Limpiando el vómito de The Economist

A raíz del discurso de Bibi Netanyahu en AIPAC,  la revista inglesa The Economist publicó un artículo patológicamente judeofóbico, titulado “Auschwitz complex” (El complejo de Auschwitz).  No voy a traducirlo todo porque no soy tan masoquista, pero no podía dejar de mencionar estas lineas:

Israel no es artífice de su propio destino. No es sorprendente que un país con menos de 8 millones de habitantes no sea artífice de su propio destino. Suecia, Suiza, Serbia y Portugal tampoco son dueñas de su destino….Pero Israel tiene menos control sobre su destino que Portugal o Inglaterra. El principal motivo es que, a diferencia de esos países, Israel se rehúsa a entregar su imperio. Israel no puede sostener sus aspiraciones imperiales en la West Bank, ni articularlas coherentemente. Al dejar que su ideología fundadora se trasforme en lo que Gershom Gorenburg llamó un “imperio accidental” de colonos nacionalistas/religiosos/radicales que abiertamente desafían a sus propias cortes, Israel es políticamente incapaz de liberarse a sí misma. Las batallas partidarias engendradas por su ocupación de territorio palestino la oprimen. El país está inmovilizado en un conflicto que lo está matando.  Los imperios que enfrentan su decadencia, como Inglaterra a fines de los 40, se paralizan desesperadamente. Durante una década, el tono de la política israelí fue una mezcla de pánico, desesperación, histeria y resignación.

Estando atrapados en una lucha a muerte con los palestinos que ellos no pueden controlar, los israelíes desplazaron psicológicamente la fuente de esta ansiedad a un objetivo más distante: Irán. Una bomba nuclear iraní no va a ser un resultado feliz para Israel. Tampoco fue una bomba pakistaní, ni una de Corea del Norte. La noción de que representa un nuevo holocausto es una exageración, y la idea de que esta amenaza existencial puede eliminarse con un ataque aéreo es falsa. Pero Irán constituye un enemigo ideal para los israelíes porque, a diferencia de los palestinos,  entra en la familia ideológica del nacionalismo judío: el antisemitismo eliminador….

En pocas palabras, Israel es un imperio como lo fue Inglaterra, los palestinos son sus pobres víctimas e Irán es el enemigo elegido por los israelíes para mitigar la “desesperación, histeria y resignación” de estar enfrentando su propia decadencia.

Esta distorsión múltiple de la realidad es muy efectiva para propagar judeofobia. Si resaltamos que, a diferencia de Pakistán y Corea del Norte, los ayatollahs amenazan sistemáticamente con borrar a Israel del mapa y financian a los grupos terroristas que la rodean, estamos concediendo que Israel se parece al imperio británico y oprime a los palestinos. Si enfatizamos que los palestinos son oprimidos por aquellos que los utilizan como carne de cañón contra Israel, las otras dos mentiras quedan flotando en el aire. Y si refutamos todo punto por punto, exponiendo los errores explícitos e implícitos del texto, no solo caemos en la trampa de sentarnos en el banquillo de los acusados, sino que le estamos otorgando al autor y a sus libelos más importancia de la que se merecen.

Cuando se nos presentan estas situaciones, lo que debemos hacer es denunciar una y otra vez la obsesión que tiene el autor con la democracia hebrea. Esta obsesión siempre está presente en un texto judeofóbico, aunque a veces cueste encontrarla. Por ejemplo, en este caso, podemos preguntar: ¿Existe alguna otra democracia que se parezca al ex imperio inglés? Es más… ¿Existe alguna dictadura que, según el autor, se parezca al ex imperio inglés? ¿Cómo puede ser que Israel, el único país del mundo que entregó parte de su diminuto territorio a cambio de promesas de paz, sea el único país comparado con aquel que colonizó la tercera parte del planeta?

Frente a esta pregunta, el autor o sus apologistas tienen dos opciones: se quedan callados o lanzan un abanico de verborragias al estilo “porque Israel ocupa territorios”, “porque Israel es un Estado de Apartheid”, “porque Israel oprime a los palestinos”, etc. En cualquiera de los casos, estarían confirmando que nuestro punto anterior es válido: ¿Israel, el único país del medio oriente donde los árabes gozan de derechos plenos, es el único acusado de ser un Estado de Apartheid? Supongamos erróneamente que Israel ocupa territorios… ¿Es el único? Desde Argentina hasta China, ¿Cuántos países pueden decir que no ocupan territorios? Si Israel oprimiera a los palestinos, ¿Qué se puede decir de Egipto, El Líbano o Jordania? Esos son los países donde los palestinos viven un verdadero Apartheid.

En algún momento, nuestro interlocutor va a gritar “estamos hablando de Israel”.

Y ahí es cuando debemos responder lo siguiente: “no, vos estás hablando de Israel, porque no podes hablas de otra cosa que no sea Israel, porque estás obsesionado/a con Israel. Estas obsesionado/a con uno entre 193 países, el judío. Así que, mientras tengas una lupa pegada a la democracia hebrea y los oídos tapados con tus propios prejuicios, hablar con vos no tiene sentido”.

No podía terminar el post sin mencionar que este artículo está primero en la lista de los más recomendados y en la lista de los más comentados. Si bien hay muchos comentarios valiosos que desmantelan la judeofobia del autor, la mayoría de los comentarios y los más votados la respaldan enérgicamente. Una clara señal de que lejos de ser un “complejo”, Auschwitz volvería a ser nuestro destino sin un Estado que pueda defendernos.

11 comentarios

  1. Excelente post. Imagino que todas esas cosas las dijiste en tu comentario en ese artículo del Economist. Si no lo hiciste, lo haré yo (primero lo traduzco), aunque parezca un plagiador.

    No se qué me ofende más. Que un inglés desde miles de kilómetros de distancia minimice la amenaza que representa el régimen iraní para Israel o que un inglés compare a mi pueblo y su diminuto país – que vibra de historia hebrea desde tiempos bíblicos y lucha por su misma supervivencia – con nada menos que ese imperio en decadencia que ocupa un territorio usurpado a una nación soberana a 13.000 kilómetros de distancia. Le contestaría al autor de ese artículo que mejor cierre su anglosajona bocota y escriba a su propio gobierno exigiendo la devolución de las Malvinas a sus auténticos dueños.

    “y la idea de que esta amenaza existencial puede eliminarse con un ataque aéreo es falsa.”

    jejejejej! si si… ya lo verás zurdo inglés. Ya verás cómo sí se puede eliminar con ataques aéreos. Muy pronto… y cuando llegue el momento, seré el primero en reirme en tu cara.

    • Jabotito, no comenté porque ya hay casi 900 comentarios en ese artículo. Si querés traducime y plagiame, te dejo 🙂

  2. totalmente de acuerdo con jabotito.

  3. Son todos charlatanes de cafe. No pueden y no van a poder doblegarnos y no van a lograr que dejemos de defendernos.

    Asi que al final del dia lo digan los goim me tiene sin cuidado, me importa mas lo que piensan los iehudim.

    Saludos The Economist, sos un 10, ganaste

    • Quiero hacer una aclaracion por si las moscas.

      Mi comentario no va contra nadie, yo se perfectamente que existen millones de goim buena gente, respetuosa de los demas y hasta sionistas.

      Pero al final del dia, por mas apoyo que nos den, si nosostros mismos no querriamos ayudarnos poco podrian hacer y lo mismo al reves, Israel no se trata de sobrevivir (eso solo lo puede hacegurar Di-s), sino de hacernos cargo de nosotros mismos para mal y para bien.

      Asi que mientras nosotros tengamos en claro esto y tengamos el coraje necesario para defendernos, todas estas palabras me resbalan al punto que no creo que valgan 7 respuestas.

  4. Es un bochorno para un medio considerado serio, como The Economist, publicar esta basura. El autor es un imbecil “politicamente correcto”. El “imperio israeli” un poco mas y es mas chico que Luxemburgo. La culpa de todos los males es de Israel, yo espero que a este muchacho nunca le toque viajar a Medio Oriente y que le explote un bombazo al lado. La culpa, como siempre, seria de Israel pero el estaria escribiendo esto en su proxima reencarnacion. Me quedo con el principio, donde el dice que “Israel no decide su propio destino”. Bueno campeon, no lamento informarte que si. Vos segui escribiendo en The Economist que Israel va a seguir existiendo como se le cante. Y cuando este ya este en la decimosexta proxima reenarnacion el Pueblo Judio va a seguir existiendo.

    • Para ser justos, en el sentido exacto de la palabra NADIE es duegno de su destino, tampoco los 315 mill. de norteamericanos (que tambien dependen de lo que hagan los demas humanos).

      Nosotros no interpretamos “ser duegnos de nuestro destino” como “asegurar resultados” sino el tener en nuestras manos la chance de modificar el resultado, es decir el derecho a defendernos, dejando de depender de la buena voluntad de los demas, que hoy cuando nos quieren agredir tambien piensan en lo que les conviene.

      • David, ellos, aunque no lo digan, lo interpretan exactamente igual, y ahí está el punto: nos quieren sublevar, nos quieren sacar ese derecho a defendernos. Yo se que tengo razón en lo que decimos. Vos sabes que tenemos razón. La mayoría de los europeos no. ¿Por qué? Porque quieren que volvamos a ser el mismo pueblo indefenso que fuimos durante los últimos 2000 años. Sobre todo la elite intelectual como el que escribió ese artículo. Nunca podemos subestimar a un grupo de personas relativamente inteligentes que actúan motivadas por odio. Son igual o más peligrosos que el Hamas o la Jihad Islámica, aunque no parezca. Y por eso no hay que dejar de desmantelarlos y denunciarlos.

  5. El artículo es vergonzoso; ¿viene a decir que la amenaza iraní es una paranoia de Netanyahu? Alucino… Creo que no es The Economist en sí, sino el apartado de los blogs; igualmente no rebaja la sorpresa que siento al leerlo. A veces periódicos “serios” que no pueden decir según qué, y abren la veda en los blogs accesorios y ahí los corresponsales muestran sus verdaderas opiniones; este M.S. es un ignorante supino.

    • A.
      No se como se manejan, pero el artículo fue publicado en la revista The Economist, punto. Y no es la primera vez que publican material judeofóbico (http://israelmatzav.blogspot.com/2011/03/more-anti-semitism-from-economist.html). Por supuesto que por eso no tenemos que dejar de leer la revista, porque realmente tiene cosas útiles (a diferencia del New York Times, que además de ser visceralmente anti-israelí no vale absolutamente nada). Pero siempre hay que estar alerta con estas cosas, y debemos denunciarlas sin piedad.

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