Los nazis y antisemitas según Cristina F. de Kirchner

En el blog seguimos una regla sencilla: no nos metemos en la política argentina, siempre y cuando los políticos argentinos no se metan con el pueblo judío y/o su único Estado. Hoy fue uno de esos días, y la protagonista fue nada más y nada menos que la propia Presidenta de la Nación.

Durante un acto en el Museo del Bicentenario de la Casa de Gobierno, Cristina F. de Kirchner calificó de “nazi” a Osvaldo Pepe, periodista de Clarín, por mencionar que muchos de los jóvenes de la Cámpora “…son hijos o familiares de militantes montoneros. Los identifica el mismo gen que a sus padres”. En sus palabras, “Me sonó a [Josef] Menguele. Esto de creer en la identificación genética. Qué es esto que alguien nace predeterminado; me pareció muy nazi”. En la misma linea, sentenció que un artículo de Carlos Pagni, periodista de La Nacion, “tenía cierto tufillo antisemita” por señalar que el viceministro de Economía, Axel Kicillof, era hijo de un psicoanalista y bisnieto de un legendario rabino de Odessa.

Si estas palabras las hubiera dicho un funcionario de cuarta, vaya y pase. Pero esta es la Presidente de la Nación… ¿Cómo puede comparar a un periodista que piensa diferente a ella con el “doctor” más sádico que engendró la historia moderna? ¿Habrá escuchado acerca de los “experimentos” que hacía Menguele con los judíos? Sinceramente, estoy tan desorientado con la comparación que dudo mucho si esa mujer se encuentra en pleno uso de sus facultades. Lo más probable es que haya querido nombrar a algún nazi y Menguele haya sido el primero que le salió por la boca. Como fuera, tildar de nazi a un periodista por describir la genealogía (política) de la Cámpora es de una bajeza moral e intelectual que solo merece condenas. Es atacar de la forma más cobarde al que está en a la vereda de enfrente y es relativizar de la forma más brutal a los que masacraron a un millón y medio de niños por ser judíos. También resulta absurdo y condenable calificar de antisemita a Carlos Pagni por mencionar que el abuelo de Kicillof era rabino (¿Qué tiene de “antisemita” decir eso?);  sobre todo cuando la misma Presidenta no emitió una sola palabra con respecto a las reiteras declaraciones judeofóbicas de Luis D´elia. Un Luis D´elia que, además de viajar al Irán de los Ayatollahs, viajó en el Tango 01 junto con ella y Néstor Kirchner.

¿Hace falta llegar tan lejos para tratar de descalificar a un opositor? ¿Hacia donde va un país donde la presidenta recurre a estos agravios para acallar a un periodista? ¿Hacia buen puerto o hacia el puerto de Venezuela?

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4 comentarios

  1. Sobre este tema en particular creo que primero es necesario ver cómo andamos por casa.

    Considero que los judíos somos muy buenos en instrumentalizar la memoria de la Shoah haciendo lamentables comparaciones entre gente que opina distinto y los máximos jerarcas asesinos del III Reich. Israel es el mejor ejemplo de este fenómeno; opositores de diferentes sectores políticos llamándose nazis mutuamente, en especial la derecha que demoniza a la izquierda tildándolos de nacionalsocialistas, o la ultra-ortodoxia utilizando símbolos del holocausto en multitudinarias marchas para criminalizar, y a la vez victimizarse ellos, a las presiones del mundo secular, si hasta en los partidos de fútbol utilizan el “nazi” como epíteto. No olvidemos que antes de que mataran a Y. Rabin, los fascistas de la derecha sostenían pancartas de él vestido como oficial de las SS tras los Acuerdos de Oslo.

    La palabra “nazi” se ha convertido en un adjetivo calificativo, más que una referencia a un grupo de genocidas judeofóbicos de la segunda guerra, sospecho que en parte es culpa de nosotros.

    Lo de Cristina K lo atribuyo a la ignorancia y el aprovechamiento político, pero hay cosas más graves trascurriendo frente a nuestras narices que requieren mayor atención.

    • Completamente de acuerdo con todas tus palabras. Igual, aclaro tres cosas:
      1) Me parece muy diferente que un judío ortodoxo, izquierdista o fascista trasnochado utilice erróneamente el término nazi a que lo utilice la máxima autoridad política de una nación. Vuelvo a repetir: si esto lo hubiera dicho un funcionario de cuarta, vaya y pase. Pero un presidente tiene que poder cuidar un poco mejor sus palabras.
      2) En este caso se agrava el asunto, porque Cristina no solo lo llamo nazi (cosa que podría llegar a entenderse como un simple calificativo despectivo), sino que estableció un vínculo directo entre el periodista y Menguele. Comparó al periodista con los verdaderos nazis. ¿Conoces algún otro primer ministro o presidente que llegue tan lejos para descalificar a un oponente?
      3) Además de relativizar la negación de la Shoa, en el post estoy resaltando que las palabras de la Presidenta no son una buena señal para el país.

      “Lo de Cristina K lo atribuyo a la ignorancia y el aprovechamiento político, pero hay cosas más graves trascurriendo frente a nuestras narices que requieren mayor atención.”
      Exacto, y por eso prácticamente no posteamos sobre Argentina, sino que nos concentramos en Israel y sus vecinos.
      Gracias por comentar

  2. Leí el artículo de Pepe y – a pesar de que las declaraciones de la presidente me parecen exageradas – yo también olí cierto tufillo antisemita con eso de que el ministro de economía es “bisnieto de un rabino de Odessa” (¿a quién le importa su origen étnico o genealógico? ¿qué relevancia aporta para el análisis o crítica política a su gestión?). Pero sobre todo, olí en el artículo de Pepe un cierto tufillo pro-dictadura.

    Lo siento, pero en esta ocasión discrepo con mi colega y amigo Seba. La noticia no me parece digna de un post ni considero tan grave la comparación (desubicada por cierto) con Mengele. Aunque estoy plenamente de acuerdo en criticar al gobierno por su relación pasada con el piquetero antisemita pro-iraní (ni lo quiero nombrar).

    • Nombró que el padre era psicólogo y que el abuelo era rabino porque quería resaltar que el viceministro de economía heredó la tradición dogmática de su familia. Jabo, perdón que te lo diga de esta forma, pero si alguien ve antisemitismo en esa mención de Pagni es porque A) Es un K puro que repite como un zombie lo que dice Cristina o B) Es un judío demasiado paranoico.
      ¿No te parece “tan grave” que la Presidenta de la nación compare a un periodista con Menguele? Bueno, perdón de vuelta, pero con eso ya resolví el acertijo de antes, porque hasta al judío menos paranoico de todos le daría miedo esa comparación.

      “Lo siento, pero en esta ocasión discrepo con mi colega y amigo Seba”
      También te considero mi amigo, y me encanta que discrepemos.

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