Lo que hay que responder

Un día antes de festejar que fuimos liberados de Egipto, Gunter Grass hizo gala de sus habilidades lingüísticas para recordarnos que nunca va a faltar alguien que quiera volver a esclavizarnos. En su poema “Lo que hay que decir”, el escritor e influyente intelectual alemán, premio novel de literatura, portavoz auto-declarado de los palestinos y antiguo miembro de las SS enfatizó que está cansado de la “hipocresía occidental”: denunciar el programa nuclear iraní pero callar frente al arsenal nuclear israelí, cuando, en sus palabras, “Israel representa la máxima amenaza para la paz mundial”. Para decorar sus acusaciones, el octogenario Grass le advirtió al gobierno de Ángela Merkel que venderle los submarinos Dolphins a Israel equivale a ser “cómplice de un crimen”, ya que un ataque preventivo por parte de Israel podría “exterminar al pueblo iraní”.

Como se puede esperar, los diplomáticos israelíes condenaron, los amigos de Israel contra-atacaron y la respuesta del gobierno alemán fue políticamente correcta (léase respetar la diversidad de opiniones y fomentar el debate siempre y cuando el único blanco en cuestión sea el único Estado judío). Las réplicas variaron desde “Gunter Grass es el prototipo del judeófobo bien educado” hasta “en vez de denunciar a la única democracia hebrea, debería denunciar a todas las dictaduras del medio oriente”. Algunos también se detuvieron en el pasado nazi del escritor, resaltando que sus ataques judeofóbicos disfrazados con anti-sionismo son una forma de mitigar la culpa que siente por haber pertenecido a una organización dedicada al exterminio de judíos.  En mi opinión, lo que hay que responder es lo siguiente:

Gunter Grass puede quedarse tranquilo, porque cuando Israel decida que llegó la hora de destruir las instalaciones nucleares iraníes, va a hacerlo con ataques aéreos quirúrgicos y altamente coordinados, maximizando la efectividad de los mismos y minimizando los daños colaterales. Por otra parte, si el escritor está realmente preocupado por la preservación de la paz mundial, lo último que debería hacer es despotricar contra el único país del medio oriente donde la búsqueda de paz es una política de Estado; no solo está alimentando el hambre de guerra de los vecinos de Israel y legitimando sus impulsos destructivos en el proceso, sino que además está dilapidando las esperanzas de los iraníes, sirios, egipcios y palestinos que están luchando para liberarse de los regímenes totalitarios que los gobiernan.

Con esta respuesta le recordamos que:

A) Israel es un país que,  como cualquier otro, tiene derecho a defenderse.

B) Israel es un país que, a diferencia de cualquier otro, se defiende protegiendo a los civiles del enemigo.

C) Israel es víctima de su judeofobia, pero no tanto como los iraníes o sirios que quieren vivir en libertad.

No hace falta aclarar que el escritor era un nazi ni agregarle la palabra “judeófobo” a su nombre. Remitámonos a los argumentos y tratémoslo con el respeto que se merece un viejo desdichado como él. Tan desdichado que después de presenciar desde la platea cómo los judíos fueron masacrados por sus amigos, los vio resucitar de las cenizas, redimir su tierra prometida, ganar todas las guerras impuestas por sus enemigos y ahora tiene que atestiguar cómo Alemania — su Alemania — les vende los mejores submarinos del mundo (y subsidiando la mitad de su precio).  Tan desdichado que necesita construir una alianza implícita con los ayatollahs para alimentar la fantasía de que ellos sí van a traer la “paz mundial”, cuando en el fondo, muy en el fondo, sabe que así como los egipcios, persas, griegos, romanos, inquisidores y nazis trataron de exterminarnos, fracasaron en el intento y fueron enterrados por la historia; los ayatollahs van seguir por el mismo camino, los judeófobos como él no van a poder hacer nada al respecto y  los judíos vamos a seguir festejando que antes éramos esclavos y ahora somos libres.

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Una respuesta

  1. Amén ve amén. Disculpas si resulta redundante, pero me pareció que el excelente artículo de Pilar merecía ser publicado en el blog, aunque el nazibolchevique antisemita pro-iraní no merezca tanta prensa.

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