La exposición de la destrucción

Ezequiel Eiben
23/9/2011
24 Elul 5771

Damas y caballeros, “malvenidos” a la exposición de la destrucción.

En este circo repleto de payasos que se llama ONU (aunque no con poca razón alguno podrá expresar “¿qué culpa tienen los circos y los payasos? Ellos alegran a la gente”) asistimos a la debacle moral e intelectual de los negadores de la existencia. La debacle de los que siguen los ritualismos de la violencia y el culto a la muerte. Y sin embargo, al mismo tiempo, asistimos a su triunfo político. ¿Cómo es posible que esto suceda? ¿Cómo es posible que la miseria moral vaya acompañada de la victoria política? ¿Qué mundo racional lo permitiría? ¿Qué mundo con seres pensantes, conscientes y con ganas de vivir sin molestar a los demás se quedaría mirando expectante cómo sus destructores venden la mentira como verdad a cambio de sumisión y obediencia? ¿Qué mundo racional se dejaría intimidar, reconocería al miedo como fuente fecunda de obtención de resultados forzosos sobre los subyugados, y permitiría al terror imponer los términos del modo de vida?

Evidentemente, nuestro mundo no es aquel mundo racional que no lo permitiría. Nuestro mundo lo permitió hoy, de rodillas ante la maldad, rendido ante la violencia, con la cabeza gacha ante la imposición de la injusticia, con la cola entre las piernas ante las amenazas de terror. El terrorista presidente de la terrorista Autoridad Nacional Palestina Mahmoud Abbas presentó su plan del futuro terrorista estado palestino en la Asamblea General de la ONU y muchos lo aplaudieron entusiasmados. Algunos porque apoyan el terrorismo, otros porque lo consideran un medio tan legítimo como las negociaciones entre repúblicas liberales, otros porque si está encaminado a destruir a Israel no puede ser malo (nada que esté dirigido a perjudicar a los judíos puede ser algo condenable).

El detestable Abbas, malvado sin remedio, acusó a Israel de apartheid, de colonialista, de racista. ¡Sinvergüenza! Aquellos que son malvados, nos acusan de ser malvados; aquellos que sirven al apartheid, nos acusan de apartheid; el racismo se queja del supuesto racismo de los demás. La irracionalidad en puntos culminantes.
Estos son los rasgos de la exposición a la que asistimos, la burda exposición de la destrucción. Los líderes palestinos se encargaron de destruir los conceptos, de destruir el lenguaje, de destruir la moral, de que el culto a la muerte superara en estima al amor por la vida. Y su regalo al mundo, envuelto en el falso paquete de buenas intenciones y esperanzas legítimas, ha sido aceptado por este. El terrorismo ha demostrado que triunfa cuando los que deberían combatirlo no cumplen sus deberes. El terrorismo ha demostrado que disfrazándose de payaso y llendo al circo de la ONU puede resultar agradable a los políticos. Si el mal por sí mismo es impotente y necesita de los buenos que lo alimenten para subsistir, y de los buenos que no hagan nada para triunfar, el mal va por buen camino en la ONU. Allí hay varios que se consideran “buenos” que no están dispuestos a hacer nada para interponerse como obstáculos insalvables en la carrera del mal hacia el dominio por la fuerza, y varios que se muestran deseosos de donarle millones de dólares convenciéndose a si mismos que lo hacen por una buena causa.

El mal inventó la leyenda del inexistente pueblo palestino; el mal reclamó como tierra ancestral a un Israel que no le pertenecía; el mal repartió su farsa a través de pistolas, bombas y misiles. Algunos intentaron resistir a los atropellos de los asesinos de la vida humana, la verdad y la historia. Otros aceptaron sus regalos, creyendo que aceptar el paquete bajo la amenaza de un arma en la cabeza realmente constituía una ofrenda a la verdad de parte de seres bondadosos. En Israel hay de las dos clases de personas: los que enfrentaron al mal y los que aceptaron su mensaje como digno de ser considerado para la paz, los que lucharon contra el mal y los que lo legitimaron buscando el “punto medio”. Sí, lamentablemente hubo de esta segunda clase de personas, y ellos permitieron con culpa, negligencia, indiferencia e irracionalidad que el mal llegara hasta donde llegó hoy: al estrado con exigencias basadas en supuestos “derechos inalienables del pueblo palestino”. Te estoy hablando, izquierda israelí, promotora de los palestinos y denigradora de los asentadores. Les estoy hablando también a ustedes, grupo de derechistas que con el tiempo flaquearon y aceptaron los errores de la izquierda como absolutos indiscutibles de cara al futuro del país. Y por supuesto a ustedes, centristas, izquierdistas enmascarados y algunos aún provenientes de un pasado derechista.

La furia que muchos conocedores de la historia de Israel habrán experimentado al oír semejante catarata de mentiras y disparates en boca de Abbas en la ONU, es entendible a la luz de su compromiso con la verdad y la legitimidad del sionismo. La verdad es que Israel tiene razón, y los palestinos no. Es así. De un lado está la verdad, y del otro la mentira. De un lado la razón, y del otro la sinrazón. No hay término medio. No lo hay entre nosotros y nuestros asesinos; no hay un poquito de razón de nuestra parte, y un poquito de razón de su parte, y juntos tomando un café con leche y comiendo golosinas podemos llegar a un acuerdo. La fuerza contra los que emplean la fuerza, es la medida eficaz a adoptar. Nada de pacifismo barato (ese que huye a los compromisos con la defensa de la propia vida y prefiere verla resignada ante las locas aspiraciones del resto); nada de entendimiento (ese que eleva a la categoría de dignos adversarios en un debate a aquellos que desde el arranque no nos reconocen). Abbas cada vez da más señales para que nos convenzamos de que quiere eliminar a Israel. ¿Por qué mirar hacia otro lado? ¿Es que a ciertas personas la realidad se les hace insoportable y la mentira un refugio placentero? ¿Es que la contundencia de los hechos les obliga a revisar postulados que no quieren, mientras que los delirios fuera de la realidad les permiten mantenerse con comodidad sin necesidad de hacer un esfuerzo crítico y reflexivo?

Si hay un momento para hacer autocrítica, es este. Si Israel no hubiera legitimado a la OLP, Abbas no hubiera reclamado hoy por un estado palestino. Si Israel hubiera eliminado a sus enemigos en vez de darles otra oportunidad, sus enemigos no estarían utilizando hoy esa oportunidad para tratar de eliminar a Israel. Y los imbéciles e idiotas útiles no tendrían hoy a ese enemigo para ponerse de su lado y chuparle las medias. Hoy la mención del terrorista Yasser Arafat (el mayor asesino de judíos después de Hitler) como un hombre de paz, despertó aplausos entre la multitud espectadora, el recuerdo de su infame frase “que no se caiga la rama de olivo” despertó elogios y añoranzas en periodistas y comentaristas; si se hubiera hecho lo necesario en su momento para que desapareciera la organización de Arafat el Asesino, heredada por Abbas el Mentiroso, los imbéciles e idiotas útiles estarían añorando otras maldades, pero no ésta tan perjudicial para Israel. No estarían hoy aplaudiendo a la organización que planea de manera consistente y constante la destrucción de Israel. Quizás estarían aplaudiendo a un nuevo enemigo que hubiere aparecido, pero no a este que tuvimos oportunidad de eliminar. A los arquitectos y promotores de los Acuerdos de Oslo les habría venido bien leer el Señor de los Anillos: en una épica batalla el bien derrotó al mal, Isildur venció a Sauron y le quitó el Anillo Único que le daba poder. Pero Isildur no destruyó el Anillo, y le permitió al mal subsistir. Tiempo después el mal reclamó la nueva oportunidad que se le dio y sus ejércitos se rearmaron. Miles de vidas se perdieron hasta que el país del bien, Gondor, pudo imponerse al país del malvado Sauron, Mordor. Y en esta segunda oportunidad, el Anillo fuente de poder del mal se destruyó. Buena lección acerca de no deshacerse del mal cuando se tiene la oportunidad, permitirle subsistir para que luego vuelva a amenazar, y las vidas que se pierden en el nuevo intento por terminarlo.

¿Hasta cuando Israel, tus políticos le van a extender la mano a los verdugos del pueblo judío? ¿Cuándo será el día en que dejen de intercambiar la foto en la que aparecen dándole la mano al asesino, la cual piensan que les garantizará el podio en los anales de la historia, por el sufrimiento de las familias de miles de muertos a manos del terrorismo islamista?
Es porque no rinde la seguridad a cambio de la falsa paz, una de las razones por las que apoyo a Biniamin Netanyahu. No comparto la insistencia con la cual llama a Abbas a sentarse a negociar la paz como socio auténtico (y estoy seguro que en su interior Bibi no le tiene semejante estima), pero me da satisfacción y tranquilidad saber que no resigna el propio interés al pedido de los demás.
Es una cuestión filosófica: el sufrimiento de los demás no es un condicionamiento a nuestro propio bienestar; nosotros no tenemos que sufrir solo por el hecho de que otros sufran. Si hay palestinos que sufren por no tener estado propio, eso no les otorga derecho moral para obligar a Israel a hacer un acto de autosacrificio. Nosotros estamos primero, nosotros somos nuestra prioridad, nuestro interés es nuestro interés. Después de la exposición de la destrucción cuya autoría son los asesinos palestinos, espero seguir escuchando cantos a la vida de parte de Netanyahu y de todo Israel.

Anuncios

7 comentarios

  1. che, nada que ver, pero… que verguenza Cristina K, cuánto descaro y soberbia! la mayor injusticia de Naciones Unidas, señora presidente, no es que existan asientos permanentes en el Consejo de Seguridad, sino que la mayor parte de los 193 miembros de la Asamblea General sean todas dictaduras. En otras palabras, la injusticia consiste en que, por ejemplo, Francia, una nación perfectible con muchos problemas pero democrática al fin, esté en pie de igualdad y tenga el mismo peso a la hora de votar que un régimen como el saudí que abiertamente esclaviza a las mujeres, lapida adúlteras, ahorca homosexuales, azota a los que beben alcohol y prohibe la libertad religiosa. ESO es injusticia. La misma mayoría automática formada por dictaduras islámicas, comunistas y tercermundistas hostiles a Israel que declararon que el sionismo es racismo. La UNASUR es la misma mierda que la Liga Árabe.

    Con todo el respeto que puedo tener por las políticas internas del actual gobierno argentino, pido a mis colegas disculpas por haber tenido fe alguna vez en que la política exterior argentina podía mejorar. Timerman se puede ir al infierno.

    Nunca más seré tan ingenuo

    • Muy buena reflexión Jabotito.

      Escuché decir que antes de reclamar por protagonismo y cambios en el Consejo de Seguridad, Argentina debería revisar sus actuaciones en el durante y en la posguerra en la etapa de la Segunda Guerra Mundial. Que su dudosa “neutralidad” no le daba autoridad moral para hacer semejante demanda a un órgano que teóricamente venía a corregir los errores que llevaron al desastre.

      Por su parte, Sergio Widder dijo: “Hay quienes vieron este debate en la ONU como una oportunidad para que Argentina revisara su abstención en la Asamblea General de 1947, cuando se votó la resolución para crear un Estado judío y un Estado árabe. El discurso de hoy reconoció a Palestina pero ignora la seguridad de Israel”.

      Como ya lo dijiste en anteriores debates, más allá de las diferencias respecto de la política del gobierno argentino, estamos en la misma defendiendo la causa de Israel, la más importante. un saludo y shabat shalom

      • Te juro que pensé exactamente lo mismo que Widder… Argentina se abstuvo en la votación para crear un Estado judío en 1947, albergó a los peores criminales de guerra nazis, apoyó a Gadaffi en su momento, Alfonsín trató de vender material nuclear a Irán (por eso pusieron las dos bombas, porque Menem cedió a la presión estadounidense para suspender el plan Cóndor), tiene la población más antiamericana del cono sur, el propio canciller “moralista” Timerman alabó al régimen de Assad dos días antes de que estallara la revuelta siria… y ahora se creen con derecho a darle lecciones al mundo acerca de la paz y la “multipolaridad”. Cristina, que no sabe un carajo de los riesgos de seguridad que corre Israel, habla de que “Palestina en la ONU traerá mayor justicia y seguridad”, una frase ridícula, ignorante y desproporcionada en relación a la urgencia del problema y los medios necesarios para solucionarlo. De un trosko de la facultad de sociales puedo aceptar semejante ingenuidad, pero de una jefa de estado ralla la negligencia criminal. Realmente me molestó mucho que se meta con mi gente sin justificación. En vista de la obsesión que este gobierno tiene con Israel (y algunos medios como Página/12 que pone en primera plana el tema palestino), me pregunto si les importa más lo que pasa a veinte mil kilómetros de distancia, en una región y un conflicto sin relación directa con los intereses argentinos, antes que el asunto de las Malvinas o la extradición de los iraníes que pusieron la bomba en la AMIA. No me parece serio ni siquiera en beneficio de la política exterior argentina. La señora presidente quiere saber por qué existen miembros permanentes con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, pues ahí tiene la respuesta: si dependiera de ella, una mayoría automática virtualmente podría votar el fin de Israel.

        Además, todo bien con Cristina en cuestiones políticas netamente argentinas, pero pará la mano con la soberbia internacional. Argentina será ejemplo en muchas (o algunas) cosas, pero seguro que NO es ejemplo su política exterior a lo largo de su historia. Eso dalo por sentado. También me sorprende que algunos programas oficialistas, estilo Duro de Domar o Bajada de Línea, en vez de encargarse de defender al gobierno, se dediquen a pasar informes antinorteamericanos y antiisraelíes condenando la muerte de Bin Laden o alentando teorías conspirativas sobre el 11 de septiembre (el programita de Victor Hugo Morales hace unos días pasó videos de Yasser Arafat y Ahmed Yassin, el terrorista fundador de Hamás, afirmando que condenan el ataque contra civiles en Nueva York, en una época en la que explotaban autobuses en Jerusalem). Pero claro… los peronistas k no tienen nada contra los judíos, después de todo, tienen entre sus filas a un oportunista como Diego Gvirtz o un mafioso como Spolsky que se afanó la indeminización de las víctimas de la AMIA, por no mencionar la inmundicia renegada con apellido medio moishe que escribe en Página/12, el judeófobo diplomado Brieguer o la basura de Verbitsky (aunque la falta de prepucio es un límite que Bonafini no está dispuesta a cruzar, ni siquiera por el jefe de inteligencia de Montoneros). Ah! me olvidaba del super agente encubierto del Mossad, Sergio Schoklender, recientemente desenmascarado por el detective D’Elía. En fin, creo que HASTA ACÁ LLEGUÉ. Si después me acusan de “tilingo” por oponerme a este gobierno, sepan que no es por la ley de medios o la asignación universal, sino por todo esto. Pero dejemos este tema tabú de lado porque nos vamos por las ramas y no quiero ofender a nadie innecesariamente… estoy caliente con este tema y no quiero seguir…

        Puedo tener opiniones formadas y bien fundamentadas sobre diversos temas, pero lo primero que me importa es Israel, no lo dudes Ezequiel. De hecho, solo por la causa de Israel, la causa de mi pueblo, estoy dispuesto a entregar mi vida. Demasiados siglos los judíos han dado su intelecto, capacidad y sacrificio por causas ajenas o en favor del progreso de la humanidad en su totalidad… y mira cómo nos pagó el mundo. Es hora de que los judíos usemos nuestras energías en pos de Israel, nuestra propia nación. Nadie más lo hará por nosotros, ni siquiera los americanos. No hay que ser militante sionista para tener sentido común.

        Un abrazo

        • Muy buen artículo Eze, y muy bueno tu comentario Jabotito. No se porqué, pero esta vez no me produjo repulsión leer el discurso de Cristina. Debe ser porque estoy desconectado de Argentina, pero lo concreto es que lo tomé como el discurso de una presidente de un país tercermundista, nada más. Ya mucho no me cambia lo que haga o deje de hacer este gobierno con respecto a Israel. Lo que sí me da lástima es la comunidad judía argentina. Por supuesto que, como en la ONU, siempre quedan algunas velas prendidas. Pero también es cierto que hay rabinos que hacen política en lugar de luchar contra la asimilación o promover judaismo; dirigentes comunitarios oportunistas e incompetenes y completamente apáticos con Israel; madrijim que se pasan el sionismo por el _ _ _ _; escuelas e instituciones judías que cierran (¿Quedó alguna en zona oeste o en el sur de la provincia?); y podría seguir. Por estoy en la fundación Hadar.

  2. Muchachos, no sé de que se sorprenden…
    La argentina siempre tuvo tendencias Nazistas y facistas.

  3. Muchachos muy buen articulo y debate. La verdad que son un orgullo, en serio. Mis respetos.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: