“Teherane man haray” Pilar Rahola

Teherane man haray (Mi Teherán a subasta) es el título de la película que ha condenado a la bella actriz Marzieh Vafamehr a un año de cárcel y a 90 latigazos, según sentencia del tribunal islámico que la ha juzgado por haber actuado en dicha película. El filme narra precisamente la historia de una joven actriz enamorada del teatro que se ve obligada a vivir su pasión de forma escondida, hasta que conoce un joven y viaja con él. Fue dirigida hace cuatro años por Garanaz Musavi, una iraní residente en Australia, que la produjo para su tesis universitaria. En principio consiguió el permiso del régimen y en ella participaron varias estudiantes. Después de un recorrido por diferentes festivales, la cinta entró en Irán y ahora la tiranía persigue a sus protagonistas.

El hecho de que Marieh salga en la película con el pelo corto y sin pañuelo ha aumentado la indignación del jurado islámico. Y ahora está recluida en la cárcel de Garchak, en Baramin, un antiguo gallinero que según su marido, el director de cine Naser Taghvai, presenta unas condiciones infrahumanas. Marzieh, pues, añade su nombre y su tragedia a la larga lista de personas del mundo de la creación que sufren persecución, tortura, cárcel e incluso la muerte por parte de este régimen tiránico. El caso más sonoro es del director Jafar Panahi, el más importante de su generación y uno de los grandes del cine iraní actual. Entre otros premios ha recibido el León de Oro en Venecia y el Oso de Oro en Berlín. Jafar fue condenado en diciembre de 2010, por delitos “contra el régimen”, a seis años de cárcel y veinte años sin poder dirigir ninguna película, escribir ningún guión, viajar al exterior y dar ninguna entrevista. Recibió muestras de apoyo de actores y directores de todo el mundo. De todo el mundo menos de España, por cierto, cuyos actores parece que no se movilizan si el PP no tiene la culpa de algo… Así pues, Jafar fue condenado a la cárcel física y a la muerte creativa.

Es tan brutal la sentencia que priva al pueblo iraní de unos sus genios cinematográficos que da la medida de la intrínseca maldad de este régimen déspota y enloquecido. Odio a la mujer hasta el delirio, odio a la creación hasta la lobotomía, odio a la disidencia hasta la represión brutal, odio a los judíos hasta la amenaza nuclear, y en definitiva odio a su propio pueblo, al que condena a una tiranía feudal totalitaria, tan corrupta y miserable como inflexible. Lo peor es que en Irán viven algunos de los creadores más interesantes del mundo musulmán, no en vano se trata de un país con una gran historia de rebelión. Pero hoy es un país destruido, dominado por un fascismo religioso que ha secuestrado el nombre de Alá para perseguir, tiranizar, matar, alentar y financiar el terrorismo, y cuyo desafío al mundo es imparable. La cuestión es qué hace o puede hacer el mundo. Nada, no en vano el petróleo es nuestro amo.
La Vanguardia.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: