El pueblo judío es indestructible

¿A qué se debe la supervivencia del pueblo judío?

Lo que no nos mata, nos fortalece (Friedrich Nietzche)

por David Mandel

Durante el curso de milenios poderosos imperios han surgido y gobernado inmensos territorios. Muchos de ellos se enfrentaron contra una pequeña nación, el pueblo judío, al cual persiguieron, masacraron, expulsaron o trataron de forzar su conversión. Una lista parcial de la antigüedad incluye el Egipto de los faraones, el imperio asirio, el imperio babilónico, el imperio helénico seléucida, y el imperio romano, potencias militares que hoy existen solamente en los libros de historia. Durante la Edad Media los judíos fueron masacrados por los cruzados, y expulsados de España, Portugal, Alemania, Inglaterra, Francia y otros países. Los zares de Rusia y los cosacos los hicieron víctimas de sangrientos pogroms. En la primera mitad del Siglo 20, los nazis del Tercer Reich, asesinaron en forma deliberada y organizada a una tercera parte del pueblo judío pero no lograron su objetivo, “la solución final”, el completo exterminio del “Eterno Judío”, (Der ewige Jude, título del más infame film antisemita producido por Goebbels).

Hoy, el renacido pueblo judío es independiente en su tierra ancestral, donde ha creado un estado en el cual viven más del 40% del total de la población judía del mundo*. Israel está en la vanguardia de la alta tecnología, tiene diez ganadores de Premios Nobel, y ha logrado, en una época de crisis económica mundial, tener el más bajo índice de desempleo (5%) de su historia. Demográficamente, los judíos israelíes tienen el más alto porcentaje de nacimientos de los países del Mundo Occidental.

¿Cuál es la explicación de la supervivencia durante más de dos mil años de un pequeño pueblo, que fue exilado de su tierra, y vivió disperso, indefenso, odiado, víctima de prejuicios irracionales, objeto de persecuciones y masacres, cuando, de acuerdo a toda lógica y a todo precedente, debería haber desaparecido hace siglos?
Los religiosos atribuyen la supervivencia del pueblo judío a un milagro divino. Aún una persona no religiosa como Ahad Haam (seudónimo de Asher Ginsberg―1856 a 1927―, fundador del Sionismo Cultural) atribuyó la supervivencia del pueblo judío a su fe, “Más que los judíos han guardado el sábado, el sábado ha guardado a los judíos”.

La práctica de kashrut también contribuyó a evitar o a disminuir las relaciones sociales con los no judíos, que podrían haber contribuido a la asimilación. Esto lo entendió Shakespeare, (quien nunca conoció a un judío ya que en su época no vivían judíos en Inglaterra) cuando puso en boca de Shylock las siguientes palabras: “Compraré contigo, venderé contigo, hablaré contigo, caminaré contigo, pero no comeré contigo, no beberé contigo ni rezaré contigo”, (Mercader de Venecia, Acto I, escena 3).

Paradójicamente, el antisemitismo, el odio del no judío al judío, también ha contribuido a la supervivencia del pueblo judío. El prejuicio antisemita obligó a los judíos a vivir en ghettos, separados de los no judíos, lo cual sirvió para acrecentar el sentimiento de solidaridad y destino común entre los judíos, y contribuyó al desarrollo de sus propios idiomas―como fue el caso del yiddish en Europa―e instituciones, incluyendo sinagogas, escuelas, y tribunales judiciales que juzgaban a los miembros de la comunidad. El odio y el desprecio al judío fueron las causas de la no existencia de matrimonios mixtos entre judíos y no judíos, lo cual, si hubiese ocurrido, habría ocasionado la asimilación de la minoría judía en el seno de la mayoría no judía. Esto ocurrió en China durante los siglos pasados, donde, debido a la tolerancia y aceptación de la mayoría, la comunidad judía desapareció por completo*.


* El historiador James Carroll, en su libro, La Espada de Constantino, informa que los judíos constituían el 10% de la población del imperio romano. Esto significa que, si no hubiese sido por las persecuciones, masacres y conversiones, algunas voluntarias, la mayoría forzosas, hoy habría 200 millones de judíos en el mundo en vez de sólo 13 millones. Los judíos viven dispersos en más de 102 países, principalmente en Israel, Estados Unidos, Rusia, Francia, Canadá, Gran Bretaña, Argentina, Alemania y Brasil.

** Pearl S. Buck, Premio Nobel de Literatura en 1938, escribió una novela, Peonía, cuyo tema fue la asimilación y desaparición de la comunidad judía en China. La última frase de la novela dice: “Ya no están, pero sin embargo viven para siempre”.

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2 comentarios

  1. Buena reflexión. El tema de la desaparición relacionada con la asimilación vs. la pervivencia relacionada con al segregación da mucho que pensar.

    • El pueblo judío actualmente tiene garantizada su supervivencia cultural independientemente de que hubiera asimilación, tolerancia y aceptación del medio no judío. Por el simple hecho de que existe el Estado de Israel: el único país donde la asimilación al medio es precisamente la judía. Por eso muchas veces me pregunto si hay futuro para el pueblo judío fuera de Israel (incluso si hay futuro para el Judaísmo en EE UU). De cualquier manera, mientras haya un pequeño lugar con soberanía, autodeterminación y mayoría demográfica hebrea, no me preocupo demasiado. Les pido a mis hermanos de la diáspora: Que el último apague la luz.

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