Thomas – I Love Me – Friedman

Thomas Friedman puede ser un columnista reconocido del New York Times, autor de más de un best-seller y ganador de varios premios pulitzer;  pero ni su exitosa carrera como periodista ni su salón de trofeos pueden evitar que cuando uno lo escuche opinando sobre el conflicto en medio oriente, se acuerde de la viaje frase de George Orwell: “dijo algo tan estúpido que solo lo pudo haber dicho un intelectual”

La última propuesta que se le ocurrió a Friedman para resolver el endemoniado conflicto es actualizar la resolución 181 y llevarla al consejo de seguridad. Esta resolución, emitida por Naciones Unidas en 1947, partía el territorio bajo mandato británico en dos Estados, uno “árabe” y otro “judío”, y dejaba a Jerusalmen en manos de la ONU.  Según el visionario, de esta forma ” cada parte obtendrá lo que quiere. Los palestinos obtendrán el reconocimiento de su Estado…con Israel y Estados Unidos votando a favor. E Israel obtendrá el reconocimiento formal de la ONU como un Estado judío — con los palestinos y los árabes votando a favor”.

Thomas Friedman no se molestó en mencionar porqué esta brillante idea no funcionó en el pasado. Es decir, no aclaró que mientras los judíos aceptaron la propuesta de Naciones Unidas, los árabes prefirieron rechazarla e iniciar una guerra con el propósito declarado de tirar a todos los judíos al mar.

Tampoco mencionó que nunca en la historia hubo un líder palestino dispuesto a aceptar a Israel como un Estado judío, que las propuestas territoriales israelíes han sido siempre rechazadas y que este rechazo se manifestó en piedras, bombas y cohetes que se llevaron miles de vidas.

Y tampoco mencionó que el actual presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, también se rehúsa a aceptar a Israel como un Estado judío, que el gobierno palestino está conformado por el Hamas y que el Hamas es un grupo terrorista que quiere matar a todos los judíos e imponer un califato en todo el mundo (lo dice en su plataforma política).

Por suerte, no hace falta que diga más nada de Thomas Frieman y de su maravillosa propuesta, porque la última edición de Latma TV dice más que 10 mil palabras. La canción es una verdadera pieza de humor y de arte.

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