Borrar a Israel del mapa

“Israel debe desaparecer”

Bernardo Ptasevich

AURORA-ISRAEL.CO.IL

14/10/2011

“Israel debe desaparecer”, pasó a ser una de las frases más difundida por los medios mundiales y utilizada por líderes de países árabes e islamistas. Cuando amenazar de muerte a una persona es un delito penado por la ley, amenazar de muerte a un país y a una comunidad entera es tomado como algo sin importancia y difundido con total impunidad.

Brasil permite amenazar a Israel

Veja, la revista brasileña de mayor tirada, señala en un reporte del periodista Reinaldo Azevedo las recientes declaraciones del embajador de la OLP en Brasil, Ibrahim Alzeben. Ante un foro de estudiantes brasileños y por consiguiente ante la mirada silenciosa y aprobatoria del Gobierno de Brasil afirmo que “Israel debe desaparecer”. Para dejar bien en claro su declaración agregó: “No es el embajador de Irán o el presidente Ahmadineyad quien les está hablando”.

La posición de este individuo y su organización no puede sorprendernos. Sin embargo, la recepción y aceptación de tales afirmaciones por parte del Gobierno brasileño es un nuevo llamado de atención sobre el rumbo que está tomando la posición sudamericana en esta cuestión. Es una fábrica de antisemitismo en la que sus líderes mal informan y promueven con mentiras la desaparición de un país miembro de las Naciones Unidas en manos de sus verdugos islamistas.

La posición de Ahmadineyad es más que conocida. Irán organizo y patrocino un encuentro para pedir “la liberación de toda Palestina” a través de la lucha armada. No puede entenderse de otra forma que no sea incitarlos e invitarlos a que los acompañen en un ataque armado a Israel. La reunión fue titulada “Conferencia Internacional sobre la Intifada Palestina” y tuvo como participantes a delegaciones parlamentarias de más de 70 países. No dispongo de la lista de asistentes, pero Ahmadineyad puede decir tranquilamente: “No estamos solos”.

Es imprescindible que el Gobierno israelí detecte a cada uno de los asistentes a este y otros encuentros similares así como a los Gobiernos que reciben dirigentes islamistas que amenazan a Israel en sus países haciéndolos cómplices de tales deseos. Con ello se debe ir armando el mapa en el que nuestros enemigos y sus socios estén bien identificados.

Muchos de ellos, con doble cara, permiten estas manifestaciones y apoyan estos eventos a la vez que mantienen por conveniencia relaciones cordiales con Israel y los Estados Unidos. Sin embargo apoyar a quienes nos quieren hacer desaparecer los pone claramente en la otra vereda.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, dijo en un discurso ante la conferencia, que “el establecimiento de Israel fue el crimen histórico más atroz”. De la boca de este trastornado fanático pueden salir las frases más hirientes y terribles.

Que representantes de tantos países escuchen esto como una verdad es realmente preocupante.

El pedido de Abás ante la ONU para que reconozcan el Estado palestino, también fue rechazado por el líder religioso de Irán, el ayatollah Jamenei, quien dijo que cualquier acuerdo que acepte la existencia de Israel dejaría para siempre “un tumor canceroso” y amenazaría la seguridad de Medio Oriente. ¿Hasta cuándo estos dirigentes de un país que se acerca peligrosamente a la obtención de armas nucleares podrá seguir amenazando a Israel sin sufrir consecuencias? ¿Hasta dónde se le permitirá llegar en su carrera nuclear sin decidir otra cosa que leves sanciones que ya han demostrado poder superar con facilidad?

Hamás y Hezbollah, la misma consigna


Los líderes de Hamás han desaprobado cada una de las iniciativas de negociación que se emprendieron inicialmente entre la AP e Israel. No lo han hecho por no estar de acuerdo con alguna de las cláusulas que se negociaban, ni para mejorar su posición en un futuro acuerdo. Simplemente no conciben ninguna posibilidad de vivir al lado de Israel como país de los judíos.

Ellos no han cambiado en nada su posición idéntica a las descriptas anteriormente. Quieren hacer desaparecer a Israel, tirar a los judíos al mar y ocupar todo su territorio para instalar allí el Estado palestino.

Hezbollah no le va a la zaga. Nasrallah también es propulsor y ejecutor de acciones en torno al mismo fin. Son dos organizaciones que verían felices la desaparición de Israel.

El mundo ya no sólo observa. El mundo occidental y por supuesto el islamista ya no sólo observan los deseos de los fanáticos en su objetivo de eliminar un país de la faz de la tierra. Ahora participan de los foros, concurren a los eventos, permiten disertar en sus instituciones oficiales y en sus universidades, apoyan con su mano levantada posiciones extremas sin ponerse siquiera colorados.

Los intereses económicos, el temor a ser enemigo de quienes demuestran ensañarse con sus enemigos sin contemplación de ninguno de los derechos humanos, la infiltración de miles de elementos extremistas en sus poblaciones y sobre todo la permisividad y complacencia de líderes que se alistan en el populismo y creen conveniente apoyar cualquier causa que los mantenga en el poder.

Así buscan el apoyo de los millones de antisemitas, de los racistas, de los intolerantes, de los violentos, y de todo grupo extremista de personas que no quieren tener en su oposición. De esta forma los que cometen delitos blanquean sus acciones ilegales haciéndolas parecer legales a la vista de quienes tienen que juzgarlas y no lo hacen por conveniencia. El mundo está al revés. Los malos se visten con trajes de buenos para que las maldades parezcan acciones de beneficencia. Los demás, que serían los normales pasan a ser perseguidos por no adherirse a estas corrientes fanáticas que están de moda en varios puntos del planeta. Las organizaciones que deberían controlar y mediar para que esto no suceda son por el contrario recipientes de odio que refractan en sus plenarios ante cuanta cámara de televisión tengan a mano.

Las organizaciones de derechos humanos no hacen más que tolerar la violación de los mismos y miden con diferente vara según le convenga a quienes la integran.

El mundo está al revés, de tal forma que es incierto el final del camino. Si no hacemos nada vamos a vernos arrastrados por este torrente de maldad y destrucción que realmente podría cumplir con sus objetivos. Nada podemos hacer si no reconocemos que el problema existe y que es realmente de dimensiones alarmantes.

Hoy Israel es el objetivo a desaparecer. Pero no canten victoria quienes inocentemente o a sabiendas apoyan o hacen la vista gorda. Cualquiera de ustedes podrá ser el próximo.

El fanatismo islámico no tiene límites y quiere todo, absolutamente todo. Cuando consiga lo primero irá por el resto. El resto son ustedes.

 

Difusion: www.porisrael.org

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