Purim e Irán

Por Rabbi Shraga Simmons

Dos mil quinientos años después de nuestra confrontación con un genocida persa demente, el pueblo judío afronta otro – el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad y los mulás dementes de Irán, quienes han declarado repetidamente que “Israel debe ser borrado del mapa.”

La tensión en Israel es elevada en estos días cuando 6 millones de judíos esperan que se despliegue el curso de eventos. ¿Israel bombardeará Irán? ¿El mundo apoyará tal ataque? Y quizás el más importante de todos: ¿Qué podemos hacer al respecto?

Algunos paralelismos importantes pueden encontrarse con la misma historia de Purim. Examinando el texto antiguo, podemos guiarnos sobre cómo proceder en la espantosa situación actual.

Estableciendo paralelismos

• Fanatismo religioso – Hamán sujetó un ídolo a su pecho y decretó que todos debían doblegarse ante él. La respuesta negativa de Mordejai provocó que Hamán se enfureciera y formulara su plan de aniquilación.

Mil años después de la historia de Purim, nació el Islam. Cuando los judíos rechazaron reconocer a Muhammad como profeta, él decretó:

“Alá ha maldecido a los judíos y los ha transformado en monos y cerdos.” (Corán 5:60)

“Los judíos están cubiertos de humillación y pobreza, y la cólera de Dios será vertida sobre ellos.” (Sura 2:61)

“La salvación no vendrá hasta que los musulmanes maten a todos los judíos, que se esconden detrás de rocas y árboles.” (Sahih musulmán, 41:6985)

Esto no es mera retórica. En la región de La Meca, Muhammad expulsó, saqueó y masacró a los judíos. Hoy, estas declaraciones coránicas animan al ayatolá Ali Khamenei a declarar: “El régimen sionista es un tumor canceroso y debe ser extirpado.”

• Antisemitismo legalizado – Antes de apresurarse unilateralmente a matar judíos, Hamán invirtió un dinero y esfuerzo considerable para tener su decreto legalmente aprobado.

Hoy, también, el Líder Supremo de Irán ha presentado la licencia jurídica y religiosa para atacar judíos alrededor del mundo y destruir al Estado de Israel – declarando “justificación jurisprudencial para matar a todos los judíos y aniquilar Israel, y para este propósito, el gobierno islámico de Irán debe llevar el rumbo.”

• Voluntad para el sacrificio – Como un descendiente de Amalek, el prototipo antisemita rabioso, Hamán es arrastrado por su odio a los judíos incluso a costa suya – ofreciendo al Rey Ajashverosh una cuantiosa suma de dinero de su propia fortuna a cambio del derecho de aniquilar a los judíos (Ester 3:9).

La lógica común y racional no se aplica a un régimen iraní conducido por mesiánicos apocalípticos.

Este mismo análisis ilógico opera en el actual Irán. El concepto estándar de armas nucleares que permanecen bajo control en sus silos por la Destrucción Mutua Asegurada (es decir ningún país se atrevería a lanzar un ataque nuclear, dado que el otro lado respondería de la misma forma y ocasionaría la aniquilación de ambos bandos) no se aplica a un régimen iraní conducido por mesiánicos apocalípticos. De hecho, exactamente lo opuesto pude ser cierto. Al igual que los extremistas musulmanes han perpetrado cientos de atentados suicidas, Irán aboga por la bomba suicida final:

Mientras un intercambio de ataques nucleares con Israel costaría a Irán 15 millones de personas, los líderes iraníes han dicho que consideran esto como un “pequeño sacrificio” en aras de aniquilar a los seis millones de judíos en Israel.

• Guerra psicológica – En un intento por revertir el decreto, Ester no confrontó a Hamán directamente. En cambio, ella lo invitó a dos banquetes (Ester 5:4, 7) – aplacando su ira, logrando que bajara la guardia y convirtiéndose en vulnerable al plan de Ester.

Hoy, Israel puede emprender perfectamente una guerra de desinformación diseñada para engañar a los iraníes al pensar que Israel carece tanto del poderío militar como de la cohesión interna necesaria para llevar a cabo un ataque. ¿Realmente el ex-jefe del Mossad Meir Dagán piensa que un ataque israelí contra Irán es la “estupidez más grande que jamás escuchó”? ¿Realmente un avanzado avión no tripulado israelí – clave para cualquier operación potencial contra Irán – se estrelló y quemó en un reciente vuelo experimental? ¿Esto refleja la realidad o, en el marco del espíritu de Purim, son señuelos intencionales?

• Infiltración – En la historia de Purim, la elección de Ester como reina le otorgó acceso sin precedentes al rey – permitiéndole infiltrarse en el lugar más importante del poderío persa y salvar al pueblo judío.

Hoy, el arma principal de Israel contra el programa nuclear iraní ha causado estragos internos: Docenas de científicos nucleares han sido asesinados misteriosamente, han ocurrido repentinas explosiones y actos de sabotaje, y el virus informático Stuxnet destruyó mil centrifugadoras en la planta nuclear de Natanz. El virus contenía el código “MYRTUS”, una referencia posible al árbol de mirto – en hebreo, Hadassah, el nombre de nacimiento de la Reina Ester.

Destinado a ser diferente

Una última similitud revela la raíz más profunda de los desafíos que enfrenta históricamente el pueblo judío. Al pedir autorización para aniquilar a los judíos, Hamán afirmó:

“Hay una nación dispersa y dividida… cuyas leyes son diferentes de las leyes de todos los otros pueblos – ellos no comen nuestro alimento, guardan el Shabat y no se casan con nuestras hijas.” (Ester 3:8)

Hamán acusó a los judíos de ser desleales, elementos foráneos en quienes no se podía confiar. Es un tema repetido a lo largo de la historia: los cruzados medievales e inquisidores españoles masacraron judíos por no adherirse a las normas religiosas europeas; Alfred Dreyfus fue condenado por traición, retratado falsamente por el gobierno francés como representante de una conspiración judía; la policía secreta rusa fabricó los Protocolos de los Sabios de Sión, estereotipando a los judíos como conspiradores de un complot infame para hacerse con la dominación mundial.

De la misma forma en la actualidad, el Estado de Israel es objeto de una demonización intensa – condenado en la ONU, mirado con lupa por los medios y deslegitimado con un doble estándar único totalmente desproporcional a su tamaño.

La solución para Israel no es erradicar sus diferencias y convertirse en una nación como las otras. Debemos prestar atención a la descripción profética de Bilaam sobre los judíos:

“Contemple, es un pueblo que mora en solitario, y no será considerado entre las naciones.” (Números 23:9)

El secreto del éxito judío es nuestra identidad diferente. El Netziv, un gran rabino del siglo XIX, explicó que los judíos tienen la misión sagrada de traer moralidad y monoteísmo al mundo. La asimilación nos aparta de esa misión. Mientras retengamos nuestra personalidad especial, sin duda sobreviviremos. Pero cuando debilitamos nuestra identidad nacional, nos convertimos en una especie en peligro de extinción.

Se ha dicho que “si los judíos no hacen Kidush, los no judíos harán Havdalá”. O santificamos nuestra identidad única (Kidush), o – si decidimos erradicar aquellas líneas y parecernos a otras naciones – entonces los antisemitas se levantarán y nos impondrán a la fuerza esa distinción (Havdalá).

A ingenio: Cuando los judíos de la historia de Purim fueron invitados al banquete de 180 días organizado por Ajashverosh, ellos eligieron unirse a la multitud. Fue precisamente entonces que la acusación de Hamán contra la peculiaridad judía se despertó.

Cuando los judíos vacilamos en nuestra misión de representar lo divino en el mundo, es cuando otras teologías deformadas fluyen en el vacío. Esto puede manifestarse cuando explotan autobuses, aviones se estrellan contra rascacielos, o hay amenazas de un apocalipsis nuclear. Es una “medida para la medida” la consecuencia de la proporción inversa: En la medida en que el pueblo judío no cumple su rol de luz entre las naciones, los otros serán envalentonados para actuar en nuestra contra de una manera muy impía.

Lo que nos trae a una pregunta crucial que enfrenta el Estado de Israel actualmente:

¿Cuál es nuestro papel global? ¿Celebramos nuestro universalismo secular – conciertos de rock, medallas olímpicas y playas hermosas – o enfatizamos nuestra herencia espiritual única?

Menajem Beguin siempre guardaba una kipá en su bolsillo en momentos adecuados, cuando visitaba jefes de estado extranjeros, para colocarla sobre su cabeza y recitar versos bíblicos o una bendición. Su mensaje: Somos una nación única y sagrada. Lejos de incurrir en las mofas de líderes mundiales, esta demostración pública de orgullo judío le proporcionó a Israel un respeto enorme entre la familia de las naciones.

Siendo prácticos

Con el espectro de la aniquilación nuclear ahora volando sobre la cabeza de Israel… ¿Qué podemos – judíos, gentiles y toda la gente de bien – hacer al respecto?

Cuando Ester fue informada del genocidio inminente contra su gente, ella consintió en acercarse al rey, implorando a Mordejai un solo pedido: Tengan los judíos que ayunar y rezar durante tres días. Ella sabía que en tiempos de peligro, giramos nuestras cabezas hacia el cielo y reconocemos que la fortaleza y la victoria viene solo a través de Él que nos declaró una nación eterna.

El mensaje de Ester reverbera claramente para nosotros hoy:

Sí, debemos hacer esfuerzos por influir a gobiernos para que apoyen el derecho de Israel a la autodefensa, mientras dejamos la decisión de montar un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes a los que poseen la información necesaria.

Sí, debemos denunciar a los medios por su parcialidad en menospreciar la amenaza existencial contra Israel.

Pero, por sobre todas las cosas, debemos ser dignos de la asistencia divina.

Al final de la historia de Purim, Ester obtiene exitosamente el apoyo del rey para una batalla judía contra el decreto de Hamán. Luego de pasar meses en preparaciones militares, un día antes del estallido de la guerra – el 13 de Adar – todos los soldados judíos observaron un ayuno. Someter a las tropas a un debilitamiento físico parecería ser altamente contraproducente. Sin embargo los judíos entendieron que ayunando ayudaban a disminuir el peso de lo físico a fin de concentrarse más intensamente en el ser espiritual, así forjando la conexión divina necesaria para llevar a cabo una misión exitosa.

Cuando la batalla terminó, la nación judía emergió victoriosa. Fueron tiempos de tremenda unidad judía, una reversión dramática de la descripción que Hamán utilizó para denunciar a los judíos: “Hay una nación dispersa y dividida…” (Ester 3:8)

Los comentaristas, leyendo entre líneas, ven las palabras “dispersa y dividida” como una referencia a la división y conflicto judío. Esto es precisamente lo que le otorgó a Hamán la confianza para levantarse en nuestra contra. Por lo tanto Ester entendió que para merecer la salvación, su pueblo necesitaba juntarse en espíritu de unidad. Ella así dijo a Mordejai: “Ve, reúne a todos los judíos” (Ester 4:16) – Por ende, solo puedo tener éxito si los judíos están unidos.

Esto también es el mensaje para nosotros hoy. Estamos en esto juntos. Todos estamos en la misma. Cada uno debe cumplir un rol – sea espiritual, activista, militar o una combinación de todo eso. Y al igual que Hamán no discriminó entre nosotros, así también nosotros debemos respetar y apreciar el rol que cada judío cumple.

La amenaza de Irán va más allá de un ataque aislado contra Israel. Es una llamada a todos para despertar. Irán ha dejado en claro que trataría cualquier ataque israelí como un ataque americano y judío, por lo que respondería en consecuencia – liberando células terroristas contra objetivos judíos y americanos alrededor del mundo.

Esta idea de un destino común fue formalizada en las tradiciones de Purim establecidas por Mordejai (Ester 9:22). Enviamos Misholaj Manot, regalos de comida de uno a otro, para interiorizarnos el mensaje: Si debemos prevalecer, debemos unirnos bajo la bandera del orgullo judío – celebrando nuestra herencia única, nuestro mensaje único y nuestra capacidad única para traer inspiración al mundo.

Fuente: Aish

Como solía decir un amigo: Podemos haber terminado con el pasado, pero el pasado no ha terminado con nosotros. Feliz Purim 5772. Haman Din Ejad

Hashem escucha el ruego de tu pueblo y otórgale la victoria sobre sus enemigos:

Anuncios

Una respuesta

  1. “Hay una nación dispersa y dividida… cuyas leyes son diferentes de las leyes de todos los otros pueblos – ellos no comen nuestro alimento, guardan el Shabat y no se casan con nuestras hijas.” (Ester 3:8)
    Efectivamente es un tema repetido a lo largo de la Historia, pero con judíos y con no judíos. A ningún poder le gusta tener a alguien que tiene sus propias leyes y sus propios jueces, porque entonces no está bajo tu poder; al poder no le gusta que otro le haga ni la más mínima sombra. Si a un Rey le decías que no te inclinabas ante él porque sólo respondes ante Dios, lógicamente la cosa acababa mal, hasta el punto que se inventó la idea de que el poder del Rey venía de Dios y, así, ya podías obedecer al Rey sin ofender a Dios. En España, durante el periodo franquista, en las monedas ponía “Francisco Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios”, frase que el pueblo llano comentaba diciendo “Por Dios, qué gracia”.
    Cuando digo que eso no gusta a ningún poder, quiero decir ningún poder sea cual sea el tipo de poder; ocurre en las relaciones Religión /Estado; Estado central / regiones federadas; Religión ortodoxa vs. sectas menos ortodoxas; sindicatos de trabajadores bien organizados vs Consejo de Administración de grandes empresas; sabios del Sanedrín vs. nuevas ideas que ponen en tela de juicio algunos dogmas. Incluso en la familia: a los padres no les gusta reprender al niño y que los abuelos se pongan de la parte de éste: eso cuestiona su autoridad.
    Un territorio, una Ley. Dicen que territorio es el espacio donde el poder establecido tiene capacidad de establecer el terror.

    Por eso, si bien en esa frase que he destacado de la historia de Ester puede haber una explicación (y además finalmente prevaleció el mejor sentido común de Asuero), el caso de Irán es distinto: es pura judeofobia.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: