Sobre los pogromos en el mundo islámico

Una película estupida y una brutal reacción

Autor: |                         Fecha: 15/09/2012 |                   

Nadie que adhiera a los valores de la libertad, la democracia y la vida puede estar de acuerdo con las sangrientas manifestaciones desarrolladas en Libia, Egipto y otros países en respuesta a una muy mala película que se burla del profeta Mohamad. La película, ‘La Inocencia de los musulmanes’, fue dirigida y producida por un inversor de bienes raíces americano quien dijo que la financio para llamar la atención sobre la hipocresía del Islam. Y fue promocionada por Terry Jones, un lunático pastor de Florida que no representa a los cristianos mayoritariamente, pero conocido por su desquicio en la quema del Coran provocando en su momento disturbios y muertes. La película es una estúpida e innecesaria provocación.

Si la intención era mostrar y resolver un problema, lo que genero fue un nefasto disparador de odio y divisiones existentes. La reacción del pueblo libio fue desmesurada, sangrienta y mostró su ingratitud a EE.UU. que ayudo en su tiempo, militar y económicamente, a liberarlos de Gaddafi. Esta reacción salvaje se llevo cuatro vidas inocentes en la embajada estadounidense y ello no beneficia al pueblo libio, que luego de años de opresión disfruta de cierta libertad por ayuda americana-occidental. Lo grave es que la reacción irracional en Libia y Egipto hará que el mundo Occidental evite ayudar al pueblo sirio para liberarse del dictador Assad. Debido a esta respuesta brutal, el pueblo sirio sufrirá más represión y no tendrá ayuda occidental para poner fin a sus problemas.

Esta no es la primera vez que ofensas y reacciones religiosas generan desastres sangrientos, tampoco será la última a menos que el problema se identifique con respeto y se lo discuta en el marco que debe ser debatido, es decir en el contexto de la educación para evitarlo de cara al futuro.

La solución, en gran parte, se encuentra en manos de los propios musulmanes, ellos deben comprender que en los países occidentales libres, laicos y democráticos, rigen conceptos diferentes a los suyos en cuanto a libertad, democracia, religión y figuras religiosas. Estas diferencias no son aceptadas por muchos países musulmanes que se rigen por leyes distintas. En Occidente, si funcionarios, religiosos o ciudadanos violan una ley son sometidos al sistema judicial, pero nunca amenazados atacados o asesinados por extremistas. Otra realidad a tener presente son los criterios idiosincrásicos del mundo árabe-islámico que son distintos al mundo Occidental. En consecuencia, la forma eficaz para los países musulmanes y los musulmanes es denunciar cualquier acto que consideren anti-islámico, sean películas, libros o fotografías a través del sistema judicial Occidental haciendo uso del proceso legal en el país donde se ha producido la ofensa. No es atacando embajadas, asesinando cristianos o judíos, quemando iglesias o secuestrando aviones por el mundo que resolverán la retórica anti-islámica de radicales de otras religiones. Por el contrario, estos actos destrozan la imagen de quienes los ejecutan retratándolos como bárbaros y delincuentes. Hay que condenar enérgicamente tanto la película como cualquier manifestación xenófoba y extremista provenga de donde provenga. Al mismo tiempo repudiar y condenar los disturbios y crímenes de inocentes. Ambos actos fomentan el odio y profundizan divisiones. Para resolver estos conflictos es necesario más educación, honestidad, valentía y confianza. De nada sirve el fanatismo fantasioso desde ambos sectores.

Confieso que he visto parcialmente La inocencia de los musulmanes. Debo admitir que no pude terminar de verla porque me pareció demasiado tonta, vacía y mal actuada, ni siquiera es de las mejores películas críticas con el Islam (que son una broma al lado de la propaganda y las películas abiertamente antisemitas en el mundo islámico). Encima fue producida por un farsante, un cristiano egipcio, que se hizo pasar por americano y judío para evitar las represalias contra él. Si quería denunciar la persecusión contra los coptos en su país de origen, empezó con el pie izquierdo al mentir sobre su propia identidad y dejar que otros paguen las culpas. No obstante ello, de ninguna forma una película, por más ofensiva que sea, puede justificar una matanza contra diplomáticos de un país o el terrorismo contra civiles. Los musulmanes deben aprender que en Occidente existe libertad, pero aún si se cometió un delito con una película ofensiva para otra religión, ningún país debe ser responsabilizado por el accionar individual de uno de sus ciudadanos. Esos son los valores que forjaron nuestra civilización. Condeno sin miramientos a los criminales islamofascistas que esperan la primer provocación de un idiota para salir a quemar, violar, destrozar, matar y agredir a gente inocente, así como condeno a aquellos que tratan de justificar estos crímenes porque “solo matan yankis”. Me solidarizo plenamente con las víctimas de estos disturbios y lamento profundamente el asesinato del embajador Cristopher Stevens, quien sostenía los ideales de la convivencia y la unión entre culturas, un ejemplo como diplomático y ser humano.

Israel le advirtió a EE UU lo que se venía, pero Obama prefirió mantener la cabeza enterrada en la arena y pretender que este odio no existía.

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2 comentarios

  1. Buen post Jabo!

  2. Yo también estaba equivocado. Pensaba que podía tratarse realmente de una ‘primavera’. Ya veo que no.

    A.

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