La izquierda y sus “proyecciones preventivas”

Sea lo que fuera la izquierda (¿Ideología, religión, filosofía de vida?), también es como una especie en peligro de extinción. Afortunadamente, todavía existe ese paraíso socialista llamado Cuba para que algunos profesores (adoctrinadores pagos) puedan demostrarle a sus alumnos las bondades del socialismo y contrastarlas con las atrocidades de ese capitalismo salvaje que sacó a 500 millones de chinos de la pobreza absoluta y revivió el este de Europa en menos de 3 décadas, entre otras cosas.

Sin embargo, a pesar que el Che siga sonriendo desde sus remeras u hombros tatuados, los ideólogos de esta religión zombie saben que solo es cuestión de tiempo para que el país caribeño entre al club de los países que gritaron basta de comunismo. Mientras más evidente resulta esto, más homogéneo y reaccionario resulta el discurso político de la izquierda. En pocas palabras, relativizar la realidad, ajustarla a la ideología (en lugar de hacer lo opuesto) y apropiarse del lenguaje en el proceso.

La forma más efectiva de combinar estos conceptos es utilizando lo que Gustavo Perednik llama “proyecciones preventivas”. Una proyección preventiva ocurre cuando un ente proyecta sus crímenes, defectos, errores, etc. en otro para prevenir que se lo acuse a él. Por ejemplo, mi hermano me culpó de comerme todas las golosinas cuando en realidad se las comió él. De esta forma, aunque yo sepa con certeza que mi hermano está mintiendo, me resulta más difícil acusarlo frente a terceros, porque primero tengo que defenderme de su acusación falsa. Después de haber robado el futuro y la riqueza de muchas naciones durante décadas, la izquierda de hoy no es más que una ensalada de “proyecciones preventivas”.

Algunos ejemplos:

–          El capitalismo fracasó

–          El capitalismo aumenta la brecha social

–          Los liberales son fascistas

–          Hitler era de derecha

–          Israel es un Estado nazi y/o de Apartheid

–          Etc.

Y paralelamente:

Ellos son “solidarios”, cuando nunca se solidarizaron con los millones de pobres que mataron de hambre ni con todo aquel que representaba una amenaza — real o ficticia — para su proyecto político, sea eso lo que fuera.

Ellos promueven una sociedad más “igualitaria”, con las mismas recetas que engendraron las sociedades más inequitativas de la historia moderna (Corea del Norte es el ejemplo perfecto).

Ellos son “progresistas”, a pesar de sentirse identificados con los regímenes más retrógrados que hay sobre la faz de la tierra. Eso sí, entre ellos, Cuba es un paraíso, Venezuela una democracia vibrante, Irán un país pacífico y todos son víctimas del “imperio yanqui” y/o el “régimen sionista”, los “máximos promotores del terrorismo a nivel internacional”.

Ellos son de “mente abierta”: cuando alguien les dice que están equivocados, pueden descalificarlo de mil maneras diferentes.

Ellos son “rebeldes”… ¿Rebeldes? ¿Qué tiene de rebelde repetir las mismas recetas que resultaron ser un fracaso? ¿Qué tiene de rebelde exigir que el Estado sea más grande o que el individuo sea más chico? ¿Qué tiene de rebelde ir a una facultad para dejarse adoctrinar por un profesor/a? ¿Qué tiene de rebelde defender a los regímenes que suprimen cualquier forma de rebeldía? Solo ellos saben…

 “Todo lo que termina, termina mal, poco a poco. Y si no termina, se contamina mal, y eso se cubre de polvo…”, Andrés Calamaro.

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2 comentarios

  1. El comunismo murió y la izquierda agoniza. Por eso se juntan con lo más retrógrado del planeta (fascismo islámico) con la esperanza de que destruyan el “pérfido occidente capitalista”. Stalin hizo lo mismo con Hitler en 1939. Paradójicamente, suelen aliarse con la extrema derecha (régimen iraní) para atacar a la derecha moderada. De todas formas habría que hacer una distinción entre, por ejemplo, los progresistas del Hashomer, Pilar Rahola, Avodá y gente confundida (como Eddie) que cree auténticamente en ciertos valores proclamados por la izquierda para que su gente viva mejor (incluyendo muchos judíos)… de tipos como Borón, Brieguer, Castro, Chavez y D’Elía. No metamos a todos en la misma bolsa. Este señor es un israelí de izquierda que critica desde el conocimiento, la justicia y la buena fe con la intención de mejorar a la sociedad, no defender dictaduras ni terroristas como muchos izquierdistas en Europa y Latinoamérica.

    Pero estoy tranquilo. Si los proyectos nazibolcheviques siempre fracasaron, nada indica que esta vez será diferente.

  2. El ejemplo que pones de “proyección preventiva” recuerda lo de “la mejor defensa es un ataque” (o “si quieres paz, prepara la guerra”).

    El segundo día de mi viaje a Cuba aún tenía una Vanguardia de Barcelona, de 48 páginas, en la mochila (la misma Vanguardia en la que escribe Henrique Cymerman, galardonado el pasado viernes con el premio Daniel Pearl). Se la di a la señora que nos alquilaba una habitación en una de esas casas particulares autorizadas para hospedaje de turistas; alucinaba con el número de páginas y con el reportaje de Robert Fisk comentando la segunda guerra de Iraq; la señora no cabía de asombro, “¿seguro que este periódico es de derechas?” En Cuba los periódicos tienen cuatro hojas dobladas (lo que hacen ocho páginas en total) la mitad con reflexiones de Fidel y la otra mitad con los resultados del Baseball. La señora se sorprendía y preguntaba con inteligencia, pero no se cerraba en su revolución, en ningún momento ponía en duda que más allá de esas cuatro hojas del Granma o del Sierra Maestra o del Juventud Rebelde había una realidad que les llegaba con cuentagotas.

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