Antisemitismo en Argentina

Julián Schvindlerman hizo referencia – en una entrevista para Radio Jai – al informe de la DAIA, la Liga Antidifamación y la UBA sobre antisemitismo en Argentina, realizado por el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales, donde aseguró que el mismo muestra “unos resultados duros, deshauciantes y alarmantes” (aquí están los resultados de la encuesta). Además, destacó que los datos que presenta el trabajo “huelen a medieval” ya que “son los prejuicios clásicos del antisemitismo histórico reeditado”. Les recomiendo que escuchen la entrevista.

Reflexión personal:

Los datos son empíricos y contundentes. La muestra es representativa y el Instituto Gino Germani no se caracteriza por exagerar los datos o realizar malas encuestas, especialmente cuando se trata de cuestiones serias como el racismo, la xenofobia y la discriminación en la sociedad argentina. Quien siga creyendo que el odio contra los judíos en Argentina es marginal o está sobredimensionado, luego de ver los números, es un negador, un necio o un malvado. En todo el mundo, occidental y oriental, la judeofobia y el prejuicio atraviesa todas las capas sociales, ideológicas y de localidad. Argentina no es la excepción, donde hay antisemitas entre los bianudos catolicones de las clases altas hasta los más pobres de las clases bajas (el tipo que atacó a los jasidim en Flores no era precisamente un skinhead), pasando por toda la clase media, las poblaciones tradicionales del interior (donde casi no hay judíos), la izquierda fuertemente antisionista (incluyendo a los judeófobos que solo aceptan al moishe intelectual renegado que escribe en Página/12), la derecha nacionalista (prácticamente todos los “patriotas” son judeófobos), los tilingos porteños y por supuesto dentro del peronismo. No es razón para estar paranoico ni hostil mediante generalizaciones injustas, pero no olvidemos que en ese país tuvimos el terrible pogrom de 1919, toda la violencia de Tacuara, antisemitismo en dictadura, antisemitismo en democracia, dos bombas y manifestaciones antisemitas contra Israel y judíos locales hace muy poquito tiempo, además de una relación cercana con el principal aliado del régimen más judeofóbico sobre la faz de la tierra (República Islámica de Irán) en Sudamérica: la Venezuela de Hugo Chávez. Conviene estar concientes, preparados, denunciar el menor atisbo de judeofobia y aceptar la realidad. La realidad es que la judeofobia en Argentina está lejos de ser el problema que ocurre en España (como dijo Rafecas), pero tampoco es tan insignificante como en EE UU. La realidad es que la bomba no se la pusieron a la Asociación Italiana, Árabe, Armenia, Gallega, Vasca o China… se la pusieron a la Israelita. A mi sinceramente me sorprendió negativamente esta encuesta, pero no pienso escapar a la realidad porque no me guste. Espero que no sea demasiado tarde cuando el resto de la gente despierte. Por último, quiero destacar la importancia de estos estudios sociológicos que permitirán atacar con mayor eficacia las raíces del prejuicio contra los judíos y otros colectivos.

Leon Pinsker tenía razón… dos mil años de prejuicios, difamación, estereotipos y atrocidades no se olvidan fácilmente. La judeofobia es incurable, pero hay métodos para mitigarla, combatirla y denunciarla antes de que empeore. En mi opinión, libros educativos como “La Judeofobia” de Gustavo Perednik son las mejores armas que tenemos para entender la problemática y hacerle frente. Quien lea ese libro, siempre y cuando no sea un antisemita militante, podrá adquirir los anticuerpos necesarios para evitar caer en el prejuicio, la ignorancia, el temor y el odio.

Argentina, crisol de razas. Como para que la señora presidente hable en la ONU del “ejemplo de paz, tolerancia, respeto y convivencia que es nuestro país”… ¿superioridad moral o soberbia infantil?

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5 comentarios

  1. El orgullo de ser argentino, no?
    Ahora preguntame si canto el himno, Ricardo Iorio…

    • Argentina es el país más judeofóbico del continente americano.
      En Venezuela el judeófobo es Chávez, pero en Argentina la judeofobia está arraigada en muchos sectores de la sociedad. Es una judeofobia importada de Europa, no como en Estados Unidos, donde el odio al judío se asemeja más a la xenofobia.
      A veces nos olvidamos que este país le declaró la guerra a Alemania dos días antes de que termine. Dos días, que verguenza…. Italia, Bulgaria, Rumania y casi todo el bloque alineado a Hitler ya se había rendido en 1944. Este fue uno de los pocos países que con una aparente “abstención” bancó a los nazis hasta el final, y les dio refugio cuando terminó la guerra.
      También nos olvidamos o no sabemos como se vivió en la época de Perón y Tacuara. Recomiendo leer el libro “La mitad de la nada”, que describe precisamente como un grupo de judíos de la secundaria vivió ese momento (es una historia verídica). Al amigo del protagonista le pegaron un tiro y casi lo matan. Su crímen: ser judío. Tampoco es casualidad que en la última dictadura militar Argentina (la más cruda de américa latina) los judíos “subversivos” hayan sido los que más sufrieron.
      Y si empezamos a hablar de la AMIA…Por favor, si hubieran metido una bomba en una iglesia habrían tardado 10 minutos en agarrar a todos, no 10 años en encubrir la causa. Ahora ya se sabe que fue Irán, ¿Cómo reacciona el gobierno? No solo no corta relaciones diplomáticas con el país que puso las dos bombas, sino que las profundiza. La delagación Argentina fue una de los pocas que se quedó escuchando a Ahmadinejad en la ONU, si no me equivoco junto con otros 14 países.
      ¿Hacía falta hacer un estudio?
      No, con ver la historia alcanza….

  2. Amigos, no se de que se sorprenden. Solo alcanza con ser judío y haber ido a una escuela secundaria pública para entender desde chico en carne propia lo que es el antijudaísmo en la Argentina.

  3. Es cierto que las estadisticas son ilustrativas, pero hay que tomarlo con cautela. Sea como sea es alarmante. Igualmente ahora existe Israel, y lamentablemente si hay un brote de violencia judeofobica (que no veo cercano) tenemos a donde rajar, porque ni el INADI ni las ONG’s repletas de judios de izquierda antisionistas nos van a dar refugio, como siempre.

  4. Las encuestas no me sorprenden en lo más mínimo; de hecho, personalmente ver las manifestaciones judeofobicas en enero de 2009 durante la Operación Plomo Fundido me resultó peor, y eso que un preaviso de la paranoia judeofóbica ya había sido dado en 2006 durante la guerra del Líbano II.
    Hay algunos datos de las encuestas que obedecen a prejuicios y odio a los judíos (detesto que los análisis se reduzcan solamente a “la ignorancia” o a los “incultos”, como si los principales líderes del mundo judeofóbico a lo largo de la historia hubieran podido ser todos tachados de tales), hay maldad consciente. Pero también, otros datos remiten a la irracionalidad y estupidez con la que se sustenta una machacada visión de la vida y entendimiento de la realidad. Que los judíos tengamos connotación negativa porque somos hombres de negocios, es muestra cabal de ello. El hombre de negocios, el comerciante, es el que florece en las sociedades libres, el que intercambia valor por valor, el que realiza acuerdos voluntarios, el que respeta el consentimiento. En un totalitarismo, estos hombres de negocios desaparecen, el mercado es cerrado, no hay acuerdo ni consentimiento: hay fuerza e imposición. Por lo tanto, a aquellos que no les gusten los hombres de negocios, más allá de que sean judíos los comerciantes, son unos imbeciles que creen estar del lado del bien tratando de eliminar paradojicamente a sus más importantes representantes; o directamente son unos malvados que quieren instaurar el totalitarismo impuesto por la fuerza.
    De ahí que ser judío comerciante sea ser un judío a favor de la libertad y de la vida; y quien tenga una visión negativa al respecto, sea un judeofobo o directamente un odiador de los más importantes valores humanos

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