Carta a los residentes de Gaza

A continuación un artículo de Nonie Darwish, creadora y editora de Arabs For Israel

Recientemente recibí un mail donde se me acusa de odiar a los árabes y a mi padre. Este mail es típico de los medios árabes que conocen mi postura con respecto al conflicto árabe-israelí. Como la mayoría de los árabes no tienen chances de leer mi libro, ahora me llaman infiel. Voy a responder a este mail con una carta a los residentes de Gaza.

Queridos residentes de Gaza,

Su mail me conmovió, aunque sus acusaciones sean falsas. Yo no soy una enemiga de los árabes y les puedo asegurar que amo a mi gente y a mi cultura. Lo que me hace diferente es que no solo amo a los árabes, sino que también amo al pueblo judío. Estoy hablando con mi consciencia. Respeto su derecho a vivir en paz en su tierra, la pequeña Israel. Y entiendo que esto puede sonar increíble para muchos árabes.

Durante 1400 años, nosotros, los árabes, hemos sido consistentemente adoctrinados en la supremacía islámica y en el odio a los judíos. Por este motivo, resulta incomprensible para la mente árabe que se pueda amar a los árabes y judíos por igual. El adoctrinamiento religioso y el subsecuente aislamiento nos privaron durante muchos siglos de amar a todos los seres humanos como iguales, pero esta Jihad contra los no musulmanes es cada vez más difícil de sostener. Mientras un líder musulmán les dice a sus fieles que hay que matar a todos los judíos e invadir Roma, otro les dice a los medios occidentales que el Islam es una religión de paz y que se sienten muy ofendidos por la retórica anti-islámica. Los musulmanes necesitan mostrarse como víctimas para justificar su Jihad. El mundo musulmán (principalmente el régimen iraní) los está usando a su gente, los árabes de Judea y Samaria y Gaza, para justificar la Jihad contra Israel y contra todos los países que no son musulmanes. Su gente en Gaza debería haber tomado consciencia de este juego desde hace mucho tiempo, pero ustedes se rehúsan a abrir los ojos y ver quién es el opresor. Los medios árabes y musulmanes están usando y abusando de su gente para justificar su Jihad alrededor del mundo. Por esto, quieren que ustedes sigan sufriendo y vivan en un estado de terror constante contra Israel.

Bajo la ley islámica, los países no musulmanes nunca soy iguales a los países musulmanes y, de hecho, su soberanía como una nación no islámica siempre debe ser combatida a través de la Jihad. En consecuencia, los musulmanes deben usar Taquiyya, mentiras, para legitimar su agresión contra Israel y occidente. Así, los musulmanes nunca pueden abandonar su propaganda, mentiras y desinformación sobre Israel y occidente. Si eso termina, la Jihad termina. Las Naciones Unidas deben ser constantemente bombardeadas con mentiras sobre Israel. La calle árabe debe ser constantemente bombardeada con conspiraciones sionistas. Hace poco, un intelectual sirio acusó a Israel de robar órganos humanos en Haiti, cuando los estaban ayudando después del terremoto. Esto no es algo nuevo; empezó en el siglo XII, cuando el profeta Mahoma acusó a los judíos de traición para justificar los asesinatos, las expulsiones y el robo de su riqueza. Para explicar su comportamiento, declaró que los judíos son descendientes de cerdos y enemigos de Allah. Los musulmanes usan la misma dinámica.

Es raro, sino imposible, escuchar a un clérigo musulmán promover amor para toda la humanidad y desear que los no musulmanes gocen de los mismos derechos que los musulmanes. Solo después del 9/11 vemos a algunos tratando de rescatar valores occidentales, así pueden ocultar la verdadera cara del Islam y atraer a nuevos conversos.

Siempre me llegan mails de musulmanes seculares que me dicen: puedo entender que hayas abandonado el Islam, ¿Pero cómo puedes defender a los judíos?

Recibo este tipo de mails porque en la mente musulmana, amar a los judíos y a los cristianos y verlos como iguales es un acto de traición para el Islam. Es como si toda la religión estuviera dedicada a odiar y matar a los judíos.
Después de siglos de recibir este tipo de educación, el mundo musulmán produjo sociedades disfuncionales, incapaces de relacionarse con el resto del mundo. Mientras tratan de convencer al mundo de que el Islam es una religión de paz, de que no hay que temer el Islam, también tratan de conquistar el mundo no islámico. Ese es el dilema del Islam hoy.

Lo que yo, y unos pocos otros, estamos tratando de hacer es traer la verdad tanto a los musulmanes como a los no musulmanes para enfrentar este juego enfermizo de una vez por todas. Queremos que los árabes vean a los judíos como seres humanos, no como enemigos a conquistar. ¿Qué clase de dios les ordena a sus seguidores matar a todo aquel que no se convierta al Islam?

Ahmadinejad, que no es árabe, quiere continuar la Jihad contra los judíos destruyendo Israel. Tengo noticias, especialmente para la izquierda en Europa: la Jihad no van a terminar con Israel; ustedes van a ser los próximos.

Al que me escribió el mail: tu mensaje a mí y a los musulmanes es que la vida en la tierra no nos va a traer felicidad en comparación con los placeres de Allah después de morir. ¿Pero por qué llevar a los judíos con nosotros? Ellos quieren vivir y disfrutar la vida y hacer de la tierra un lugar mejor.

Nuestro rechazo a la vida no es coincidencia: como la Jihad no valora la vida, entonces valoramos la muerte. Y la primera víctima de esta ideología es la paz. Nunca escuché una canción pacífica en árabe. Los Saudis rechazan bajo la ley el festejo del día de San Valentín; rechazan celebrar el amor entre un hombre y una mujer. Solo miren los libros islámicos y van a ver los castigos más crueles e inusuales creados por cualquier cultura sobre el planeta.
Sobre lo de odiar a mi padre, otra vez, quiero asegurarles que adoro y respeto a mi padre más que al resto de la gente en Gaza. De hecho, lo adoro y le deseo el cielo no porque mató judíos, sino porque fue un buen ser humano respetado por muchos, inclusive por los soldados israelíes que lo mataron. Fue conocido en Israel como una joya entre sus pares, un hombre con integridad y honor. Mi padre fue víctima de la cultura de muerte en la que vivía. Es uno entre las miles y millones de víctimas de la ideología jihadista, practicada durante los últimos 1400 años.

Queridos residentes de Gaza, sí, no puedo culpar al pueblo judío o al gobierno de Israel por lo que ustedes llaman “la miseria de los palestinos”. Solo puedo culpar a la cultura árabe e islámica que los usó y los usa para justificar la Jihad, y a ustedes por permitirlo. Esta crisis es auto inflingida por los árabes y no tiene nada que ver con Israel. La educación árabe nunca enseñó sobre la gente de Israel, su historia y lo que Jerusalem significa para ellos. Nos dijeron que Jerusalem era una ciudad musulmana porque Mahoma soñó que fue a la mezquita más lejos de todas, aunque ni siquiera haya mencionado que es en Jerusalem. El Koran nunca menciona la palabra Jerusalem, que aparece cientos de veces en la Biblia como el corazón y el alma del pueblo judío.

Nosotros como musulmanes nunca respetamos los sitios sagrados de otras religiones y siempre los proclamamos islámicos; hasta España e India son aclamadas como tierra musulmana. Fue la tradición de los musulmanes convertir iglesias y templos en mezquitas. Esto fue exactamente lo que ocurrió con el templo judío de Jerusalem 100 años después de la muerte de Mahoma. Los musulmanes construyeron la mezquita exactamente arriba. Solo imaginen la reacción de los musulmanes si los judíos hubieran construido un templo encima de Kaaba en La Meca. Así es como el Islam trató y sigue tratando a los judíos. Es hora de que los musulmanes abandonan la Jihad y le extiendan la mano de la paz al pueblo judío.

Traducido por sebinisra 91

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