Lecciones sobre la muerte de Gadaffi

A continuación un extracto de este artículo de Barry Rubin, seguido de un comentario personal.

¿Qué podemos aprender de la muerte del dictador libio Moammar Qadhafi? En primer lugar, que es el segundo dictador árabe que murió en la última década, siendo Saddam Hussein el primero.

Lo que siguen son las lecciones para la región:

1) Para derrocar a un dictador, uno necesita intervención de occidente o el apoyo de las fuerzas armadas.

Consideren esta simple lista:

Dictaduras derrocadas por fuerzas occidentales: Irak, Libia.

Dictaduras derrocadas por el ejército local: Egipto, Túnez.

Revoluciones frustradas cuando estos dos factores no estuvieron presentes: Algeria, Bahrain, Iran, Saudi Arabia, Yemen.

Esto demuestra que la revuelta popular no es lo que cambia las cosas en la región.

Los dictadores van a luchar o morir y las concesiones no ayudan.

La concepción occidental es que las revoluciones pueden prevenirse si los dictadores optan por la moderación y el compromiso, para así apaciguar a las masas y disuadirlas de rebelarse contra ellos. Pero en el medio oriente, esta concepción no deja de ser un sueño; la filosofía política está basada en la fuerza y la intimidación.

A excepción de Marruecos, donde concesiones brillantes — muchas veces ilusorias — funcionaron, el único lenguaje que se habla en la región es el de la intimidación y la fuerza. Inclusive en Turquía, donde pueden observarse normas democráticas, el partido Islamista construyó su base política reprimiendo, no concediendo. Sus cárceles están llenas de opositores.

En ningún lugar de la región esta realidad es más notoria que en Siria. A pesar de las fantasías occidentales de moderación y reformas por parte del dictador Bashar al-Assad, nunca existió la más mínima posibilidad de que esto ocurre. Toda la política de Obama con respecto a Siria fue claramente estúpida.

2. Irónicamente, uno no puede confiar en occidente, así que mejor fortalecete y defendete.

Recordemos un hecho peculiar: aunque Gaddafi siempre fue un dictador represivo y anti-occidental, en sus últimos años trató de hacer un trato con los americanos. Se asustó con el ataque de USA a Irak en el 2003 y no quería ser el próximo en la lista. Entonces cooperó, abandonó su programa nuclear y redujo su ayuda a organizaciones terroristas.

Pero eso no lo salvó de ser derrotado por Estados Unidos, así como tampoco lo salvó a Hosni Mubarak en Egipto, un genuino aliado de USA. En este punto, no estoy diciendo lo que Estados Unidos debería haber hecho en Libia, sino resaltando la interpretación que la región va a darle a este hecho.

3. Ser enemigo de occidente tiene costos bajos.

Acá hay una lista parcial:

Egipto: Obama califica a la Hermandad Musulmana como un movimiento secular, ignorando sus declaraciones anti-americanas y sus llamados al exterminio de los judíos.

Gaza: El grupo terrorista que festejó el atentado a las torres gemelas recibe indirectamente el apoyo de occidente, ya que las operaciones militares israelíes son repudiadas e Israel es presionada para minimizar las sanciones.

Líbano: Los países occidentales no se oponen a Hizballah y a las fuerzas de Irán; quieren lidiar con el gobierno controlado por el grupo terrorista y no aplican la resolución de la ONU del 2006 para detener el flujo de armas que llega desde Irán. Consecuentemente, el mismo día que murió Gaddafi Moscu recibe por primera vez a la delegación de Hizballah.

La Autoridad Palestina: Se rehúsa a negociar con Israel; se rehúsa a comprometerse; se rehúsa a reconocer a Israel como un Estado judío: se rehúsa a distanciarse del Hamas y abandonar la violencia e ignora los pedidos de USA y del cuarteto, pero no recibe ninguna condena por parte de ningún político, mientras que Israel es condenada masivamente por construir viviendas en su capital histórica.

Siria: La administración Obama solo emite condenas y Rusia y China la protegen en la ONU, a pesar de que Assad reprimió masivamente a su población. Mientras tanto, los líderes de la oposición siguen recorriendo el mundo y reclamando que occidente intervenga como en Libia.

Turquía: No recibió castigos por sabotear la invasión de USA a Irak, por sabotear las sanciones a Irán y por aliarse con radicales islamistas. Por el contrario, se ganó la confianza de la administración Obama.

En contraste, los supuestos aliados – Bahrain, el Egipto de Mubarak, Israel, Arabia Saudita, y la oposición moderada en Iran, el Libano y Turquía – no son ayudados o inclusive castigados por occidente y sobre todo por la administración Obama.

Comentario personal:

El artículo me pareció muy claro y contundente. El problema es que cuando analizamos la relación que existe entre el medio oriente y occidente en su conjunto, perdemos de vista las diferencias que existen entre los países occidentales a la hora de relacionarse con la región. Pongo un ejemplo así se entiende el punto. ¿Estados Unidos es un país occidental? Sí. ¿Noruega es un país occidental? Sí. ¿Eso significa que Israel debería mantener relaciones similares con estos dos países? Por supuesto que no. Mientras que Estados Unidos conserva una afinidad histórica con el pueblo judío y una amistad estratégica e ideológica con su único Estado (y ni el gobierno de Obama pudo cambiar esto), Noruega fue un país orgullosamente nazi que, insatisfecho con el asesinato en masa de 6 millones de judíos, defiende y financia al Hamas para que el grupo terrorista termine el resto del trabajo. Y los dos países son ”occidentales”.

¿Por qué hago esta aclaración?

Porque, pensando en la lección número 2), es cierto que los países del medio oriente no pueden confiar en occidente, pero no porque occidente sea traicionero, sino porque, cuando se trata del medio oriente, el occidente democrático, capitalista y culturalmente homogéneo que conocemos se desintegra en distintos países que persiguen intereses disímiles o incluso opuestos (como Estados Unidos y Noruega).

Por este motivo, no es que los aliados de Estados Unidos mencionados por el autor esperan el apoyo de “occidente”, sino que solo esperan el apoyo de Estados Unidos. Entonces no es occidente, sino la administración Obama quien dejó de ayudarlos o empezó a castigarlos. Esto significa que las tres lecciones que nos trajo la muerte de Gaddafi pueden cambiar radicalmente cuando Obama termine su presidencia. Mientras tanto, los dictadores que quedan vivos toman nota: para maximizar la probabilidad de sobrevivir, solo tengo que mantener a mi ejército cerca, fortalecerme y despotricar contra Estados Unidos y/o Israel. Good job Mr President.

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3 comentarios

  1. Nada se puede objetar a tu análisis ni el del señor Rubin. No obstante, mantengo viva la esperanza de que Obama se levante para hacer lo que tiene que hacer con sus enemigos. Se está planeando algo grande… y no me refiero solamente a Irán y sus satélites, hablo del Yemen y Paquistán. De lo contrario, la opción que nos queda es un hongo nuclear sobre Washington, Israel o Nueva York. Son ellos (Irán y Al-Qaeda) o nosotros.

    Además, una vez que Obama comprenda lo que tiene que hacer y sea el líder que Occidente necesita, los europeos lo seguirán sin chistar. Estados Unidos es un tigre dormido, solo hay que despertarlo (espero que no sea a costa de la muerte de miles o millones de americanos, porque en ese momento será muy tarde).

    • Jabotito, no se lo que te hace pensar que Obama se va a “despertar”.
      Osea, las agencias de inteligencia de USA descubren que Iran quería asesinar al embajador estadounidense de Saudi Arabia, y como responde?
      Amenazando con más sanciones, mientras le está abriendo la puerta a los islamistas en Egipto, Libia y Siria.
      Este no es un presidente que está dormido; es un presidente que, voluntaria o involuntariamente, contribuye a fortalecer a los enemigos de USA e Israel. Y es comprensible: durante 20 años estuvo escuchando a un pastor judeófobo y “anti-colonialsita”
      Espero que algún republicano lo destruya en el 2012, por el bien de Estados Unidos y del mundo libre.

      • No podemos esperar hasta las elecciones de noviembre del 2012 y que asuma un presidente republicano en enero del 2013. Irán va a tener la bomba dentro de muy poco. El problema hay que solucionarlo AHORA. Israel hará lo que tiene que hacer con o sin la ayuda de Estados Unidos. Pero en algún momento Obama tendrá que despertar, por el bien de la humanidad. Creo que, a pesar de toda la ineficacia de los servicios secretos norteamericanos y los errores al principio de la administración estadounidense, tengo el precentimiento de que se está avanzando en la dirección correcta. La muerte de Bin Laden en Paquistán, la liquidación de al-Awlaki en Yemen y la denuncia del supuesto complot iraní, me hacen presentir que los yankis están despertando de su letargo. Tienen que irse de Irak y Afganistán para luchar las guerras necesarias, recuperar el material nuclear de regímenes hostiles o inestables, y en definitiva terminar la guerra global contra el terror derrotando a los enemigos de Occidente.

        Suena a cliché liberal… pero tengo esperanza en Obama, a pesar de todo

        Y con respecto al pastor antiamericano y antisemita Jeremiah Wright (que exclamó públicamente “Dios maldiga a América” pocos días después de los ataques del 11 de septiembre), no creo que hayan influido ad eternum en el pensamiento del actual presidente de los EE UU. Después de todo, la gente cambia, las sociedades cambian y cuando Obama escuchaba los sermones de odio de ese malparido, era un adolescente negro viviendo en una sociedad con graves problemas de racismo, no un senador millonario que ama a su país y pudo llegar a la Casa Blanca con el apoyo del pueblo americano.

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