El Estado Palestino. Ricardo Ruiz de la Serna

Los palestinos tienen derecho a un Estado. En realidad, podría existir ya desde 1948 si ellos y los países árabes no hubiesen rechazado la partición de Palestina que aprobaron las Naciones Unidas. Es inevitable conmoverse ante el sufrimiento de los habitantes de Gaza. Cualquiera se indigna ante las fotografías —que cada día, cada semana, cada mes- nos muestran a niños y adolescentes lanzando piedras o enarbolando pancartas que piden libertad. Es más difícil ver el dolor de las víctimas del terrorismo israelíes y el terror de los niños de Sderoth ante los cohetes de Hamás porque estas fotos casi nadie las publica.

 

Sin duda, los palestinos tiene derecho a vivir en paz y libertad pero la comunidad internacional se ha limitado a mirar cuando el liderazgo de la llamada causa palestina ha estado en manos de terroristas, irresponsables corruptos y tiranos. Por desgracia, como dijo Abba Eban, los líderes palestinos nunca pierden una oportunidad de perder una oportunidad. Suena a broma, pero el viejo ministro israelí, en realidad, estaba entonando un lamento. Nadie ha pedido cuentas —hasta ahora- a los líderes que utilizaron a su pueblo —hombres desarmados, mujeres, niños- como escudo humano para proteger arsenales, polvorines y terroristas. Aún no han respondido ante la justicia quienes llevan sesenta años adoctrinando a los niños palestinos en el odio a los judíos y a Occidente. Algún día habrá que preguntarse dónde están los millones de dólares de ayuda robados a los palestinos por sus propios líderes durante décadas.

 

El Estado palestino debe nacer del acuerdo, no de una declaración unilateral. Debe brotar de las negociaciones, no de las maniobras políticas en las Naciones Unidas. Cuatro Primeros Ministros israelíes —Barak, Sharon, Olmert y Netanyahu- han apoyado la solución de dos Estados: uno para los israelíes y otro para los palestinos. Israel recauda y entrega la mayor parte de los impuestos que sostienen la Autoridad Palestina: dos tercios del presupuesto de la ANP. La cooperación económica y los intercambios comerciales con Israel han permitido el desarrollo de Cisjordania en los últimos años como nunca antes se había conocido. Mahmud Abbas está en una posición de debilidad porque su mandato ha terminado y porque sigue sin controlar Gaza. El Estado palestino nacería dividido por sus propias luchas internas. Por desgracia, en las Naciones Unidas, nadie exige responsabilidades a los regímenes de Irán y Siria por el apoyo a los terroristas de Hamás que asesinan, secuestran, roban y matan a su propia población, a la que tiene de rehén. Bueno, al menos en esto hay cierta coherencia aunque es siniestra: en las Naciones Unidas tampoco pide nadie responsabilidades a estos tiranos por lo que hacen con los sirios y los iraníes en sus propios países.

 

Los palestinos merecen un Estado pero también merecen un liderazgo mejor y unos aliados responsables. En Palestina debe haber un Estado democrático pero esto es difícil cuando a las elecciones concurre una organización terrorista como Hamás. He aquí la tragedia de los palestinos: son víctimas de su propio liderazgo y son instrumentos en manos de tiranos y terroristas que los utilizan a su antojo. Mahmud Abbas ha tenido oposición interna porque aún son muchos los palestinos que exigen un Estado desde el Mediterráneo hasta el Jordán, es decir, la eliminación de Israel. Se cuestiona, incluso, que Abbas tenga la legitimidad para reclamar sólo un Estado con las fronteras previas a la Guerra de los Seis Días. Los órganos de Fatah y la Organización para la Liberación de Palestina están en manos de funcionarios leales a Mahmud Abbas pero no necesariamente representan el sentir de la mayoría de los palestinos. Los representantes de la Autoridad Palestina han recorrido buena parte del mundo para recabar apoyos internacionales pero Mahmud Abbas no ha viajado a la Franja de Gaza para recabar su apoyo y convencer a los terroristas de que, al menos, reconozcan al Estado de Israel y dejen de buscar su destrucción. Por desgracia, el mayor problema de Mahmud Abbas no es Israel sino el terrorismo y la división entre los propios palestinos.

 

Los palestinos deben tener un Estado pero hasta ahora lo único que han conseguido sus líderes ha sido más terrorismo, más violencia y más muerte para ellos mismos y para sus vecinos israelíes. Los mayores problemas de Oriente Medio son el terrorismo, la proliferación nuclear, la corrupción y la falta de democracias en la región. Nadie sabe adónde conducirán los procesos revolucionarios en Túnez, Egipto, Libia, Yemen y Siria. No sabemos qué sucederá si se sigue tolerando que los ayatollahs engañen a la comunidad internacional sobre el verdadero propósito de su programa nuclear. Hizbolá sigue controlando, de facto, El Líbano, que preside el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (sí, sí, como lo está leyendo…)

 

El sufrimiento palestino debe dejar de ser un recurso para la propaganda de las tiranías y sus responsables deben empezar a explicar por qué después de más de sesenta años han sido incapaces de encontrar una solución pacífica al conflicto con sus vecinos israelíes. Los líderes palestinos deben dar muchas explicaciones sobre el terrorismo, la corrupción, la represión, la ausencia de derechos humanos y la irresponsabilidad por décadas. Alguien debe explicar a los palestinos por qué Hamás sigue teniéndolos como escudos humanos y gasta en terrorismo, armas y explosivos la energía y los recursos que debería dedicar a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de Gaza.

 

Los palestinos han de tener un Estado pero eso requiere negociación, sentido común y responsabilidad. Ha llegado el momento de dejar el victimismo y la educación en el odio que han padecido los palestinos durante todos estos años y sentarse a hablar de paz, de seguridad y de cooperación entre palestinos e israelíes. Es hora de liberarse de la tutela teocrática de Irán, Hizbolá y sus aliados sirios. Ha llegado el momento de trabajar para la paz y no para el conflicto. Hay que dejar las maniobras políticas y los golpes de efecto en Naciones Unidas. El Estado palestino debe nacer de la negociación bilateral con Israel, del realismo y la responsabilidad, del espíritu de Oslo y de la voluntad de fijar fronteras estables y seguras.

 

Ojalá esta vez el liderazgo palestino esté a la altura.

 

El Imparcial

Para los que entienden inglés, el discurso de Bibi en la ONU con su audio original:

(La única defensa contra el mundo es un conocimiento perfecto de él)

 

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