Yitzhak Shamir, un gran líder del pueblo judío

Pasaron 11 días de la muerte de Yitzhak Shamir, pero nunca es tarde para recordarlo.

” Se fue en silencio, sin ruido ni estridencias, casi de puntillas y sin que apenas se hiciera notar, con la sencillez de un gran hombre, cuyo corazón no cabía en su cuerpo, y cuya estatura moral es un reclamo para el ejercicio de la función pública y de la práctica de la alta política de Estado para ésta y las futuras generaciones”, escriben Rafael Ben y Abraham Barreto.

“Shamir no irradiaba carisma. El simplemente irradiaba fortaleza interna”, dice Bibi Netanyahu en la reunión de su gabinete. “Fue de la generación de gigantes que crearon el Estado de Israel”

Esa misma generación que sobrevivió al holocausto, enfrentó al imperio británico y sufrió ataques terroristas en todos los frentes. Esa misma generación que luchó contra 5 vecinos invasores, ganó con un ejército compuesto de granjeros y sobrevivientes del holocausto y construyó un país hermoso y moderno mientras absorbía oleadas de inmigrantes que provenían de todos los rincones del planeta.

Como aclara Caroline Glick en este brillante artículo, el éxito de Yamir no es solo un producto de su generación, sino de sus valores y determinación para actuar en base a éstos, independientemente de los mandatos políticamente correctos dictados desde afuera y adentro. El más ruidoso de todos estos mandatos fue la fórmula “tierras por paz”; Yamir nunca la defendió en toda su carrera ni la implementó cuando fue primer ministro, a pesar de todas las presiones externas (léase USA y Europa) e internas (Shimon Peres, su ministro de relaciones exteriores de aquel entonces, mandó en secreto a un enviado para que se reúna con Arafat y puedan llegar a un acuerdo, por ejemplo). Sí, cedió a la presión norteamericana cuando no respondió la ofensiva iraquí y participó en la Conferencia de Madrid en 1991, pero la concesión que ganó es invaluable: convenció a Bush de que los olim rusos se dirijan a Israel en lugar de ir a Estados Unidos. El resultado fue el millón de judíos que hicieron Aliyah.

Según Leon Pinsker, lo que distinguía a los judíos exiliados de otras naciones era el fracaso de los primeros en comprender que las relaciones entre naciones no están basadas en el afecto, sino en el respeto mutuo. “Para que el movimiento sionista sea exitoso en liberar a los judíos, sus líderes necesitan demandar y comandar respeto — no simpatía — por parte de otras naciones”.

Yitzhak Shamir comprendió esto a la perfección.

Para terminar, acá les dejo una entrevista imperdible que salió recientemente en The Times of Israel.

Espero que el futuro nos depare líderes como éstos.

Anuncios

Una respuesta

  1. Buen articulo! En memoria de Itzjak ben Shlomo Z”L.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: