Tuve el privilegio de ver la defensa judía en toda su grandeza y gloria

Como muchos de ustedes sabrán, hace pocos días se conmemoró la festividad judía de Pesaj, que recuerda la lucha y el anhelo de libertad del pueblo judío, cuando miles de años atrás fue liberado de las garras del yugo esclavizante del Faraón de Egipto para ser conducido a la Tierra Prometida. Muchos habrán festejado, hablado, publicado en un sitio o simplemente recordado esta famosa festividad que nuestra nación recuerda cada año con alegría, orgullo y dignidad. Pero muchos tal vez no se percataron de que, coincidiendo en pocos días con el final de la festividad de Pesaj, el día de hoy, jueves 19 de abril del 2012, se conmemora el 69 aniversario del Levantamiento del Guetto de Varsovia en la época del Holocausto. La condena de muerte decretada por el nazismo contra todos los hebreos en Europa, fue enfrentada a principios de 1943 por los sobrevivientes de los guetos. Constreñidos a la gasificación en masa, 220 hombres del Guetto de Varsovia, mal armados y alimentados; con la ayuda de los pocos miles de niños, ancianos y mujeres que todavía quedaban en el sitio con un último aliento de vida; resolvieron afrontar la maquina de exterminio del opresor nazi (aun más cruel que la del Faraón egipcio) levantándose en armas. Los combatientes de los guetos sabían que su rebelión tendría un único fatal resultado. Al empuñar las armas, empero, rompían la marcha resignada de los millones de judíos que, engañados por los nazis, marchaban en silencio hacia la cámara letal, como ovejas al matadero. Crearon la alternativa de luchar, de golpear al verdugo, de hacer pagar caras sus vidas, de morir con honor. Tal vez en toda la historia de la humanidad no hubo situación tan condenada. Ni Leónidas, en el desfiladero de las Termópilas, desesperó de resistir sin una oportunidad de sobrevivir; los suicidas de Massada hicieron culminar con su muerte una lucha por la libertad, cuyas semillas, sabían, iban a ser recogidas por quienes sobrevivieran; solo en las noches incendiadas de la rebelión en los guetos europeos, sus combatientes tuvieron conciencia de que salían a pelear por la sola alternativa de morir luchando, único privilegio que les quedaba luego de tanta muerte y crueldad. Su lucha no solo fue una expresión de heroísmo humano; era un grito desesperado frente a un mundo que sabía del exterminio y no hacía lo necesario por detenerlo. En los documentos dejados por los luchadores (casi todos ellos identificados con el movimiento sionista) se trasluce su fe y esperanza en la reconstrucción nacional del pueblo judío en la tierra de sus antepasados, y la inspiración que abrevaron partía de esa esperanza. Israel con su enorme progreso y victorias militares, no tiene ningún sentido sin el recuerdo de sus seis millones de víctimas que quedaron enterradas en suelo europeo.

 

Es por esta razón, para rendirle un minúsculo homenaje a aquellos ejemplares rebeldes que afrontaron la muerte durante la Shoá con honor en el Guetto de Varsovia y otros lugares, que quiero publicar un articulo sobre el tema escrito por mi querido abuelo hace sesenta años, el señor Pedro Lew (que en paz descanse). Quiero compartir con todos ustedes sus sabias palabras:

 

Artículo Publicado en el Diario “El Territorio” en la ciudad de Posadas, Provincia de Misiones, República Argentina, el 22 de abril de 1952.

Su autor Pedro Lew

“Nuestro vecino Don Pedro Lew ha escrito esta nota para recordar la epopeya sangrienta del guetto de Varsovia”

EL SACRIFICIO CRUENTO DEL PUEBLO JUDIO.

19 DE ABRIL DE 1943

Fecha memorable para el pueblo judío. En aquel día se propagó por el mundo la noticia trágica y al mismo tiempo gloriosa de que el ghetto se levantó en armas, que el ghetto está luchando heroicamente, ocasionando ingentes pérdidas al enemigo nazi, que el ghetto está rodeado por los cuatro costados por un ejército de asesinos. Los últimos sobrevivientes de la catástrofe del judaísmo europeo se han puesto de pie, enfrentando con sus precarios medios a un ejército armado hasta los dientes.

Los alemanes acostumbrados a las victorias fáciles, a los “paseos militares por toda Europa”, no tomaron en serio al puñado de hombres, mujeres y niños, que se encapricharon de no entregarse vivos para ser quemados, en los crematorios de Oswienchin, Buchenwald, Maidanek y otros. Y bien caro les ha costado a los nazis enfrentar esta sorpresa. Tanques, artillería, aeroplanos, bombas demoledoras e incendiarias tenían que ser usadas contra este grupo de héroes, que lucharon por el derecho de morir como hombres libres, y no como ratas en la ratonera.

Criaturas de corta edad, ancianos de manos temblorosas, mujeres débiles codo a codo con los pocos hombres jóvenes que se quedaron todavía en el ghetto, han luchado con botellas inflamables, bombas de fabricación casera, armas anticuadas y primitivas, manteniendo a raya a todo un “glorioso” ejército alemán.

El ghetto fue incendiado por sus cuatro costados; le fue cortada el agua; hambre y enfermedades han hecho estragos con las filas de los defensores, y la lucha seguía. Casa tras casa, manzana tras manzana, fue tomada por asalto por los asesinos. Cuarentaitres días ha durado esta lucha desigual. Francia ha caído en veintidós días, Polonia con su ejército ha luchado veintiocho días, Holanda, Bélgica, Luxemburgo fueron un paseo militar para los nazis, y el ghetto se mantuvo firme cuarentaitrés días.

Millares de alemanes han sucumbido a manos de los defensores del ghetto. Del Estado Mayor de Berlín tuvieron que ser enviados “especialistas” para terminar con esta “vergüenza” para el ejército omnipotente. Todo el ghetto fue demolido por la artillería para liquidar los últimos focos de resistencia.

Cuarenta mil seres humanos han caído en esta epopeya. Y al morir han lanzado su Testamento: Recordar y no Olvidar.

Recordar que han luchado para mantener en alto la dignidad humana.

Recordar que los asesinos han aniquilado a seis millones de judíos por el solo hecho de ser judíos.

Y no Olvidar que el nazismo es un peligro de muerte para todos los pueblos del mundo

Y no olvidar que hasta tanto exista el nazismo no podrá haber paz y tranquilidad entre los pueblos.

No Olvidar que el judaísmo por su condición y por su larga historia de pueblo sufrido es democrático, enemigo de las violencias y asesinatos.

Y el pueblo judío recuerda con veneración y gloria el testamento de los héroes inmolados por el nazismo y promete: Recordar y no olvidar.

 

Himno de los partisanos:

 

Nunca digas que vas a tu último camino

aunque los días azules se oculten tras cielos plomizos;

todavía ha de llegar el momento soñado

y resonará nuestro paso: ¡aquí estamos!

 

Desde el país de las nieves al de las palmeras

aquí estamos con nuestro dolor, con nuestra pena;

y donde cayera una gota de nuestra sangre

brotará nuestro heroísmo, nuestro coraje.

 

El sol de mañana dorará nuecero hoy

y el enemigo se esfumará con el ayer,

pero si demorara en aparecer el sol

por generaciones vaya como consigna esta canción.

 

Esta canción ha sido escrita con plomo y sangre;

no es el canto libre de un pájaro salvaje;

entre un desplomarse de muros resquebrajados

le cantó un pueblo con armas en mano.

 

Nunca digas entonces que vas tu último camino

aunque los días azules se oculten tras cielos plomizos;

todavía ha de llegar el momento soñado

y resonará nuestro paso: ¡aquí estamos!

 

Nunca digas que esta senda es la final,

porque el cielo gris cubrió la luz del sol.

 

El momento tan ansiado llegará

y el sonar de nuestra marcha escucharán.

 

El clamor por tanta angustia y el dolor

desde el trópico hasta el polo sonará,

y al regar con sangre nuestra heredad,

la esperanza fuerte y pura crecerá.

 

No es un canto alegre, es canto de fusil,

no es tampoco pájaro de libertad,

es canción de un pueblo obligado a sufrir,

que con sangre y plomo el verso escribirá.

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4 comentarios

  1. Maravillosa carta la de tu abuelo !!

  2. Muy bueno! Te digo que hasta me emocione..

  3. Impactante Jabotito!!
    Ahora veo que tu sionismo y tu pasión por transmitirlo vienen de familia.

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