autoridades palestinas para que su estado sea “viable” en áreas como el fortalecimiento de sus instituciones, la gestión de los recursos, la situación de los refugiados o la educación” (6). A esto se le agregaba algo que podía generar suspicacias: “el Ministerio español de Exteriores acordó el pasado mes de septiembre elevar el estatuto de la representación palestina en España al grado de misión diplomática, cuyo responsable tiene tratamiento de embajador” (7). Al representante palestino se le asignaba el trato de embajador, como si trabajara para un Estado, en vez de una entidad menor como la AP; pero hasta ahí, España no prestaba su reconocimiento. El 15 de enero de 2011, se agregó: “Israel ha recibido garantías del Gobierno de España de que no apoyará una declaración del Estado palestino este año si no es fruto de la negociación entre las dos partes en conflicto en Oriente Medio. El embajador israelí en España, Raphael Schutz, afirmó que ésta es la postura que le ha trasladado el Ejecutivo español después de que la Autoridad Palestina (AP) haya dado por hecho que su Estado será reconocido por España en 2011, aunque sea sin consenso de Israel y la Unión Europea (UE). Por las conversaciones mantenidas con el Ministerio español de Exteriores, Schutz sostiene que España sigue compartiendo la tesis del Estado judío de que la solución de los dos Estados debe salir de la mesa de diálogo, y no de una medida unilateral. “La posición de España -explicó- no ha cambiado, en el sentido de que apoya la idea de los dos estados, como Israel, pero también retomar las negociaciones directas y que la solución debería conseguirse a través de esta negociación, y no de la imposición”” (8). La postura oficial del ejecutivo español fue comunicada al embajador israelí, en refuerzo de la posición antes explicada. Tan solo 4 meses después, el 31 de mayo, la nueva comunicación sobre el parecer español resultó escandalosa, y más aún dado que este se hizo público en un marco de reconciliación de la AP con organizaciones terroristas asesinas de israelíes: “La Autoridad Palestina anunció que España reconocerá, antes de septiembre, al Estado palestino en base a las fronteras del 1967. Un diplomático español le dijo al negociador palestino Nabil Shaat que Madrid apoyará el ingreso del Estado palestino en las Naciones Unidas. Shaath realizó el anuncio tras dialogar en Ramallah con el cónsul general de España, Alfonso Portabales. Una fuente palestina señaló que Portabales, le confirmó a Shaath que el Gobierno español – que acaba de ser humillado en las elecciones municipales- apoyará la moción palestina en la ONU. Mientras tanto, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas se reunió en El Cairo, bajo el patrocinio de las autoridades egipcias con Ramadan Sallah, secretario general de la organización terrorista palestina Jihad Islámica y su lugarteniente, Ziad Nakleh. El encuentro entre los líderes palestinos tuvo como objetivo la consolidación de la reconciliación nacional, dijo una fuente de la Autoridad Palestina. Ambas partes discutieron la represión de los operativos de la Jihad Islámica y sus simpatizantes en la Cisjordania. La Jihad Islámica ha condenado la continua represión contra su grupo e instó a la Autoridad Palestina a liberar a todos sus miembros” (9). Fuera solo por su siempre presente simpatía a la causa palestina, o también por la necesidad extra de contentar a varios españoles en política internacional para contrarrestar la humillación del gobierno en elecciones municipales, España cambió su postura a pocos meses de la cita mundial en la ONU, sumándose al conjunto de países que buscan ahorcar a Israel, ponerlo contra las cuerdas, y restringir su espacio para maniobrar mientras el escaso tiempo de cara a septiembre le juega una mala pasada. Ya el 21 de abril, el Presidente de la AP Mahmoud Abbas había continuado con sus repetidas amenazas contra Israel, y mientras algunos respaldaron sus afirmaciones, otros las desmintieron: “Abbas manifestó que “la Autoridad Palestina cuenta con la visión del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, quien dijo que quería ver un Estado palestino establecido en septiembre, tal como lo determinó el Cuarteto de Paz para Oriente Medio”. “Más de 130 países están dispuestos a reconocer al Estado palestino dentro de las fronteras de 1967”, dijo Abbas, quien remarcó que naciones que antes no habrían reconocido al Estado palestino tales como el Reino Unido y Francia, ahora lo harán. Abbas realizó estas manifestaciones en su gira por Túnez, desde donde partió rumbo a Francia para reunirse con el presidente Nicolás Sarkozy. Mientras tanto, diplomáticos norteamericanos y europeos advirtieron a Israel que si las conversaciones no se renuevan, reconocerían formalmente al Estado palestino, según un reporte del periódico Los Angeles Times. El Cuarteto, conformado por Estados Unidos, la Unión Europea, las Naciones Unidas y Rusia, debería haberse reunido la semana pasada con el objetivo de discutir una iniciativa del Reino Unido, Francia y Alemania para reiniciar las negociaciones y proponer el esbozo de un acuerdo final. Existe una creciente presión sobre el Primer Ministro Biniamin Netanyahu para que revele una iniciativa de paz o se arriesgue al apoyo formal del Cuarteto a un apoyo a la declaración unilateral palestina de un Estado sobre las fronteras de 1967. Se trata de una posibilidad que ha sido insinuada por el enviado especial del Cuarteto, el ex Primer Ministro británico Tony Blair. Sin embargo, Estados Unidos rechazó los esfuerzos palestinos para obtener en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el reconocimiento unilateral para su Estado en septiembre. “No creemos que esa sea una buena idea, no creemos que eso ayude”, señaló el vocero del Departamento de Estado, Mark Toner, en un comunicado” (10). Mientras ciertos políticos entienden que el Estado palestino debe ser el resultado de una negociación con la parte que nada más ni nada menos debe facilitar el territorio donde este se erigirá, otros políticos de no poca influencia dan rienda suelta a su imaginación y conciben a un Medio Oriente pacífico arrodillándose ante las exigencias de quienes orgullosamente exhiben su prontuario terrorista. Los que antaño lastimaron a Israel y clamaron por la sangre de todo el pueblo judío, y que en la actualidad no son lo suficientemente claros en afirmar si quieren o no vivir en paz en un Estado vecino, reciben los favores de inteligentes puestos al servicio del mal y de descerebrados sumados a propaganda antiisraelí.

 

Para leerlo completo, este es el link: http://ezequieleiben.blogspot.com/2011/06/los-palestinos-lo-planearon-con.html

Si es asi, Peru QEPD o Venezuela 2.0

Quisiera equivocarme, pero lamentablemente no soy tan ingenuo. Si Humala es lo que este video (gracias elopinadorcompulsivo ) muestra, Peru esta directo en una highway to hell. Y todo por la votocra… perdon, digo democracia, donde lo unico que cuentan son los votos y nunca jamas los derechos individuales de todos los ciudadanos protegidos por una constitucion que limita el poder.

Si Humana sigue este camino (Ojala Vargas Llosa que tengas razon), entonces confirmo una vez mas la afirmacion de Borges en una vieja entrevista: “La democracia es un abuso de la estadistica…” :

 

Déjà vu?

Reporte: Cinco muertos y 10 heridos en la frontera entre Israel y Siria

La televisión siria informó de cinco muertos y 10 heridos, cerca de la localidad de Majdal Shams, en la meseta del Golán, la frontera entre Siria e Israel, a raíz de los disparos del Ejército de Defensa de Israel (Tzáhal).

Por su parte, el portavoz del Ejército de Defensa de Israel señaló que no podía confirmar el número de personas muertas o si en verdad hubo alguna muerte.

El vocero de Tzáhal indicó que cerca de 150 manifestantes no lograron alcanzar la frontera israelí, tras ingresar desde Siria a una zona minada, una tierra de nadie entre ambos países.

“Les exhortamos que dejen de avanzar. Cuando continuaron, se hicieron disparos de advertencia al aire”, precisó el portavoz militar.

“Cuando los manifestantes siguieron hacia la valla israelí, se efectuaron disparos contra las extremidades inferiores. Sabemos que 12 pesonas resultaron heridas”,

añadió.

Una segunda manifestación se observó en la frontera con Siria junto a Kuneitra. Allí se congregaron entre 200 a 300 manifestantes. El Ejército de Defensa de Israel expresó que no hubo ningún intento de cruzar la frontera en esa zona, y no se registraron heridos.

El Ejército advirtió, mediante altavoces, en árabe, que quien se acerque a la frontera resultará muerto.

La televisión siria informó que los manifestantes intentaron romper la valla en otros puntos de los Altos del Golán.

El Primer Ministro, Biniamín Netanyahu, afirmó, durante de la reunión semanal de Gabinete, que hay “elementos radicales que están tratando de violar la frontera para conmemorar el aniversario de la Guerra de los Seis Días”. “No vamos a permitir que lo hagan”, añadió.

Netanyahu informó que las fuerzas de seguridad actuarán “con moderación pero con firmeza”.

Fuente: AURORA

Como dice Fabián:

Nada dice “soy una pobre víctima palestina, apiádense de mí” como tirar botellas contra un jardín de infantes judío o intentar penetrar un pequeño pueblo judío para protestar “pacíficamente” (claro está) dentro de las casas de sus habitantes.

UPDATE:

La oposición siria denunció que los manifestantes “suicidas” enviados a la frontera con Israel, para recibir los disparos de un ejército decidido a defender la soberanía de su país, en realidad eran agricultores muertos de hambre obligados a asistir al evento de la denominada “Naksa” a cambio de 1000 dólares por persona. Todo pagado por los petrodólares de la dictadura de Bashar el-Assad, claro está. Con esta información nuevamente podemos entender contra qué clase de enemigos lucha Israel: regímenes totalitarios cobardes que no tienen problema alguno en sacrificar a sus propios súbditos para distraer la atención del mundo por unos pocos días. Espero que el jirafón de Damasco reciba su merecido y termine como Mussolini: ahorcado de los pies por su propio pueblo. Eli Cohen lo explica a la perfección: El negocio del martirio.

Fácil de entender, difícil de arreglar

Marcos Aguinis | Ver perfil
El conflicto entre árabes e israelíes en Medio Oriente

Fácil de entender, difícil de arreglar

Marcos Aguinis
Para LA NACION

Lunes 30 de mayo de 2011 | Publicado en edición impresa
Fácil de entender, difícil de arreglar

Foto Archivo

Acabo de escuchar una breve exposición de Dennis Prager, célebre experto en asuntos de Medio Oriente, que enseña en cinco idiomas y, además de sus actividades académicas, dirige orquestas de música clásica. Ha participado en innumerables cursos y mesas redondas sobre el conflicto árabe-israelí. Me sorprendió al afirmar que es uno de los más fáciles de entender, aunque difícil de resolver. Prager es también una figura relevante en los diálogos interreligiosos. Lo hizo con católicos en el Vaticano, con musulmanes del golfo Pérsico, con hindúes en la India y con protestantes de diversas denominaciones. Durante diez años, condujo un programa radial con casi todas las creencias del mundo. Se lo respeta como una voz seria, muy informada y ecuánime.

Reconoce que los estudios, debates y cursos sobre el tema crearon la falsa noción de su complejidad. No hay tal cosa, dice. En 1948, Gran Bretaña fue obligada a retirarse de Palestina por el anhelo independentista de los judíos. Previamente, las Naciones Unidas habían votado la partición del territorio en dos Estados: uno árabe y otro judío. Los judíos aceptaron y los árabes no, porque preferían “echar a los judíos al mar” mediante la invasión de siete ejércitos, con el apoyo de la ex potencia mandataria. El resultado de esa guerra fue prodigioso. Aunque el pueblo judío acababa de emerger -muy quebrado- del Holocausto nazi, pudo vencer. Desprovisto casi de armas, abrumado por el ingreso de sobrevivientes enloquecidos, carente de recursos naturales y alimentos, se empeñó en salir adelante. Sus vecinos se negaron a firmar la paz y sólo hubo fronteras de armisticio, provisionales. Después sucedieron nuevas guerras, cuyo propósito respondía al mismo eslogan: “Echar a los judíos al mar”.

Israel es más pequeño que la provincia argentina de Tucumán, que el estado norteamericano de Nueva Jersey y que la república de El Salvador. No obstante, su carácter democrático y pluralista lo ha convertido en una espina que hiere a dictaduras y teocracias. En 1967, el dictador egipcio Gamal Abdel Nasser, con el apoyo de Jordania y Siria, inició acciones para demoler al joven Estado. Entre otras medidas, forzó el retiro de las tropas de las Naciones Unidas para poder invadirlo. Israel atacó primero y obtuvo una impresionante victoria en la Guerra de los Seis Días. Fue entonces -recién entonces y bajo circunstancias no deseadas- que la actual Cisjordania, hasta ese momento parte integral de Jordania, pasó a estar bajo control israelí. Durante las casi dos décadas que duró la ocupación jordana, nunca se había propuesto convertirla en un Estado Palestino. Curioso, ¿verdad? Recién empezó esa demanda cuando la ocupó Israel. Porque el propósito de fondo -la conclusión resulta obvia- no era establecer un Estado Palestino, sino borrar del mapa a Israel, aunque sea arrancándole pedazo tras pedazo. Se puede decir que en esa etapa comenzó el tan publicitado conflicto palestino-israelí. Hasta entonces, era árabe-israelí.

Apenas terminada esa Guerra de los Seis Días, hubo una conferencia de los jefes de Estado árabes en la capital de Sudán, donde se juramentaron los tres noes: No reconocimiento, no negociaciones, no paz con Israel.

¿Qué debía hacer Israel? Todos los caminos estaban cerrados, hasta que un nuevo presidente egipcio, Anwar el-Sadat, se mostró dispuesto a la conciliación. Entonces, Israel le dio la bienvenida y aceptó la fórmula “tierras por paz”. Se retiró de la península del Sinaí, dos veces más grande que su propio territorio, dejando a Egipto pozos de petróleo, aeropuertos, carreteras y nuevos centros turísticos. Hasta sacó por la fuerza a los israelíes que habían construido la ciudad de Yamit en el sur de Gaza, para que la devolución fuese completa.

¿Fue apreciado semejante gesto? No. Tras el asesinato del presidente Sadat, Egipto mantuvo una paz fría e incluso produjo programas televisivos antisemitas y antiisraelíes porque -respondía ante los reclamos- allí “se respeta la libertad de expresión”… Más adelante, Yasser Arafat insinuó un acercamiento, saludado enseguida con alborozo por Israel, y se firmaron los Acuerdos de Oslo, que dieron lugar al nacimiento de la Autoridad Nacional Palestina.

En las negociaciones de Camp David, presididas por Bill Clinton, el premier israelí aceptó casi todas las demandas palestinas. Pero Arafat siempre decía que no. Clinton, impaciente, le exigió que hiciera propuestas. Arafat no las hizo. Regresó triunfante -por haber hecho fracasar la conferencia- y lanzó otra Intifada.

Para acercarse a la difícil paz, Israel se retiró de la Franja de Gaza. Allí no quedó un solo judío (sólo uno, Guilad Shalit, que las autoridades palestinas mantienen secuestrado y no permiten siquiera la visita de las Naciones Unidas, entidades de derechos humanos o de beneficencia). Los palestinos tenían la ocasión de poner las bases de un Estado pacífico y venturoso. Pero en lugar de ello, usaron la enorme ayuda internacional que reciben para proveerse de armas, bombas y misiles que usan para asesinar a los israelíes de las localidades vecinas. Si de veras quisieran un Estado exitoso al lado de Israel, esta conducta lo desmiente de forma categórica. Su objetivo mayor es la extinción de Israel. Una consigna elocuente de Hamas (la organización terrorista que controla Gaza) dice: “Nosotros amamos la muerte como los judíos aman la vida”. Confirma una clásica declaración de Golda Meir: “Habrá paz cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”.

¿Se puede lograr la paz con quien sólo desea matar al enemigo? Las emisoras de casi todos los países árabes y muchos musulmanes niegan los derechos judíos sobre Israel, incluso reconocidos en el Corán. Palestina (nombre inadecuado, porque se refiere a los filisteos que ocuparon sólo una franja costera) no tuvo jamás un Estado árabe independiente ni un Estado musulmán independiente. En cambio, allí, a lo largo de la historia, se han establecido varios Estados judíos independientes. Israel es el tercero. La trascendencia de ese pequeño territorio se debe a los judíos. Allí consolidaron el monoteísmo, escribieron la Biblia, dieron origen al cristianismo y ahora convirtieron su ínfimo espacio en una potencia tecnológica.

Insiste Dennis Prager en que es irracional culpar a Israel de casi todos los males del mundo. Si llegase un extraterrestre, no comprendería cómo una nación tan pequeña, trabajadora, creativa, estudiosa, democrática y anhelante de paz, pueda ser la causa de tantos conflictos, generadora de tantos males y tantos abusos. ¿No será que la usan de chivo expiatorio? ¿No será que se le tiene demasiada envidia? ¿No será que su ejemplo hace temblar a los totalitarismos? Es curioso que ahora, cuando los pueblos árabes por fin se levantan contra sus tiranos, haya casi desaparecido Israel de las noticias. No la pueden acusar de haber generado la rebelión, aunque existieron intentos y posiblemente se vuelva a ese recurso.

Por último, ¿qué pasaría si Israel destruyese su armamento y decidiera abandonar la lucha? ¿Qué pasaría si los árabes destruyeran sus armamentos y decidieran abandonar la lucha? Prager responde: en el primer caso, habría una invasión inclemente que convertiría a Israel en una cordillera de cenizas. En el segundo caso, se firmaría la paz el próximo miércoles.

Por lo tanto -cierra Dennis Prager-, el conflicto es difícil de solucionar, pero uno de los más fáciles para comprender.

Los dilemas de un soldado israelí

Este video desnuda la verdadera naturaleza del Hamas, el actual socio de la Autoridad Palestina, y nos pone en la piel de un soldado israelí cuando tiene que enfrentar a los miembros de este grupo terrorista nutrido de odio a la vida y a la libertad. Para todos los que gratuita e indiscriminadamente le piden concesiones a Israel –- concesiones que, en lugar de acercarnos a la paz, siempre recrudecieron la guerra — miren con sus propios ojos a quién se enfrenta. Para todos los flotilleros que utilizan máscaras humanitarias para despotricar (¡y solo despotricar!) contra la democracia hebrea, miren a quién defienden.

¿No les da vergüenza?

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