Si eres gay, no te subas a la flotilla

Como todos ya seguramente saben, la próxima semana se viene la “Flotilla de la libertad 2” a Gaza. Suena a película de ciencia ficción, pero no.  A pesar de que los palestinos de Gaza importen plasmas, exporten productos agrícolas a todo el mundo y reciban millones de dólares en donaciones por parte de países u organismos internacionales, 350 personas (bastante menos de las 1500 que esperaban los organizadores) quieren solidarizarse con ellos. Que haya medios legales para enviar ayuda humanitaria tampoco les preocupa mucho a los pacifistas pro derechos humanos que, en esta ocasión, no usaran palos ni garrotes, sino armas químicas para lucha contra la ocupación sionista (que ésta haya terminado hace 5 años tampoco es un dato muy relevante).

Lo que viene a continuación es la historia de Marc, un homosexual y activista pro derechos humanos que quería participar de la flotilla. Para su sorpresa, su solicitud de ingreso fue rechazada por los organizadores del evento. Cuando averiguó quién era el Hamas y que su ministro de relaciones describió a los homosexuales como “una minoría de pervertidos, mental y moralmente enfermos”,  agradeció que no lo hayan dejado subir al barco de la libertad. O al barco de la libertad herida, diría Pilar Rahola.

Lo más probable es que el video sea ficticio, pero su mensaje es 100% verdadero.

En otro tema, ¿Para cuando una flotilla a Siria? Ya son más de 1300 los muertos y más de 15000 los refugiados. Ah pero, eso si, no esperen que nadie los mande de regreso a casa.

¿Y una a Sudán? ¿Libia? ¿Afganistán?

La lista es grande, y va a seguir siéndolo mientras algunos – cada vez menos, por suerte – pongan la lupa moral en el único Estado judío del mundo.  En palabras de un amigo, el antisionismo es “un dique contra el progreso”.

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