Cae el telón: ¿Curiosa coincidencia o señal de la providencia?

El nido a la paloma contiene

Y al zorro su cueva oscura

Cada nación país tiene

E Israel… ¡la sepultura!

(Lord Byron, melodías hebreas, 1815)

 

Algo muy serio y muy grande está por pasar. Presiento que algo sucederá, una cadena de eventos perfectamente conectados está llegando a su fin. Pasaron seis años desde que Mahmud Ahmadinejad – ese enano islamofascista de Teherán quien conoce el rostro del terror porque se afeita todos los días – manifestó públicamente su deseo de borrar del mapa a nuestra nación. Ningún líder con posición de poder en Israel se lo tomó a la ligera. Hay gente en el alto mando israelí que, desde que se levanta hasta que se acuesta, piensa todo el día en cómo contrarrestar, contener y eliminar la amenaza iraní. Gracias al Holocausto, los judíos aprendimos a creer más en las amenazas que en las promesas. Los que traman la destrucción del otro, a menudo perecen en el intento.

 

Ahmadinejad es un nombre que se presta a un juego de palabras en hebreo: Ahma-Din-Ejad. Ahma tiene las letras de Amán El Malvado, el célebre ministro del rey Ajashverosh (Asuero en español) en la Persia de la historia antigua, que quiso eliminar (borrar del mapa) a todos los judíos. Una serie de casualidades (causalidades divinas) impidieron que llevara a cabo esa fechoría. Murió en la horca, de la misma manera que pretendía ejecutar a su archirival judío y miembro de la corte del rey, Mordejai (Mardoqueo). Para todos los “Amanes”, los enemigos del pueblo judío, los antisemitas de profesión y convicción, hay un juicio único, un Din Ejad (juicio único en su traducción del hebreo). Curioso este nombre. Ahmadinejdad: Ahmad, tu juicio es uno, único. Mahmud, bien harías en estudiar la historia de Purim y saber cómo terminó tu antepasado. Que te garúe finito.

 

Está claro en términos teológicos quién triunfará, la pregunta para los agnósticos debería ser si existen argumentos racionales, al margen de cualquier religión, que puedan llegar a justificar una guerra con Irán, sin caer en el belicismo destructivo. Les ahorraré el trabajo citando las palabras de un hombre que aborrecía la guerra, pero tampoco abogaba por el pacifismo suicida:

 

El estado de guerra es un estado de enemistad y destrucción; por lo tanto, cuando se declara mediante palabras o acciones, no como resultado de un impulso apasionado y momentáneo, sino con una premeditada y establecida intención contra la vida de otro hombre, pone a éste en un estado de guerra contra quien ha declarado dicha intención. De este modo expone su vida al riesgo de que sea tomada por aquel o por cualquier otro que se le una en su defensa y haga con él causa común en el combate. Pues es razonable y justo que yo tenga el derecho de destruir a quien amenaza con destruirme a mí. En virtud de la ley fundamental de naturaleza, un hombre debe conservarse a sí mismo hasta donde le resulte posible; y si todos no pueden ser preservados, la salvación del inocente ha de tener preferencia. Y un hombre puede destruir a otro que le hace la guerra, o a aquél en quien ha descubierto una enemistad contra él, por las mismas razones que puede matar a un lobo o un león. Porque los hombres así no se guían por las normas de la ley común de la razón, y no tienen más regla que la fuerza y la violencia. Por consiguiente, pueden ser tratados como si fuesen bestias de presa: esas criaturas peligrosas y dañinas que destruyen a todo aquél que cae en su poder.

(Cap. III, Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil de John Locke)

 

Si no alcanza con este razonamiento, tenemos como causa el instinto humano de preservar y defender la propia vida, la necesidad de proteger la libertad e independencia de la nación soberana frente a las agresiones y amenazas externas, un derecho y obligación reconocida en cualquier legislación internacional. Y si al mundo no le alcanza con todo eso, tenemos como justificación las cenizas de seis millones de cadáveres borrados de la faz de la tierra. Nunca podrá haber paz con los que niegan tu derecho a la existencia y la autodeterminación, sin importar cuál sea tu voluntad o disposición al diálogo, las concesiones y el mutuo entendimiento. Cuanto antes aprendamos que no todos los regímenes políticos e individuos son racionales ni tienen los mismos valores que nosotros, menos sangre será derramada.

 

El próximo martes 20 de septiembre será la votación del “Estado palestino” en la ONU. No me preocupa en estos momentos la iniciativa de la Autoridad Palestina. Dudo mucho que, luego del veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad (verdadero órgano que transforma las recomendaciones no-vinculantes de la Asamblea General en resoluciones obligatorias), los palestinos lancen una Tercera Intifada en Judea y Samaria. Primero porque esta vez sí tienen mucho que perder, empezando por el progreso económico y la tranquilidad que disfrutan desde hace un tiempo. Segundo porque sería catastrófico para ellos, por el simple hecho de que no podrán derrotar militarmente a Israel, si no lo hicieron hace diez años, tampoco lo conseguirán ahora, ni siquiera podrán ocasionar demasiadas bajas entre la población israelí, en completo contraste con las pérdidas que sufrirían ellos. Probablemente habrá disturbios en los territorios palestinos, pero nada que Tzahal no pueda controlar fácilmente como lo venía planificando. La nueva “Palestina” será una lámpara de kerosén humeante para las naciones.

 

Como dije anteriormente, lo que me preocupa ahora no son los palestinos, Erdogan o la inestabilidad en Egipto, sino el desencadenante que podrá generar la votación en Naciones Unidas. En caso de que Siria movilice sus tropas o mande “refugiados” a las fronteras con Israel luego de la votación para desviar la atención por el levantamiento interno, habrá guerra en cuatro frentes (Hezbollah, Hamás, Siria e Irán). Finalmente estallará la Tercera Guerra del Líbano, el enfrentamiento con Siria, el fin del Hamás en Gaza y el ataque contra las centrales nucleares iraníes. Ya era hora…

 

Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable, tal vez porque creemos erróneamente que en el fondo somos inmortales y que, tarde o temprano, el hombre hará todas las cosas y sabrá todo. Pero esta vez, no se postergará más lo impostergable, por mas Stuxnet y científicos nucleares que se elimine.

 

Será una guerra total. Para esto se preparó Israel durante tanto tiempo. Será un remake de la Guerra de los Seis Días en pleno siglo XXI: corta, sorpresiva y fulminante. Las células iraníes en Oriente Próximo, Europa y Latinoamérica serán activadas. Venezuela no quedará fuera de la ecuación. Aceptemos la realidad: las comunidades judías de la diáspora no estarán inmunes, nos guste o no. Ignorar el peligro no lo aleja. Así que mejor hagamos algo al respecto, además desde observar desde la tribuna el trabajo que otros hicieron por nosotros debajo de la tierra. Si hacemos algo por nuestro país, quedaremos inscriptos por siempre en los anales de esta maravillosa historia. Cuando los hijos de nuestros hijos nos recuerden y nos pregunten qué hicimos aquel día, podremos contestar con la frente erguida: yo estuve ahí, colaborando con lo que pude. Y quien se acongoje con las penurias y tristezas de Jerusalem, sea o no sea judío, podrá regocijarse con su alegría, triunfo y felicidad. Esto es para lo que se prepararon durante tanto tiempo los héroes y soldados anónimos que velan por nuestra seguridad desde las sombras.

 

¿Qué pasará con las manifestaciones antiisraelíes en el mundo de los mismos de siempre? Pues – como decía el maestro Niccolo Machiavelli – si se debe ofender a alguien, debe hacerse tan severamente que no se tema su venganza. Que la medicina fuerte sea rápida, concentrada y en dosis intensas. ¡A ofender su “honor” se ha dicho! No les demos tiempo de reaccionar y pensar hasta que sea demasiado tarde. Espero que los responsables de tomar las decisiones en Israel puedan mostrar nuestra determinacion a no ser el trapo de piso de nadie y no dejar que nos pasen por arriba prepotentemente, especialmente cuando se trata de nuestra seguridad presente y futura. Actualmente nadie duda que hacer concesiones solo envalentona a nuestros enemigos y pone en riesgo la vida de nuestra gente. Debemos aumentar al máximo los costos de tomarnos por idiotas. Debemos exponer la determinación y firmeza que corresponda. No somos esclavos de nadie. Si nosotros no demostramos determinación alguna, TODOS se van a aprovechar de nuestra debilidad, logrando que nuestros problemas sigan agrandándose. Para eso debemos hablar y actuar con una sola voz, apartando sin miramientos a los que estorben. Recordemos que Israel no se creó para extinguir el antisemitismo, sino para que no nos importe. Si vis pacem para bellum.

 

Israel triunfará si el pueblo está unido. Lo importante no es el hierro, el acero, la madera, la piedra o los medios. Lo importante es el APOYO DEL PUEBLO. El apoyo tuyo, mío, de todos los iehudim que viven en Israel. Realmente necesitaremos el apoyo de todo el pueblo de Israel. Debemos confiar en la victoria. Izquierda o derecha, laicos o religiosos… en estos momentos es totalmente irrelevante. La amenaza es superior a cualquier discusión política o filosófica sobre “los territorios” o el proceso de paz. Lo importante es estar juntos para hacer frente a una probable última gran guerra que Israel deberá librar por su supervivencia. Los de afuera son de palo. Cuando veamos caer al Hitler persa, veremos de qué lado está D’s. El que ríe último, ríe mejor.

 

También puede que pase algo entre EE UU y Al-Qaeda. Las últimas bases con las que cuenta la organización terrorista internacional se encuentran en Yemen y sería de gran interés para el mundo libre que Obama aproveche la ocasión para terminar la Guerra contra el Terror antes de exponer a su país a un ataque químico o biológico. Porque una vez que caiga Al-Qaeda y el régimen iraní, prácticamente se acabará el terrorismo global. Reventar a todos juntos sería lo mejor, para eso Washington debe despertar de su letargo.

 

Si no estalla todo en los meses venideros, será en la fecha límite: 2012. Muchos saben que los fanáticos ayatolás tendrán la bomba nuclear en esa fecha… ¡cómo no lo va a saber Bibi! Hay un término hebreo que se aplica perfectamente a esta situación: Ein Breirá (“no hay opción” o “no queda otra”). Habrá que pulverizar sus instalaciones nucleares o los iraníes conseguirán la bomba nuclear y nuestra pequeña nación enfrentará una nueva catástrofe. Aunque según trascendió en algunas fuentes optimistas del establishment político y de defensa israelí, los ayatolás no podrán desarrollar armamento nuclear antes de 2015. Postergar temporalmente el ataque sería lo más conveniente ya que el país hebreo estará blindado de la amenaza misilística en 2013, cuando habrán suficientes baterías del Iron Dome, David’s Sling y Arrow 3 para hacer frente a los cohetes de corto, mediano y largo alcance. En definitiva, para disminuir las bajas propias. Pero dudo mucho que ese escenario ideal prevalezca. Una vez que Irán sea atacado, inmediatamente se desatará el último enfrentamiento militar con Hezbollah. No me cabe la menor duda que Israel acabará con todos ellos, desde el primero hasta el último. La organización de Nasrallah dejará de existir. Con Hamás solo resta terminar el trabajo que los israelíes empezaron hace casi tres años. No porque se lo merezcan, no porque seamos vengativos ni porque vaya a ser un mundo mejor sin esos bastardos… sino porque no tenemos otra opción, porque es necesario para la seguridad y supervivencia de Israel.

 

Lo único que verdaderamente me preocupa es la falta de tiempo para establecer baterías del Iron Dome (Domo de Hierro) con el propósito de proteger a la población del norte y centro de Israel cuando se libre la Tercera Guerra del Líbano, de manera que los civiles israelíes solo tendrán los refugios para cubrirse de los Katyusha, mientras que las ciudades y poblados del norte serán vulnerables a los daños materiales que puedan ocasionar los misiles terroristas. Las bajas hebreas no superarán los 500 muertos, pero las de ellos serán decenas de miles. No habrá piedad con los que maldigan a Sión. Espero que en esta ocasión la ofensiva hebrea sea verdaderamente “desproporcionada”. Cuando Israel esté listo, elegirá el momento, lugar y forma adecuada para saldar cuentas con sus enemigos en una gran colisión que hará parecer la Operación Plomo Fundido o la contienda del 2006 un juego de muñecas. No falta mucho para eso. Hasta entonces, paciencia, firme el timón y que cada uno se prepare como pueda.

 

Que el D’s de Israel nos proteja de nuestros enemigos y nos otorgue la victoria final. Elohim, te ruego que no abandones a tus hijos.

 

שְׁמַע יִשְׂרָאֵל, ה’ אֱלֹהֵינוּ, ה’ אֶחָד

(¡Dijimos nunca más!)

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5 comentarios

  1. Brillante es poco Jabotito. Acuerdo con todo. Solo aclaro una cosa: olvidate de que USA se despierte. El trabajo sucio lo va a tener que hacer Israel sola.

  2. Coincido con mucho de lo explayado. Pero lo único que realmente me preocupa, es la lamentable clase política que tiene Israel hoy en día.
    Creo, que el gran problema que tiene Israel en estos momentos, no son ni los palestinos, ni los egipcios, ni los turcos… Es más, ni siquiera es Amhadinejad. El problema de Israel es la clase política. Los políticos en Israel tienen que afrontar una realidad a la que se están negando. Las decisiones que tienen que tomar día a día, no se pueden comparar a la de casi ningún otro país del mundo (quizás se acerque un poco corea del sur). Un político Israelí, en especial en altos puestos (PM, MD) debería poder tomar la decisión de decirle al mundo: FUCK OFF y hacer lo que es mejor para Israel y no lo que es mejor para la opinión pública. Claro que hacer eso implica que van a haber consecuencias, y son justamente esas consecuencias de las cuales la política Israelí no quiere hacerse responsable. No puedo imaginarme un escenario, donde Ben Gurion, Golda Meir o Menahem Beguín dejasen que la situación decantase y llegase al punto a como estamos hoy.

    Por eso Jabotito, estoy de acuerdo con la excelente nota que publicaste, pero me temo, y soy bastante pesimista, que la política actual Israelí no tiene lo cojones necesarios para tomar la decisión correcta.

    • Discrepo respetuosamente, aunque entiendo perfectamente tu punto de vista. En lo personal creo que la dirigencia política actual SÍ tomará la decisión que tenga que tomar cuando sea el momento adecuado, mientras que las fuerzas de defensa e inteligencia acatarán los planes bélicos gustosamente. Desde hace un tiempo se viene preparando la gran colisión secretamente. Israel se preparó para la guerra, no solo en sus fronteras, sino en todo el mundo. Quiero creer que Bibi finalmente dará la orden cuando corresponda. Yo no pierdo la esperanza. Esta situación no podrá seguir por mucho más tiempo. Por más que te desagrade la tibia respuesta que ha tenido muchas veces la dirigencia política israelí a lo largo de la historia (un ejemplo claro es la Segunda Intifada o los nefastos Acuerdos de Oslo), por suerte nuestros gobernantes no son suicidas. Si no cae el régimen iraní y los ayatolás contúan en la búsqueda de armamento nuclear, no te preocupes que el ataque se llevará a cabo. Tarde o temprano, se llevará a cabo. Un Irán que amenaza con borrar del mapa a Israel y tiene armas de destrucción masiva es un escenario que no se puede permitir bajo ningún punto de vista, eso está fuera de discusión. Tan boludos no somos. Dijimos “nunca más”. La pregunta es cuándo y cómo se evitará dicho escenario.

      Yo creo que los últimos gobiernos israelíes retrasaron el ataque, no por falta de fe en la victoria, sino para disminuir las bajas propias. Porque no te quepa la menor duda que, una vez que sea atacado el régimen ayatolá, habrá represalias monumentales contra objetivos israelíes y judíos en el mundo. Justamente para evitar eso, están laburando los muchachos. Creeme que el trabajo está casi terminado. Falta poco… lo que deberías preguntarte es qué podes hacer vos para contribuir a la victoria y ayudar a Israel, desde tus limitadas opciones y recursos. Es tiempo de hacer, no de hablar; tiempo de acción, no debates. No estoy bromeando ni jugando a los soldaditos cuando digo que se viene la guerra… y una muy grande.

      Creo que Israel reaccionará como corresponde cuando no le quede mas remedio. No obstante, yo también creo que, en vista de todo lo que nos han hecho nuestros enemigos pasados y presentes, todavía somos demasiado buenos. Quisiera que de una buena vez dejemos de lado los principios de la Torá y seamos “malos” enserio, que seamos menos “rebbe” y más estilo “cosacos”, tal vez así el mundo nos dejaría de romper los huevos.

      Cada vez somos más los judíos en el mundo que preferimos la “chutzpah” arrogante del sabra antes que la mente de esclavo galútico del judío diaspórico. Eso no pasa únicamente por hacer Aliá (pese a estar relacionado), se puede tener mente de esclavo en Israel o mente de sabra en la diáspora. Parece que algunos todavía no salieron del gueto mental… a esos judíos debemos apartar, ignorar y marginar cuando estalle la próxima guerra, porque con ellos no contamos.

  3. Jabotito, coincido con mucho de lo que planteas, pero sin embargo no puedo estar de acuerdo con el tema de las bajas. El tener un solo muerto por un ataque terrorista ya debería ser INTOLERABLE. La represalia debería de ser de tal magnitud, que deberían hacerlos volver a la edad de piedra (ya ni al medioevo).

  4. Excelente artículo jabotito, mis felicitaciones por semejante exposición. Muy claro en todos sus puntos.
    Espero que Israel esté buscando el momento justo, y que USA no se duerma y ayude en la contienda.
    Coincido plenamente en que el ataque a Irán debe ser preventivo y fulminante, y comparto la preocupación de los comentaristas por las bajas civiles israelíes. Espero que la producción del Iron Dome continúe a buen ritmo para defender a nuestra gente de las agresiones enemigas

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