Judeofobia en la Guerra de Malvinas

Un aspecto ultraconocido de la judeofobia en Argentina es que uno de los principales focos de odio a los judios ha sido siempre el ejercito argentino. Recuerdo que mi abuelo me comentó, que al ingresar en la COLIMBA,  aprobó todas las pruebas que le hicieron de forma sobresaliente, pero cuando le llego el momento de terminar lo basico y ser asignado a un grupo, le dijeron “Mire, usted es excelente, pero el general no quiere judios aca“. Finalmente lo asignaron a otro lado. Esto no es ninguna novedad. Desde principios de siglo hasta el pretexto absurdo del Plan Andinia bajo el cual torturaron a Jacobo Timerman, los judios (principalmente; con el obvio agregado de que existia una discriminacion feroz a cualquier grupo minoritario, sean estos del norte del pais, etc.) la han pasado muy mal mientras tenian que regalarle parte de su tiempo (igual que el resto de los jovenes que caian en “el Servicio Militar Obligatorio”) a un Estado que en lugar de proteger sus derechos individuales, se dedicaba a disponer de sus cuerpos y vidas a la vez que hacer la vista gorda mientras permitia la humillación y la violencia contra ellos. Un aspecto poco conocido es la Judeofobia en la Guerra de Malvinas, donde se da el tipico caso donde un judio lucha junto sus compatriotas para defender un territorio del Pais y su compatriota, en lugar de luchar junto a el, lo toma como un enemigo mas. Esto no es novedad, los veteranos judios de Alemania luego de la WWI tambien la pasaron mal. El tributo que Alemania les dio por entregar sus vidas fue Auschwitz. En la Argentina es la indiferencia y el olvido (y en este caso lo mismo vale para cualquier veterano de la Guerra de Malvinas).

La Nacion publica un excelente articulo al respecto, y reproducirlo por aca es al menos una forma de hacer honor a esos soldados, jovenes que fueron enviados a la muerte en una Guerra absurda impulsada por tiranos lunaticos, a la vez que fueron torturados por su propia gente. Su pecado: ser judios. Extracto:

Pablo Kreimer, del mismo regimiento, recibió un discurso similar. “Había un cabo que, cuando hicimos la instrucción, se paseaba canturreando: ‘Ahí viene Hitler por el paredón, matando judíos para hacer jabón’. Un día me dijo: ‘¿Sabe que Hitler también fue cabo?’ Y le respondí: No me extraña. No le daría para más, como a usted”, recuerda.

De toda la repugnancia que me generan estos nazis, lo que siempre me llamó la atencion es que se refirieran a “los judios” como cobardes. Definitivamente ser judio no es nada facil. Las colectivizaciones son nefastas, por lo que es obvio que hay judios cobardes y judios valientes. De la misma forma pasa con todo el resto de la humanidad. Pero yo le diria a cualquier soldado, argentino (como al que molestaba al antedicho soldado Kreimer), suizo o paquistani, que si considera que “los judios son cobardes”, vaya a Israel y hable con cualquier ciudadano o cualquier soldado. Probablemente este energumeno se encuentre con que la diferencia entre sus testiculos y los de un soldado israeli es la misma que un par de uvas con respecto a un par de melones, respectivamente. Dicho en argentino: “que se haga el vivo, vamos a ver quien se la banca mas”.

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3 comentarios

  1. A mi papa lo tenían en buena estima en la colimba. “El judío es inteligente” decían los oficiales (pronto se dieron cuenta que también es valiente), mientras que los cagones, ineptos e ignorantes suboficiales cuando se enojaban con un recluta preguntaban “¿Usted es puto, judío o comunista?”. Eso sí, había un testigo de Jehová que la pasó mal enserio, al pobre chico lo volvían loco. Lo mismo que a muchos “negritos” del interior.

    Pero el antisemitismo en el ejército argentino no es exclusivo entre los superiores. Una vez casi me agarro a trompadas con un veterano de Malvinas porque sin razón empezó a insultar a los judíos. Si bien Israel necesitaba deshacerse de los IAI Nesher (los boludos creen que en verdad se llama “Dagger”) en vista de que a principios de los ’80 adquirió la primera flota de F-16 y F-15, sigo sosteniendo que fue un error haberle vendido armas a la dictadura antisemita argentina. El “patrioterismo” de los milicos era patético, no sabían estrategias bélicas, solo servían para maltratar a los conscriptos de 18 añitos, de hecho cuando estaba por estallar el conflicto con Chile en 1978, mi papa me cuenta que más de un oficial se puso a llorar porque extrañaba a su familia. Compararlos con soldados israelíes (de cualquier época), es una broma de mal gusto. Además las fuerzas de esos países tienen objetivos completamente distintos con sus respectivas naciones.

    Pero afortunadamente las cosas cambian. Actualmente no hay tanta discriminación en las fuerzas armadas (tampoco contra las mujeres) y muchos militares de carrera en la fuerza aérea e incluso la armada tienen en alta estima a Israel y el pueblo judío (muchos equipos de aviónica los compran ahí). Decir que los militares argentinos son lo mismo que hace treinta años es una generalización que tampoco corresponde.

    Hay una excepción en las fuerzas argentinas. Se trata del GEOF, esos tipos son guerreros bien equipados, instruidos, valientes, disciplinados y honestos. Adivinen en dónde se entrenan… obviamente en Israel (entre otros lugares).

  2. A propósito, el ejército argentino podría aprender mucho del trato ejemplar que Tzahal brinda a sus minorías (drusos y beduinos principalmente).

    • Del ejército israelí, por lo que voy leyendo, podrían aprender hasta el ejército de los USA.

      Lo de la quema del Corán en Irán o la reciente matanza en Afganistán significa que no hacen buen seguimiento del estado emocional de la gente, cosa que según me dijo una israelí en Barcelona, sí se hace en el Tzahal.

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