Una anécdota del nuevo comandante en jefe de la Fuerza Aérea Israelí

El 4 de septiembre de 2003, tres F-15 de la fuerza aérea israelí volaron a baja altitud sobre las puertas del antiguo campo de exterminio en Auschwitz-Birkenau. En tierra – en los rieles del tren, llevando a las cámaras de gas – una delegación de oficiales israelíes estuvo observando atentamente, acompañado por miles de jóvenes de todo el mundo que viajan anualmente a Polonia para recordar el Holocausto.

Entonces se escuchó por un altavoz las resonantes palabras del piloto principal de la formación, el entonces General de Brigada Amir Eshel (hijo de sobrevivientes):

“Nosotros los pilotos de la fuerza aérea de Israel, volando en los cielos por encima del campo del horror, surgidos de las cenizas de millones de víctimas y llevando a hombros sus gritos silenciosos, saludamos su coraje y prometemos ser el escudo del pueblo judío y su nación, Israel.”

Los oficiales que asistieron a la ceremonia dijeron que ellos soñaron, en aquel momento, encontrar una manera de enviar esos aviones atrás en el tiempo para bombardear las vías en las cuales ellos estuvieron de pie mientras rodaban los coches de ganado que llevaban a la muerte.

La fuerza aérea israelí, por supuesto, tenía el permiso de las autoridades polacas para llevar a cabo esta misión extraordinaria. Pero lo que no era conocido era que los polacos discreparon con los israelíes sobre la trayectoria de vuelo. Los polacos quisieron que los israelíes se quedaran a elevada altitud en el aire, por encima de las nubes. Eshel, sin embargo, desobedeció la directiva polaca, y voló bajo, a vuelo rasante, para que la gente en tierra pudiera verle. En una historia que ha ganado fama desde enconces entre los oficiales de la fuerza aérea, Eshel dijo a sus camaradas pilotos: “Tuvimos que escuchar a los polacos durante 800 años. Hoy no tenemos que escucharlos más.”

Una fotografía del vuelo sobre Auschwitz cuelga hoy en las oficinas del Ministerio de Defensa en Tel Aviv. Las fotos están firmadas por el General Eliezer Shkedi, el comandante de la fuerza aérea en ese momento. La inscripción en estas fotos dice: “Recordar. Nunca olvidar. No confiar en nadie más que nosotros mismos.”

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7 comentarios

  1. Me agrada este hombre y mucho. Todos sabemos a esta altura que sus cojones serán probados en no mucho tiempo.

    Saludos.

    • A mi también, y esperemos que los tenga de acero.
      Valt, gracias por tus feedbacks, lamentablemente muy poca gente nos deja feedbacks y siempre son útiles.
      Un abrazo!

  2. debe haber sido una experiencia increible.
    Confiemos en que nuestra Fuerza Aérea no nos decepcionará

    • Si pensamos que la Fuerza Aerea puede llegar a decepcionarnos….seriamos unos timoratos……..

      Ben Guri’on z.l., dijo que 1 piloto siraeli puede pelear contra cuatro mig 15 ( de los rusos) quizas cinco,, pero nunca contra 6 2 que loa taquen.

      La fuerza aerea, debe seguramente confiar mucho en SU FUERZA……

      aLEX k

  3. El vídeo está bien para dar ánimos, a la propia Fuerza Aérea, a aquellos a los que debe defender la Fuerza Aérea, a los israelíes y a los demócratas en general.

    Pero si te dejan sobrevolar el espacio aéreo ajeno a cierta altura, creo que debería sobrevolarse el espacio aéreo ajeno a cierta altura.

    • No niego que tengas razón en el último punto. Siempre admiré la rectitud, decencia y coherencia moral en tus comentarios, en todos ellos. Pero si yo hubiera estado en el lugar de Amir Eshel, hubiese hecho exactamente lo mismo. De todas formas parece que los polacos no se enfadaron demasiado (al menos eso creo). Actualmente son dos países con buenas relaciones económicas, políticas y militares (muchas armas y equipos israelíes son utilizados por el Wojsko Polskie, además las mejores fuerzas especiales de Polonia se entrenan en Israel igual que los alemanes), pero antes de la segunda guerra ser un judío en Polonia era un problema importante. Mi abuela nació en Rovno (en esa época parte de Polonia oriental) y creeme que no tiene en buena estima a los polacos ni ucranianos. Ahora en Polonia está de moda hablar de la “contribución judaica a la cultura nacional” (igual que en España con la cultura sefaradí), pero es muy fácil admirar los edificios y sinagogas vacías después de que expulsaron o exterminaron a la población que las construyó.

      Un abrazo

      • Bueno, no he tenido que marchar de ningún sitio, ni soy hijo de supervivientes, ni tengo un vecino que me amenaza con echarme al mar, ni oigo sirenas que avisan de la llegada de cohetes, ni tengo un ayatollah al lado fabricando armas nucleares.

        No calificaría mis comentarios de “rectos” o “decentes”, pero gracias.

        Sí soy consciente de que son distintos, desapasionados, como expectador, vistos “desde fuera”.

        A.

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